PRIMERAS FOTOGRAFIAS MISA TRADICIONAL-GREGORIANA CATEDRAL DE SEVILLA X ANIVERSARIO SUMMORUM PONTIFICUM

Tenemos la gentileza de ofrecerles las primeras fotografías de la Misa solemne tradicional-gregoriana que, con ocasión de los acto conmemorativos del X aniversario del motu proprio Summorum Pontificum de S.S. Benedicto XVI en Sevilla, se celebró el pasado 11 de noviembre, en la Capilla Real de la Santa Iglesia Catedral, y a la que asistió y predicó el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Juan José Asenjo Pelegrina, Arzobispo de Sevilla. La celebración litúrgica fue promovida por la Asociación Una Voce Sevilla, y contó con la asistencia de varios centenares de fieles.

En próximas entradas, publicaremos una crónica y más material audiovisual sobre tan importante evento.

 

INVITACIÓN X ANIVERSARIO SUMMORUM PONTIFICUM SEVILLA (SÁBADO 11 NOVIEMBRE)

PROGRAMA ACTOS X ANIVERSARIO SUMMORUM PONTIFICUM EN SEVILLA (SÁBADO 11 NOV.)

PROGRAMA ACTOS X ANIVERSARIO SUMMORUM PONTIFICUM EN SEVILLA

Sábado, 11 de noviembre de 2017

 

– 12:00 horas: Conferencia-coloquio: “La Misa tradicional y la paz litúrgica propuesta por Benedicto XVI”. Por el Rvdo. P. Gabriel Diaz Patri. Investigador del Centro Internacional de Estudios Litúrgicos (Francia). Lugar: Salón de Actos del Palacio Arzobispal (plaza Virgen de los Reyes s/n). Entrada libre.

 

– 14:30 horas: Comida-menú de confraternidad en el Casino Militar (Pasaje del Ateneo s/n -calle Sierpes-). Precio: 15 euros -se adjunta menú-. Menú Infantil: 8 euros. Plazas limitadas. Reserva previa antes del lunes 6 de noviembre en: asociacion@unavocesevilla.info Puede asistir todo el que lo desee.

 

– 18:00 horas: Santa Misa solemne tradicional de acción de gracias en el altar de San Fernando de la Capilla Real de la Santa Iglesia Catedral de Sevilla, y a la que asistirá al coro el Excmo. y Rvdmo. Sr. Arzobispo de Sevilla, don Juan José Asenjo Pelegrina. Acceso por plaza Virgen de los Reyes.

La Misa será celebrada por el Rvdo. P. Pablo Díez Herrera (Capellán de Una Voce Sevilla), asistido como diácono por el canónigo Rvdo. P. Raúl Olazabal (Superior en España del Instituto Cristo Rey Sumo Sacerdote) y como subdiácono el Rvdo. P. Fernando Reyes Rico (Párroco Alcalá del Río -Sevilla-). El servicio del altar será complementado por miembros de la Escuela de Acólitos Servite Dómino, perteneciente a nuestra asociación.

 

Por la Capilla Musical Gregoriana de la Catedral de Sevilla será interpretado el proprio tradicional de la festividad de la Virgen de los Reyes -elaborado por el Cardenal Segura en 1948-, que se ha recuperado para la ocasión tras más de 50 años, y el ordinario de la Misa de Angelis.

 

 

La música de órgano correrá a cargo del Sr. don José Enrique Ayarra, Canónigo Organista titular de la Catedral de Sevilla desde 1961.

 

Finalizará la Santa Misa con el canto de la Salve Regina ante la Patrona de la Ciudad y de la Archidiócesis y el Te Deum de acción de gracias.

  

En la organización de los actos participará el grupo joven Sursum Corda de nuestra asociación.

 

 

Con el ruego de tu asistencia y difusión de esta conmemoración y actos entre familiares y amigos.

 

Para más información: asociacion@unavocesevilla.info

 

 

UNA VOCE SEVILLA

 

 

CARTEL X ANIVERSARIO SUMMORUM PONTIFICUM SEVILLA (SÁBADO 11 NOV.)

NACE EL GRUPO JOVEN TRADICIONAL DE UNA VOCE SEVILLA

Nos complace informales que, el pasado 3 de septiembre de 2017, festividad de San Pio X, a cuyo patronazgo se encomiendan, un grupo de jóvenes, católicos sevillanos comprometidos con la tradición litúrgica de la Iglesia, y en concreto con el apostolado de la Misa tradicional, constituyeron en el Oratorio Escuela de Cristo de nuestra ciudad, el grupo joven SURSUM CORDA de la Asociación Una Voce Sevillaasistiendo recientemente al II Encuentro Summorum Pontificum Andalucía celebrado en Córdoba, junto a otro jóvenes tradicionales procedentes de otras diócesis de Andalucía.

 

El  GRUPO JOVEN SURSUM CORDA desarrollará las siguientes actividades:

– Promoción, colaboración y participación en la Misa tradicional.

Adoración Santísimo Sacramento.

– Catequesis de perseverancia y charlas formación.

– Convivencias y excursiones.

– Retiros de espiritualidad.

– Formación como acólitos.

– Aprendizaje canto gregoriano.

– Labor social con los más necesitados.

 

SURSUM CORDA está abierto a todos aquellos jóvenes que deseen vivir su fe desde la Tradición y cuenta con una pestaña en la web de Una Voce Sevilla donde se anunciarán de forma más detallada cada una de las actividades que realicen.

 

Para acceder a la pestaña web de SURSUM CORDA pinchar aquí.

 

Si quieres pertenecer al grupo joven Sursum Corda o más información puedes escribirnos a: asociacion@unavocesevilla.info

 

 

 

 

SEVILLA: 11-NOV. MISA TRADICIONAL-GREGORIANA CATEDRAL X ANIVERSARIO SUMMORUM PONTIFICUM

Nos congratula anunciarles, que, en acción de gracias por el X Aniversario del motu proprio Summorum Pontificum de S.S. Benedicto XVI, el sábado 11 de noviembre, a las 6 de la tarde, en la Capilla Real de la Santa Iglesia Catedral de Sevilla, se oficiará -D.m.- Santa Misa solemne según el Rito Romano tradicional o Forma Extraordinaria, contando con la asistencia  del Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Juan José Asenjo Pelegrina, Arzobispo de Sevilla. Ante ello, manifestamos nuestro agradecimiento al Prelado y al Cabildo Catedral por la acogida a este grupo de fieles católicos de la archidiócesis hispalense.

 

 

                      

 

 Será una celebración litúrgica única, pues volverá a celebrarse en la Catedral de Sevilla tras más de cuarenta años.

 

 

Asimismo, informábamos en nuestra web –pinchar aquí-, que el pasado 16 de septiembre se cumplieron 10 años de la recuperación para la diócesis de Sevilla de la celebración de la Misa tradicional. Fecha en la que se dio inicio a un periodo ininterrumpido de esta celebración de la Misa conforme al referido motu proprio, que, con la ayuda de Nuestro Señor y su Santísima Madre, promovida por la asociación Una Voce Sevilla y el beneplácito del Sr. Arzobispo, se celebra desde entonces, cada Domingo y día de precepto, habiéndose consolidado y constituyendo en torno a ella una realidad eclesial que sigue creciendo. Es por ello, que además del acto principal conmemorativo del aniversario, la Misa tradicional de acción de gracias en la Catedral, se está organizando otros actos complementarios, una conferencia y una comida de hermandad abierta a todo aquel que desee asistir.

 

 

En próximas publicaciones daremos más detalles sobre la celebración litúrgica y demás actos anunciados. No obstante, pueden escribirnos a: asociacion@unavocesevilla.info

 

Animamos a todos a difundir y asistir a tan importante celebración.

 

UNA VOCE SEVILLA

 

NOTA: Con la carta apostólica motu proprio data “Summorum Pontificum”, promulgada el 7 de julio de 2007, y que entró en vigor el 14 de septiembre de ese mismo año, el Santo Padre Benedicto XVI promulgó una ley universal para la Iglesia con el fin de reglamentar el uso de la Liturgia romana anterior a la reforma efectuada en 1970, haciendo con ello más accesible a la Iglesia universal la riqueza de esta liturgia también llamada tradicional o gregoriana, e ilustrando de forma autorizada las razones de su decisión en la Carta a los obispos que acompañaba la publicación del referido motu proprio.

 

Lo que para las generaciones anteriores era sagrado, también para nosotros permanece sagrado y grande y no puede ser  improvisamente totalmente prohibido o incluso perjudicial. Nos hace bien a todos conservar las riquezas que han crecido en la fe y en la oración de la Iglesia y de darles el justo puesto” (Benedicto XVI. Carta a los Obispos que acompaña al motu proprio Summorum Pontificum)

 

 

 

INVITACIÓN II ENCUENTRO SUMMORUM PONTIFICUM ANDALUCÍA

X ANIVERSARIO DE LA PRIMERA MISA TRADICIONAL EN SEVILLA

El próximo sábado 16 de septiembre se cumplirán, Dios mediante, 10 años de la celebración en Sevilla de la primera Misa tradicional tras la entrada en vigor del motu proprio Summorum Pontificum de S.S. Benedicto XVI en la festividad de la Exaltación de la Santa Cruz de 2007. Motu proprio con el que el Santo Padre normalizó la celebración de la Santa Misa según el Rito romano tradicional o Forma Extraordinaria, la reconoció como no abolida y cuestión de derecho para las sacerdotes y fieles.

Esta primera Misa tradicional en Sevilla se celebró en la Parroquia de San Bernardo, fue oficiada por el Rvdo. P. Fernando Reyes Rico, y contó con la acogida generosa de su Párroco, el querido D. José Alvarez Allende -q.e.p.d.-.

La Asociación de laicos Una Voce Sevilla fue pionera en España en promover la Misa conforme al motu proprio Summorum Pontificum, habiendo llegado, con la ayuda de Dios, a cumplir una década de celebración ininterrumpida en nuestra ciudad. Asimismo, para lograrlo, la Asociación ha contando desde sus inicios hasta el día de hoy con la ayuda inestimable de un grupo de personas, fieles y comprometidas, que a base de sacrificio y perseverancia han solventado cada uno de los obstáculos que se han ido presentando a lo largo de estos diez años.

A todos ellos, nuestro más profundo agradecimiento.

Desde ese día hasta hoy, la Misa “en latín”, como es conocida por muchos sevillanos, fue acogida en cuatro templos de la Ciudad: La Parroquia de San Bernardo, el Convento de la Visitación de las monjas salesas, la Iglesia del Señor San Jorge y Capilla de la Sala del Cristo del Hospital de la Santa Caridad, y por último, en los últimos cuatro años, en el Oratorio de la Escuela de Cristo. Con ello, han sido muchos los sevillanos y visitantes los que han tenido la oportunidad de asistir a su celebración y recibir sus frutos espirituales, en unos casos volviendo a revivir la Misa de su juventud o en otros, los más jóvenes, conociendo y participando por primera vez la Misa de siempre. Creciendo en los últimos tiempos la asistencia a ella de fieles sevillanos y en ocasiones de turistas de otros países que la demandan. En posteriores entradas daremos cuenta más detallada de las celebraciones en dichos templos.

Próximamente, les anunciaremos una gran noticia relacionada con la celebración del X aniversario de la entrada en vigor motu proprio Summorum Pontificum en Sevilla.

DEO GRATIAS

 

A continuación, una serie de fotografías para el recuerdo de esa primera misa y un artículo del diario ABC que puede servir de crónica de lo que aconteció y pueden leer aquí.

 

 

 

SEVILLA: MARTES 25 JULIO MISA TRADICIONAL FESTIVIDAD SANTIAGO APOSTOL

Les informamos que, fieles a la tradición secular de la Iglesia española, el próximo MARTES 25 DE JULIO, con ocasión de la festividad de Santiago Apóstol, Patrón de las Españas -día de precepto-, se oficiará –D.m.- en su honor Santa Misa según el Rito Romano tradicional, a las 7 DE LA TARDE, en el Oratorio Escuela de Cristo de Sevilla, sito en el Barrio de Santa Cruz.

 Se recuerda la obligación que tienen los fieles de participar en la Santa Misa los días de precepto.

O sidus refúlgens Hispaniae, sancte Iacóbe Apóstole, intercede pro nobis ad Dóminum

 

UNA VOCE SEVILLA

 

 

SANTA MISA ANTE LA TUMBA DE SANTIAGO APOSTOL (BASÍLICA DE SANTIAGO COMPOSTELA)

 

 

X ANIVERSARIO: SUMMORUM PONTIFICUM HA ENRIQUECIDO A LA IGLESIA

El interesante blog tradicional DOMINUS EST ha traducido al español un artículo de Dom Alcuin Reid publicado en el diario londinense THE CATHOLIC HERALD, con ocasión de cumplirse el pasado 7 de julio el X aniversario de la promulgación del motu proprio Summorum Pontificum por S.S. Benedicto XVI, y que a continuación transcribimos por ser un adalid en defensa de los beneficios que han supuesto para la Iglesia la aplicación de dicho documento del Vicario de Cristo durante esta ultima década.

Al mediodía del 7 de julio de 2007 en Roma tuve el privilegio de estar presente en la primera misa solemne de un sacerdote recién ordenado. Como miembro de la Fraternidad de San Pedro, cantó lícitamente la misa según el usus antiquior—la forma tradicional del rito romano, tal como se usó antes de las reformas posteriores al Concilio Vaticano II. Fue una ocasión hermosa, pero que albergaba una distracción persistente.

 

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Hasta entonces, los fieles, laicos, religiosos e incluso clérigos, no tenían libre acceso a los  ritos litúrgicos antiguos. Era común (pero erróneamente) sostener que el permiso era requerido para celebrarlos. Ciertamente, la Santa Sede había alentado a los obispos a ser generosos en conceder tales permisos, pero como muchos bien recuerdan y con un sufrimiento no muy pequeño, en muchas diócesis de todo el mundo esto no era el caso: la parsimonia de un buen número de prelados era inamovible. Un liturgista inglés incluso llamó a “un período de transición obligatoria…  todos los sacerdotes ordenados después de 1970, con quizás cinco años para prepararse exclusivamente para la celebración del novus ordo“.

La distracción de ese 7 de julio fue un hecho que exactamente esa misma hora se había publicado el muy esperado motu proprio del papa Benedicto, Summorum Pontificum, sobre el uso del rito tradicional. Fue quizás un sacrificio, valió la pena esperar una hora o algo así antes de leer sus tan esperadas provisiones.

Los primeros meses de 2007 habían visto una batalla llevada a cabo sobre lo que contendría. El mismo papa Benedicto escribió en su carta a los obispos de la misma fecha: “Los informes de prensa y los juicios hechos sin información suficiente han creado mucha confusión. Ha habido reacciones muy divergentes que van desde la aceptación entusiasta hasta la dura oposición, sobre un plan cuyos contenidos son en realidad desconocidos”. De hecho, se sabe que personalmente llamó a varios obispos antes de julio para insistir en que terminaran su oposición pública a un documento que ellos ni siquiera habían leído.

El problema era “el temor de que el documento quitaba importancia a la autoridad del Concilio Vaticano II, una de cuyas decisiones esenciales, la reforma litúrgica, estaba siendo cuestionada”. La respuesta del Papa fue clara: “Este temor es infundado”. Tenía razón: como rito moderno ya reformado después del concilio sigue siendo lo que comúnmente se encuentra en las parroquias hasta el día de hoy. No ha habido incineración pública generalizada de la Constitución del Consejo sobre la Sagrada Liturgia o de los libros litúrgicos producidos en su estela.

Otro tema era el temor de que un uso más amplio del  rito antiguo “condujera a desórdenes o incluso divisiones dentro de las comunidades parroquiales”. El papa Benedicto respondió: “Este temor también me parece absolutamente infundado.” A pesar de algunos casos de imprudencia pastoral impuesta por el clero imponiendo el rito anterior (o aún el reciente) a las congregaciones sin preparación y formación adecuadas, la Iglesia hoy no está hendida con las parroquias divididas por causa de la inclusión del rito antiguo en su calendario. De hecho, muchas personas encuentran que su vida de fe y de culto se enriquece  con esta diversidad ritual legítima.

Para el papa Benedicto XVI, Summorum Pontificum era “en particular llegar a una reconciliación interior en el corazón de la Iglesia”, de quitar obstáculos a esa comunión y unidad que Nuestro Señor desea entre todos los bautizados. Es un hecho que la reforma litúrgica que siguió al concilio fue abrupta y controvertida y privó a muchos católicos, algunos de los cuales simplemente dejaron de asistir a misa. Aquellos pequeños grupos de sacerdotes y laicos que continuaban con los  ritos anteriores a la reforma de 1970 fueron condenados al ostracismo. Cuando, en lugar de caer en el desánimo, atraían a los jóvenes, que eran  desterrados. Las divisiones eran reales y se hacían más arraigadas. En conformidad con los esfuerzos realizados por san Juan Pablo II, en 2007 el Santo Padre trató de hacer lo que pudo para sanar estas divisiones, insistiendo en que: “Lo que las generaciones anteriores consideraban sagrado, sigue siendo sagrado y grande para nosotros y no puede ser de repente totalmente prohibido o incluso considerado perjudicial”.

Así, también él hizo notar un fenómeno aparentemente interesante: “Inmediatamente después del Concilio Vaticano II”, observó, “se suponía que las solicitudes para el uso del misal de 1962 se limitarían a la generación anterior que había crecido con ello, mientras tanto, se había demostrado claramente que los jóvenes también habían descubierto esta forma litúrgica, habían sentido su atracción y encontrado en ella una forma de encuentro con el misterio de la santísima eucaristía, particularmente idóneo para ellos”.

 

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Este es un elemento que a menudo se pasa por alto de Summorum Pontificum. El hecho de que el papa Benedicto XVI establezca con autoridad en la ley de la Iglesia que todos los fieles tienen el derecho legal a las ceremonias litúrgicas antiguas, incluyendo los sacramentos, y que los párrocos y no los obispos tienen ambos el deber de proporcionarlos y la autoridad de otra manera para decidir cuando sus celebraciones son apropiadas, no está motivado por la melancolía. Más bien, es una respuesta a la nueva e inesperada realidad de la Iglesia a principios del siglo XXI, donde los jóvenes que no conocían la liturgia anterior a la reforma de 1970 (ni siquiera las batallas libradas por ella) encuentran que en sus celebraciones, a menudo, mucho más que en otras celebraciones litúrgicas que han experimentado, pueden participar plenamente, conscientemente y activamente en la sagrada liturgia, “la fuente primaria e indispensable de la cual los fieles deben derivar el verdadero espíritu cristiano”, precisamente como el Concilio Vaticano II deseaba. En consecuencia, el papa Benedicto escribió: “Nos corresponde a todos conservar las riquezas que se han desarrollado en la fe y la oración de la Iglesia, y darles su valor conveniente”.

Cuando finalmente leíamos Summorum Pontificum el 7 de julio, y la carta que lo acompaña, estaba claro que el papa Benedicto había actuado como un “escriba que se ha hecho discípulo del Reino de los Cielos…semejante al dueño de una casa que saca de sus arcas lo nuevo y lo viejo”.(Mt 13, 52). Pero no todas las reacciones fueron tan placenteras. Un obispo italiano lamentaba que “hoy se ha  anulado una reforma por la que tantos trabajaron, a expensas de grandes sacrificios, animados únicamente por el deseo de renovar la Iglesia, haya sido anulada… una importante reforma del concilio ha sido socavada…” El padre Mark Francis lamentaría que: “el Papa, que no es un liturgista formado, haya mostrado interés y sensibilidad en asuntos litúrgicos”, pero que con Summorum Pontificum demostró “una verdadera incomprensión del papel de la liturgia en la vida de la Iglesia”, y adoptó un “relativismo” litúrgico, ignorando “el axioma patrístico sagrado lex orandi, lex credendi“.

Había muchos otros “profetas del  cataclismo”, incluyendo algunos obispos que rechazaban resumidamente cualquier sugerencia que a sus seminaristas se les diera tiempo para aprender a celebrar los ritos antiguos. Sin embargo, ningún catastrofista litúrgico se ha hecho sentir hasta ahora y muchos seminaristas parecen haber encontrado los medios para familiarizarse con los ritos antiguos. Para Summorum Pontificum se estableció una situación completamente nueva en la vida litúrgica de la Iglesia, que es un augurio muy bueno en efecto para la Iglesia de hoy y de mañana.

Como se ha señalado, el motu proprio establece que los ritos litúrgicos anteriores a 1970 deben estar libremente disponibles cuando los fieles los solicitan. Hoy en día, la mayoría de los fieles, incluido yo mismo, creció después del Concilio Vaticano II. Desconocíamos “los viejos tiempos”—cuando, ciertamente, el usus antiquior era a veces, de hecho demasiado, a menudo, celebrado mal, y cuando la misa cantada era una excepción en vez de la norma que debería ser. Cuando descubrimos la liturgia  anterior y seguimos asistiendo a ella, fue con la expectativa de que realmente participaríamos en sus ritos y oraciones plenamente, conscientemente y realmente en las celebraciones óptimas, no minimalistas. Y descubrimos el inmenso tesoro de fe y cultura en el cual participar—un tesoro que se remonta a la Iglesia primitiva que no había sido empujado a través de un filtro ideológico de los años sesenta.

 

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Este encuentro de nuestras generaciones post-conciliares con la liturgia pre-conciliar están realmente realizando, al menos en parte, el objetivo declarado de la Constitución del Concilio Vaticano II sobre la sagrada liturgia: impartir un vigor cada vez mayor a la vida cristiana a través de una  participación profunda y comprometida en la liturgia, aunque la ironía signifique esto ser la liturgia no reformada es relevante. (Esto plantea interrogantes sobre la necesidad y utilidad de reformas específicas, y desmiente a los “fundamentalistas del Vaticano II” quiénes las idolatran, pero la discusión de eso es otro tema.) Sus demandas producen una respuesta en nosotros. Encontramos que la restricción y la belleza del ritual, el silencio en el que encontramos espacio para orar interiormente, la música que no intenta imitar al mundo ni calmar las emociones sino que nos desafía y facilita la adoración de lo divino, en realidad encontramos la experiencia ritual total de lo luminoso y de lo sagrado, para edificar y nutrir.

Esta dinámica también ha cambiado la manera en que nos acercamos y celebramos los ritos litúrgicos reformados. En comparación, son ritualmente bastante agilizados, demasiado para algunos. Y ciertamente, la teología de sus textos es a veces muy diferente o disminuida. Pero su celebración ahora está siendo enriquecida por aquellos inmersos en la tradición litúrgica no reformada. El papa Benedicto habló de este “enriquecimiento mutuo” en 2007 como posible resultado de su motu proprio. Ha sido un factor creciente en la vida litúrgica de la Iglesia desde entonces. Muchos jóvenes sacerdotes hablan elocuentemente que al celebrar el usus antiquior les ha permitido celebrar el usus recentior con mayor reverencia y significado. Este nuevo enfoque y modo de celebrar los ritos modernos de manera que estén en mayor continuidad con la tradición litúrgica está, sin duda, más en consonancia con las intenciones del concilio de algunas aplicaciones e interpretaciones de él hasta ahora. Esto no aborda el problema más importante de una “corrección de la reforma litúrgica”—un punto que no desaparecerá simplemente porque la gente no le guste, sino que hace mucho para corregir las celebraciones erróneas y a veces incluso abusos en los ritos modernos que hemos experimentado con demasiada frecuencia.

Algunos exégetas están tan enfurecidos por Summorum Pontificum como lo fueron en 2007 y afirman que promueve un “tradicionalismo” que está teniendo “un efecto negativo en la aceptación de otros documentos del Vaticano II, como los del ecumenismo, el diálogo interreligioso y la actividad misionera de la Iglesia”. (Como ocurre con muchos” -ismos “, el tradicionalismo es una exageración errónea y debe evitarse). Pero si el encuentro nuevo y vivificante con la tradición litúrgica no reformada hecha posible por el papa Benedicto XVI hace diez años conduce a una reevaluación crítica de la reforma litúrgica y de la implementación de otros documentos conciliares, ¿quiénes somos nosotros para juzgarlo adversamente? Porque si esto surge de fieles laicos y clérigos católicos para quienes el rótulo de “tradicionalista” es simplemente anticuado, ¿no podría esta nueva situación en la vida de la Iglesia ser de hecho uno de los “signos de los tiempos” de nuestros días, una señal en el que las autoridades de la Iglesia puedan oír algo de lo que el Espíritu Santo está diciendo en medio de nosotros? Gracias al papa Benedicto XVI, los laicos y el clero (deberían) haber tenido acceso a la tradición litúrgica no reformada sin tener que ser cualquier otra cosa que católicos durante diez años. Los frutos de esta medida son reales y están creciendo, para el bien de toda la Iglesia.

Después de la misa del 7 de julio de 2007 celebrábamos la ordenación del joven sacerdote con mayor alegría mientras leíamos el motu proprio del papa Benedicto y la carta de acompañamiento. Este sacerdote ahora da gracias a Dios Todopoderoso por diez años de ministerio fructífero, así como la Iglesia puede dar gracias a Dios Todopoderoso por los genuinos frutos de la sabiduría paterna del papa Benedicto y una profunda visión en la promulgación de Summorum Pontificum.”.

Dom Alcuin Reid, es un monje del  Monastère Saint-Benoît en la diócesis de Fréjus-Toulon, Francia, y un erudito litúrgico de renombre internacional, es el autor de “El usus antiquior-Su historia y su importancia en la Iglesia después del Concilio Vaticano II” (A. Reid, ed., T&T Clark compañero de liturgia, Bloomsbury, 2016).

 

[Traducción de R. Linares. Dominus Est. Artículo original]

Portada: Fraternidad Sacerdotal San Pedro (FSSP)