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ARTÍCULO RECOMENDADO: «EL PROFÉTICO DISCURSO DEL PRIMER PRESIDENTE DE LA FEDERACIÓN INTERNACIONAL UNA VOCE»


El Dr. Eric de Saventhem, primer presidente de la Federación Internacional Una Voce -en adelante FIUV-, fundada en 1966, año en que comenzó a regir el rito de la Misa reformada tras el Concilio Vaticano II, pronunció un importante discurso que ha demostrado ser una profecía de lo ha ocurrido en estas casi cinco décadas transcurridas. Los «frutos del Concilio», ostensibles para cualquiera que mire la situación de la Iglesia con una mirada no cegada por la ideología o la candidez forzada, muestran la actualidad de esas palabras que debieran ser lectura obligada para cualquiera que quiera entender las raíces de la crisis que hoy remece la barca de Pedro. El Dr. de Saventhem enuncia cuales son los fines de la FIUV, y los puntos de acción concretos (aquí destacados en negrilla) para los capítulos de Una Voce -entre ellos la Asociación Una Voce Sevilla –fundada en 2004-, que no han perdido ni un ápice de su oportunidad y pueden ser aplicados con gran provecho por cualquier coetus fidelium –grupo de fieles estable- formado en torno a la Misa tradicional.

El discurso fue pronunciado el 13 de junio de 1970 y estaba dirigido a los miembros de la Federación Internacional Una Voce reunidos en la ciudad de Nueva York con ocasión de la primera asamblea general. El original en inglés puede ser consultado aquí seguido de un colofón de 2014 escrito por James Bogle (Una Voce Australia), entonces presidente de la Federación, que también se ha ofrece en esta versión al español. La traducción y el enlace donde se ha transcrito este artículo recomendado pertenece a la web de la Asociación Litúrgica Magnificat, capítulo chileno perteneciente a la FIUV desde 1966.


 Dr. Eric de Saventhem
(Foto: Wikipedia Commons)

A continuación, el discurso profético del Dr. Eric de Saventhem:

***

«Como la mayoría de ustedes sabe, Una Voce ha pasado por un tiempo de prueba. La promulgación del nuevo Ordo Missae nos enfrentó a lo que se está convirtiendo rápidamente en el problema número uno del católico leal: ¿cómo combinar la sumisión filial al Santo Padre con la crítica respetuosa pero abierta de algunos de sus actos?

En asuntos tan delicados, la primera necesidad es ser precisos tanto en nuestro pensamiento como en nuestras palabras. Cuando los delegados de las catorce asociaciones federadas de Una Voce -en la actualidad presente en más de 30 países- se reunieron en Zúrich en febrero, decidieron por unanimidad que la Federación debería esforzarse por obtener la conservación de la Misa tridentina «como uno de los ritos reconocidos en la vida litúrgica de la Iglesia universal». Pero esto no equivalía a una condena del nuevo Ordo. Que sea «para» el rito tridentino de la Misa no significa que estamos «en contra» del nuevo Ordinario de la Misa en el sentido de un rechazo absoluto hacia ella. Así como no estábamos «en contra» de la lengua vernácula cuando abogábamos por «la conservación del latín litúrgico».

En la Iglesia siempre ha existido una pluralidad de ritos reconocidos y de lenguajes litúrgicos. Pero ese «pluralismo», para usar la palabra moderna, surgió del «respeto a la Tradición»: así, el mismo San Pío V, cuando introdujo el Misal romano uniforme después del Concilio de Trento, confirmó específicamente la legitimidad de otros ritos de venerable origen y uso. Permítanme, en este punto, recordarles que la santa unificación de los ritos de la Misa que se logró con el Misal de San Pío V fue llevada a cabo por el Papa a petición expresa de los obispos reunidos en el Concilio. Por lo tanto, no fue un acto de la Curia o de desprecio romano por la individualidad legítima de la expresión litúrgica. Los propios obispos pidieron a Roma que prescribiera un rito uniforme para toda la Iglesia latina porque habían descubierto que, en el plano diocesano o incluso sinodal, era imposible detener o incluso reducir la proliferación de textos no autorizados para la celebración de los sacramentos.

Simplemente estamos presenciando una repetición, tanto de la proliferación de textos no autorizados como de la incapacidad episcopal para enfrentarlos. Quizá también podamos ver una repetición de ese acto de sabiduría que, hace más de 400 años, hizo que los obispos le pidieran al Papa que redactara y promulgara «a perpetuidad» el ritual uniforme de la Misa que fue sancionado en 1570 y que ha traído consigo una inmensa bendición a la Iglesia.

El pluralismo de hoy es de otra índole: es la consigna y el grito de guerra de aquellos que quieren dejar de lado la Tradición. Por eso, en medio de una nueva proliferación de ritos y textos litúrgicos, asistimos a la supresión práctica del único rito que de manera perfecta consagra el tesoro más sublime de la Iglesia, el santo misterio de la Misa.

Hasta ahora, la supresión se logra solo de facto y no de iure. De hecho, sería impensable que el viejo Ordo Missae haya sido prohibido oficialmente. Para justificar esto, uno tendría que argumentar que de alguna manera ese rito fue «incorrecto» o «malo», ya sea doctrinal o pastoralmente. Demostrar cualquiera de esos calificativos sería equivalente a negar que la Iglesia es guiada por el Espíritu Santo. Por lo tanto, es inadmisible incluso sugerir que el viejo Ordo podría ser abrogado.

Pero la supresión de facto es, sin embargo, lo suficientemente real, y debemos luchar contra ella con todos los medios a nuestra disposición. Un argumento es, por supuesto, el mismo «pluralismo» que los reformadores invocan constantemente: a menos que abarque la existencia continua del antiguo rito, uno al lado del otro, el «pluralismo» en la liturgia se expone inmediatamente como pura hipocresía, un leve velo tanto del desprecio por la Tradición como del arrogante sesgo anti-romano de las jerarquías nacionales y sus comisiones litúrgicas.

Valga recordar que las tres nuevas plegarias eucarísticas, o cánones, se introdujeron, no en lugar de, sino además, del antiguo canon romano, el que fue expresamente confirmado e incluso se le otorgó un lugar de honor (en el papel) para las Misas celebradas los domingos. Por lo tanto, es perfectamente legítimo y razonable pedir que el nuevo Ordo Missae se ofrezca, de la misma manera, como una forma adicional y alternativa de celebrar la Misa, y no como un reemplazo absoluto del antiguo rito de San Pío V.


 7 de marzo de 1965: Pablo VI celebra la primera Misa en italiano
(Foto: Combonianum)

En cuanto al nuevo Ordo, como todos ustedes saben, se ha convertido en objeto de críticas fuertes, generalizadas y extremadamente convincentes. Esto se aplica al orden y las oraciones de la Misa en sí, y a la llamada Institutio generalis u «Ordenación general del Misal romano». La crítica se refiere a los textos latinos oficiales y, en muchos países aún más fuertemente, a sus traducciones vernáculas. Se ha hecho evidente que los textos reflejan algunas de las nuevas tendencias teológicas que inspiraron el notorio «Catecismo holandés» y que Roma misma ha condenado. Esto ocurre incluso cuando estas tendencias no se reflejaban en las palabras utilizadas en el nuevo Ordo o en la Institutio generalis, sino que se hayan inequívocamente en el contexto y, más particularmente, en los efectos psicológicos a los que apunta claramente el nuevo rito. Por estas razones, Una Voce, al igual que muchos otros, se ha sentido con el derecho, y no obligada, a criticar al nuevo Ordo, de la misma manera que hemos criticado antes otros aspectos de la reforma post-conciliar.

¿Está mal esta crítica? ¿Es impropia porque proviene de aquellos que se consideran a sí mismos como católicos leales y como hijos fieles del Santo Padre? Después de todo, el nuevo Missale Romanum fue promulgado por el pontífice reinante, por lo que se debe estar seguro de que él considera que no sólo está libre de errores, sino que también de tendencias y ambigüedades potencialmente peligrosas, y que estima su introducción como algo necesario para el mayor bien de la Iglesia. Veamos este problema por un momento. Veamos qué sucedió con los documentos recientes más importantes de la guía papal para la Iglesia en asuntos de fe, moral y liturgia.

Recuerdése Mediator Dei, con sus imperiosas exhortaciones contra las aberraciones litúrgicas que se han convertido en práctica cotidiana. Recuerdése la Veterum Sapientia de Juan XXIII, con sus graves advertencias para salvaguardar el uso del latín, particularmente en la liturgia y los seminarios. Recuérdese Mysterium Fidei, con su clara condena de algunas nuevas interpretaciones sobre el misterio de la transubstanciación. Recuérdese la Constitución Sacrosanctum Concilium promulgada por el papa Pablo VI, con su decisiva orientación sobre la conservación del latín como idioma principal de la liturgia y su permiso cuidadosamente circunscrito para el uso de la lengua vernácula en ciertas partes de la Misa. Recuérdese el «Credo del Pueblo de Dios», con su reafirmación de todas las verdades esenciales del catolicismo y con su advertencia implícita contra cualquier doctrina que empobrezca o falsifique el Depositum Fidei. Recuérdese, más recientemente, el Decreto Memoriale Domini, que desaprueba formalmente la práctica de la comunión en la mano. Y todos ustedes están demasiado familiarizados con las advertencias semanales del Santo Padre contra las innumerables formas de sutil subversión desde adentro, desde los cardenales hasta los vicarios enardecidos, desde los llamados «teólogos eminentes» hasta los irresponsables periodistas calificados como «católicos».

Los últimos veinte años nos han dado muchos ejemplos de Papas reinantes que expresan su clara e inequívoca desaprobación de ciertas ideas, ciertas tendencias, ciertas prácticas, ciertas sugerencias y actitudes que se han manifestado dentro de la Iglesia. Casi todos han sido ignorados por completo, por laicos, por sacerdotes, por obispos y cardenales, y de hecho, en la cima misma, donde más de un pontífice reinante ha ido en contra de los precisos preceptos de sus predecesores inmediatos.


 Ludolf Bakhuizen, Cristo en la tormenta en el Mar de Galilea (1695, Indianapolis Museum of Art)
(Imagen: Wikimedia Commons)

Después de esta digresión, permítanme volver a Una Voce y sus dos preocupaciones principales: el latín, con el canto gregoriano, y la Misa tridentina.

Es totalmente erróneo etiquetarnos como reaccionarios, como personas que se aferran tercamente a los caminos de ayer, cuyas mentes están cerradas a una reforma necesaria y beneficiosa, o cuyos conceptos personalizados de oración litúrgica reflejan el individualismo de una época pasada. Por el contrario, nuestra insistencia en que en la liturgia deberíamos usar un lenguaje específico y un determinado estilo música, y que para la Misa deberíamos seguir utilizando un rito cuya inspiración es teológica más que sociológica, hierática más que comunitaria, constituye en realidad un acto de «contestación» con miras al futuro.

Se trata de una contestación contra una noción empobrecida de lo que es la liturgia. La liturgia es mucho que el «diálogo entre Dios y su gente». Es la representación ordenada jerárquicamente de lo sagrado en la realidad profana. La liturgia es, de hecho, una acción sagrada. Como tal, es esencialmente escritural. Afirmar que la liturgia se ha convertido en «más escritural» gracias a lecturas más y más variadas de la Biblia y al uso liberal de los Salmos para los cantos antifonales y responsoriales, es engañoso cuando al mismo tiempo ella está siendo despojada de la mayoría de las palabras y los gestos y accesorios que denotan la sacralidad de la acción y que transmiten esa sacralidad a los participantes y provocan una respuesta de sus corazones en lugar de sus cabezas.

Esta contestación se dirige también contra un concepto empobrecido del sacerdocio. Simplemente pregúntense esto: ¿la «crisis del sacerdocio» habría ocurrido y asumido las dimensiones aterradoras que presenciamos cada día, si el sacerdote hubiera sido el «ministro del altar» (en lugar de la gente), actuando «in persona Christi«, en lugar de ser un mero «presidente de una asamblea»? Y el latín, sólo porque ha sido durante tanto tiempo un lenguaje reservado para el uso eclesiástico y particularmente para el uso en la liturgia, dio expresión tangible al carácter esencialmente supra-natural del sacramento. De todos modos, tenemos pocos medios para manifestar nuestros sentidos, es decir, los oídos, los ojos, la nariz, la boca y el tacto, la diferencia esencial entre una acción sagrada y una profana. El latín, la vestimenta, el incienso, la oblea de la Hostia, la indicación de que los pulgares e índices del sacerdote se unan después de la consagración, la prohibición de que los laicos toquen los vasos sagrados o las especies consagradas; todo esto era necesario y, en la mayoría de los casos, constituían medios elegidos espontáneamente, manifestando esa diferencia esencial. Y debido a esto, dieron un propósito y una dignidad únicos al sacerdote que celebra y a su auto-elegido aislamiento en el celibato, otro «signo» de la distinción esencial entre el sacerdocio «ministerial» del ministro ordenado para el servicio del altar, y el sacerdocio común de todos los católicos bautizados. Eliminar los «signos» siempre afecta lo que significan, y es por esto que las recientes reformas litúrgicas se encuentran entre las principales causas de la crisis del sacerdocio.


 Misa Novus Ordo
(Foto: Catholicism Pure & Simple)

Ante todo esto: ¿qué podemos, qué debemos hacer?

Sobre todo: debemos ganar nuevos miembros para Una Voce. No por un número mayor, sino para fortalecer nuestra resolución mutua y abordar más eficazmente las numerosas tareas que nos esperan. ¿Cuáles son estas tareas?

Primero: preservar entre nosotros y difundir más allá de este círculo limitado la familiaridad con el latín litúrgico. Esto es requerido por el propio Concilio. Los textos litúrgicos latinos deben entenderse, y para eso no hay que convertirte en un «erudito». Es otra virtud de este invaluable lenguaje «muerto» que, en la forma en que nos ha llegado como el latín de la Iglesia, es un lenguaje fácil, infinitamente más fácil que la mayoría de los idiomas modernos. Y si incluso estos se pueden dominar razonablemente bien en unos pocos meses para un entendimiento básico, entonces eso vale a fortiori para el latín eclesiástico. El conocimiento básico del propio lenguaje de la Iglesia da un sentido atemporal a nuestro sentido de pertenencia y proporciona un vínculo particular con los grandes santos del pasado. Incluso si hacemos poco uso de nuestro conocimiento fuera de la liturgia, el hecho de estar familiarizados con la Iglesia en latín fortalecerá nuestro «sensus ecclesiae«. Y, dado que los sacerdotes están hoy en día tan ansiosos por emular a los laicos, nuestro interés por el latín puede incluso traerlo de vuelta a los seminarios. Así que aquí hay algo que sus capítulos pueden y deben hacer: organizar cursos para el latín eclesiástico, con especial énfasis en los textos litúrgicos.

No se piense, sin embargo, que el latín en la liturgia debe ser entendido por todos antes de que pueda recuperar el lugar que le corresponde. El énfasis prevaleciente en la comprensión racional de cada palabra hablada en el altar o ambón es otro de esos empobrecimientos que cuestionamos. Pero nos corresponde a nosotros hacer el esfuerzo adicional de aprender el latín de la Iglesia, no sólo para poder transmitir a nuestros hijos el mínimo de conocimiento lingüístico que anteriormente formaba parte de su instrucción religiosa ordinaria.

En segundo lugar: el canto gregoriano debe ser practicado. Si no se puede hacer esto en la iglesia, entonces hay que crear una sociedad coral. Cuando sea demasiado difícil, el capítulo podría celebrar reuniones periódicas en las que se reproduzcan algunos registros de canto gregoriano, de modo que los oídos de los miembros, y los de sus hijos, o de los amigos a los que se pueda llevar con mayor facilidad a este tipo de encuentro que a una reunión formal de Una Voce, permanezcan familiarizados con su belleza, y de ese modo guarden sintonía con su calidad única de oración.

En tercer lugar: los miembros de Una Voce deben estar razonablemente bien formados en la doctrina de la Iglesia sobre asuntos litúrgicos y deben conocer el patrón básico de la historia litúrgica. Muy a menudo nos quedamos indefensos, por mera falta de conocimientos básicos, cuando discutimos con otros católicos o con sacerdotes que han leído los últimos libros. Los capítulos deben organizar grupos de estudio y conferencias, y la sede debe difundir el conocimiento básico a través de su boletín informativo, y debe proporcionar a los capítulos una biografía seleccionada para el uso de líderes de grupo o de los miembros individuales.

En cuarto lugar, y esto es lo más importante: llegar a los jóvenes. Sin saberlo todavía, necesitan desesperadamente una liturgia que sea más rica en contenido y expresión que el mero «diálogo» (del cual obtienen más que suficiente en todas las demás esferas de la vida de la Iglesia), mero entretenimiento o incluso catequesis, más rica que la unión o un ejercicio de entrenamiento en «sensibilidad» (o deberíamos decir «insensibilidad»). Necesitan la atmósfera de abstinencia, de recuerdo, del verdadero «laus Dei«, que es totalmente diferente de alabar descaradamente al «Señor del Universo» a través de las hazañas o el progreso del hombre. Necesitan el encuentro, de hecho, la confrontación con el «signo de contradicción», re-presentado todos los días en el «Mysterium Tremendum» de la Santa Misa.

Vendrá un renacimiento: el ascetismo y la adoración, como la fuente de la total dedicación directa a Cristo, volverán. Se formarán cofradías de sacerdotes, entregadas al celibato y a una vida intensa de oración y meditación. Los religiosos se reagruparán en casas de «estricta observancia». Surgirá una nueva forma de «Movimiento litúrgico», dirigida por jóvenes sacerdotes y que atraerá principalmente a jóvenes, en protesta contra las liturgias planas, prosaicas, filisteas o delirantes que pronto crecerán y finalmente sofocarán incluso los ritos recientemente revisados.

Es de vital importancia que estos nuevos sacerdotes y religiosos, estos nuevos jóvenes con corazones ardientes, encuentren, aunque sólo sea en un rincón de la mansión de la Iglesia, el tesoro de una liturgia verdaderamente sagrada que todavía brilla suavemente en la noche. Y es nuestra tarea, ya que se nos ha dado la gracia de apreciar el valor de este patrimonio, preservarlo de la destrucción, de ser enterrado, despreciado y, por tanto, perdido para siempre. Es nuestro deber mantenerlo vivo: por nuestro propio vínculo afectivo, por nuestro apoyo a los sacerdotes que lo hacen brillar en nuestras iglesias, por nuestro apostolado en todos los niveles de persuasión.

Que Dios nos dé valor, sabiduría y perseverancia, y que fortalezca y profundice ahora más que nunca antes nuestro amor por la Iglesia y por Ella, a quien el Santo Padre proclamó solemnemente Mater ecclesiae: María, la Santísima Madre de Dios y nuestra Santísima Reina y Madre».


 Eric de Saventhem y su mujer Elisabeth, nacida von Plettenberg
(Foto: FIUV)


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Estas palabras del primer presidente de la Federación Internacional Una Voce han demostrado ser proféticas. Como sabemos ahora, el movimiento para la preservación y la celebración de los ritos antiguos y tradicionales de la Iglesia católica es un movimiento que concita mayoritariamente a los jóvenes.

También hemos visto en nuestro tiempo un florecimiento de sociedades sacerdotales y religiosas dedicadas a celebrar los ritos antiguos de la Iglesia con devoción, cuidado y amor.

Sobre todo, las palabras proféticas del fundador se cumplieron con la promulgación para la Iglesia universal, por parte del papa Benedicto XVI, el 14 de septiembre de 2007, Fiesta de la  Exaltación de la Santa Cruz, del motu proprio Summorum Pontificum, que declara abiertamente lo que Dr. Saventhem ya había comprendido: que los ritos de siempre nunca habían sido abrogados (numquam abrogatam).

Es apropiado recordar la inmensa cantidad de trabajo que el Dr. de Saventhem y su mujer dedicaron para ayudar a restablecer el lugar de los ritos tradicionales en la Iglesia, que vieron su fruto en ese motu proprio. Su trabajo, y el de la Federación, contribuyeron también a la creación del entorno en el que éste se emitió.

No olvidemos nunca al Dr. de Saventhem y su mujer, Elizabeth, en nuestras oraciones.

James Bogle (Agosto 2014)

¿QUÉ ES LA FEDERACIÓN INTERNACIONAL UNA VOCE (FIUV)?

A continuación, ofrecemos a nuestros queridos lectores, una breve historia de la Federación Internacional Una Voce (FIUV), a la que pertenece de pleno derecho la Asociación Una Voce Sevilla desde el año 2007, tras la promulgación del motu proprio Summorum Pontificum de S.S. Benedicto XVIAsimismo, hemos incluido un interesante video de una conferencia pronunciada por el presidente de la FIUV, donde explica el sentido actual de la Litúrgica tradicional en la Iglesia, y en concreto, de la Misa tradicional o forma extraordinaria del rito romano, y la misión de la FIUV en relación a ésta.

 

Fundación:
En 1964, la Dra. Borghild Krane, eminente psicóloga en Noruega, hizo un llamado a los católicos preocupados por la liturgia a que se agrupasen en defensa del patrimonio litúrgico de la Iglesia. Como resultado de ese llamado, algunas asociaciones nacionales comenzaron a funcionar entre 1964 y 1965. Delegados de seis asociaciones europeas se reunieron en Roma a principios de 1965 y la Federación Internacional se constituyó formalmente en Zúrich (Suiza) el 8 de enero de 1967, cuando los delegados de 20 asociaciones aprobaron los estatutos preliminares y eligieron al primer Consejo.

Un movimiento laical:
La Federación Internacional Una Voce es un movimiento laical y sus principales objetivos son asegurar que el Misal Romano del Papa Juan XXIII (edición 1962) se mantiene en la Iglesia como una de las formas de celebración litúrgica, además de salvaguardar y promover el uso del latín, el canto gregoriano y la polifonía sagrada.
Una Asamblea General se convoca cada dos años en Roma, donde se llevan a cabo las elecciones para el Consejo y la Presidencia. El actual presidente es el Sr. James Bogle, miembro de Una Voce Australia e The Latin Mass Society de Inglaterra y Gales (Reino Unido).
La Federación es reconocida por la Santa Sede, sus puntos de vista son recibidos con cortesía y respeto por las Congregaciones romanas pertinentes y sus representantes son recibidos de igual manera. A través de los años, la Federación ha realizado intervenciones exitosas con Roma en numerosas ocasiones para salvaguardar la Misa tradicional y las antiguas prácticas litúrgicas.
Su primer Presidente, el Dr. Eric de Saventhem fue instrumental en convencer S.S. el Papa Beato Juan Pablo II en 1986 para convocar una Comisión especial de Cardenales para investigar la situación relativa a la celebración de la Misa Tradicional, comúnmente conocida como Tridentina.


Dr. Eric Vermehren de Saventhem,
el primer presidente de la Federación
La Federación no es una organización centralizada, o sea, dirigida desde arriba por un Comité central. Cada Asociación Nacional es un organismo autónomo que se anima a realizar todo lo posible para lograr los objetivos de la Federación a nivel local. Los dirigentes de la Federación Internacional están en mejor posición para representar las preocupaciones comunes de los católicos tradicionales alrededor del mundo ante el más alto nivel del gobierno de la Iglesia. Las negociaciones con Roma tienden a llevarse a cabo con discreción y normalmente no se hacen públicas.

Membresía:
La Federación Internacional representa a 41 asociaciones miembro de Alemania, Argentina, Australia, Austria, Bielorrusia, Brasil, Canadá, Colombia, Chile, Costa Rica, Cuba, Escocia, España, Estados Unidos de América, Filipinas, Francia, India, Inglaterra y Gales, Irlanda, Italia, Japón, Malta, México, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Perú, Polonia, Portugal, Puerto Rico, Rusia, Sudáfrica y Ucrania.
Tras la promulgación del motu proprio Summorum Pontificum en el mes de julio de 2007 por el Papa Benedicto XVI, la Federación Internacional ha hecho notables progresos y 15 nuevas asociaciones han sido admitidas desde entonces. Solicitudes de información y asistencia provenir de Croacia, Dinamarca, Eslovenia, Honduras, Hungría, India, Indonesia, Kenia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Panamá, Sarawak (Borneo) y Suecia. Es muy sorprendente y significativo que la mayoría de estas solicitudes están viniendo por parte de jóvenes que están descubriendo la belleza y la espiritualidad de la liturgia católica tradicional y desean beneficiarse de ella.

Comentarios por parte de los Cardenales de la Iglesia Católica:

  • “La Federación Internacional Una Voce ha jugado un papel importante en el apoyo a la utilización de la edición de 1962 del Misal Romano en obediencia a las directivas de la Santa Sede. Por este servicio valioso expreso mi gratitud a los miembros de la Federación y les imparto mi bendición.” S.E.R. Joseph Cardenal Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, hablando a la Federación Internacional Una Voce, 25 de julio de 1996.
  • S.E.R. Jorge Cardenal Medina Estévez, prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos, considera que el uso del Misal Romano de 1962 debe concederse a todos los que lo soliciten y afirmó que, sobre la base de su investigación personal, el Misal de San Pío V nunca ha sido derogado.
  • El 4 de septiembre de 2000, S.E.R. Darío Cardenal Castrillón Hoyos dijo a los representantes de la Federación Internacional Una Voce que consideraba el Misal de San Pío V como un gran tesoro de la Iglesia, y que él no podría ver ninguna razón sobre el por qué nosotros (en referencia a la Santa Sede) no deberíamos conceder el uso de todos los libros litúrgicos vigentes en 1962. Opinó que el motu proprio Ecclesia Dei coloca sobre los Obispos una gran responsabilidad para llevarlo a cabo, y que sólo cuando hay razones serias las peticiones deben ser denegadas.

S.S. el Papa Benedicto XVI:
Para gran alegría de los miembros de la Federación, nuestro Santo Padre el Papa Benedicto XVI promulgó el motu proprio Summorum Pontificum el 7 de julio de 2007, el cual declaró inequívocamente que el Misal del Beato Juan XXIII (1962) nunca ha sido derogado «y se le debe brindar el honor debido por su uso venerable y antiguo».
«Se sabe, en efecto, que la liturgia latina de la Iglesia en sus diversas formas, en cada siglo de la era cristiana, ha sido una lanza para la vida espiritual de muchos santos, ha reforzado a muchos pueblos en la virtud de la religión y fecundado su piedad».[Summorum Pontificum]

 

Conferencia: «Cambio y rigidez» pronunciada por D. Felipe Alanís, actual presidente de la FIUV, con ocasión del Segundo Congreso Summorum Pontificum en Méjico (2016).

 

Contactos:
Presidente: Sr. Felipe Alanís Suárez. Correo Electrónico: president@fiuv.org

 

FUENTE: FIUV

INFORME FIUV: «EL MODO DE RECIBIR LA COMUNIÓN»

Esta semana traemos a la web de Una Voce Sevilla otro interesante informe sobre liturgia tradicional publicado por la Federación Internacional Una Voce (F.I.U.V), en esta ocasión el nº3 de los denominados por ésta «paper position», dedicado al «modo de recibir la comunión», cuyo original en inglés puede consultarse aquí. Dicho texto fue preparado en el mes de abril de 2012 por la F.I.U.V., y ha sido traducido recientemente al español por la asociación litúrgica hermana Magnificat, de Chile. A continuación, el texto de dicho informe:

 

EL MODO DE RECIBIR LA COMUNIÓN

 
Sumario
 
La Instrucción Universae Ecclesiae deja en claro que la comunión debe recibirse de rodillas y en la lengua en la celebración de la forma extraordinaria. La recepción en la lengua es, de hecho, la ley universal de la Iglesia, a la cual determinadas Conferencias Episcopales han hecho excepciones. El valor de arrodillarse para expresar humildad en presencia de lo sagrado está afirmado en innumerables textos de la Escritura y enfatizado por el Papa Benedicto XVI en su libro El espíritu de la liturgia. El momento de recibir la comunión es el más apropiado de todos para demostrar esta actitud. La recepción en la lengua, aun cuando no fue universal en la Iglesia primitiva, se universalizó rápidamente, reflejando la gran preocupación de los Padres de que no se perdieran partículas de la hostia, preocupación reiterada por el Papa Pablo VI en la Instrucción Memoriale Domini. En conclusión, la forma tradicional de recibir la comunión, que muestra tanto humildad como receptividad de niños, prepara al comulgante para una recepción fructífera. Además, se conforma perfectamente con la actitud general de reverencia hacia las Sagradas Especies, tal como se encuentra en la forma extraordinaria.

Los comentarios a este texto pueden enviarse a positio@fiuv.
Texto:
1.Tal como ocurre con el servicio de hombres y niños en el altar[1], la cuestión del modo de recibir la comunión en las celebraciones de la forma extraordinaria del rito romano ha sido resuelta por la Instrucción Universae Ecclesiae (2011), que sostiene la obligatoriedad, en las celebraciones de la forma extraordinaria, de las leyes litúrgicas vigentes en 1962 [2]. Ellas especifican que la comunión ha recibirse por los fieles de rodillas y en la lengua.
2.Mientras que el servicio del altar por mujeres ha sido permitido en la forma ordinaria, según el parecer del Ordinario del lugar, la prohibición de recibir la Comunión en la mano por los fieles fue expresamente reiterada por el papa Pablo VI[3], quien estableció que las solicitudes de derogación de la ley deberían hacerse a la Santa Sede por una Conferencia Episcopal. Explicar el valor de esta práctica, como lo aspira a hacer este ensayo, es explicar el valor de la legislación propia de la Iglesia.
De rodillas.
3.Como lo ha hecho ver el papa Benedicto XVI, “[a]rrodillarse no es algo propio de una sola cultura, sino que proviene de la Biblia y de su experiencia de Dios” [4]. Y sigue explicando que arrodillarse es algo que se encuentra en numerosos pasajes de la Escritura como la actitud conveniente a la oración de petición y de adoración en presencia de Dios. Al arrodillarnos seguimos el ejemplo del mismo Señor [5], cumplimos con el Himno de Cristo de la Carta a los Filipenses [6] y nos adecuamos a la liturgia celestial que se deja entrever en el Apocalipsis [7]. El Santo Padre concluye: “Resulta probable que el arrodillarse sea extraño a la cultura moderna, en la medida que ella constituye una cultura, porque esta cultura ha dado las espaldas a la fe y ya no conoce al Uno, delante del cual arrodillarse es lo propio, es, en realidad, la postura intrínsecamente necesaria. El hombre que aprende a creer aprende también a arrodillarse, y la fe y la liturgia para la cual arrodillarse no fuera lo normal estaría enferma en lo más íntimo. Donde el arrodillarse se ha perdido, debe recuperárselo de modo que, en nuestra oración, permanezcamos en la compañía de los apóstoles y los mártires, en la compañía de todo el cosmos, en unión, efectivamente, con el mismo Jesucristo [8].
4.Es necesario agregar que el momento de la recepción del Cuerpo del Señor en el Santísimo Sacramento es el momento apropiado para arrodillarse, y hacerlo es una muy antigua tradición en Occidente [9], que reemplazó otros gestos de reverencia [10]. San Juan Pablo II nos recuerda que la actitud correcta para recibir la Comunión es “la humildad del Centurión del Evangelio” [11]: esta actitud se expresa por y se alimenta de la postura de la humildad, el arrodillamiento. La exigencia, en la disciplina actual de la Iglesia, de que se haga “un gesto de reverencia” cuando se recibe la Comunión [12] se cumple de un modo muy natural y no forzado recibiéndola de rodillas.
En la lengua
5.La recepción de la comunión en la lengua y no en la mano, aunque no fue una práctica exclusiva en la Iglesia primitiva, se remonta a los tiempos más antiguos. De ello da testimonio San Efrén el Sirio [13] y la antigua liturgia de Santiago [14], y se la menciona al menos como una posibilidad por el papa San Gregorio Magno [15], y fue mandada por el Concilio de Rouen alrededor del año 878 [16]. Parece que el Señor puso el pan directamente en la boca de Judas en la Última Cena [17], y es posible que haya hecho lo mismo con las Especies Consagradas. La difusión de este método en la Iglesia (con variantes distintas en Oriente y Occidente) deriva naturalmente de la gran preocupación de los Padres de que no se perdiera ninguna partícula de la Hostia. San Cirilo de Jerusalén (citado invariablemente por su descripción de la Comunión en la mano [18]) advierte que los fragmentos de Hostia debieran ser considerados más preciosos que el polvo de oro [19], e igual preocupación muestran Tertuliano [20], San Jerónimo [21], Orígenes [22], San Efrén [23] y otros más [24]. Esta preocupación de funda en la Escritura, en el mandamiento del Señor a los discípulos luego de alimentar a la multitud, tipo de la Eucaristía: “Recojan los fragmentos que hayan sobrado, para que no se pierdan” [25].
6.Esta preocupación se reitera, y se la vincula con la recepción en la lengua, por la Instrucción Memoriale Domini (1969), que resume una serie de consideraciones en favor de la forma tradicional de distribuir la comunión: “En vistas del estado de la Iglesia en general hoy día, debe observarse este modo de distribuir la comunión, no sólo porque está respaldada por una tradición de muchos siglos sino especialmente porque es un signo de reverencia de los fieles hacia la Eucaristía. Esta práctica no disminuye de modo alguno la dignidad personal de quienes que se acercan a este gran Sacramento, y es parte de la preparación que se necesita para una fructífera recepción del Cuerpo del Señor” [26]. Esta reverencia es un signo de que no se comulga con “el pan y la bebida ordinaria” [27] sino con el Cuerpo y la Sangre del Señor […] Además, esta manera de comulgar, que hoy debe ser considerada como prescrita por la costumbre, da una seguridad más efectiva de que la comunión será distribuida con la apropiada reverencia, decoro y dignidad; de que se evitará todo peligro de profanación de las Especies Eucarísticas, en las que “el Cristo todo y entero, Dios  y hombre, está sustancialmente contenido y permanentemente presente de un modo único” [28] y, finalmente, de que se mantendrá el diligente cuidado que la Iglesia ha recomendado siempre para cada fragmento del pan consagrado: “Si permitís que algo se pierda, considerad que perdéis uno de vuestros miembros” [29].
7.La posibilidad de que la comunión en la mano conduzca a “una deplorable falta de respeto hacia las Especies Eucarísticas” fue confirmada por San Juan Pablo II [30]. El peligro de una profanación deliberada del Santísimo Sacramento, advertida asimismo en Memoriale Domini, se ha hecho también tristemente evidente en una época en que los actos sacrílegos pueden hacerse públicos en Internet, para escándalo de los católicos de todo el mundo. Este tema es abordado de nuevo por la Instrucción Redemptionis Sacramentum (2004), que se refiere otra vez a la distribución del Santísimo Sacramento sólo en la lengua como el remedio efectivo: “Si hay riesgo de profanación, la Comunión no debe ser dada a los fieles en la mano” [31].
8. San Juan Pablo II planteó un problema relacionado cuando escribió que “[t]ocar las sagradas especies y distribuirlas con sus manos es un privilegio de los ordenados” [32], y vincula esto con la consagración de las manos del sacerdote [33]. Esto trae a la memoria el famoso pasaje de Santo Tomás de Aquino, citado en relación con esto en una declaración oficial de la Oficina para lasCelebraciones Litúrgicas del Supremo Pontífice [34]: “[…] por reverencia hacia el Sacramento, nada lo toque, a menos de estar consagrado; de ahí que el corporal y el cáliz están consagrados, y del mismo modo las manos del sacerdote, para tocar este Sacramento. Por ello no es lícito para nadie más tocarlo, salvo por necesidad como, por ejemplo, si fuera a caer al suelo, o en algún caso de urgencia” [35].
9.El que este método tradicional se haya desarrollado a través del tiempo, no es un argumento en su contra, sino un testimonio de las importantes consideraciones que, de un modo reiterado, condujeron a su adopción. Como el Papa Pío XII lo afirmara en Mediator Dei(1948) de modo bien conocido, las prácticas más antiguas no son ipso facto preferibles a otras que se han desarrollado bajo la guía del Espíritu Santo a lo largo de muchos siglos [36].

 

Conclusión

10.La importancia de la actitud interior de humildad, recalcada por San Juan Pablo II, y la exigencia de un “gesto de reverencia” [37], no son sólo una cuestión de decoro ante la Presencia Real del Señor, por muy importante que esto sea. Más bien, la gracia recibida por quien comulga depende de su disposición, y el cultivo de la disposición correcta, la de humildad e infantil receptividad, se facilita por la recepción de rodillas y en la lengua. Como lo enfatizó Pablo VI: se trata de una “parte de la preparación necesaria para la recepción fructífera del Cuerpo del Señor” [38].

11.El valor de este método tradicional fue reiterado por la decisión de Benedicto XVI de distribuir él mismo la comunión en la lengua a los fieles durante las celebraciones pontificias. El comentario oficial a esta decisión menciona tanto la preocupación por la pérdida de partículas de la Hostia Consagrada como por aumentar entre los fieles la devoción a la Presencia Real de Cristo en el Sacramento de la Eucaristía [39]. Además, el método tradicional es llamado “un signo exterior” que “promueve la comprensión del misterio de este gran Sacramento” [40].

12.En el contexto específico de la forma extraordinaria del rito romano, la práctica exclusiva de recibir la comunión de rodillas y en la lengua va de la mano con la gran reverencia del sacerdote celebrante hacia el Santísimo Sacramento en dicha forma. Dos ejemplos de ello serían la doble genuflexión del sacerdote en la Consagración, y el mantener unidos el pulgar y el índice desde la Consagración hasta la purificación del cáliz. La recepción de la comunión en la mano crearía una dañina disonancia con otros elementos de la liturgia. El tema está bien expresado en la Instrucción Il Padre, incomprensibile(1996), dirigida a las Iglesias Orientales, sobre la importancia de continuar con el modo de recibir la comunión tradicional en esas Iglesias: “Aun si esto impide poner de relieve el valor de otros criterios, también legítimos, e implica renunciar a cierta expedición, cambiar el uso tradicional tiene el riesgo de incurrir en una intrusión no orgánica en el marco espiritual a que se refiere” [41].

[1] Federación Internacional Una Voce, Position Paper 1: El servicio del altar de hombres y niños.

[2] Pontificia Comisión Ecclesia Dei, Instrucción Universae Ecclesiae (2011), núm. 28.

[3] Instrucción Memoriale Domini (1969): “el Supremo Pontífice juzgó que la antigua forma de administrar la Comunión a los fieles no debía ser cambiada”.

[4] Ratzinger, J., El espíritu de la liturgia (Madrid, Cristiandad, 2001), p. 228.

[5] Lc. 22, 41 (durante la agonía en Getsemaní): “y se retiró de ellos la distancia de un tiro de piedra. Y arrodillándose, oraba” (et ipse avulsus est ab eis quantum iactus est lapidis et positis genibus orabat).

[6] Flp. 2, 10: “Al nombre de Jesús toda rodilla se doble” (ut in nomine Iesu omne genu flectet).

[7] Apoc. 5, 8: “Y cuando hubo abierto el libro, las cuatro criaturas vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero” (et cum peruisset librum quattuor animalia et viginti quattuor seniores ceciderunt coram agno).

[8] Ratzinger, El espíritu de la liturgia, cit., p. 228.

[9] En Occidente el desarrollo del arrodillarse para la comunión data de al menos el siglo VI: véase Schneider, A., Dominus est (Pine Beach NJ: Neman House Press, 2008) p. 27. [hay traducción española: Dominus est. Reflexiones de un obispo de Asia Central sobre la Sagrada Comunión, Ciudad del Vaticano, Libreria Editrice Vaticana, 2009]. Arrodillarse se hizo general y luego universal entre los siglos XI y XVI: Joseph Jungmann, The Mass of the Roman Rite: its origins and developments (trad. inglesa, New York, Benzinger, 1955), p. 376.

[10] Jungmann cita ejemplos de aproximarse a la comunión descalzos, haciendo una genuflexión y una reverencia tres veces repetida y besando el suelo, o el pie del sacerdote (The Mass of the Roman Rite, cit., II, p. 377-8).

[11] Juan Pablo II, Encíclica Ecclesia de Eucharistia (2003), núm. 48: “cum demissione centurionis in Evangelio”.

[12] Instrucción General del Misal Romano (2002), núm. 160.

[13] San Edrén el Sirio, Sermones in Hebdomada Sancta 4, 5: “Isaías me vio [Cristo] como vosotros me veis ahora extendiendo mi mano derecha y poniendo en vuestras el pan vivo”. Se hace referencia a la visión de Isaías del ángel que le tocó los labios con un carbón encendido (Isaías 6, 6-7).

[14] Bozestwennaya Liturgia Swjatago Apostoloa Iakowa Brata Boziya I perwago bierarcha Ierusalima (Roma, Grottaferrata, 1970) p. 151: “El Señor os bendiga, y os haga dignos con el toque de nuestros dedos puros de llevar el carbón encendido y ponerlo en la boca de los fieles […]”.

[15] San Gregorio Magno, Diálogos 3, c. 3: “después de que le puso el Cuerpo del Señor en la boca, esa lengua, que por largo tiempo no había hablado, fue desatada”. El contexto es la curación de un hombre enfermo, que posiblemente no podía ponerse la Hostia en la boca: era la lengua, entre otras cosas, que necesitaba curación. Con todo, el texto no indica sorpresa ante el hecho de que se ponga la hostia directamente en la boca del hombre.

[16] Concilio de Rouen, cap. 2: “que no ponga [el sacerdote] la Eucaristía en las manos de laico alguno, hombre o mujer, sino que él la ponga sólo en la boca con las siguientes palabras: “Corpus Domini et Sanguis prosit tibi ad remissionem peccatorum et ad vitam aeternan” (nulli autem laico aut feminae eucharistian in manibus ponat, sed tantum in os eius). Mansi 10: 1199 ss. Cfr. Jungmann, The Mass of the Roman Rite, cit., II, pp. 381-2.

[17] Jo. 13, 26-27: “Jesús respondió: es aquel a quien Yo dé el pan untado. Y untando el pan, se lo dio a Judas Iscariote, hijo de Simón. Y con ese bocado, Satán entró en él”.

[18] San Cirilo de Jerusalén, Mystagogical Catechesis, 5, 21 y ss.

[19] San Cirilo de Jerusalén, Mystagogical Catechesis, 5, 2.

[20] Tertuliano, De Corona, 3: “Nos duele que el pan o el vino, aun el nuestro, caiga al suelo”.

[21] San Jerónimo, In Ps, 147, 14: “hay peligro si algo cayera al suelo”.

[22] Orígenes, In Exod. Hom., 13, 3: “cuando recibas el Cuerpo del Señor, cuida reverentemente de que no caiga ni la más mínima partícula”.

[23] San Efrén, Sermones in Hebdomada Sancta 4, 4: “no piséis ni siquiera los fragmentos. El menor de estos fragmentos de este Pan puede santificar a millones de hombres […]”.

[24] En especial los cánones de la Iglesia Copta (Collationes canonum Copticae): “No permita Dios de que ninguna de estas perlas o fragmentos consagrados se adhiera a los dedos o caiga al suelo” (Denzinger, Ritus Orientalium, I, p. 95).

[25] Jo. 6, 12. Cf. Mt 14, 20 y 15, 37; Mc. 6, 43 y 8, 9; Lc. 9, 17.

[26] [Nota 6 al pie en Memoriale Domini]. Cfr. San Agustín, Enarrationes in Psalmos, 98, 9 (PL 37, 1264-1265).

[27] [Nota 7 al pie en Memoriale Domini]. Cfr. San Justino, Apologia, I, 66 (PG 6, 427), y San Ireneo, Adversus Haereses, 1, 4, c. 18 n. 5 (PG 7, 1029-1029).

[28] [Nota 9 al pie en Memoriale Domini].

[29] [Nota 10 al pie en Memoriale Domini] Cirilo de Jerusalén, Catecheses Mystagogicae, V. 21 (PG 33, 1126).

[30] San Juan Pablo II, Carta Dominicae Coenae (1980), núm. 11.

[31] Instrucción Redemptionis Sacramentum (2004), núm. 92, donde se reitera la respuesta de la Congregación para el Culto Divino a un dubium de 1999, registrada en Notitiae 35 (1999), pp. 160-161.

[32] Juan Pablo II, Carta Dominicae Coenae, núm. 11.

[33] Juan Pablo II, Carta Dominicae Coenae, núm. 11: “Pero no debe olvidarse el oficio primer de los sacerdotes, que han sido consagrados por su ordenación para representar a Cristo Sacerdote: por esta razón sus manos, igual que sus palabras y su voluntad, se han convertido en instrumentos directos de Cristo”.

[34] Oficina para las Celebraciones Litúrgicas del Supremo Pontífice: “Comunión recibida en la lengua y de rodillas” (2010) [el texto sólo está disponible en inglés: véase aquí].

[35] Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae, IIIa q. 82, a. 3 c: “in reverentiam huius sacramenti, a nulla re contingitur nisi consacrata, unde et corporales et calix consecrantur, similitere et mabus sacerdotis, ad tangendum hoc sacramentum. Unde nulli alii tangere licet, nisi in necessitate puta si caderet per terram, vel in aliquo alio necessitatis casu”.

[36] Pío XII, Encíclica Mediator Dei (1948), núm. 61: “La liturgia de los primeros siglos es ciertamente digna de toda veneración. Pero los usos antiguos no deben ser estimados más adecuados o convenientes, ya sea en sí mismos o por su significado, para épocas posteriores y nuevas situaciones, sobre la mera base de que tienen el sabor y aroma de la antigüedad. Los ritos litúrgicos más recientes también merecen reverencia y respeto. Ellos también deben su inspiración al Espíritu Santo, que asiste a la Iglesia en cada época, hasta la consumación del mundo (Mt. 28, 20]. Ellos son igualmente recursos que la ínclita Esposa de Jesucristo usa para promover y procurar la santidad del hombre” (Haec eadem iudicandi ratio tenenda est, cum de conatibus agitur, quibus nonnulli enituntur quoslibet antiquos ritus ac caeremonias in usum revocare. Utique vetustas aetatis Liturgia veneratione procul dubio digna est; veruntamen vetus usus, non idcirco dumtaxat quod antiquitatem sapit ac redolet, aptior ac melios existimandus est vel in semetipso, vel ad consequentia tempora novasque rerum condiciones quod attinet. Recentiores etiam liturgici ritus reverentia observantiaque digni sunt, quoniam Spiritus Sancti afflatu, qui quovis tempore Ecclesiae adest ad consummationem usque saeculorum (cf. Mt. 28, 20) orti sunt; suntque iidem pariter opes, quibus ínclita Iesu Christi Sponsa utitur ad hominum sanctitatem excitandam procurandamque).

[37] Véase el párrafo 4.

[38] Pablo VI, Memoriale Domini.

[39] Oficina para las Celebraciones Litúrgicas del Supremo Pontífice, Comunión recibida en la lengua y de rodillas (2010).

[40] Oficina para las Celebraciones Litúrgicas del Supremo Pontífice, Comunión recibida en la lengua y de rodillas (2010).

[41] Congregación para las Iglesias Orientales, Instrucción Il Padre, incomprensibile”(1996), núm. 53.

 

INFORME FIUV: «EL SERVICIO DEL ALTAR DE HOMBRES Y NIÑOS»

La Federación Internacional Una Voce ha comenzado a publicar en su web oficial unos interesante informes sobre liturgia tradicional y el Misal de1962, denominado: Position Paper. El primero de ellos es el dedicado al servicio del altar de hombres y niños, y ha sido traducido al español por la asociación litúrgica hermana Magnificat,  de Chile, del original completo y en inglés que puede consultarse aquí. A continuación, el texto de dicho informe:

 

 

Position Paper 1

El servicio de hombres y niños en el altar

Sumario

La tradición de que en la Misa sean acólitos hombres y niños y de que se excluya a las mujeres es un caso específico de la “antigua tradición litúrgica latina” de cuyas “riquezas” ha hablado el papa Benedicto XVI. Su valor reside fundamentalmente en su relación con la enseñanza de la Iglesia, claramente expresada por el Papa San Juan Pablo II, sobre la complementariedad de los sexos en la economía de la salvación, enseñanza que está íntimamente conectada con la de que la ordenación de las mujeres al sacerdocio es imposible. Las mujeres representan, más perfectamente que los hombres, a la Iglesia en cuanto Novia; los hombres, más perfectamente que las mujeres, representan a Cristo como Novio, especialmente en el papel sacerdotal de Éste. Esta enseñanza se expresa no sólo en la ordenación al sacerdocio de los varones, con exclusión de las mujeres, sino también en el hecho de que quienes están más cerca del sacerdote en la acción litúrgica son exclusivamente varones. Esta distinción se refuerza por la asimilación del presbiterio de una iglesia con el cielo, siendo la liturgia que se desarrolla en el presbiterio una anticipación de la liturgia celestial, y con la asimilación de la nave del templo con la tierra, el lugar en que habita la Iglesia militante. Por este motivo, la práctica del servicio del altar por varones sirve para reforzar, enseñar y encarnar una verdad teológica fundamental, de acuerdo con el principio lex orandi, lex credendi.

Texto:

1.El tema del servicio de la Misa en la forma extraordinaria realizado por hombres y niños, con exclusión de las mujeres, ofrece un adecuado punto de partida a esta serie de artículos, ya que sobre este tema la Pontificia Comisión Ecclesia Dei se ha pronunciado [véase aquí el texto de la respuesta], con el peso de su autoridad, en favor del carácter obligatorio de las reglas vigentes en 1962. Además, es evidente que el permiso para que las mujeres sirvan la Misa en la forma ordinaria constituye no una política recomendada sino una concesión que se hace por “motivos específicos en determinados lugares” (como se dice en la carta de 1994 de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos)[1], y esta misma Congregación ha alabado explícitamente la “noble tradición de que sean niños los que sirvan de monaguillos”, costumbre que es “siempre muy apropiada” (carta privada de 27 de julio de 2001, citada en la Instrucción Redemptoris Sacramentum, núm. 47)[2]. Esto constituye una muy evidente instancia de una tradición, característica del misal de 1962 (como también de Misal de 1970, en su primera concepción) que el motu proprio se ha preocupado de preservar y fomentar.

2.La “noble tradición” de que sirvan la Misa hombres y niños, excluyendo a las mujeres, está apoyada, muy notablemente, por el canon 44 de la Colección de Laodicea, que data del siglo IV, como también por innumerables documentos posteriores. El valor de esta tradición no deriva sólo de su antigüedad: la preocupación de Papas y obispos por preservar esta tradición a lo largo de tantos siglos deriva de profundas consideraciones teológicas y pastorales.

3. La consideración pastoral mencionada por la Congregación del Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos en los dos documentos ya citados es que la íntima colaboración del monaguillo con el sacerdote a menudo fomenta las vocaciones al sacerdocio. La citada Congregación manifiesta la preocupación de que esta fuente de vocaciones pueda verse afectada por la admisión de las mujeres al servicio del altar (un estudio estadístico atingente se contiene en el Apéndice a este artículo). Este problema pastoral es consecuencia de un tema de fundamento teológico, en el sentido de que, entendido el punto adecuadamente, los acólitos laicos substituyen a la tradicional orden de acolitado: ellos están conectados simbólicamente, y a menudo causalmente, con el estado clerical.

3.Las razones teológicas se refieren a la doctrina irreformable de la Iglesia de que sólo los varones pueden ser ordenados al sacerdocio. Esta enseñanza, enfatizada por San Juan Pablo II (Mulieris Dignitatem, de 1988, y Ordinatio Sacerdotalis, de 1994), se fundamenta en el papel, distinto y complementario, de los sexos en la economía de la salvación.

4.Al comienzo de Mulieris Dignitatem, San Juan Pablo II nos recuerda el principio de que “[l]a gracia jamás desconoce o anula la naturaleza, sino que más bien la perfecciona y ennoblece”[3]. El papel de los sexos en la Iglesia, como ha sido querido por Dios, no echa abajo la complementariedad que existe en las relaciones humanas sino que edifica sobre ella y sobre los especiales carismas de cada sexo[4],  no obstante el daño causado por el pecado original[5]. San Juan Pablo II habla de la “disposición naturalmente esponsal de la personalidad femenina”, que se ejemplifica no sólo en el matrimonio sino también en la virginidad, como una forma de auto-donación[6].  Dios se relaciona con la Iglesia como el Novio con la Novia, una analogía que se encuentra especialmente en Efesios 5 y también en numerosos pasajes del Antiguo Testamento[7] .

6. Como sigue explicando San Juan Pablo II, en la Iglesia todo ser humano –varón o mujer- es la Novia en el sentido de que acepta el don del amor de Cristo Redentor, y procura responder a él con los dones de su propia persona[8].

7.De este modo, también la Santísima Virgen María puede ser descrita como “figura de la Iglesia”, según la frase de San Ambrosio[9] citada por Lumen Gentium[10] y reiterada en Mulieris Dignitatem[11]. San Juan Pablo II concluye que las mujeres tienen un papel profético en la Iglesia en la medida en que “hacen manifiesta esta verdad” de la relación de Dios con la Iglesia[12]. Esto tiene implicaciones para las religiosas, que pueden representar más perfectamente a la Novia Virgen, la Iglesia: como escribió San Juan Pablo II, “[e]sta dimensión esponsal, que es parte de toda vida consagrada, tiene un especial significado para las mujeres, que encuentran en ella su identidad femenina y, si se pudiera decir, descubren en ella su especial genio en su relación con el Señor[13]. Debemos considerar además, en relación con esto, que la Virginidad Consagrada es una vocación sólo de las mujeres.

8.La analogía de Novio y Novia tiene su corolario en la relación entre el clero y los Christifideles, y entre el presbiterio y la nave del edificio del templo. San Juan Pablo II cita Mulieris Dignitatem en su decisión sobre la imposibilidad de la ordenación de las mujeres[14]. Si las mujeres pueden representar perfectamente a la Iglesia como Novia, son los hombres los llamados a representar a Cristo, especialmente en su papel sacerdotal[15]. Y como reconocimiento del papel del sacerdote in persona Christi, se debe entender que los colaboradores y asistentes del sacerdote, sus instrumentos vivientes, por decirlo así, deben estar en el mismo lado de la analogía frente a los fieles cristianos, y esto está enfatizado por la antigua tradición de considerar el presbiterio de la iglesia como representativo del mundo celestial, y la nave, del mundo terreno. Como escribe el profesor P. Michel Sinoir: “El iconostasio [en Oriente] es simbólicamente el Cielo, y su liturgia, que anticipa la del Cielo, es celebrada sólo por miembros del clero. La nave es simbólicamente la tierra, la morada de los hombres y mujeres que se preparan para entrar en la gloria. Esto es, por analogía, el mismo misterio de Cristo-Novio, que renueva en el presbiterio su sacrificio, recibido con gratitud por la Iglesia-Novia que todavía peregrina aquí abajo[16].

9. Esto hace cobrar sentido a la antigua prohibición no sólo de que las mujeres sirvan el altar, sino de que estén presentes en el presbiterio durante la liturgia. Así, nos encontramos con que, en Musica Sacra (1958)[17], no se permiten en el presbiterio coros que incluyan mujeres, y en la edición de 1975 de la Instrucción General del Misal Romano se excluye del presbiterio a las lectoras mujeres[18].

10.Lo que está aquí en juego es, como era de esperarse, la representación litúrgica de los principios teológicos, según la máxima legem credendi lex statuat supplicandi[19]. Estos principios no sólo son reflejados en la liturgia, sino que son ilustrados, enseñados y, en su debido tiempo, asimilados por los fieles que asisten a ella: se puede decir que la liturgia encarna esos principios[20]. Es por esta razón que la preservación íntegra de la forma extraordinaria del rito romano tiene un especial valor, porque esta forma es la articulación litúrgica de un conjunto de principios teológicos que son propios de la Iglesia. La “noble tradición” del acolitado masculino proporciona a la Iglesia una presentación aprehensible de la enseñanza sobre el papel de los sexos en la economía de la salvación y sobre la relación de Cristo con la Iglesia semejante a la del Novio con la Novia, que a su vez refleja la relación de Dios con la Creación.

[1] Notitiae 30 (1994) 333-335.

[2] Notitiae 37 (2001) 397-399.

[3] Juan Pablo II, Carta Apostólica Mulieris Dignitatem (1988), núm. 5: «Sed gratia, seu Dei actio supernaturalis, nunquam naturam excludit, quin immo eam perficiet et nobilitat».

[4] Catecismo de la Iglesia Católica, núm. 2333.

[5] Sobre el pecado original, véase Mulieris Dignitatem, núm. 10.

[6] Mulieris Dignitatem, núm. 20: «Natura proin ac sponsalis inclinatio ipsius personae femeninae».

[7] Mulieris Dignitatem, núm. 23 menciona a Oseas, Jeremías, Ezequiel e Isaías.

[8] Mulieris Dignitatem, núm. 25.

[9] San Ambrosio, Expos. Luc. II, 7: PL 15, 1555.

[10] Concilio Vaticano II, Constitución Lumen Gentium (1964), núm. 63.

[11] Mulieris Dignitatem, núm. 27: «Mariam Nazarethanam Ecclesiae figuram» Cf. Juan Pablo II, Encíclica Redemptoris Mater (1987), núm. 44: «María es modelo y figura de la Iglesia» (exemplar ac typus Ecclesiae).

[12] Mulieris Dignitatem, núm. 29.

[13] Juan Pablo II, Exhoración apostólica Vita Consecrata (1996), núm. 34: Hanc in sponsali ratione quae precipua est omnis consecratae vitae, mulier, propriam quasi indolem detegens suae cum Domino coniunctionis, se reperit ipsa. Esto se podría traducir más literalmente así: «En este modo esponsal de pensar, que es la más importante consideración de toda vida consagrada, la mujer, al descubrir el carácter particular, por decirlo así, de su unión con el Señor, se encuentra a sí misma».

[14] Juan Pablo II, Carta Apostólica Ordinatio Sacerdotalis (1994), núm. 2.

[15] El Papa Benedicto XVI ha reiterado la identificación del sacerdote con Cristo como Novio de la Iglesia al explicar el significado y valor del celibato en el sacerdocio: “Esta elección [de celibato] tiene un primer y más importante significado de carácer nupcial: es una profunda identificación con el corazón de Cristo el Novio, que entrega su vida por su Novia” (Exhortación Postsinodal Sacramentum Caritatis [2007], núm. ). Cf. Juan Pablo II, Encíclica Redemptoris Mater, núm. 43.

[16] Sinoir, M., La question de l’admission des femmes au service de l’autel (París, Pierre Téqui, 1994), p. 26. La traducción al inglés ha sido hecha por el P. Brian Harrison OS.

[17] Pío XII, Instrucción de Musica Sacra et Sacra Liturgia (1958), núm. 100.

[18] Instrucción Genera del Misal Romano (1975), núm. 70.

[19] Pío XII, Encíclica Mediator Dei (1946), núm. 47.

[20] Cf. Cristopher Schönborn, Amar a la Iglesia: Ejercicios espirituales predicados en presencia del Papa Juan Pablo II (San Francisco: Ignatius Press, 1996), p. 205: «Y, con todo, cuán importantes son esos signos para “encarnar” la fe (en este pasaje se refiere a la orientación durante la liturgia)».

 

MENSAJE DEL PRESIDENTE DE LA FIUV AL I ENCUENTRO SUMMORUM PONTIFICUM ANDALUCÍA

LOGO FIUVA continuación publicamos íntegramente el texto del mensaje dirigido por el presidente de la Federación Internacional Una Voce, el mejicano D. Felipe Alanís, en el marco del I Encuentro Summorum Pontificum Andalucía, celebrado el pasado 04 de Junio en la Basílica de San Juan de Ávila de Montilla (Córdoba), y en el que participaron las asociaciones y grupos de fieles de la Misa tradicional pertenecientes a las distintas diócesis de Andalucía (España). Este mensaje fue leído a los presentes como preámbulo por D. Juan Manuel Rodríguez, Secretario de dicha Federación, que actuó como moderador del coloquio: «Presente y futuro de la Misa tradicional en Andalucía» con el que concluyó el mencionado Encuentro.

Agradecemos muy sinceramente al presidente de la Federación Internacional Una Voce tan importantes palabras de aliento para la causa de la Misa según la forma extraordinaria en nuestra región, las cuales recomendamos encarecidamente su lectura y difusión:

«Estimados hermanos en Cristo:

Es para mi un gran honor que me permitan dirigirles un saludo en ocasión del presente Encuentro Summorum Pontificum Andalucía para el cual los encomendamos al amparo de nuestra amadísima Madre bajo el Misterio de la Inmaculada Concepción, a quien la Federación Internacional Una Voce esta consagrada especialmente.
En mi esperanza está el que los participantes de este evento encuentren en sus hermanos el aliento que nos da la compañía de quienes pelamos las mismas batallas. Y que mejor batalla que la que se lucha con espíritu de tenacidad pero también con Caridad y Fe para llevar la Fuente y Culmen de la vida espiritual que es la Santa Misa a quienes buscan un remanso de claridad, coherencia, paz y santidad en estos tiempos llenos de incertidumbre, confusión y superficialidad.
Así que trabajemos en esta intención de llevar la Santa Misa primero que nada para Mayor Gloria de Dios, y también para compartir fraternalmente este hermoso tesoro y barca segura a nuestros hermanos e hijos. De todo corazón los animo a no dejarnos envolver entre la amarga oscuridad que ocasiona la confusión y la lucha, por el contrario, recordemos siempre que es la Iglesia la que nos salva a nosotros y no nosotros a la Iglesia. La victoria de la Iglesia le pertenece a Cristo por medio de su Madre amadísima, rogémosle pues que se nos permita ser instrumentos suyos, primero en la santidad y luego en lo que su Providencia disponga para nosotros.
Mantengamos así nuestra dedicación enfocada en llevar el Santo Sacrificio de la Misa, en esta forma milenaria y perfecta a todos cuantos estén abiertos a escuchar la voz del Pastor. Valdrá siempre más una Misa que cien mil alegatos. Seamos tenaces porque no hay batalla que valga más la pena. Agradezcamos a Dios con alegría la oportunidad de poder estar en ella.
Que el Señor les bendiga en abundancia y les llene de Caridad, Fe y Esperanza para su apostolado.
Su servidor en Cristo:
Felipe Alanís Suárez
Presidente Foedeario Internationalis Una Voce.
México.
4 Junio 2016″
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LA MISA TRADICIONAL SEGÚN MADRE ANGÉLICA

Facebook-Mother-Angelica-2-Como recuerdo a Madre Angélica, fallecida el pasado 28 de marzo, transcribimos, a continuación, del artículo titulado «La Misa tradicional según la Madre Angélica» y publicado en la web de la Asociación Litúrgica Magnificat, capítulo chileno de la Federación Internacional Una Voce, la opinión que sobre la Misa en su Forma extraordinaria o gregoriana tenía la fundadora del famoso canal de televisión EWTN (Eternal Word Television Network), recogida en el libro Mother Angelica’s Little Book of Life Lessons and Everyday Spirituality (2007) escrito por Raymond Arroyo, biógrafo y amigo personal de la religiosa.

Madre Angélica con estas palabras sintetiza las características esenciales de la Misa tradicional, mostrando su excelencias en comparación con las de la Misa en su Forma ordinaria.

 

LA MISA TRADICIONAL

«El latín era el idioma perfecto para la misa. Es el lenguaje de la Iglesia, el cual nos permite hacer una oración verbal sin distracciones.
 
Verán, el propósito de la misa es orar y estar asociados con la crucifixión y el glorioso banquete del que participamos en la Santa Comunión. Él está allí. Pero mucho de eso se deteriora con la lengua vernácula.
 
Durante la misa en latín tenías un misal si querías seguirla en inglés. Era casi mística. Eso te daba una conciencia de los cielos, de la increíble humildad de Dios que se manifiesta en la forma de pan y vino. El amor que Él tuvo por nosotros y su deseo de permanecer con nosotros es simplemente impresionante. Podías concentrarte en ese amor porque no te distraías con tu propio idioma. Podías ir a cualquier parte del mundo y siempre sabías lo que estaba pasando. Era contemplativa porque, a medida que transcurría la misa, podías cerrar los ojos y visualizar lo que realmente sucedía. Podías sentirlo. Podías ver hacia el oriente y darte cuenta de que Dios había llegado y estaba realmente presente. La forma actual con el sacerdote de cara al pueblo es algo entre el pueblo y el sacerdote. Demasiado a menudo es sólo una especie de encuentro y Jesús es casi olvidado.»
Actualmente, el canal de televisión EWTN transmite en su señal en inglés una serie llamada Extraordinary Faith, en la cual muestran el trabajo de comunidades que viven la Santa Misa según la Forma tradicional del Rito Romano.

REQUIESCAT IN PACE

SEVILLA: CRÓNICA MISA Y TEXTO CONSAGRACIÓN UNA VOCE SEVILLA A LA INMACULADA CONCEPCIÓN

InmaculadaEl pasado martes 08 de diciembre, Festividad de la Inmaculada Concepción, se celebró Misa tradicional cantada en su honor, en el Oratorio de la Escuela de Cristo de Sevilla. A ella acudieron, además de los fieles que se dan cita cada Domingo y día de precepto, gran parte de los miembros de la Asociación Una Voce Sevilla, pues a su finalización, a través de su Presidente, en representanción de todos los asociados, y en presencia del Capellán de la Asociación, se realizó un acto de consagración ante la imágen de la Virgen Inmaculada, al igual que el recientemente llevado a cabo por la Federación Internacional Una Voce en Roma, por ser patrona de ésta y de las asociaciones que la componen, que su vez lo realizaron este mismo día de la Purísima en sus respectivos países, a lo largo y ancho de todo el orbe católico.

A continuación, les ofrecemos el texto del acto de consagración a la Inmaculada Concepción y algunas fotografías correspondientes a la celebración de la Misa y de dicho acto.

ACTO DE CONSAGRACIÓN

DE LA ASOCIACIÓN UNA VOCE SEVILLA

A LA INMACULADA CONCEPCIÓN

Santísima Virgen María, Señora nuestra amantísima: henos aquí reunidos a vuestros pies los miembros de la Asociación UNA VOCE SEVILLA, para celebrar el gran privilegio de vuestra Inmaculada Concepción, que os hizo idónea Madre de Dios, por lo cual todas las generaciones os han llamado, os llaman y os llamarán bienaventurada. Concebida y nacida sin la común culpa de los hijos de Adán, entrasteis a formar parte eminente de la economía salvífica decretada por Dios, y, asociándoos a la Pasión de vuestro Divino Hijo Jesucristo, contribuisteis de modo peculiarísimo a la obra de nuestra Redención. Natural consecuencia de vuestra Inmaculada Concepción, cumplido el curso de vuestra vida terrestre, sin conocer la corrupción del sepulcro, fuisteis exaltada sobre los ángeles y llevada en cuerpo y alma al Cielo, desde donde dispensáis todas las gracias salidas de las misericordiosas y muníficas manos de Dios. Y, como nueva reina Ester, rogáis por la salvación del pueblo cristiano ante el trono de vuestro Hijo, con quien reinaréis al final de los tiempos, cuando sean renovadas y sometidas a Él todas las cosas. Hoy, postrados ante vuestra soberana presencia, todos y cada uno de los miembros de nuestra Asociación, en unión de las demás asociaciones de la Federación de la que sois patrona, nos consagramos de modo especial a Vos bajo el inefable misterio de vuestra Concepción Inmaculada, piedra de toque de la genuina fe católica, y, aunque no nos ha sido dado seguiros en la inocencia, haced que al menos os imitemos en la entrega a Dios y en la docilidad a su voluntad, que se cumpla así en la tierra como en el cielo. Que nuestro culto a Dios, especialmente, sea un reflejo y anticipación de la liturgia celeste, en la que Cristo Rey, entronizado en el Cielo, actúa como Sumo y Eterno Sacerdote en el Santo de los Santos en adoración y para gloria del Padre. Éste es nuestro propósito como miembros de la Asociación UNA VOCE SEVILLA y de la Federación Internacional UNA VOCE, a fin de pregustar ya en este mundo la bienaventuranza prometida a los hijos de Dios. Bajo vuestro santo manto nos acogemos, pues, oh Madre Inmaculada: protegednos, bendecidnos e inspiradnos en nuestras vidas y en nuestros esfuerzos por preservar el tesoro de la herencia litúrgica de la Iglesia en comunión con el Romano Pontífice, vicario de vuestro Divino Hijo, y de nuestro arzobispo metropolitano, pastor de la iglesia hispalense, en ésta que tiene a honra ser llamada “la tierra de María Santísima”. Sean dados todo honor y toda gloria al Padre, del que sois hija predilecta; al Verbo Eterno en Vos encarnado, y al Espíritu Santo, vuestro divino Esposo, a la Trinidad Santísima, de la que sois templo y sagrario, por todos los siglos de los siglos. Oh María, sin pecado concebida: rogad por nosotros, que recurrimos a Vos. Amén.

En la Ciudad de Sevilla, a ocho de diciembre del Año del Señor de dos mil quince. Festividad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María.

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CONSAGRACION

ROMA: IV PEREGRINACIÓN INTERNACIONAL SUMMORUM PONTIFICUM

Peregrinacion Summorum Pontificum«Organizada por el Coetus Internationalis Summorum Pontificum (CISP), la cuarta peregrinación internacional del pueblo Summorum Pontificum a Roma (1) se realizará del 22 al domingo 25 de octubre de 2015. Aunque todavía se ignora el nombre del celebrante en la basílica de San Pedro, dado que el cardenal Caffarra, a quien se había contactado, ha sido convocado nuevamente por el papa Francisco como padre sinodal (2).

Entre los aspectos notables del programa (puede consultarse pinchando aquí), señalemos, en el plano espiritual, la devoción a San Felipe Neri, patrón de la peregrinación, de quien se celebran los 500 años del nacimiento, y a Nuestra Señora de Fátima, una réplica de cuya imagen guiará a los peregrinos hacia San Pedro en la procesión solemne del sábado 24 de octubre. Por el momento, se sabe que celebrarán Mons. Laise, obispo emérito argentino, capuchino, actualmente retirado en San Giovanni Rotondo, Mons. Pozzo, secretario de la Comisión Ecclesia Dei y dom Pateau, abad de Fontgombault. El punto más destacado del valioso programa musical será la misa a 4 coros «H4» de Marc-Antoine Charpentier que cantará la Schola Sainte Cécile el viernes 23 de octubre en la iglesia Santa Maria in Campitelli. Sin duda, es la primera vez en varias décadas que esta pieza, compuesta en Roma por el músico francés, se interpreta en una celebración litúrgica. La polifonía tendrá un lugar sobresaliente, puesto que el domingo 25 de octubre, para la fiesta de Cristo Rey, el coro Cantus Magnus dirigido por Matthew Schellhorn propondrá la misa para cinco voces de William Byrd. Las hermanas franciscanas de la Inmaculada estarán igualmente presentes, en particular en la procesión del sábado 24, así como una nueva comunidad, la Familia de la Inmaculada Mediadora de todas las gracias y de San Francisco. Cabe indicar que el clero presente en la peregrinación se reunirá con el padre Serge-Marie Bonino, dominico marsellés, decano de la facultad de filosofía de la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino (el Angelicum), para una charla sobre la actualidad del tomismo en la formación sacerdotal.

Subrayemos, finalmente, la complementariedad que se bosqueja entre la peregrinación y otras importantes actividades del mundo tradicional, empezando por la asamblea general de la Federación Internacional Una Voce (FIUV). Esta reunión bianual se realiza, a partir de ahora, al mismo tiempo que la peregrinación Summorum Pontificum, lo que permite a los delegados de la FIUV participar en esta última, a la vez que los peregrinos pueden asociarse a las ceremonias litúrgicas organizadas por la FIUV (vísperas el sábado y el domingo y misa el lunes por la mañana), y asistir a la conferencia pública del domingo por la tarde.

Señalemos, por último, dos iniciativas independientes para los peregrinos de lengua italiana y de lengua inglesa, que se desarrollarán el sábado por la tarde en el auditorio de la Pontificia Universidad Patrística (es decir, justo a la salida de la columnata de Bernini): la presentación de la edición italiana del libro de Mons. Laise sobre la comunión en la mano. (3), edición revisada y aumentada con un prefacio de Mons. Schneider (ediciones Cantagalli), y a continuación, una conferencia sobre la defensa de la Fe y la familia a cargo del presidente de los abogados católicos de Estados Unidos, Christopher Ferrara, los periodistas y militantes pro vida, Antonio Brandi (Italia) y John Vennari (EEUU) y Susan Pearson».

«Las oraciones de los peregrinos se elevarán a la Sagrada Familia de Nazaret por el éxito del Sínodo de la familia que concluirá al mismo tiempo». (Comunicado del CISP del 14 de septiembre de 2015)

(1) La participación en la peregrinación es libre, debiendo cada peregrino encontrar alojamiento en Roma.
(2) El sínodo, que comienza el 4 de octubre, terminará el domingo 25 de octubre, al mismo tiempo que la peregrinación Summorum Pontificum.
(3) En 1996, cuando la Conferencia Episcopal Argentina decidió adoptar la comunión en la mano, Mons. Laise, obispo de San Luis, obtuvo de Roma la facultad de continuar distribuyendo la comunión según el modo tradicional, de rodillas y en la boca, en su diócesis. Veinte años después, sus sucesores han mantenido esta santa práctica.

Fuente: PAIX LITURGIQUE

BREVE HISTORIA DE LA FEDERACIÓN INTERNACIONAL UNA VOCE

LOGO FIUVA continuación, ponemos a disposición de nuestros lectores una breve historia de la F.I.U.V., que, desde su constitución formal en 1967, promueve que el Misal Romano del Papa Juan XXIII (edición 1962) se mantenga en la Iglesia como una de las formas de celebración litúrgica, además de salvaguardar y promover el uso del latín, el canto gregoriano y la polifonía sagrada.

La Asociación Una Voce Sevilla pertenece a dicha Federación Internacional desde el año 2007.

Fundación:

En 1964, la Dra. Borghild Krane, eminente psicóloga en Noruega, hizo un llamado a los católicos preocupados por la liturgia a que se agrupasen en defensa del patrimonio litúrgico de la Iglesia. Como resultado de ese llamado, algunas asociaciones nacionales comenzaron a funcionar entre 1964 y 1965. Delegados de seis asociaciones europeas se reunieron en Roma a principios de 1965 y la Federación Internacional se constituyó formalmente en Zúrich (Suiza) el 8 de enero de 1967, cuando los delegados de 20 asociaciones aprobaron los estatutos preliminares y eligieron al primer Consejo.


Dra. Borghild Krane,
la cofundadora de la Federación
Un movimiento laical:

La Federación Internacional Una Voce es un movimiento laical y sus principales objetivos son asegurar que el Misal Romano del Papa Juan XXIII (edición 1962) se mantiene en la Iglesia como una de las formas de celebración litúrgica, además de salvaguardar y promover el uso del latín, el canto gregoriano y la polifonía sagrada.

Una Asamblea General se convoca cada dos años en Roma, donde se llevan a cabo las elecciones para el Consejo y la Presidencia. El actual presidente es el Sr. James Bogle, miembro de Una Voce Australia e The Latin Mass Society de Inglaterra y Gales (Reino Unido).

La Federación es reconocida por la Santa Sede, sus puntos de vista son recibidos con cortesía y respeto por las Congregaciones romanas pertinentes y sus representantes son recibidos de igual manera. A través de los años, la Federación ha realizado intervenciones exitosas con Roma en numerosas ocasiones para salvaguardar la Misa tradicional y las antiguas prácticas litúrgicas.

Su primer Presidente, el Dr. Eric de Saventhem fue instrumental en convencer S.S. el Papa Beato Juan Pablo II en 1986 para convocar una Comisión especial de Cardenales para investigar la situación relativa a la celebración de la Misa Tradicional, comúnmente conocida como Tridentina.


Dr. Eric Vermehren de Saventhem,
el primer presidente de la Federación
La Federación no es una organización centralizada, o sea, dirigida desde arriba por un Comité central. Cada Asociación Nacional es un organismo autónomo que se anima a realizar todo lo posible para lograr los objetivos de la Federación a nivel local. Los dirigentes de la Federación Internacional están en mejor posición para representar las preocupaciones comunes de los católicos tradicionales alrededor del mundo ante el más alto nivel del gobierno de la Iglesia. Las negociaciones con Roma tienden a llevarse a cabo con discreción y normalmente no se hacen públicas.

Membresía:

La Federación Internacional representa a 41 asociaciones miembro de Alemania, Argentina, Australia, Austria, Bielorrusia, Brasil, Canadá, Colombia, Chile, Costa Rica, Cuba, Escocia, España, Estados Unidos de América, Filipinas, Francia, India, Inglaterra y Gales, Irlanda, Italia, Japón, Malta, México, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Perú, Polonia, Portugal, Puerto Rico, Rusia, Sudáfrica y Ucrania.

Tras la promulgación del motu proprio Summorum Pontificum en el mes de julio de 2007 por el Papa Benedicto XVI, la Federación Internacional ha hecho notables progresos y 15 nuevas asociaciones han sido admitidas desde entonces. Solicitudes de información y asistencia provenir de Croacia, Dinamarca, Eslovenia, Honduras, Hungría, India, Indonesia, Kenia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Panamá, Sarawak (Borneo) y Suecia. Es muy sorprendente y significativo que la mayoría de estas solicitudes están viniendo por parte de jóvenes que están descubriendo la belleza y la espiritualidad de la liturgia católica tradicional y desean beneficiarse de ella.

Comentarios por parte de los Cardenales de la Iglesia Católica:

  • “La Federación Internacional Una Voce ha jugado un papel importante en el apoyo a la utilización de la edición de 1962 del Misal Romano en obediencia a las directivas de la Santa Sede. Por este servicio valioso expreso mi gratitud a los miembros de la Federación y les imparto mi bendición.” S.E.R. Joseph Cardenal Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, hablando a la Federación Internacional Una Voce, 25 de julio de 1996.
  • S.E.R. Jorge Cardenal Medina Estévez, prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos, considera que el uso del Misal Romano de 1962 debe concederse a todos los que lo soliciten y afirmó que, sobre la base de su investigación personal, el Misal de San Pío V nunca ha sido derogado.
  • El 4 de septiembre de 2000, S.E.R. Darío Cardenal Castrillón Hoyos dijo a los representantes de la Federación Internacional Una Voce que consideraba el Misal de San Pío V como un gran tesoro de la Iglesia, y que él no podría ver ninguna razón sobre el por qué nosotros (en referencia a la Santa Sede) no deberíamos conceder el uso de todos los libros litúrgicos vigentes en 1962. Opinó que el motu proprio Ecclesia Dei coloca sobre los Obispos una gran responsabilidad para llevarlo a cabo, y que sólo cuando hay razones serias las peticiones deben ser denegadas.

S.S. el Papa Benedicto XVI:

Para gran alegría de los miembros de la Federación, nuestro Santo Padre el Papa Benedicto XVI promulgó el motu proprio Summorum Pontificum el 7 de julio de 2007, el cual declaró inequívocamente que el Misal del Beato Juan XXIII (1962) nunca ha sido derogado «y se le debe brindar el honor debido por su uso venerable y antiguo».

«Se sabe, en efecto, que la liturgia latina de la Iglesia en sus diversas formas, en cada siglo de la era cristiana, ha sido una lanza para la vida espiritual de muchos santos, ha reforzado a muchos pueblos en la virtud de la religión y fecundado su piedad». [Summorum Pontificum]

Fuente: web F.I.U.V.

 

NACE NUEVA WEB UNA VOCE SEVILLA Y CESE ACTIVIDAD DEL ANTIGUO BLOG Y WEB

ESCUDO UVS COLORNos complace comunicar que, el pasado martes 05 de mayo, con ocasión de la Festividad de San Pío V, ha visto la luz, tras varios meses de trabajo, esta nueva web de la Asociación Una Voce Sevilla, sustituyendo, por tanto, a la primera web, nacida en 2007, y al blog que la complementó desde 2011 hasta la actualidad. Para su diseño y elaboración ha contado con la inestimable ayuda de varios de nuestros asociados.

 La Asociación Una Voce Sevilla, con su nuevo portal de internet, continúa con la vocación de servicio que le caracteriza en pos de la promoción de la liturgia tradicional de la Iglesia católica, y en concreto de la Misa según el Rito Romano tradicional o gregoriana, y aglutina en un mismo instrumento de comunicación, actual y renovado, por un lado, la publicación y archivo de libros, artículos, documentos, fotografías, videos…etc., relativos a dicha liturgia y misa, y, por otro lado, el dar cuenta de las principales noticias que sobre éstas se vayan produciendo a nivel mundial, preferentemente en España y Sevilla, encontrándose además disponibles para su consulta las publicadas por nosotros desde el Motu Proprio Summorum Pontificum del Papa Benedicto XVI en 2007 hasta el día de hoy, sirviendo de testimonio de todo lo acontecido en estos años.

 También, en ella tendrán cabida todas las noticias y actividades relativas a la Asociación Una Voce Sevilla y a la FederaciónInternacional Una Voce a la que pertenece.