CRÓNICA, FOTOS Y VÍDEOS DE LAS CELEBRACIONES DE SEMANA SANTA 2021

En torno a un centenar de fieles laicos, en su mayoría jóvenes, han participado vivamente esta Semana Santa de las celebraciones organizadas el Jueves Santo y Viernes Santo por la comunidad integrada por Una Voce Sevilla y el grupo joven Sursum Corda en el Oratorio Escuela de Cristo, sito en el emblemático Barrio de Santa Cruz de la capital hispalense, completándose el aforo disponible.

Los actos piadosos celebrados con gran piedad, solemnidad y recogimiento consistieron en: el Jueves Santo, rezo del Rosario y Hora Santa ante el Santísimo Sacramento; el Viernes Santo, rezo del Vía + Crucis de san Alfonso María de Ligorio, con meditaciones de S.S. Benedicto XVI. Ambas celebraciones se desarrollaron en latín y con canto gregoriano, participando en ellas los integrantes de nuestra Schola Gregoriana Laudate Dominum y la Escuela de Acólitos Servite Domino.

Para descargar el Via +Crucis en pdf pinchar aquí.

Hemos de recordar a nuestros lectores, que nos ha sido imposible promover este año la celebración del tradicional Triduo Sacro conforme al motu proprio Summorum Pontificum en el referido oratorio, debido a la actual suspensión de la Misa tradicional en el seno de nuestra comunidad de fieles laicos.

A continuación, las fotografías y vídeos de éstas celebraciones de Semana Santa.

JUEVES SANTO: HORA SANTA Y ROSARIO

Canto de las letanías en latín durante el rezo del Santo Rosario

Canto gregoriano del Himno Vexilla Regis

VIERNES SANTO: SANTO VIA + CRUCIS

Adoración a la Santa Cruz durante el Vía + Crucis

Agradecemos a Nuestro Señor y a su Santísima Madre las bendiciones recibidas a través de estas celebraciones de Semana Santa.

UNA VOCE SEVILLA

PEREGRINACIÓN OVIEDO-COVADONGA, UNA CITA INELUDIBLE E ILUSIONANTE

Entre el 24 y el 26 de julio de 2021 tendrá lugar la primera peregrinación tradicional desde Oviedo a Covadonga que un grupo de jóvenes entusiastas han puesto en marcha, a imagen de las ya conocidas entre París y Chartes y la que tiene lugar anualmente hasta el Santuario de Ntra. Sra. De Luján, en Argentina. En cuanto tuvimos noticia de la iniciativa, en Una Voce Sevilla nos entusiasmó la idea, por lo que le damos difusión animando a todos a apuntarse.

La peregrinación

Desde la organización (http://nscristiandad.es/) informan que será una peregrinación de casi 100 kilómetros recorridos en tres días, con personas llegadas desde distintas partes de la península, y una excelente ocasión para estrechar lazos con fieles laicos, sacerdotes y religiosos devotos de la liturgia tradicional. 

Los organizadores nos comentan que «la peregrinación será penitencial, no contará con comodidades como dormir en un hotel. Es físicamente exigente, y quien se apunte debe comprometerse a intentar acabarla entera (aunque no pasa nada si por causa mayor no se puede)». Y además añaden que «contaremos con sacerdotes que estarán disponibles para la confesión y el consejo espiritual a lo largo de la marcha. Se mantendrá un ambiente de oración, con el rezo diario del Santo Rosario y lectura de meditaciones. Por la noche, en el campamento, habrá adoración eucarística. Pero sin duda uno de los elementos más importantes será la celebración de la Santa Misa según la Forma Extroardinaria. Habrá Misa solemne diaria, y todos los sacerdotes podrán celebrar privadamente la Misa, incluidos aquellos que todavía no hayan aprendido a celebrar la Forma Extraordinaria pero tengan interés en acudir. Es una oportunidad excelente para acercarse más a este modo de vivir la liturgia y crear nuevos vínculos con católicos de todos los rincones de España». 

¿Quiénes la organizan?

Se trata de «una iniciativa de laicos católicos independientes. No organizamos este encuentro como pertenecientes a ningún otro grupo eclesial, sino que queremos que esté abierto a todos: sacerdotes, laicos y religiosos pertenecientes a cualquier grupo, institución o comunidad». También a personas de todas las edades, mayores, jóvenes, familias y niños (los más pequeños, acompañados de adultos responsables, también podrán participar. Realizarán una ruta adaptada a sus capacidades).

Decidieron como destino Covadonga, por la importancia que este santuario mariano ha tenido en la historia de España. «La idea era imitar en todo lo posible a las peregrinaciones de Nuestra Señora de la Cristiandad que ya se estaban haciendo y funcionaban. Es decir, tenían que ser aproximadamente 100 km recorridos en tres días. Tras sopesar varios lugares para el inicio de la peregrinación, finalmente nos decantamos por Oviedo, lugar no menos emblemático. Y como fecha, el verano sin duda era la mejor. ¿Y qué mejor que hacerlo en torno a la fiesta del Apóstol Santiago, patrono de España? Una vez decidido lo más importante, nos pusimos manos a la obra: trazamos una posible ruta y comenzamos a crear la página web», nos dicen. 

Bajo el amparo de San José.

La peregrinación tendrá carácter anual, y cada año contará con un lema distinto. Este año, en el 150 aniversario de la declaración de San José como Patrono de la Iglesia Universal, la organización ha querido poner la primera edición bajo su patrocinio y protección, de modo que en esta ocasión la espiritualidad de la peregrinación girará en torno a la figura de dicho santo.

«¡San José, patrono de la Iglesia, protégenos!», es, así, el lema escogido.

Capítulos y organización.

Con el propósito de «mantener un clima de orden que facilite la oración y la meditación y que además permita el desarrollo armónico de las actividades del cronograma durante la peregrinación, ésta se organiza en grupos que se denominan ‘Capítulos’». Los capítulos representan comunidades naturales: «una región, ciudad, parroquia, un grupo misionero, de formación, un colegio, una familia, etc. que marchan juntos a los pies de Nuestra Madre».

En su página web informan de que «aquellos que estén interesados en asistir pero no conozcan ningún capítulo, les animamos en primer lugar a invitar a amigos, familiares, conocidos y gente de su parroquia que pueda estar interesada, de tal manera que pueda formarse un nuevo capítulo». Y en caso de que no encuentre a nadie con quién acudir, puede ponerse en contacto con los organizadores a través del mail informacion@nscristiandad.es y ellos le ayudarán a encontrar el capítulo más apropiado.

Ya está abierto el plazo de preinscripción. Desde Una Voce Sevilla animamos a inscribirse en esta peregrinación que será de gran provecho espiritual y damos nuestra enhorabuena a Nuestra Señora de la Cristiandad España por la estupenda iniciativa.

Toda la información de la peregrinación, inscripciones, etc. está disponible en http://nscristiandad.es/

REPORTAJE SOBRE UNA VOCE SEVILLA EN LA WEB NORTEAMERICANA «LITURGICAL ARTS JOURNAL»

A continuación, le ofrecemos el reportaje publicado por la prestigiosa web de EE.UU. Liturgical Arts Journal titulado: «UNA VOCE SEVILLA EN ESPAÑA, UNA SEÑAL DE ESPERANZA Y PROMESA». Agradecemos sinceramente a su autor la publicación.

PARA VISUALIZAR EL REPORTAJE PINCHAR AQUÍ: Una Voce Seville in Spain: A Sign of Hope and Promise ~ Liturgical Arts Journal

CARD. BURKE: «POR LA SALVAGUARDA Y PROMOCIÓN DEL USUS ANTIQUOR DEL RITO ROMANO»

A continuación, les ofrecemos la conferencia pronunciada por el Cardenal Burke en Roma, con ocasión del VII Encuentro Summorum Pontificum -al que acudió una representación de Una Voce Sevilla-, y que ha sido publicada por Paix Liturgique (Correo nº 106 de 22 noviembre 2020):

«La situación de la misa tradicional puede parecer difícil hoy, pero la dinámica de su propagación no se detendrá. Tal ha sido el tema de la conferencia de introducción del padre Barthe en el Encuentro Summorum Pontificum del 23 de octubre, en Roma. También el cardenal Burke abordó la materia, en ese mismo Encuentro. A la manera de un cardenal protector del movimiento Summorum Pontificum, animó y reconoció los esfuerzos de quienes han luchado y luchan por esta misa, y los exhortó, por medio de los representantes reunidos en Roma a su alrededor, a desarrollar todas las virtualidades del motu proprio de Benedicto XVI. Reproducimos este llamado del cardenal Burke a continuación.

Raymond Leo Card. BURKE

Con gran alegría me dirijo hoy a ustedes, y los animo a continuar esta obra, tan fiel, de preservación y promoción del usus antiquior del rito romano, según las intenciones del papa Benedicto XVI cuando promulgó su Motu Proprio Summorum Pontificum. Para dejar las cosas bien claras, prefiero utilizar los términos usus antiquior y usus recentior, más bien que «forma extraordinaria» y «forma ordinaria», y así subrayar de modo más señalado que la liturgia romana clásica ha sido, es y será siempre una parte significativa de la vida cotidiana de la Iglesia. Si esta palabra «extraordinaria» no es bien comprendida, puede hacer creer que la liturgia romana clásica sería, en la vida de la Iglesia, algo poco habitual que se manifestaría cada tanto. Por el contrario, su carácter extraordinario proviene de su larga historia y de su notable belleza, que el motu proprio buscaba justamente hacer cada vez más presentes en toda la Iglesia. 

¡Oh! Soy muy consciente de la confusión y del error, siempre mayores, en el seno de la Iglesia, y de la fuerte tentación de desánimo que pueden suscitar en nosotros, tanto a nivel individual como comunitario. Sabemos también que en la Iglesia, sobre todo en la jerarquía, hay quienes querrían abrogar sin más la legislación contenida en Summorum Pontificum. Siguen adhiriendo a esa ideología que promueve la «evolución radical» en la Iglesia, de hecho, una revolución que busca divorciar a los fieles de la Tradición viva gracias a la cual Cristo sigue siendo la Cabeza y el Pastor del rebaño. Dicha ideología es banal, secular, y considera a la Iglesia como una realidad artificial y sujeta a manipulación, mientras que la Iglesia, a la que estamos llamados a someternos, nosotros y nuestros talentos, es de institución divina. Esta ideología encuentra su eco en una especie de idea política de la Iglesia, que constituye una traición de la realeza que Cristo ejerce a través del cuerpo vivo de todos los fieles reunidos.

¡Cómo me acuerdo del encuentro organizado por el papa Benedicto, justo antes de la promulgación del Motu Proprio Summorum Pontificum, con los obispos de todo el mundo, el 27 de junio 2007, en el que tuve el privilegio de participar! Durante la reunión, uno de los obispos observó que la ruptura de la tradición litúrgica representa una ruptura en la comprensión de la Iglesia tal como Nuestro Señor la ha constituido durante su ministerio público. Como el usus antiquior expresa con tanta claridad la verdadera naturaleza de la Iglesia —su comunión jerárquica—, estos revolucionarios, con su «evolución radical», la encuentran enojosa hasta lo intolerable.

Dada la ausencia actual de sanciones contra quienes contradicen las doctrinas de la fe o quienes violan la disciplina de la Iglesia, los enemigos del usus antiquior se sienten envalentonados. La falta de dirección firme y paternal en cuanto a los elementos más esenciales y estimados de la vida de la Iglesia, como la sagrada liturgia, fomenta el miedo que podría tenerse ante el futuro.

Es claro que en tales circunstancias, es preciso, más que nunca, seguir fieles a nuestro compromiso para promover todo lo que el papa Benedicto XVI, con su motu proprio, quería para el bien de la Iglesia universal. Bajo ningún concepto podemos comportarnos como soldados de Cristo desanimados, temerosos; debemos tener coraje y confiar más que nunca en las verdades que Benedicto XVI quería salvaguardar y promover con este motu proprio, que era y sigue siendo tan oportuno. Nuestro Señor, cuando envió a sus apóstoles a enseñar, santificar y gobernar a los fieles en su nombre, les habló en forma clara y directa: «Yo os envío como ovejas en medio de lobos: sed entonces prudentes como serpientes y sencillos como palomas» [1]. Y continuó exhortándolos a confiar no en los hombres, tan dispuestos a traicionarlos, sino en el Espíritu Santo que actúa cuando obramos para el Señor [2].

Esta exhortación del Señor se aplica a cada uno de nosotros, que, según su vocación y sus talentos, estamos llamados a servirlo en su santa Iglesia y, en lugar preeminente, a adorarlo «en espíritu y en verdad» [3]. Obedientes a este consejo, nuestro servicio a la sagrada liturgia mediante la salvaguarda y la promoción del usus antiquior del rito romano comienza con nuestra propia adoración, nuestras propias oraciones y devociones, por las cuales Nuestro Señor nos inspira y nos da fuerzas con los siete dones del Espíritu Santo. Debemos invocar la intercesión de los papas San Gregorio Magno y San Pío V, en especial, debido a la disciplina profunda y perenne que imprimieron a la sagrada liturgia.

Luego de haber rezado y adorado a Dios en primer término, podremos cumplir nuestras responsabilidades con la prudencia de la serpiente y la sencillez de la paloma. En esta tarea, somos muy conscientes de los desafíos que afrontamos, pero no nos dejamos llevar por el abatimiento y el miedo, puesto que confiamos que Nuestro Señor cumple siempre sus promesas, sobre todo ésta: «Yo estoy con vosotros hasta el fin del mundo» [4].

Hay dos hechos algo preocupantes relacionados con el Motu Proprio Summorum Pontificum, ambos difíciles de interpretar. El primero, es la supresión de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei  y su incorporación a la Congregación para la Doctrina de la Fe. El segundo, es la encuesta sobre la implementación del Motu Proprio Summorum Pontificum que esta misma Congregación para la Doctrina de la Fe acaba de realizar. Las razones de ambos hechos no son evidentes. Se nos dijo que se trata de actos administrativos de rutina, que no hay motivos para preocuparse; sin embargo, no es absurdo preguntarse en qué medida son apropiados para salvaguardar  y promover la línea dada por el Motu Proprio a la Iglesia universal.

Debemos rezar mucho por la oficina de la Congregación para la Doctrina de la Fe encargada de las competencias que antiguamente incumbían a la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, como también por los superiores de la Congregación, quienes actualmente se ocupan en forma directa del trabajo de la oficina en cuestión. Al mismo tiempo, debemos hacer todo lo posible para informar a dicha oficina, y por lo tanto, a sus superiores, de todo el bien que la celebración regular de los sacramentos y sacramentales según el usus antiquior ha hecho a la Iglesia.

Del mismo modo, como fieles conscientes de nuestros derechos y deberes sagrados, estamos obligados, cuando sea necesario, a insistir en la aplicación de las disposiciones del Motu Proprio Summorum Pontificum. Lo mismo vale para las disposiciones de la Instrucción Universae Ecclesiae relativas a la aplicación de la Carta Apostólica Summorum Pontificum de Su Santidad Benedicto XVI, dada en Motu Proprio, de la Congregación para la Doctrina de la Fe del 30 de abril de 2011. En este contexto, por lo demás, expreso mi profundo reconocimiento al Capo Uffizio y a los miembros de la oficina de la Congregación para la Doctrina de la Fe que han asumido las competencias de la antigua Pontificia Comisión Ecclesia Dei.

De ser necesario, la disciplina de la Iglesia prevé un recurso jerárquico y administrativo para que las disposiciones del Motu Proprio y de la Instrucción se cumplan, de acuerdo con la justicia. No se puede honrar la caridad en la Iglesia sin respetar las exigencias fundamentales de la justicia. Es de pura justicia que los fieles pierdan su confianza en la caridad de sus pastores si estos no hacen siquiera lo que es justo con ellos. Seguir la regula juris (la regla del derecho) no es legalismo; al contrario, es la base segura de la que depende el recto orden en la Iglesia. La práctica de la justicia es la condición de toda posibilidad de actos de caridad puros y generosos en la Iglesia.

Por lo que a la encuesta se refiere, es importante que los innumerables beneficios que la aplicación de Summorum Pontificum ha traído a la Iglesia, se vean reflejados en los resultados de la encuesta. Pero más allá del alcance inmediato del sondeo en cuestión, es fundamental hacer conocer estos mismos resultados por medio de la prensa católica y los medios de comunicación sociales. En concreto, me gustaría felicitar una vez más el excelente trabajo de Paix Liturgique, en especial las publicaciones de los Dossiers d’Oremus, que proponen —en varios idiomas— los beneficios prodigados por el Motu Proprio en siete países de Europa  [5]. Encuestas similares se están realizando en países de África, América y Asia.

Asimismo, es importante continuar con todo el vigor necesario los apostolados Summorum Pontificum en diferentes países y hacer los sacrificios necesarios para responder a los pedidos del número siempre creciente de fieles que desean tener un acceso regular al usus antiquior.

Felicito por su tarea a los Institutos de Vida Consagrada y a las Sociedades de Vida Apostólica dedicados a la salvaguarda y promoción de la liturgia clásica. Al mismo tiempo, felicito el trabajo de tantos fieles que se consagran a estos apostolados. No puedo dejar de mencionar el trabajo de las asociaciones de fieles, como por ejemplo, la Federación Internacional Una Voce (Foederatio Internationalis Una Voce), Pro Missa Tridentina en Alemania y la Latin Mass Society de Inglaterra y del País de Gales. Y sobre todo, agradezco también calurosamente a los obispos que trabajan con resolución, en distintos sectores de sus diócesis, para proponer la celebración de la Sagrada Liturgia según el usus antiquior.

Para la implementación futura de la salvaguarda y la promoción del usus antiquior del rito romano, será fundamental estudiar con frecuencia el texto del Motu Proprio Summorum Pontificum y la Carta a los obispos que la acompaña  [6]. Cuando se analiza el espíritu de Benedicto XVI en la promulgación de Summorum Pontificum, debemos ser conscientes de que muchos, en la Iglesia, no aprecian el usus antiquior por la sencilla razón de que no se les ha presentado y no lo han experimentado. Felicito los esfuerzos para hacer conocer la riqueza de la liturgia clásica en toda Iglesia, lo que constituye, sin dudas, uno de los fines que el papa Benedicto XVI tenía en mente en la legislación contenida en el Motu Proprio.

Felicito también los esfuerzos hechos para proponer a los fieles hermosos misales y libros de oraciones y devocionarios según el usus antiquior. Hace poco, tuve el placer de contribuir con un prólogo para un nuevo misal para niños, sobre todo para la Primera Comunión, publicado en Bayreuth, Alemania, por la casa de edición Sabat [7]. Tanto el texto, obra de los monjes de la abadía benedictina de Fontgombault, como las ilustraciones, debidas al talento de la ilustradora Joëlle d’Abbadie, son excelentes. Este tipo de publicaciones manifiesta cómo el usus antiquior sigue vivo en la Iglesia.

Tal como indica el título del Motu Proprio, la legislación que contiene está en continuidad con la preocupación constante de los romanos pontífices de proponer en la mayor medida posible una liturgia sacra en la Iglesia. El papa Benedicto XVI recuerda en especial al papa San Gregorio Magno y al papa San Pío V, ejemplares en el cuidado de la sagrada liturgia, cuidado inherente al oficio de Vicario de Cristo sobre la tierra.  Conviene observar que la Sagrada Liturgia, por su misma naturaleza, recibe su dirección y cuidado de las manos del pontífice romano.

En el segundo párrafo del Motu Proprio, el papa Benedicto XVI cita el número 397 de la Presentación general del misal romano, que va por su tercera edición desde el Concilio Vaticano II:

Obsérvese también el principio según el cual cada una de las Iglesias particulares debe estar de     acuerdo con la Iglesia Universal, no sólo en la doctrina de la fe y de los signos sacramentales sino     también en los usos universalmente recibidos de la ininterrumpida tradición apostólica, que deben     observarse, no sólo para evitar los errores, sino también para transmitir la integridad de la fe,     porque la ley de la oración (lex orandi)  de la Iglesia corresponde a su ley de la fe (lex credendi)[8].

En este momento, en que tanto se oye hablar de descentralización en la Iglesia, de delegación de la autoridad, incluso en materia de doctrina, a las conferencias episcopales, hay que insistir en que la disciplina de la sagrada liturgia pertenece a la sede de San Pedro.

También es particularmente sustancial subrayar el artículo 1° del Motu Proprio. En primer lugar, si por un lado el Motu Proprio afirma que «El Misal Romano promulgado por Pablo VI es la expresión ordinaria de la «Lex orandi» («Ley de la oración») de la Iglesia católica de rito latino», por el otro sostiene que «el Misal Romano promulgado por san Pío V, y nuevamente por el beato Juan XXIII, debe considerarse como expresión extraordinaria de la misma «Lex orandi» y gozar del respeto debido por su uso venerable y antiguo» [9]. Está claro que el uso de estos dos términos, ordinario y extraordinario, destaca la estima particular con que se debe considerar el usus antiquior, que, por lo tanto, hay que tornar más disponible para todos los fieles.

En segundo lugar, como lo explica claramente el papa Benedicto XVI en su Carta a los obispos con ocasión de la publicación del Motu Proprio, el usus antiquior, es decir, el rito de la Santa Misa, así como los demás ritos vigentes en 1962, no ha sido «nunca jurídicamente abrogado y, por consiguiente, en principio, ha quedado siempre permitido» [10]. Cabe señalar que el usus antiquior ha conservado siempre su vitalidad. En efecto, el Motu Proprio no volvía a la vida un uso litúrgico caído en desuso; apenas reconocía una forma viva de la Sagrada Liturgia que tiene una historia muy antigua y una belleza deslumbrante; buscaba ponerla al alcance de la mayor cantidad posible de personas. El papa Benedicto XVI comentaba:

Enseguida después del Concilio Vaticano II se podía suponer que la petición del uso del Misal de 1962 se limitaría a la generación más anciana que había crecido con él, pero desde entonces se ha visto claramente que también personas jóvenes descubren esta forma litúrgica, se sienten atraídos por ella y encuentran en la misma una forma, particularmente adecuada para ellos, de encuentro con el Misterio de la Santísima Eucaristía. Así ha surgido la necesidad de un reglamento jurídico más claro que, en tiempos del Motu Proprio de 1988 no era previsible; estas Normas pretenden también liberar a los Obispos de tener que valorar siempre de nuevo cómo responder a las diversas situaciones [11].

El trabajo de difusión de la historia y la belleza del usus antiquior  todavía queda por hacer.

Finalmente, el apostolado Summorum Pontificum debe ayudar a las jóvenes generaciones actuales a comprender y abrazar «lo que para las anteriores generaciones era sagrado» [12]. Recuerdo una reunión de sacerdotes en cierta ciudad donde yo estaba haciendo más disponible el usus antiquior, de acuerdo con el Motu Proprio Ecclesia Dei Adflicta, por lo tanto, antes de Summorum Pontificum. La mayoría de los sacerdotes presentes tenía mi edad o más. Eran muy hostiles al uso antiguo. Al final de la discusión, que había durado más de dos horas, pregunté: «Hemos crecido con el usus antiquior, nos gustaba ser monaguillos en la santa misa; ha inspirado nuestras vocaciones. ¿Por qué, ahora, vosotros lo detestáis?» Nadie respondió. Esta falta de respuesta refleja, para mí, la naturaleza fundamentalmente irracional de este fracaso para apreciar la verdad y la belleza del usus antiquior; no hay argumento verdadero que justifique la prohibición de la liturgia clásica. Como decía Benedicto XVI, «Nos hace bien a todos conservar las riquezas que han crecido en la fe y en la oración de la Iglesia y darles el justo puesto» [13].

Estas son apenas algunas de las reflexiones que me ha inspirado este encuentro. Mi esperanza, es que os inspiren y animen a su vez. El hecho de que nuestra peregrinación anual haya debido ser anulada no debe desanimarnos ni hacernos ceder ante el miedo. De hecho, si la reacción al virus Covid-19 ha llevado a anular nuestra peregrinación, la experiencia de la crisis que ha engendrado ha llevado a muchos a redescubrir la gran belleza del usus antiquior.

Como me lo señalaba un sacerdote, los fieles, que se sienten mal cuando los límites son borrosos, buscan a Dios en su presencia más poderosa entre nosotros, es decir, en la sagrada liturgia. Sienten una atracción hacia el uso antiguo a causa de su poderosa manifestación de la presencia divina entre nosotros.

Gracias. Que Dios os bendiga así como todo cuanto habéis emprendido para salvaguardar y promover la forma más antigua del rito romano, para mayor gloria de Dios y salvación de incontables almas».

Raymond Leo Card. BURKE

[1] Mt 10, 16.

[2] Cf. Mt 10, 17-22.

[3] Jn 4, 24.

[4] Mt 28, 20.

[5] Cf. Once encuestas para la Historia. La Liturgia antigua y el Motu Proprio Summorum Pontificum visto por los católicos de nueves países del mundo. Brasil-Alemania-Francia-España-Gran Bretaña-Italia-Polonia-Suiza, Croissy, Oremus, 2017. Disponible en español, francés, alemán, italiano e inglés.

[6] Cf. Benedictus PP. XVI, Epistula «Ad Episcopos Catholicae Ecclesiae Ritus Romani», 7 Iulii 2007, Acta Apostolicae Sedis 99 (2007) 795-799 [En adelante: Epistula]. Versión española: «Carta del santo padre Benedicto XVI a los obispos que acompaña la carta apostólica “motu proprio data” Summorum Pontificum sobre el uso de la liturgia romana anterior a la reforma de 1970», http://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/letters/2007/documents/hf_ben-xvi_let_20070707_lettera-vescovi.html

[7] Der kleine Tarzisius. Illustriertes Messbuch für Kinder ab 4 Jahren für die außerordentliche Form des römischen Ritus, Kulmbach, Verlagsbuchhandlung Sabat, 2020.

[8] «… unaquaeque Ecclesia particularis concordare debet cum universali Ecclesia non solum quoad fidei doctrinam et signa sacramentalia, sed etiam quoad usus universaliter acceptos ab apostolica et continua traditione, qui servandi sunt non solum ut errores vitentur, verum etiam ad fidei integritatem tradendam, quia Ecclesiae lex orandi eius legi credenda respondet». Benedictus PP. XVI, Litterae Apostolicae «Motu Proprio» Datae Summorum Pontificum, «De usu extraordinario antiquae formae Ritus Romani », 7 Iulii 2007, Acta Apostolicae Sedis 99 (2007) 777 [En adelante: SP]. Versión española:

http://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/motu_proprio/documents/hf_ben-xvi_motu-proprio_20070707_summorum-pontificum.html

[9] «Missale Romanum a Paulo VI promulgatum ordinaria expressio ‘Legis orandi’ Ecclesiae catholicae ritus latini est. … Missale autem Romanum a S. Pio V promulgatum et a B. Ioanne XXIII denuo editum habeatur uti extraordinaria expressio eiusdem ‘Legis orandi’ Ecclesiae et ob venerabilem et antiquum eius usum debito gaudeat honore». SP, 779, Art. 1. Version española:

http://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/motu_proprio/documents/hf_ben-xvi_motu-proprio_20070707_summorum-pontificum.html

[10] «… mai giuridicamente abrogato e, di conseguenza, in linea di principio, restò sempre permesso» Epistula, 795. Versión española:

http://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/letters/2007/documents/hf_ben-xvi_let_20070707_lettera-vescovi.html

[11] «Subito dopo il Concilio Vaticano II si poteva supporre che la richiesta dell’uso del Messale del 1962 si limitasse alla generazione più anziana che era cresciuta con esso, ma nel frattempo è emerso chiaramente che anche giovani persone scoprono questa forma liturgica, si sentono attirate da essa e vi trovano una forma, particolarmente appropriata per loro, di incontro con il Mistero della Santissima Eucaristia. Così è sorto un bisogno di un regolamento giuridico più chiaro che, al tempo del Motu Proprio del 1988, non era previdibile; queste Norme intendono anche liberare i Vescovi dal dover sempre di nuovo valutare come sia da rispondere alle diverse situazioni». Epistula, 796-797.

[12] «… per le generazioni anteriori era sacro». Epistula, 798. [13] «Ci fa bene a tutti conservare le ricchezze che sono cresciute nella fede e nella preghiera della Chiesa, e di dar loro il giusto posto». Epistula, 798.

BODA TRADICIONAL EN LA CATEDRAL DE SEVILLA

En la tarde de hoy, sábado 14 de noviembre, ha tenido lugar en la Capilla Real de la Catedral de Sevilla la celebración del matrimonio de Pablo y Reyes, dos miembros del grupo joven Sursum Corda de la comunidad de fieles de Una Voce Sevilla.

Los jóvenes contrajeron matrimonio según la Forma Extraordinaria del Rito Romano ante el Padre Alexis Rouquayol, del Instituto Cristo Rey Sumo Sacerdote, que ofició a continuación la Misa votiva por los esposos. En su Sermón, el Padre Alexis exhortó a los contrayentes a formar una familia fundada en el amor y la fidelidad, descubriendo el uno en el otro “la profundidad de la persona, más allá de lo superficial”. Allí, en lo profundo, ese amor supera todas las dificultades humanas. Una profundidad que “conduce al infinito, porque nos lleva a Dios”. El sacerdote resaltó la solidez de los matrimonios fundados en Cristo, aún en estos tiempos, frente a aquellos que sólo se constituyen en torno a cuestiones humanas.  

El Santo Sacrificio, a los pies de la Virgen de los Reyes, patrona de nuestra Archidiócesis, y ante sepulcro del Santo Rey Fernando, patrón de la Ciudad, fue servido por jóvenes acólitos de Una Voce Sevilla y el canto gregoriano corrió a cargo de un cantor de la Schola Laudate Dominum, de la misma asociación. La ceremonia resultó esplendorosa gracias a las facilidades ofrecidas por el Sr. Arzobispo, su Delegado de Liturgia, y por el Cabildo de la Catedral Hispalense.

Los novios, rodeados de sus familiares y de sus amigos en Cristo, entre los que estaban una treintena de personas de nuestra comunidad de fieles laicos, irradiaban felicidad. Desde Una Voce Sevilla nos sumamos a su dicha en este momento tan importante, deseando toda suerte de bendiciones a los nuevos esposos.

Laus Deo, Virginique Matri! 

CRÓNICA FOTOGRAFÍAS Y VIDEOS CULTOS SEMANA SANTA TRADICIONAL-GREGORIANA EN SEVILLA (A.D. 2020)

Por sexto año consecutivo, la Asociación Una Voce Sevilla ha organizado en nuestra Ciudad los cultos de Semana Santa celebrados según el Rito romano tradicional, conforme a lo establecido por el motu proprio Summorum Pontificum de S.S. Benedicto XVI, y en el Oratorio Escuela de Cristo, sito en el emblemático Barrio de Santa Cruz.

Este año, el Decreto del Arzobispo de Sevilla relativo a la pandemia que sufrimos a nivel mundial, ha impedido que los fieles pudieran asistir a estas celebraciones litúrgicas y recibir los sacramentos, obligando con ello a que los cultos de Semana Santa se oficien de forma privada y simplificada por nuestro capellán, teniendo incluso que suprimirse los Oficios del Señor del Viernes Santo -siendo sustituidos por un Vía Crucis- y la Vigilia Pascual, al no poder contar con diácono y subdiácono, servidores de altar y Schola gregoriana; todos ellos necesarios para llevarlos a cabo de forma solemne como en anteriores ocasiones.

No obstante, dichas celebraciones litúrgicas han sido de forma cantada y retransmitidas por primera vez desde la Archidiócesis de Sevilla en directo -vía streaming- a través de la página de Facebook y canal de YouTube de Una Voce Sevilla, siendo todo un éxito de audiencia, aproximadamente 6000 visualizaciones totales y 1800 suscriptores, algunos de ellos procedentes de otros países de habla hispana, Europa y EE.UU, lo que ha posibilitado la participación espiritual de los fieles de nuestra Comunidad desde su hogar y ha contribuido a que se conozca nuestro apostolado y aún más este tesoro litúrgico y espiritual de la Iglesia.

Agradecemos públicamente el esfuerzo ímprobo realizado por el Rvdo. P. Pablo Díez Herrera, los acólitos ayudantes -pertenecientes al Grupo Joven Sursum Corda de Una Voce Sevilla-, el coordinador de nuestra Schola Gregoriana Laudate Dominum, y el asociado responsable de la realización audiovisual; pues sin ellos no hubiera sido posible llevarlos a cabo.

A continuación, se detalla por días lo acontecido en los distintos culto a través de vídeos y fotografías, incluyendo algunas imágenes de la Ciudad completamente desiertas debido a la epidemia de coronavirus exitente:

DOMINGO DE RAMOS




Plaza Escuela de Cristo

JUEVES SANTO:



Santa María la Blanca

VIERNES SANTO:





DOMINGO DE RESURRECCIÓN




DEO GRATIAS

AVISO: HORARIOS RETRANSMISIONES EN DIRECTO CELEBRACIONES LITÚRGICAS SEMANA SANTA TRADICIONAL-GREGORIANA

Les informamos de las celebraciones litúrgicas de Semana Santa que este año se oficiarán en Sevilla según el rito romano tradicional -en latín y con canto gregoriano, y serán retransmitidas en directo por el canal de Youtube de Una Voce Sevilla desde el Oratorio Escuela de Cristo:

–      DOMINGO RAMOS: 11,00 h. Misa cantada.

–      JUEVES SANTO: 17,00 h. Misa cantada ´In Coena Domini´.

–      VIERNES SANTO: 12,00 h. Via Crucis con meditaciones.

–      SÁBADO SANTO: No habrá celebración.

–      DOMINGO RESURRECCIÓN: 11,00 h.  Misa cantada de Pascua.

Para suscribirse y seguir las retransmisiones vía streaming en el canal de Youtube de Una Voce Sevilla PINCHAR AQUÍ

Los cultos litúrgicos serán oficiados por el Rvdo. P. Pablo Díez Herrera (Capellán Una Voce Sevilla y Delegado Episcopal). Asimismo, contarán con canto gregoriano, interpretado por el coordinador de la Schola Laudate Dominum de nuestra asociación.

Agradecidos de antemano por la difusión de esta celebraciones -se adjunta cartel-, reciba un fraternal saludo in Xto et Maria,

UNA VOCE SEVILLA

Facebook: #unavoce.sevilla

Twitter: @UnaVoceSevilla

REPERTORIO CANTOS GREGORIANOS SCHOLA LAUDATE DOMINUM UNA VOCE SEVILLA (DESCARGA GRATUITA)

La Schola Gregoriana Laudate Dominum, formada por integrantes de la Comunidad de fieles Una Voce Sevilla, pone a su disposición de forma gratuita un amplio repertorio de 240 partituras de cantos gregorianos, para domingos, fiestas y preceptos, en formato pdf, interpretados en las Misas tradicionales organizadas por nuestra asociación durante el año litúrgico tradicional.

PARA DESCARGAR EL REPERTORIO DE CANTOS GREGORIANOS PINCHAR AQUÍ

El repertorio consta de índice alfabético y analítico, que al pulsar en su título permite acceder directamente a la partitura.

De gran utilidad e interés para sacerdotes y comunidades de fieles que celebran o asisten, respectivamente, a la Santa Misa según la Forma Extraordinaria del Rito Romano o tradicional y/o rezan el Breviarium Romanum, conforme al Misal de San Juan XXIII de 1962 y el motu proprio Summorum Pontificum de S.S. Benedicto XVI.

Agradecemos al coordinador de la Schola Laudate Dominum la ingente labor realizada para su elaboración.

Se recomienda la consulta y difusión del repertorio gregoriano.

PARA DESCARGAR MÁS RECURSOS DE CANTO GREGORIANO PINCHAR AQUÍ

UNA VOCE SEVILLA

CALENDARIO LITÚRGICO TRADICIONAL DIGITAL 2020 (DESCARGA GRATUITA)

Un año más, la asociación Una Voce Sevilla ha confeccionado y pone a su disposición de forma gratuita el calendario litúrgico tradicional en formato pdf correspondiente al año del Señor de dos mil veinte.

PARA DESCARGAR EL CALENDARIO PINCHAR AQUÍ.

De gran utilidad e interés para sacerdotes y fieles que celebran o asisten, respectivamente, a la Santa Misa según la Forma Extraordinaria del Rito Romano o tradicional y/o rezan el Breviarium Romanum, conforme al Misal de San Juan XXIII de 1962 y el motu proprio Summorum Pontificum de S.S. Benedicto XVI.

Rogamos disculpen la tardanza en la publicación del calendario.

Se recomienda la difusión.

UNA VOCE SEVILLA

INFORME FIUV Nº 27: TRADICIÓN REFORMA Y RESTAURACIÓN

En una entrada anterior, el capítulo chileno de la Federación Internacional Una Voce (FIUV), ha mostrado su propósito de traducir los informes o Position Papers sobre el Misal de 1962 que desde hace algún tiempo viene esta última publicando en su web oficial.

 
En esta ocasión nos ofrecen la traducción del Position Paper 27 y que versa sobre los conceptos de Tradición, reforma y restauración en los documentos conciliares, cuyo original en inglés se puede consultar aquí. Dicho texto fue preparado en el mes de agosto de 2015. Para facilitar su lectura han agregado un título (Texto) para separar su contenido del sumario (Abstract) que lo precede. 

Cumple advertir que el texto se refiere a las traducciones inglesas de los documentos emanados de la Santa Sede sobre la liturgia, pero lo dicho también se aplica a la versiones en otros idiomas, incluido el español. 


***
Tradición, reforma y restauración
Abstract
La restauración de la antigua forma del rito romano a los altares de nuestras iglesias podría ser criticada desde dos puntos de vista: primero, tal “restauración” es contraria al espíritu de “reforma” pedido por el Concilio Vaticano II y, segundo, la noción de “Tradición” implica continuidad, no restauración de lo que se ha perdido o interrumpido. Sobre el primer punto, el lenguaje del Concilio, de acuerdo con el lenguaje del Magisterio desde hace muchos siglos, habla siempre de “restauración” (instauratio), aunque también se la suele traducir como “reforma”. Prepararse para las necesidades del momento es siempre “restaurar”, regresar a la Tradición. Y sobre el punto segundo de la Tradición y la continuidad, el Concilio Vaticano II es también una fuente que señala la posibilidad de restaurar lo que ha sido interrumpido, “ad pristinam sanctorum Patrorum normam”. La restauración de la forma extraordinaria, poniéndola nuevamente en uso, es, de hecho, un proyecto de restauración mucho más modesto que la restauración del uso de textos y ceremonias en el marco de la reforma de Semana Santa de 1955, y que la creación del Misal de 1970.
Texto
1. Este trabajo aspira a analizar dos posibles objeciones al renacimiento de la forma extraordinaria: primero, tal cosa es contraria al espíritu de reforma querido por la Iglesia, especialmente por el Concilio Vaticano II y, segundo, ella es contraria a la naturaleza misma de la Tradición, que no debería ser “redescubierta” sino solamente “transmitida”.
2. Para los fines aquí propuestos, es necesario distinguir entre los conceptos de reforma y de restauración, y entre proyectos específicos de reforma y de restauración. En la historia de la Iglesia han existido muchos proyectos de este tipo, ya sea consumados sólo como propuesta, ya sea efectivamente llevados a cabo, algunos apoyados por el papado o los concilios, y otros por obispos individuales, superiores religiosos, movimientos o por determinados intelectuales. Estos proyectos pueden estar en conflicto unos con otros, y cada uno debe ser evaluado por sus propios méritos, históricos y teológicos. En esta serie de Position Papers hemos analizado algunos proyectos antiguos (como el Salterio de Pío XII[1] y la reforma de la Semana Santa de 1955)[2], y hemos propuesto, por nuestra cuenta, algunas modestas reformas (como algunos cambios a los días de precepto[3] y al ayuno eucarístico)[4]. El propósito del presente trabajo, sin embargo, no es argumentar a favor o en contra de ninguna propuesta en particular, sino aclarar los conceptos mismos de reforma y de restauración.

 (Imagen: Life Site News)


Reforma y restauración: Instauratio
3. La propagación de la forma extraordinaria puede ser descrita como recuperación y restauración de la Tradición, y se puede en tal sentido identificar otros movimientos, muy cercanos a éste, que se relacionan con la música sagrada, las devociones populares, las fuentes teológicas, etcétera. El punto que hay que considerar primeramente es si es apropiado que exista un movimiento de restauración, a la luz del llamado a la reforma que se ha hecho a menudo en la Iglesia, especialmente en el Concilio Vaticano II. Expresada simplemente, la objeción consiste en que los conceptos de restauración y de reforma son opuestos.
4. Sin embargo, no existe tensión alguna entre estos conceptos en el lenguaje de la Iglesia. Por el contrario, en la traducción oficial al inglés del decreto sobre liturgia Sacrosanctum Concilium del Concilio Vaticano II vemos que el término latino instauratio es traducido por los sustantivos “reforma”, “revisión” y “restauración”, y que los verbos correspondientes a estos sustantivos se usan para traducir instaurare[5]. Para referirse a la misma idea, se usa frecuentemente en Sacrosanctum Concilium los verbos restituere, “restaurar”[6], y recognoscere, traducido constantemente como “revisar”.
5. ¿Cuál es, pues, el tipo de cambio pedido por este lenguaje? Sacrosanctum Concilium aclara el significado, de acuerdo con el uso de los términos durante muchos siglos (véase el Apéndice), cuando ordena que: “los ritos sean revisados (recognoscantur) cuidadosamente a la luz (mens, espíritu) de la sana tradición, y que se les dé nuevo vigor para enfrentar las circunstancias y necesidades de los tiempos modernos”[7].
Recognoscantur significa aquí “que se controle su autenticidad y certeza”; traducir esta palabra como “revisar” es equívoco[8]. Al igual que instauratio, implica un control de la corrección de algo, a la luz de la Tradición.
6. Así pues, el concepto primario que está en juego aquí es el de restauración. La traducción de cualquiera de estas palabras latinas como “reforma” es imprecisa, supuesto el modo en que esta palabra es generalmente usada. “Revisar” y “revisión” son también traducciones cuestionables[9]. Instauratio es la búsqueda de lo genuino, lo correcto, la forma antigua de las cosas, con el fin de hacer que algo sea nuevamente vital, según su propósito inicial[10].
7. Un ejemplo notable en Sacrosanctum Concilium es la instauratio del canto gregoriano[11]. Otros ejemplos se remiten al carisma de los fundadores como la clave de la reforma de una comunidad u orden religiosa, según lo pide el Decreto sobre la Vida Religiosa del Concilio Vaticano II[12]. Otro ejemplo sería el énfasis puesto en la enseñanza de los Padres que contiene el Decreto conciliar sobre la formación de los sacerdotes[13]. En cada uno de estos casos, la “reforma” es una cuestión de restauración[14].
8. Del mismo modo, cuando entra en materia, la Constitución sobre la Sagrada Liturgia declara (50): “aquellos elementos que han sufrido daños a través de los accidentes de la historia sean restaurados al vigor que tenían en los tiempos de los santos Padres, según parezca útil o necesario”[15].
9. Las propuestas específicas del Decreto sobre la Liturgia del Concilio Vaticano II, Sacrosanctum Concilium, llevaron históricamente a la publicación de lo que hoy se conoce como la forma ordinaria del rito romano. Benedicto XVI autorizó el uso de la “tradición litúrgica previa”[16] como forma extraordinaria del rito romano. Si la forma ordinaria representa un intento de instauratio del rito romano, el empleo renovado de la forma extraordinaria representa, hoy en día, otro intento de lo mismo: la restauración del uso de los ritos que se usó anteriormente, a la luz de las necesidades actuales. No hemos procurado considerar la validez de los principios litúrgicos involucrados en cada caso, la forma cómo podrían relacionarse mutuamente, o qué autoridad puede tener cada uno de ellos. Para el presente propósito, es suficiente establecer la centralidad de la noción de instauratio en la forma como la Iglesia entiende estas materias y su permanente relevancia en el desarrollo de la liturgia.

 Benedicto XVI (2006)(Foto: Wikimedia Commons)


El problema de la discontinuidad
10. La etimología de “tradición” (traditio) nos recuerda que la Tradición es lo que se entrega, cosa que resulta clarísima cuando cada generación traspasa a la siguiente lo que ha recibido de la generación anterior[17]. La instauratio de la forma extraordinaria, el hacerla más ampliamente asequible, rebasa la mera preservación de lo que se nos ha entregado por quienes nos lo entregaron, como padres o maestros nuestros: ella incluye el traer nuevamente al presente aquellas cosas que hemos, de hecho, perdido, o casi perdido, durante un cierto período de tiempo. En este aspecto, sin embargo, es una modalidad más modesta de instauratio que las contempladas en el Concilio Vaticano II y en la reforma de 1955 de la Semana Santa, que procuraron restaurar el uso de ritos y textos que habían caído totalmente en desuso, no sólo durante décadas, sino siglos. 
11. En su encíclica Mediator Dei de 1947, Pío XII llama a cuidarse de aquéllos que buscan la restauración de cosas que se perdieron en tiempos lejanos, haciendo ver que el desarrollo orgánico de la liturgia en la Edad Media fue guiado por la Providencia[18]. Con todo, no excluye la restauración de la Tradición a partir de una decadencia o de falsos desarrollos, existiendo al respecto importantes antecedentes de proyectos de esa naturaleza.
12. El primero, y el más importante de todos, es la restauración de la Tradición por el Señor en los Evangelios. El Señor critica a los fariseos por “volver vacía la palabra de Dios por vuestras tradiciones”[19], y también, en el tema del divorcio, dice “desde el principio no fue así”[20]. Al descartar la tradición humana, en un caso, y lo dicho en la dispensación[21], en el otro, el Señor recupera la auténtica Tradición.
13. Este recurso a los elementos más antiguos de la Tradición, contra la práctica de muchos siglos, es coherente con el Reino establecido por el Señor, y es su autoridad la que lo hace posible. No es frecuente la posibilidad de una restauración tan radical sin semejante autoridad, incluso en aquellos casos en que dicha autoridad pareciera innecesaria debido a la indefectibilidad de la Iglesia.
14. En una segunda categoría, menos radical en términos del lapso de tiempo que dura la discontinuidad, pero más compleja por los detalles involucrados, están las restauraciones del culto en el Templo registradas en el Antiguo Testamento, luego de los períodos de apostasía o de ocupación extranjera[22] . Estos son importantes ejemplos, registrados por escrito, de la posibilidad de una instauratio[23]. Semejantes restauraciones se hicieron necesarias por el hecho de que el culto del Templo y otras normas fueron considerados exigencias de Derecho divino.
15. En tiempos de la Iglesia, nos encontramos con que las prácticas litúrgicas y los textos propios de un lugar influyen o reemplazan a los de otros lugares, cuando estos últimos, por una u otra razón, son considerados como corrupciones, o como inferiores desde algún punto de vista. Los ejemplos incluyen la influencia de la liturgia romana en los dominios francos del siglo VIII[24], y la influencia de las prácticas litúrgicas germanas en la Roma del siglo X[25].
16. Una tercera clase de instauratio es la de muchos religiosos que han procurado devolver sus respectivas órdenes al espíritu de los fundadores, del cual se habían gradualmente apartado, y la del canto gregoriano a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX en Solesmes[26].
17. Es interesante advertir que, junto con apoyarse en los documentos, el investigador de canto gregoriano de Solesmes, Dom Joseph Pothier, se preocupó del valor del mismo en su propia época, considerando cómo podía cantarse el gregoriano con facilidad y belleza, al tiempo que, simultáneamente, trataba de discernir, en la práctica del mismo en sus días, “el débil eco de una tradición poderosa”[27]. Aunque falible[28], el intento de restauración fue necesario, para hacer posible poner a disposición de la Iglesia las riquezas, en su plenitud, de la tradición del canto gregoriano.

Abadía de Saint-Pierre-de-Solesmes (grabado del libro Monasticon Gallicanum, s. XVII)(Imagen: Wikimedia Commons)

 
La forma extraordinaria: conclusión
18. La instauratio, representada por la difusión de la celebración de la forma extraordinaria, es un ejemplo de la búsqueda, en los tesoros de la Iglesia, de aquellas cosas, viejas y nuevas, que pueden beneficiar la fe y la misión evangelizadora de la Iglesia[29].
19. En el plano práctico, este proyecto tiene muchas cosas a su favor. El aprendizaje no necesita apoyarse sólo en libros, ya que no ha existido una total discontinuidad en la celebración de la forma antigua[30]. Cuando Juan Pablo II otorgó amplias autorizaciones para la celebración de la forma extraordinaria en 1984 y 1988, ello ocurrió estando vivos quienes habían sido expertos en liturgia antes de 1962. Además, los registros escritos de la tradición litúrgica antigua son notables por su cantidad de detalles.
20. El propósito de este trabajo de instauratio y de otros proyectos relacionados en el área del canto gregoriano y de la teología, no es un total regreso a una época pasada, como tampoco la restauración de ciertas prácticas litúrgicas anteriores fue propósito de los creadores del Misal de 1970[31]. De lo que se trata, más bien, es de hacer que el patrimonio litúrgico de la Iglesia esté operativo en relación con las condiciones modernas.
ApéndiceEl lenguaje de reforma y restauración en los documentos de la Iglesia
En la Antigüedad y la Edad Media fue común que los esfuerzos hechos para combatir la injusticia y la corrupción se presentaran, con justificación histórica o sin ella, como intentos por retornar a las justas y auténticas prácticas del pasado. Una ilustración de esto es la importancia retórica, durante el período imperial, de las virtudes e instituciones de la república romana. También en la Iglesia encontramos un lenguaje de restauración, de combate de la corrupción y de decadencia.
Vulgata: en Crónicas 2 (Paralipómenos 2) se usa el verbo instaurare a propósito de la reparación material y la restauración del Templo por Ezequías (29, 3) y Josías ( 34, 8,10; 35,20). En Nehemías 8 vemos que convertir (“eos conversique sunt et clamaverunt ad te”, 9, 28) es revertir a la ley (“contestatus es eos ut reverterentur ad legem tuam”9, 29), tema también implícito en el hallazgo del Libro de la Ley en el reino de Josías (Cro 2, 34, 14).
San Pío V, Quo primum (1570). San Pío V consigna que Trento le ordenó publicar y corregir (edere; emendare) el Misal romano y el Breviario. Por tanto, corrigió (castigare) el Breviario. Luego restauró (restituere) el Misal según el modelo (normam ac ritum) de los Santos Padres. San Pío V declara “Quod recognitum iam et castigatum”: recognitum quiere decir aquí “revisado”. Los expertos designados para la tarea (eruditi delecti viri) inspeccionaron todos los manuscritos que pudieron encontrar para revisar los textos.
La terminología usada en Quo primum se encuentra en todos los documentos subsiguientes de reforma litúrgica. Recognitio es el término usado en todas las áreas de la vida de la Iglesia para el procesamiento de textos (como las traducciones locales) que debe aprobar la Santa Sede. Las sucesivas ediciones del Misal romano indican en su primeras páginas qué Papas les han otorgado recognitio.
Clemente VIII, Cum sanctissimum (1604). Hace un listado de las libertades que se toman con el texto del Misal romano los impresores y otras personas: su recognitio es una indicación de fidelidad al texto aprobado por San Pío V.
Urbano VIII, Si quid est (1634). Se refiere a San Pío V y a Clemente VIII como habiendo hecho una recognitio e instauratio. Siguiendo su ejemplo, se ha restaurado las rúbricas según el “uso y rito antiguo” y se las ha clarificado, y los pasajes bíblicos han sido cuidadosamente revisados.
San Pío X, Divino afflatu (1911). Habla de dar un paso hacia la emendatio del Misal y del Breviario romanos, y establece un “Consilium seu Commissionem” de académicos para este efecto; pero, entre tanto, señala de realizar una tarea más inmediata de instauratio de una buena cantidad de cosas (nonulla) en los libros actuales.
Pío XII, Maxima redemptionis nostrae (1955) (sobre revisión de la Semana Santa). El documento comienza así: “Decretum […] quo liturgicus Ordo Hebdomadae Sanctae instauratur”. El Ordo es llamado “Ordo Instauratus”.
Concilio Vaticano II, Sacrosanctum Concilium (1962). Habla de recognoscere, en este caso “ex integro”, a fondo, y “según el espíritu de la sana tradición” (núm. 4). Si bien reconoce la naturaleza más radical de la reforma propuesta, se la vincula todavía, enfáticamente, con las normas de la Tradición pasada. El documento usa a continuación el término instauratio de lo que se pretende, como se dijo más arriba, haciéndose eco de Quo primum (“ad pristinam… sanctorum Patrum normam ac ritum restituerunt”) en el núm. 50 (“restituantur ad pristinam sanctorum Patrum normam nonulla quae tempora iniuria deciderunt”).
Pablo VI, Missale Romanum (1970). Usa los términos instauratio con renovatio y novitas, incluyendo la frase “instaurationis novitas”. Esto constituye un paso más hacia el reconocimiento de que lo que se promulga incluye lo que es nuevo (novitas), pero se lo justifica por referencia a la noción de “restauración”. Así, la Constitución Apostólica cita el núm. 50 de Sacrosanctum Concilium con una lista, que incluye (quizá de modo sorprendente) el rito penitencial, de las cosas que se está restaurando “ad pristinam sanctorum Patrum normam”.


[1]FIUV, Positio Paper 5: El uso de la Vulgata y de los antiguos salterios latinos.
[2] FIUV, Positio Paper 14: La reforma de la Semana Santa (parte 1 y parte 2). 
[3]FIUV, Positio Paper 13: Los días de precepto.
[4]FIUV Positio Paper 10: El ayuno eucarístico.
[5] Si se examina la traducción al inglés que da el sitio web de la Santa Sede de Sacrosanctum Concilium, encontramos las siguientes traducciones de instauratio e instaurare (en negrita): “una restauración general de la liturgia” (núm. 21), “reformas litúrgicas recientes” (núm. 23), “la restauración, progreso y adaptación de la sagrada liturgia” (núm. 24), “la revisión de la liturgia” (núm. 33), “debe revisarse los ritos para el bautismo de adultos” (núm. 66), “la restauración tan felizmente empezada” (núm. 87), “cuando el oficio es revisado” (núm. 89), “En la revisión del oficio romano” (núm. 90), “restauración de San Pío X” (núm. 117), “la liturgia reformada” (núm. 128).
[6]Sacrosanctum Concilium usa la palabra cinco veces, y en la traducción del sitio web de la Santa Sede se usa siempre “restaurar” para traducirlo. Así: “otros elementos, que han sufrido daño a través de los accidentes de la historia, deben restaurarse” (núm. 50); “debe restaurarse, después del Evangelio y la homilía, la ‘oración común’ u ‘oración de los fieles’” (núm. 53); “debe restaurarse los himnos a su forma original” (núm. 93); “la disciplina de los tiempos sagrados deberá ser preservada o restaurada para adaptarse a los tiempos modernos” (núm. 107); “algunos de ellos, que florecieron en tiempos antiguos, deben restaurarse según parezca adecuado” (núm. 109, a).
[7] Concilio Vaticano II, Constitución Sacrosanctum Concilium sobre la sagrada liturgia (1963), núm. 4: “Finalmente, en fiel obediencia a la Tradición, el sagrado Concilio declara que la Santa Madre Iglesia considera que todos los ritos legalmente reconocidos tienen igual derecho y dignidad; que desea preservarlos en el futuro y alentarlos de todos los modos posibles. El Concilio desea también que, donde sea necesario, los ritos sean revisados cuidadosamente a la luz de la sana tradición y que se les dé nuevo vigor para enfrentar las circunstancias y necesidades de los tiempos modernos” (“Traditioni denique fideliter obsequens, Sacrosanctum Concilium declarat Sanctam Matrem Ecclesiam omnes Ritus legitime agnitos aequo iure atque honore habere, eosque in posterum servari et omnimode foveri velle, atque optat ut, ubi opus sit, caute ex integro ad mentem sanae traditionis recognoscantur et novo vigore, pro hodiernis adiunctis et necessitatibus, donentur”).
[8] El Oxford Latin Dictionary da las siguientes acepciones de recognoscere: “1. Examinar, revisar, inspeccionar. … b Examinar, cotejar (un documento) para establecer su autenticidad, exactitud, etc”. “2. Dar reconocimiento, reconocer”. “3. Recordar (algo previamente conocido), reconocer”. El significado dado en 1 b es claramente relevante aquí. Otros usos de la palabra, en la traducción de Sacrosanctum Concilium, son los siguientes: “debe hacerse siempre una cuidadosa investigación de cada parte de la liturgia que haya de revisarse” (23); “Los libros litúrgicos deben ser revisados lo más pronto posible” (25); “cuando se revise los libros litúrgicos” (38); “Debe revisarse el rito de la Misa” (50), etc. (la palabra aparece diecinueve veces).
[9] El Oxford Latin Dictionary no contempla “reforma” como significado del sustantivo o verbo latinos, dando como significados primarios la noción de repetición, aunque se añaden “renovar” y “restaurar” para el caso del verbo, e “instaurator” para designar a “una persona que renueva o restaura”.
[10] Véase el Apéndice para una revisión amplia del uso del término.
[11] Concilio Vaticano II, Sacrosanctum Concilium, núm. 117.
[12] Concilio Vaticano II, Decreto Perfectae caritatis sobre la adecuada renovación de la vida religiosa (1965), núm. 2: “que el espíritu y finalidades especiales que los fundadores se propusieron, así como también sus sanas tradiciones -todo lo cual conforma el patrimonio de cada instituto-, sean fielmente respetados”  (“Ideo fideliter agnoscantur et serventur Fundatorum spiritus propriaque proposita, necnon sanae traditiones, quae omnia cuiusque instituti patrimonium constituunt”).
[13] Concilio Vaticano II, Decreto Optatem totius sobre la formación sacerdotal (1965), núm. 16: “Debe disponerse la teología dogmática de tal modo que estos temas bíblicos sean propuestos en primer lugar. A continuación debe abrirse a los estudiantes lo que los Padres de la Iglesia griegos y latinos han contribuído a la fiel transmisión y desarrollo de las verdades específicas de la revelación” (“Theologia dogmatica ita disponatur ut ipsa themata biblica primum proponantur; quid Patres Ecclesiae Orientis et Occidentis ad singulas Revelationis veritates fideliter transmittendas et enucleandas contulerint necnon ulterior dogmatis historia -considerata quoque ipsius relatione ad generalem Ecclesiae historiam- alumnis aperiatur”). 
[14]  Benedicto XVI, Discurso a la Curia romana, 22 de diciembre 2005: “Por una parte, hay una interpretación que yo llamaría “hermenéutica de la discontinuidad y la ruptura”, que a menudo se ha premunido de las simpatías de los medios de masas y de una tendencia de la teología moderna. Por otra parte, está la “hermenéutica de la reforma”, de la renovación en la continuidad del único sujeto-Iglesia que el Señor nos ha dado. Ella es un sujeto que aumenta en el tiempo y se desarrolla, aunque permanece siempre el mismo, el único sujeto del Pueblo de Dios peregrinante”.
[15] Concilio Vaticano II, Constitución Sacrosanctum Concilium, núm. 50: “restituantur vero ad pristinam sanctorum Patrum normam nonnulla quae temporum iniuria deciderunt, prout opportuna vel necessaria videantur”.

[16]Traditio liturgica antecedens’: frase usada por Benedicto XVI en el Motu Proprio Summorum Pontificum (2007), articulo 5, 1. Cfr. la frase “la antigua tradición litúrgica latina” (“the ancient Latin liturgical tradition”, “antica tradizione liturgica latina”) empleada en la carta a los obispos con que Benedicto XVI  que acompaña al motu proprio Summorum Pontificum (2007).
[17] Cf. Corintios 15, 3: “Porque os he transmitido en primer lugar lo que yo mismo recibí”; adviértase lo que dice el latín: ‘Tradidi enim vobis in primis quod et accepi’.[18] Pío XII, Encíclica Mediator Dei (1947), núm 61: “La liturgia de los primeros siglos es ciertamente digna de toda veneración. Pero el uso antiguo no debe estimarse más adecuado y digno, ya sea en sí mismo o en su significado para los tiempos posteriores, simplemente sobre la base de que lo rodea el sabor y el aroma de la antigüedad. Los ritos litúrgicos más recientes también merecen reverencia y respeto. Ellos también deben su inspiración al Espíritu Santo, que asiste a la Iglesia en todas las edades hasta la consumación del mundo y son también recursos usados por la ínclita Esposa de Jesucristo para promover y procurar la santidad del hombre” (“Utique vetustae aetatis Liturgia veneratione procul dubio digna est; verumtamen vetus usus, non idcirco dumtaxat quod antiquitatem sapit ac redolet, aptior ac melior existimandus est vel in semet ipso, vel ad consequentia tempora novasque rerum condiciones quod attinet. Recentiores etiam liturgici ritus reverentia observantiaque digni sunt, quoniam Spiritus Sancti afflatu, qui quovis tempore Ecclesiae adest ad consummationem usque saeculorum (cfr. Matth. 28, 20), orti sunt; suntque iidem pariter opes, quibus inclita Iesu Christi Sponsa utitur ad hominum sanctitatem excitandam procurandamque”).
[19] Marcos 7, 13: “Rescindentes verbum Dei per traditionem vestram quam tradidistis”. El problema es el uso de la categoría de “corban” para evitarse emplear los bienes en la mantutención de los progenitores.
[20] Mateo 19, 8: ‘ab initio autem non sic fuit.’
[21] Cf. Deuteronomio 22, 1.
[22] Por Ezequías (2 Crón. 29-30); por Josías (2 Crón. 34-35); por Ezras (Ezras 6; Nehemías 8-9), y por Judas Macabeo (2 Mac. 10). Y no mencionamos aquí los programas mayores de restauración material que habían tenido lugar de tiempo en tiempo, ni la reconstrucción total del Templo con Herodes el Grande.
[23] El hallazgo del Libro de la Ley y su nueva proclamación e implementación es un tema clave en las restauraciones realizadas tanto por el rey Josías (2 Crón. 34, 13 ss.) como por el profeta Ezras (Nehemías 8, 1-3). Sin embargo, se han apenas conservado muchos detalles del culto restaurado del Templo, en documentos secundarios y en la tradición oral.
[24] Jungmann, J., The Mass of the Roman Rite (trad. de Francis Brunner, Nueva York, Benzinger Brothers, 1955), I, pp. 74-75.
[25] Goddard, P., Festa Paschalia: A history of the Holy Week liturgy in the Roman Rite (Leominster, Gracewing, 2011), pp. 57-58.
[26] El propio monasticismo benedictino era restaurado en la abadía de San Pedro, en Solesmes, hacia la época (1830) cuando la tradición benedictina se había debilitado. La práctica contemporánea del canto gregoriano se estimaba insatisfactoria, y así fue que empezó un gran programa de investigación con vistas a su restauración.
[27] Citado por Bergeron, K., Decadent Enchantments: The Revival of Gregorian Chant at Solesmes (Berkeley CA, University of California Press, 1998), p 15.
[28] En el caso del canto gregoriano, no hay signos de que vaya a disminuir el debate sobre el significado de los antiguos manuscritos y sobre las posibilidades prácticas de restaurarlos para su uso moderno.
[29] Cf. Mateo 13, 52: “por tanto, todo escriba instruido en el Reino de los cielos es como un padre de familia que saca de su tesoro cosas nuevas y antiguas” (“ideo omnis scriba doctus in regno caelorum similis est homini patri familias, qui profert de thesauro suo nova et vetera”).
[30] Especialmente gracias a los permisos concedidos inmediatamente a los sacerdotes más viejos para continuar usándolos cuando se promulgó el Misal de 1970, y al indulto inglés de 1971.
[31] Tales como la oración de los fieles, la participación directa del pueblo en el beso de la paz, y ciertos textos litúrgicos antiguos.

Fuente: Asociación Litúrgica Magnificat (Una Voce Chile)