EL LEGADO LITÚRGICO DEL PAPA BENEDICTO XVI (III)

Siguiendo con nuestro agradecimiento y homenaje al Papa Benedicto XVI, traemos a nuestros lectores en esta ocasión, con permiso de su autor, don Luis López Valpuesta, un fragmento titulado «UNA REFLEXION DEL PAPA EMÉRITO SOBRE LA INTANGIBILIDAD DE LA LITURGIA. NI VERDAD SIN CARIDAD NI CARIDAD SIN VERDAD, del libro: «Cuando encontraba palabras tuyas las devoraba» «. Libro que fue presentado por su autor en la Sede social de Una Voce Sevilla el pasado mes de enero.

Nuestro querido papa emérito, Benedicto XVI, en su libro autobiográfico «Mi vida» (1997), incluyó una frase que ha dado mucho que hablar, generalmente en sectores tradicionalistas, y que a mi juicio llega al meollo de la gran crisis de la fe católica de nuestros tiempos. 

«Estoy convencido de que la crisis eclesial en la que nos encontramos hoy depende en gran parte del hundimiento de la liturgia». 

El origen de ese hundimiento, según señala en párrafos anteriores, se encuentra en la manera violenta -y no orgánica- en la que se procedió a sustituir la liturgia codificada por San Pío V en 1570.

«El hecho de que, después de un período de experimentación que a menudo había desfigurado profundamente la liturgia, se volviese a tener un texto vinculante, era algo que había que saludar como seguramente positivo. Pero yo estaba perplejo ante la prohibición del Misal antiguo, porque algo semejante no había ocurrido jamás en la historia de la liturgia. Se suscitaba por cierto la impresión de que esto era completamente normal» .

Pero no lo era, porque como bien explica Benedicto XVI, el desarrollo de la liturgia:

«Se ha tratado siempre de un proceso continuado de crecimiento y de purificación en el cual, sin embargo, nunca se destruía la continuidad».

Y al aprobar el Misal de Pablo VI, se siguió otro camino, más radical y evidentemente revolucionario: 

«se hizo aparecer la liturgia de alguna manera ya no como un proceso vital, sino como un producto de erudición de especialistas y de competencia jurídica»,

Y como consecuencia de ello, 

«nos ha producido unos daños extremadamente graves. Porque se ha desarrollado la impresión de que la liturgia se «hace», que no es algo que existe antes que nosotros, algo «dado», sino que depende de nuestras decisiones». 

La trascendencia de esa última fase podemos calibrarla desde el axioma «lex orandi, lex credendi». Alterar algo tan íntimamente vinculado con las creencias cristianas (como es la liturgia en la que se manifiesta públicamente la fe), no puede menos que afectar directamente a los contenidos en lo que se expresa esa fe del pueblo. Dicho de manera más rotunda: si podemos modificar la liturgia con tal impunidad, poco nos costará -con el mismo descaro- ir diluyendo los contenidos de la fe católica en un mundo donde palabras como «pecado», «penitencia», «expiación», «sacrificio» o «mortificación» han dejado de tener sentido. Pero como los principios fundamentales de la fe son por definición inalterables -tienen la consideración de dogmas o doctrinas seguras-, se nos conmina  hoy a que los apartemos en anaqueles polvorientos de bibliotecas universitarias; que atendamos a una visión «más pastoral y menos doctrinal», «más ecológica y menos celestial», «más horizontal y menos vertical» -«más tiempo y menos espacio» (en expresión del papa Francisco)-, aunque asumamos el riesgo de orillar lo que creyeron y vivieron los cristianos desde hace cientos de años. De este modo se juzga siempre con desconfianza a quienes pretenden salvar la fidelidad estricta a la fe recibida  y no están dispuestos a ponerla en la almoneda del consenso,  pues -según se nos advierte una encíclica reciente, Evangelii Gaudium, (94) 2013 – esa «supuesta seguridad doctrinal o disciplinaria da lugar a un elitismo narcisista y autoritario». Siendo benévolos, esa frase hubiera parecido cuanto menos incomprensible a tantos papas del pasado reciente (y no reciente) que se desvivieron para que se mantuviese la pureza de una fe, siempre atacada por los modernistas de ayer y de hoy. Ellos sabían bien lo que se jugaba.

En definitiva, no cabe duda de que se pretende abiertamente que nosotros y las futuras generaciones cristianas nos libremos de esas presuntas rémoras que se asocian a rigideces que obstaculizan una vida cristiana presuntamente sana. Pero, con todo respeto, sentimos discrepar, porque, a nuestro humilde juicio, lo que verdaderamente hace enfermar a la fe cristiana es la vacilación en principios innegociables.  Como dijo el Cardenal Pie, el cristianismo es Verdad y es Caridad (no es Verdad sin Caridad, ni es Caridad sin Verdad), y por ello, como Verdad, debemos ser necesariamente intolerantes en las doctrinas seguras; ahora bien, como Caridad, debemos amar de corazón a todos los hermanos, incluso a los más errados (Caritas in veritate, como escribió Benedicto XVI).  Me resulta por ello muy doloroso que documentos eclesiásticos actuales, con insultante franqueza, pretendan disociar a los cristianos que defienden la Verdad, de la reina de todas las virtudes de un seguidor de Cristo, cual es la Caridad.  

Luis López Valpuesta

LAS MEJORES FRASES SOBRE EL LEGADO LITÚRGICO DEL PAPA BENEDICTO XVI

Para continuar con nuestro homenaje y agradecimiento al Papa Benedicto XVI, traemos a colación el siguiente florilegio de sus citas más relevantes sobre su legado litúrgico, publicado por nuestros hermanos de Una Voce Argentina, habiendo sido recopilado en su mayoría por el admirado Prof. Peter Kwasniewski. Citas que nos hacen comprender aún más la verdadera intención –mens– que tuvo el Santo Padre al promulgar el Motu Proprio Summorum Pontificum sobre la Misa Tradicional en el año 2007.

«Con la iniciativa del Papa Benedicto XVI de liberar la Misa de siempre, el movimiento por la restauración de la misma no sería el fenómeno global que actualmente es. Si finalmente prevalece la defensa de la Tradición, como sin duda lo hará, una de las pocas grandes figuras que habrá que mencionar como elemento de su victoria ciertamente será él». (Una Voce Argentina)

Papa Benedicto XVI

Carta al Prof. Wolfgang Waldstein, 1976

«El problema del nuevo Misal radica en el abandono de un proceso histórico siempre continuo, antes y después de San Pío V, y en la creación de un libro completamente nuevo, aunque compilado con material antiguo, cuya publicación fue acompañada por una prohibición de todo lo que le precedió, lo que, además, es inédito en la historia tanto del Derecho como de la Liturgia. Puedo decir con certeza, basado en mi conocimiento de los debates conciliares y mi lectura repetida de los discursos pronunciados por los Padres del Concilio, que esto no corresponde a las intenciones del Concilio Vaticano II».“Zum motuproprio Summorum Pontificum”, en Una Voce Korrespondenz 38/3 [2008], 201–214.

La Fiesta de la Fe: Ensayo de Teología Litúrgica, 1986

«Como “fiesta”, la Liturgia va más allá del ámbito de lo que se puede hacer y manipular; nos introduce en el ámbito de la realidad viva dada, que se nos comunica. Por eso, en todos los tiempos y en todas las religiones, la ley fundamental de la Liturgia ha sido la ley del crecimiento orgánico dentro de la universalidad de la tradición común. Incluso en la gran transición del Antiguo al Nuevo Testamento, esta regla no se violó; la continuidad del desarrollo litúrgico no se interrumpió […] Ni los apóstoles ni sus sucesores “hicieron” una liturgia cristiana; creció orgánicamente como resultado de la lectura cristiana de la herencia judía, moldeando su propia forma mientras lo hacía […]

[…] En parte, es simplemente un hecho que el Concilio fue dejado de lado. Por ejemplo, el mismo había dicho que el idioma del Rito Latino debía seguir siendo el latín, aunque se podría dar un alcance adecuado a la lengua del pueblo. Hoy podríamos preguntarnos: ¿Existe ya un rito latino? Ciertamente no se nota […]

[…] De hecho, no existe tal cosa como una Liturgia Tridentina, y hasta 1965 la frase no habría significado nada para nadie. El Concilio de Trento no “hizo” una liturgia. Estrictamente hablando, tampoco existe tal cosa como el Misal de Pío V. El Misal que apareció en 1570 por orden de Pío V difería solo en pequeños detalles de la primera edición impresa del Misal Romano de unos cien años antes. Básicamente, la reforma de Pío V solo se preocupaba por eliminar ciertas adiciones de la Baja Edad Media y los diversos errores y erratas que se habían deslizado. Así, nuevamente, prescribió el Misal de la Ciudad de Roma, que había permanecido en gran parte libre de estos defectos, para toda la Iglesia […]

[…] [E]l nuevo Misal se publicó como si fuera un libro elaborado por académicos, no como una fase más en un proceso de crecimiento continuo. Tal cosa nunca antes había sucedido. Es absolutamente contrario a las leyes del desarrollo litúrgico, y ha resultado en la noción sin sentido de que Trento y Pío V habían “producido” un Misal hace cuatrocientos años. La Liturgia católica quedó así reducida al nivel de un mero producto de los tiempos modernos. Esta pérdida de perspectiva es realmente preocupante […]»La Fiesta de la Fe: Ensayo de Teología Litúrgica, 1986, pp. 86-87.

Mi Vida: Autobiografía, 1988

«[…] [E]l hecho de que se presentase [el misal posconciliar] como un edificio nuevo, contrapuesto a aquel que se había formado a lo largo de la historia, que se prohibiese este último y se hiciese aparecer la Liturgia, de alguna manera, ya no como un proceso vital, sino como un producto de erudición de especialistas y de competencia jurídica, nos ha producido daños extremadamente graves. Porque se ha desarrollado la impresión de que la liturgia se “hace”, que no es algo que existe antes que nosotros, algo “dado”, sino que depende de nuestras decisiones. Como consecuencia de ello, no se reconoce esta capacidad solo a los especialistas o a una autoridad central, sino a que, en definitiva, cada “comunidad” quiera darse una liturgia propia. Pero cuando la Liturgia es algo que cada uno hace a partir de sí mismo, entonces no nos da ya la que es su verdadera cualidad: el encuentro con el misterio, que no es un producto nuestro, sino nuestro origen y la fuente de nuestra vida […] Entonces la comunidad se está celebrando a sí misma, lo cual es una actividad completamente infructuosa […] Para la vida de la Iglesia es dramáticamente urgente una renovación de la conciencia litúrgica, una reconciliación litúrgica que vuelva a reconocer la unidad de la historia de la liturgia […] Estoy convencido de que la crisis eclesial en la que nos encontramos hoy depende, en gran parte, de la desintegración de la Liturgia […]»Mi Vida: Autobiografía, 1988, pp. 148–49.

Alocución a los Obispos de Chile, 1988

«Muchas exposiciones dan la impresión de que, después del Vaticano II, todo haya cambiado y lo anterior ya no puede tener validez; o, en el mejor de los casos, sólo la tendrá a la luz del Vaticano II […] La verdad es que el mismo Concilio no ha definido ningún dogma y ha querido, de modo consciente, expresarse en un rango más modesto, meramente como Concilio pastoral; sin embargo, mu­chos lo interpretan como si fuera casi el superdogma que quita importancia a todo lo demás.

Esta impresión se refuerza especialmente por hechos que ocurren en la vida corriente. Lo que antes era considerado lo más santo –la forma transmitida por la Liturgia–, de repente aparece como lo más prohibido y lo único que, con seguridad, debe rechazarse. No se tolera la crítica a las medidas del tiempo posconciliar; pero donde están en juego las antiguas normas, o las grandes verdades de la fe, o bien no se reacciona en absoluto, o bien se hace sólo de forma extremadamente atenuada.

Todo esto lleva a muchas personas a preguntarse si la Iglesia de hoy es realmente todavía la misma de ayer, o si no será que se la han cambiado por otra sin avisarlesAlocución a los Obispos de Chile, 1988.

Revue Theologisches, 1990

«El resultado [de los cambios litúrgicos] no ha sido una revigorización sino una devastación […] [E]n lugar de la Liturgia que se había venido desarrollando, se colocó una liturgia que se ha inventado. Se ha abandonado el proceso vital de crecimiento y devenir para sustituirlo por una fabricación. Ya no se quería continuar el desarrollo y la maduración orgánica de lo que ha ido creciendo a lo largo de los siglos, sino que se la reemplazó, a modo de producción técnica, por una invención, el producto banal del momento.»Comentario en Simandron—Der WachklopferGedenkschrift für Klaus Gamber (1919-1989), ed. Wilhelm Nyssen [Cologne: Luthe-Verlag, 1989], 13–15, citado en Theologisches, 20.2 (Feb. 1990), 103–4.

La Sal de la Tierra, 1997

«Soy de la opinión, sin duda, de que el Rito antiguo debería concederse mucho más generosamente a todos aquellos que lo deseen. Es imposible ver qué podría ser peligroso o inaceptable en eso. Una comunidad está poniendo en entredicho su propio ser cuando de repente declara que lo que hasta ahora era su posesión más sagrada y suprema está terminantemente prohibida y cuando hace que el anhelo por la misma parezca algo fuera de lugar. ¿Se puede seguir confiando en ella en cualquier otra cosa? ¿No volverá a proscribir mañana lo que prescribe hoy?»La Sal de la Tierra, 1997, pp. 176–77

Discurso por el 10° aniversario del motu propio “Ecclesia Dei”, 1998

«Es bueno recordar […] lo que dijo el Cardenal Newman cuando observó que la Iglesia, en toda su historia, nunca abolió o prohibió las formas litúrgicas ortodoxas, algo que sería completamente ajeno al Espíritu de la Iglesia […] Las formas ortodoxas de un rito son realidades vivas, nacidas de un diálogo de amor entre la Iglesia y su Señor. Son las expresiones de la vida de la Iglesia en las que se condensan la fe, la oración y la vida misma de las generaciones, y en las que se encarnan, de forma concreta, a la vez la acción de Dios y la respuesta del hombre […]

[…] En la medida en que todos creamos, vivamos y actuemos con estas intenciones, podremos también persuadir a los obispos de que la presencia de la antigua Liturgia no perturba ni rompe la unidad de su diócesis, sino que es un don destinado a edificar el Cuerpo de Cristo, del cual todos somos servidores.»Discurso por el 10° aniversario del motu propio “Ecclesia Dei”, 1998 | http://unavoce.org/resources/card-ratzingers-1998-address-at-anniv.

Dios y el Mundo, 2000

«Para fomentar una verdadera conciencia en asuntos litúrgicos, también es importante que se levante la proscripción contra la forma de liturgia en uso válido hasta 1970 [la Misa Tradicional]. Cualquiera que hoy abogue por la existencia continua de esta liturgia o participe en ella es tratado como un leproso; toda tolerancia termina aquí. Nunca ha habido algo así en la historia; al hacer esto estamos despreciando y proscribiendo todo el pasado de la Iglesia. ¿Cómo se puede confiar en la Iglesia si las cosas son así?»Dios y el Mundo, 2000, p. 416 de la ed. inglesa (2002).

El Espíritu de la Liturgia, 2000

«Después del Concilio Vaticano II, surgió la impresión de que el Papa realmente podía hacer cualquier cosa en asuntos litúrgicos, especialmente si actuaba por mandato de un concilio ecuménico. Eventualmente, la idea de la Liturgia como algo recibido, el hecho de que uno no puede hacer con ella lo que quiera, se desvaneció de la conciencia pública de Occidente. De hecho, el Concilio Vaticano I de ninguna manera había definido al Papa como un monarca absoluto. Al contrario, lo presenta como garante de la obediencia a la Palabra revelada. La autoridad del Papa está ligada a la Tradición de fe, y eso también se aplica a la Liturgia. No es una “invención” de la jerarquía. Incluso el Papa solo puede ser un humilde servidor de su desarrollo legítimo y de su integridad e identidad permanentes […] La autoridad del Papa no es ilimitada; está al servicio de la Sagrada Tradición.»El Espíritu de la Liturgia, 2000, pp. 165–66.

Discurso dado durante el Congreso Litúrgico en Fontgombault, 2001

«Un grupo considerable de liturgistas católicos parece haber llegado prácticamente a la conclusión de que Lutero, en vez de Trento, estaba sustancialmente en lo cierto en el debate del siglo XVI […] Es sólo en este contexto de la negación efectiva de la autoridad de Trento, que la amargura de la lucha contra permitir la celebración de la Misa según el Misal de 1962, después de la reforma litúrgica, puede ser entendida. La posibilidad de celebrar así constituye la contradicción más fuerte, y por tanto [para ellos] más intolerable, de la opinión de quienes creen que la fe en la Eucaristía formulada por Trento ha perdido su valor […]

[…] Personalmente, desde un principio, fui partidario de la libertad de seguir usando el antiguo Misal, por una razón muy sencilla: ya se empezaba a hablar de romper con la Iglesia preconciliar, y de desarrollar varios modelos de Iglesia –una Iglesia de tipo preconciliar y obsoleta, y una Iglesia de tipo nuevo y conciliar […]

[…] Para subrayar que no hay ruptura esencial, que hay continuidad en la Iglesia, que conserva su identidad, me parece indispensable seguir ofreciendo la oportunidad de celebrar según el antiguo Misal, como signo de la identidad perdurable de la Iglesia. Ésta es para mí la razón más fundamental: lo que hasta 1969 fue la Liturgia de la Iglesia, para todos nosotros lo más santo que había, no puede convertirse después de 1969 –con una decisión increíblemente positivista– en lo más inaceptable.»Discurso dado durante el Congreso Litúrgico en Fontgombault, 2001, pp. 20, 148-49.

Carta a los obispos que acompañaba el motu proprio Summorum Pontificum, 2007

«[Q]uisiera llamar la atención sobre el hecho de que este Misal [de san Pío V] no ha sido nunca jurídicamente abrogado y, por consiguiente, en principio, ha quedado siempre permitido. […]

[…] De este modo, he llegado a la razón positiva que me ha motivado a poner al día mediante este Motu Proprio el de 1988. Se trata de llegar a una reconciliación interna en el seno de la Iglesia. Mirando al pasado, a las divisiones que a lo largo de los siglos han desgarrado el Cuerpo de Cristo, se tiene continuamente la impresión de que en momentos críticos en los que la división estaba naciendo, no se ha hecho lo suficiente por parte de los responsables de la Iglesia para conservar o conquistar la reconciliación y la unidad; se tiene la impresión de que las omisiones de la Iglesia han tenido su parte de culpa en el hecho de que estas divisiones hayan podido consolidarse. Esta mirada al pasado nos impone hoy una obligación: hacer todos los esfuerzos para que a todos aquellos que tienen verdaderamente el deseo de la unidad se les haga posible permanecer en esta unidad o reencontrarla de nuevo. […]

[…] En la historia de la Liturgia hay crecimiento y progreso pero ninguna ruptura. Lo que para las generaciones anteriores era sagrado, también para nosotros permanece sagrado y grande, y no puede ser  improvisamente totalmente prohibido o incluso perjudicial. Nos hace bien a todos conservar las riquezas que han crecido en la fe y en la oración de la Iglesia y de darles el lugar que les corresponde.»Carta a los obispos que acompañaba el motu proprio Summorum Pontificum, 2007.

EL LEGADO LITÚRGICO DEL PAPA BENEDICTO XVI (II)

En esta ocasión, y continuando con el agradecimiento y homenaje al Papa Benedicto XVI, nos hacemos eco del testimonio de Monseñor Athanasius Schneider, obispo auxiliar de la Archidiócesis de María Santísima de Astaná, publicado en la web InfoVaticana con el título El legado del pontificado del Papa Benedicto XVI. El obispo Schneider nos honró con su visita a Sevilla el 11 de diciembre de 2016, celebrando la Santa Misa tradicional en la Parroquia de Santa Cruz, la cual fue organizada por Una Voce Sevilla.

Con la muerte del Papa Benedicto XVI muchos católicos sintieron que perdían un punto de referencia claro y seguro para su fe. Uno puede tener la sensación de niños huérfanos. Podemos decir que el Papa Benedicto XVI fue un Papa, que puso en el centro de su vida personal y de la vida de la Iglesia la visión sobrenatural de la fe y de la vigencia perenne de la Sagrada Tradición de la Iglesia, que constituye la fuente y el pilar de nuestra fe junto con la Sagrada Escritura.

En este sentido el acto mayor y más benéfico de su pontificado fue el Motu Proprio Summorum Pontificum con la plena restauración de la liturgia latina tradicional en toda su expresión: Santa Misa, sacramentos y todos los demás ritos sagrados. Este acto pontificio pasará a la historia como epocal. El Papa Benedicto XVI afirma que el rito tradicional de la Santa Misa nunca fue abrogado y debe permanecer siempre en la Iglesia, porque lo que fue santo para nuestros antepasados ​​y los Santos debe serlo también para nosotros y las generaciones futuras. En una época, como fue después del Concilio Vaticano II, donde había dentro de la Iglesia un movimiento casi general de rechazo radical al milenario rito litúrgico de la Santa Misa y por tanto de ruptura con el principio de la Tradición misma, el pontificado de Benedicto XVI valió la pena por la sola razón de haber emitido el Motu Proprio Summorum Pontificum, con el que se inició la curación de la herida en el Cuerpo de la Iglesia, herida causada por la actitud de rechazo y de odio de la venerable y milenaria regla de la oración de la Iglesia.

En su testamento espiritual el Papa Benedicto XVI nos dejó entre otras la siguiente breve frase sustanciosa, que considero la más importante de todas: Manténganse firmes en la fe! ¡No se dejen confundir! Asistimos en nuestros días en la vida de la Iglesia a un proceso de dilución de la fe católica y de su adaptación al espíritu de los herejes, incrédulos y apóstatas por medio del engañoso y eufónico nombre de la sinodalidad y por medio del abuso de la institución canónica del sínodo. Tal situación es desmoralizadora para todo verdadero católico. Por lo tanto el legado del Papa Benedicto XVI que se expresa en las palabras: Manténganse firmes en la fe! ¡No se dejen confundir! y en su histórico Motu Proprio Summorum Pontificum sigue siendo una luz, un estímulo y un consuelo. Este Papa fue fuerte en la fe, verdadero amante de la belleza imperecedera y de la firmeza del rito tradicional de la Santa Misa, el dio primacía a la oración, a la mirada sobrenatural y a la eternidad. Este legado vencerá gracias a la intervención de la Divina Providencia, que nunca abandona a Su Iglesia, la enorme confusión doctrinal actual, la apostasía progresiva sobre todo entre una casta de teólogos mundanos e incrédulos, que son los nuevos escribas y una apostasía progresiva de no pocos clérigos de alto rango, que son los nuevos saduceos.

El Papa Benedicto XVI hizo resplandecer su lema episcopal Collaboratores veritatis, es decir, colaboradores de la verdad. Con este lema, él quiere decir a cada fiel católico, a cada sacerdote, a cada obispo, a cada cardenal y también al Papa Francisco: lo que realmente cuenta es la fidelidad inquebrantable a la verdad católica, a la constante y venerable tradición litúrgica de la Iglesia y al primado de Dios y de la eternidad. Que Dios acepte las oraciones y los sufrimientos espirituales, que el Papa Benedicto XVI ofreció en su vida retirada, y conceda para el futuro de la Iglesia obispos y papas plenamente católicos y plenamente apostólicos. Porque, como dijo San Pablo: “No podemos hacer nada contra la verdad, sino por la verdad” (2 Cor. 13, 8).

+ Athanasius Schneider

EL LEGADO LITÚRGICO DEL PAPA BENEDICTO XVI

En agradecimiento y homenaje al Papa Benedicto XVI, traemos a colación el artículo: «El legado litúrgico de Benedicto XVI», escrito por Uwe Michael Lang y publicado en el Boletín Adoremus -traducción al español gentileza del blog Caminante Wanderer-.

«No es tarea fácil hacer justicia al legado litúrgico de Benedicto XVI, cuyo pontificado se destaca de tantas maneras, y acepté la solicitud de Adoremus con sentimientos encontrados de gratitud y temor. En primer lugar, estoy realmente agradecido por las trascendentales contribuciones de Benedicto a la vida litúrgica de la Iglesia, como erudito y teólogo, así como papa y pastor de almas. Al mismo tiempo, no puedo negar una sensación de aprensión cuando se debe considerar el impacto duradero de un Papa que tuvo que librar tantas batallas dolorosas dentro de la Iglesia y cuya renuncia a la sede petrina en 2013 parece haber cuestionado gran parte de sus logros. Habiendo tenido la gracia y el honor de conocer personalmente al difunto Joseph Ratzinger, me parece incomprensible cómo un hombre de tal dulzura, humildad y apertura para escuchar a los demás a menudo se encontró con hostilidades anticipadas desde fuera y con un obstrucciones ligeramente velada desde el interior de la iglesia católica. Y, sin embargo, estoy convencido de que sus esfuerzos para restaurar la liturgia sagrada en el corazón de la Iglesia, con coraje intelectual, profundidad espiritual y con gran costo personal, solo han comenzado a dar frutos y demostrarán su legado duradero al cristianismo.

“Dios primero”

Como señaló Joseph Ratzinger en su autobiografía, el culto de la Iglesia había dado forma a su fe y su vida desde su infancia.Aunque su carrera académica se centró en la teología dogmática y fundamental, Ratzinger consideraba que la teología de la liturgia era central en su trabajo como sacerdote y erudito. En el prefacio a Teología de la Liturgia, el undécimo volumen de sus escritos recopilados (que fue el primero en ser publicado, por su deseo expreso, en 2008), Benedicto XVI llamó la atención sobre el hecho de que el primer documento del Concilio fue la Constitución sobre la Sagrada Liturgia, Sacrosanto Concilium. En su opinión, esta no fue solo una decisión pragmática que parecía oportuna en las circunstancias dadas; más bien reflejaba el orden correcto de la vida y la misión de la Iglesia:

“Comenzando con la liturgia nos dice: ‘Dios primero’. Cuando el enfoque en Dios no es claro, todo lo demás pierde su orientación. El dicho de la Regla de San Benedicto «Nada se debe preferir a la liturgia» (43,3) se aplica específicamente al monacato, pero como forma de ordenar las prioridades también es real para la vida de la Iglesia y de cada individuo, para cada uno a su manera”.

El Papa Benedicto luego recordó un tema que ha explorado ampliamente en sus escritos y predicación: la plenitud del significado de la «ortodoxia»: “Puede ser útil aquí recordar que en la palabra ‘ortodoxia’, la segunda mitad, ‘-doxa’, no significa ‘idea’, sino, más bien, ‘gloria’ (Herrlichkeit):  no se trata de la ‘idea’ correcta sobre Dios, sino de la manera correcta de glorificarlo, de responderle. Porque ésa es la cuestión fundamental del hombre que comienza a comprenderse a sí mismo correctamente: ¿Cómo debo encontrarme con Dios? Así pues, aprender el modo correcto de adorar —la ortodoxia— es el don por excelencia que nos da la fe”.

Aquí hay una elaboración perspicaz sobre el viejo dicho, que data del siglo V: ut legem credendi lex statuat supplicandi, “Que la ley de la oración establezca la ley de lo que hay que creer”. En otras palabras, el culto público de la Iglesia es una expresión y testimonio de su fe infalible, y debería ayudarnos a entender de una manera profunda que sea más que verbal que todas nuestras aspiraciones de bondad, de verdad, de belleza y de amor están fundamentadas y encuentran su realización en la realidad de Dios.

Cambio de juego

Como teólogo, Joseph Ratzinger se mantuvo fiel a esta intuición fundamental a lo largo de su larga y distinguida carrera. Aunque no era un liturgista por formación (un punto que a menudo señalan sus críticos), abordó cuestiones sobre el culto divino en varias publicaciones. Ratzinger estaba profundamente en deuda con los principios del Movimiento Litúrgico del siglo XX, moldeado por figuras como Romano Guardini y Joseph Pascher. Al mismo tiempo, fue su preocupación por la auténtica renovación litúrgica lo que le hizo cuestionar aspectos de la reforma postconciliar ya en sus primeros años. El análisis perceptivo de Ratzinger expuso la ambivalencia de un purismo litúrgico que oscilaba entre un renacimiento de una supuesta “edad de oro” (ya sea pre-Carolingia o pre-Nicena), y un impulso incontrolado de novedad. Lo que se quedó en el camino fue el crecimiento histórico y el desarrollo de la liturgia en la Edad Media y el Barroco, que aportó una profundidad y una madurez de las que no es fácil deshacerse. Es la liturgia católica en su historia orgánica (y a veces serpenteante) la que nutrió a muchas generaciones de cristianos, incluidos sus santos más importantes. En particular, Ratzinger fue una de las pocas pero notables voces (junto con Louis Bouyer, Josef Andreas Jungmann y Klaus Gamber) que cuestionaron la introducción generalizada de la misa “de cara al pueblo” y el consiguiente rediseño de las iglesias de todo el mundo.

Un hito en el trabajo teológico de Ratzinger sobre la liturgia fue la colección de ensayos La Fiesta de la Fe. Ensayo de teología litúrgica, publicada por primera vez en alemán en 1981 (versión española publicada en 1999 por Desclée de Brower). Entre las contribuciones significativas de este libro está el argumento de Ratzinger según el cual la Última Cena estableció el contenido dogmático de la Eucaristía, pero no su forma litúrgica, que aún no se había desarrollado. En otras palabras, la misa no es simplemente una recreación de la Última Cena, sino que la Última Cena en sí debe entenderse como la anticipación, bajo el velo de los signos sacramentales, del sacrificio de la Cruz. Esta visión llevó a Ratzinger a proponer una sólida reafirmación del carácter sacrificial de la Misa: la Eucaristía como el “banquete de los reconciliados” se integra en auto ofrecimiento de Cristo presente en el altar en forma de un rito litúrgico deudor de la Sinagoga yel Templo. En este contexto, Ratzinger reafirmó su preferencia por la celebración de la misa orientada (coram Deo) como la expresión más adecuada, visible y ritual del sacrificio eucarístico.

Como Cardenal y Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (1981-2005), Ratzinger continuó involucrándose con la teología de la liturgia. El amplio alcance y la pesada carga del oficio que le confió el Papa Juan Pablo II le permitió escribir solo una monografía: El Espíritu de la Liturgia, publicada en 2000. Este libro inspiró a una nueva generación de eruditos a ir más allá de la gran narrativa de la reforma postconciliar y mirar de nuevo a la plenitud de la tradición litúrgica. El libro también alentó al clero y a los fieles por igual a articular su malestar sobre el estado actual del culto católico, donde no todo está bien. En muchos sentidos, El espíritu de la liturgia es una síntesis de la obra y el pensamiento de Joseph Ratzinger sobre el tema y no abrió tantos caminos nuevos como Fiesta de la Fe. La principal contribución del libro bien puede ser su esfuerzo por profundizar y ampliar nuestra comprensión de la “participación activa”, el principio que estaba en el corazón del llamado del Concilio Vaticano II a la renovación litúrgica. La necesidad de ir más allá de la interpretación externa y superficial de este principio en las reformas pos-conciliares es ampliamente reconocida hoy en día. Ratzinger le dio a esta convicción una sólida base teológica, cuando escribió en una publicación posterior: “La liturgia deriva su grandeza de lo que es, no de lo que hacemos con ella… La liturgia no es una expresión de la conciencia de la comunidad, que en cualquier caso es difusa y cambiante. Es una revelación recibida en la fe y la oración”.

Un nuevo movimiento litúrgico

Joseph Ratzinger vivió y trabajó en un momento en el que precisamente la forma y expresión de esta revelación recibida en la fe y la oración se habían convertido en un tema muy controvertido en la Iglesia Católica. Como teólogo y cardenal, no se arredró a la hora de entrar en este controvertido terreno con valentía y claridad. Con su elección a la Sede de Pedro el 19 de abril de 2005, Benedicto XVI se encontró en posición de dar forma al futuro de la liturgia católica, una posición que sólo podía abordar con cierto recelo, porque sostenía firmemente que la auténtica renovación litúrgica no se produce simplemente mediante decretos e instrucciones.

De ahí que Benedicto XVI comenzara con cautela transmitiendo en sus homilías y discursos, y de modo especial en sus propias celebraciones litúrgicas, el orden de prioridades del Concilio Vaticano II como su propia primera preocupación: a saber, que la sagrada liturgia debe ser un reflejo de la gloria de Dios, que estamos llamados a compartir sobre todo a través de la entrega de Cristo en el altar, cuando nos sumergimos en el Misterio Pascual de su pasión, muerte y resurrección. Esta comunión sacramental no es sólo algo que nosotros (la comunidad reunida en un lugar y un momento determinados) hacemos, sino el don de una realidad mayor que Cristo confió a toda la Iglesia. Poco antes de su elección al pontificado, Ratzinger hizo un llamamiento a una renovada conciencia del rito litúrgico como “forma condensada de la tradición viva”. Esto significaba, en concreto, reconsiderar el proceso de renovación litúrgica según la hermenéutica de la reforma en continuidad en la interpretación del Concilio Vaticano II, que Benedicto XVI propuso en su trascendental discurso a la Curia Romana el 22 de diciembre de 2005.

Ya en sus Memorias de 1997, el entonces cardenal Ratzinger pidió un “nuevo movimiento litúrgico” que “llamaría a la vida a la verdadera herencia del Concilio Vaticano II”, una afirmación que más tarde volvió a tomar en El espíritu de la liturgia. Se mostró convencido de que se han tomado decisiones poco acertadas en la aplicación real de los sanos principios de la Constitución sobre la Sagrada Liturgia. No se ha prestado suficiente atención al artículo 23 del documento, que insiste en que “no debe haber innovaciones a menos que el bien de la Iglesia las requiera genuina y con certeza; y debe tenerse cuidado de que cualquier forma nueva que se adopte crezca de algún modo orgánicamente a partir de formas ya existentes”.

En una conferencia celebrada con motivo del 40 aniversario del Sacrosanctum Concilium en 2003, Ratzinger argumentó que había llegado el momento de una relectura, de la constitución conciliar. Con el objetivo de superar las lecturas simplistas del “consejo”, Ratzinger propuso una distinción entre dos niveles diferentes que recorren cada capítulo del documento. En primer lugar, Sacrosanctum Concilium “desarrolla principios que fundamentalmente y generalmente se refieren a la naturaleza de la liturgia y su celebración” y comandan la más alta autoridad. En segundo lugar, y sobre la base de estos principios, la constitución “da instrucciones normativas para la renovación práctica de la liturgia romana”. Para Ratzinger, estas instrucciones válidas “también son más productos de su tiempo que declaraciones de principio”. Se añade un tercer nivel con la implementación concreta de la reforma litúrgica por el Consilium, lo más importante de las cuales fue el nuevo Misal Romano implementado en 1969-1970. Si bien estas “formas de renovación litúrgica establecidas por la autoridad de la iglesia” son vinculantes, “no son la misma cosa que el Concilio”. El marco establecido por las amplias directivas de Sacrosanctum Concilium permite “diferentes implementaciones”. Ratzinger advirtió: “Quien que no cree que todo en esta reforma haya salido bien y considere que muchas cosas están sujetas a reforma o incluso que necesitan revisión no es, por lo tanto, un opositor al Coniclio». A una distancia de cuarenta años, decía, el texto de Sacrosanctum Concilium debería ser “nuevamente ‘contextualizado’, es decir, leído a la luz de su impacto en la historia reciente y de nuestra situación actual”.

“Dos formas… El mismo rito”

Como Papa, Benedicto ofreció un ejemplo clave de tal relectura, guiado por una hermenéutica de la continuidad en su motu proprio Summorum Pontificum de 2007, levantando las restricciones que pesaban sobre el uso de los libros litúrgicos preconciliadores, que llamó la Forma Extraordinaria o usus antiquior del rito romano. Esta concepción no está exenta de dificultades, porque hay una discontinuidad obvia entre las formas litúrgicas preconciliar y postconciliar. Tales diferencias son menos pronunciadas cuando, por ejemplo, el Misal actual se celebra en latín y en un altar con el sacerdote mirando hacia el este (ad orientem) en lugar de frente al pueblo, pero las diferencias aún permanecen: en las oraciones y lecturas de la Misa, en muchos elementos rituales y en la estructura del año litúrgico. En mi opinión, con su afirmación de “dos formas del mismo rito”, Benedicto describió su objetivo de un proceso lento y gradual que estaba destinado a comenzar con Summorum Pontificum y que eventualmente podría resultar en un “enriquecimiento mutuo” de las dos formas. El Papa Francisco rechazó esta visión en su motu proprio Traditionis Custodes 2021, y el estado de los libros litúrgicos preconciliadores, aunque todavía se utilizan con restricciones considerables, está lejos de ser claro. En este punto, vale la pena recordar que el mismo Misterio Pascual se expresa de maneras diferentes, pero de ninguna manera contrarias o contradictorias, en el rito romano, otros ritos occidentales y en los muchos ritos orientales, y sin embargo todos ellos tienen su lugar en la Iglesia Católica.

Al hacer un llamamiento al enriquecimiento mutuo, Benedicto XVI dio un paso valiente para superar la tendencia a “congelar” el estado actual de la reforma postconciliar de una manera que no haría justicia al desarrollo orgánico de la liturgia, y para reanudar la renovación litúrgica deseada por el Concilio en una clave diferente. En un momento en el que muchas cuestiones que en su día se consideraron zanjadas vuelven a abrirse al debate, es difícil entender por qué no deberían discutirse abiertamente los puntos fuertes y débiles de la reforma litúrgica postconciliar. La renovación litúrgica se efectúa mediante decisiones prácticas y prudenciales que no comprometen la infalibilidad de la Iglesia en materia de fe y de moral..

El proyecto de Summorum Pontificum estaba ya disponible en las reflexiones finales de Ratzinger en una conferencia litúrgica celebrada en la abadía benedictina de Fontgombault en 2001. En aquella ocasión, el Cardenal habló de una “reforma de la reforma”, para la que identificó tres áreas. En primer lugar, vio la necesidad de superar “la falsa creatividad, que no es una categoría de la liturgia”, con lo que se refería a los elementos ambiguos de los libros litúrgicos postconciliares que contribuían a la inestabilidad ritual, incluyendo, sobre todo, las opciones para adaptar los ritos a las circunstancias dadas, y los frecuentes pasajes ad libitum (“con estas o similares palabras”). El problema fundamental que Ratzinger identificó en tales indicaciones arbitrarias no es sólo de naturaleza litúrgica (interrumpiendo, por ejemplo, el flujo tan necesario para el “éxito” del ritual), sino también problemático en un contexto eclesiológico: “con esta falsa creatividad, que transforma la liturgia en un ejercicio catequético para esta congregación, se destruyen la unidad litúrgica y la eclesialidad de la Liturgia”. En segundo lugar, Ratzinger abordó la cuestión de las traducciones litúrgicas postconciliares. Este asunto ha sido ampliamente tratado, sobre todo en el mundo anglófono, y en el pontificado de Juan Pablo II se inició un auténtico proceso de renovación. En tercer lugar, Ratzinger volvió a plantear la cuestión de la Misa “cara al pueblo”. Su modesta propuesta consistía al menos en colocar una cruz claramente visible en el altar, de modo que tanto el sacerdote como el pueblo tuvieran un foco común de dirección.

Pastor amoroso

Benedicto XVI era muy consciente de que la manifiesta discontinuidad en la práctica ritual de la Iglesia ha creado una situación en la que una mera imposición de formas litúrgicas tradicionales se percibiría ampliamente como otra ruptura. Al abrir nuevas posibilidades, tenía la intención de crear condiciones favorables para un desarrollo “orgánico” del rito romano que evitaría la discontinuidad que hizo tanto daño al ritual católico en el período postconciliar. La disposición litúrgica para los ordinariatos personales para ex anglicanos, creada después de la constitución apostólica Anglicanorum Coetibus de 2009, sigue esta trayectoria. Los libros rituales bajo el título Culto divino, especialmente el misal (2015), se ajustan al patrón básico del rito romano, pero al mismo tiempo lo enriquecen con una “patrimonio” que se deriva en parte de la tradición medieval más amplia (por ejemplo, en los ritos introductorios y el ofertorio) y en parte se deriva de un estilo de oración anglicano.

Parece haber sido la idea de Benedicto XVI que el desarrollo orgánico debe ocurrir como por ósmosis, es decir, una asimilación constante y casi inconsciente de la tradición litúrgica. Un elemento importante en este proceso era ser el ejemplo del pontífice en sus propias celebraciones. Elementos rituales como la colocación de un crucifijo prominente en el centro del altar, la distribución de la Sagrada Comunión a los fieles arrodillados y directamente sobre la lengua, y el uso prolongado de la lengua latina tenían la intención de establecer un estándar para ser imitación. Benedicto estaba convencido de que la auténtica renovación litúrgica no se da por instrucciones y regulaciones. Su reticencia como legislador, —por ejemplo, no hubo una nueva editio tipica de ningún libro litúrgico durante su pontificado—, podría interpretarse como una oportunidad perdida. Sin embargo, la fragilidad de las decisiones legislativas se demostró cuando su sucesor inmediato, el Papa Francisco, canceló las disposiciones de Summorum Pontificum.

Contra todo pronóstico, el Papa Benedicto abrió perspectivas para una renovación en continuidad con la tradición litúrgica, y estos impulsos han sido absorbidos especialmente por las generaciones más jóvenes en la Iglesia en todo el mundo. Este “nuevo movimiento litúrgico” que Joseph Ratzinger deseaba tiene el potencial de reparar los hilos desgarrados del ritual católico. El mejor testimonio de su legado litúrgico será continuar su trabajo con paciencia, perseverancia, alegría y gratitud por su luminosa mente teológica y su servicio sufrido al pueblo de Dios».

¡ETERNAMENTE AGRADECIDOS!

En este doloroso día en el que ha fallecido el Papa Benedicto XVI, oremos por el alma de quien nos dio el maravilloso regalo del Motu Proprio Summorum Pontificum que dio carta de ciudadanía a la Misa Tradicional en la Iglesia, y ha fortalecido y profundizado nuestra fe católica durante todos estos años. Con él, Benedicto XVI sentó las bases fundamentales de su gran legado litúrgico. Sus hermosas palabras en Summorum Pontificum: «Lo que para las generaciones anteriores era sagrado, también para nosotros permanece sagrado y grande», harán eco a lo largo de los tiempos, pues con ellas ha sentado los pilares indestructibles para el resurgimiento del gran tesoro de la Iglesia Católica que es la Tradición, y, en concreto, la Misa Tradicional.

Por todo ello, desde la comunidad de fieles laicos de Una Voce Sevilla y el Grupo Joven Sursum estaremos eternamente agradecidos a nuestro querido Papa Benedicto XVI.

Requiem aeternam dona ei, Domine, et lux perpetua luceat eis. A porta ínferi. Érue, Dómine, ánimas eórum. Requiéscant in pace. Amen.

UNA VOCE SEVILLA

OREMUS

Oremos por el Papa Benedicto XVI que se encuentra gravemente enfermo.

«A la luz de la hora del juicio, la gracia de ser cristiano se vuelve aún más clara para mí. Me otorga conocimiento, y de hecho amistad, con el juez de mi vida, y así me permite pasar confiadamente por la oscura puerta de la muerte». Benedicto XVI (Carta febrero 2022)

NUEVA SEDE SOCIAL DE UNA VOCE SEVILLA

IN MEMORIAM: FRAY CARLOS AMIGO VALLEJO

El cardenal arzobispo emérito de Sevilla, Don Carlos Amigo Vallejo, falleció en el día de ayer tras haber empeorado su estado de salud días después de haberse sometido a una intervención quirúrgica.

Hondamente conmovidos, desde la Asociación Una Voce Sevilla y el Grupo Joven Sursum Corda nos sumamos a las condolencias de toda la Archidiócesis Hispalense, que tan bien lo conoció.

Fray Carlos fue el arzobispo que autorizó la celebración de la Misa Tradicional para la comunidad de Una Voce Sevilla, ya en tiempos del Pontificado de Juan Pablo II (2004), reconociéndonos inmediatamente tras la entrada en vigor del Motu Proprio Summorum Pontificum de S.S. Benedicto XVI (2007) como “grupo estable de fieles” según las indicaciones del documento pontificio, siendo felicitado por la Santa Sede por la implementación de éste en la Archidiócesis.

Una Voce Sevilla siempre encontró en él, como buen pastor y padre que fue de estos sus hijos, acogida y apoyo, ayudándonos con amplia generosidad en todas nuestras necesidades.

Profundamente entristecidos por su pérdida, rogamos a todos nuestros asociados, amigos y seguidores oraciones por su eterno descanso, en la confianza de que Dios Nuestro Señor le acoja en su seno.

Requiem aeternam dona ei, Domine

et lux perpetua luceat ei.

Requiescat in pace, Amen.

UNA VOCE SEVILLA

NACE UNA VOCE ESPAÑA

El pasado 12 de octubre de 2020, festividad de la Santísima Virgen del Pilar, las asociaciones «Una Voce» de España, entre ellas Una Voce Sevilla, creamos el capítulo español de la Federación Internacional Una Voce (FIUV), con el objetivo de servir de cauce de las distintas asociaciones españolas ante los órganos de la FIUV, y también para coordinar esfuerzos y ayudar a la creación de grupos de laicos vinculados a la Misa Gregoriana en toda la geografía española.

Del mismo modo nos proponemos, aparte de la coordinación de nuestros miembros y de ayudar a que otros nuevos puedan sumarse, a colaborar, apoyar y difundir las iniciativas de otros grupos de laicos, institutos religiosos, etc. vinculados a la liturgia tradicional aunque no pertenezcan a Una Voce.

Para darnos a conocer, y como instrumento de difusión de las iniciativas de nuestros miembros y también de aquellos que no lo sean, lanzamos ahora este modesto espacio a la red, con vocación de servicio a todo lo que tenga que ver con la liturgia tradicional. Si quieres que tus iniciativas, páginas, etc. aparezcan en este espacio no tienes más que ponerte en contacto con nosotros al correo electrónico: unavoce@unavocespana.es

En el día de hoy, 2 de mayo, IV Domingo después de Pascua y festividad de San Atanasio, Una Voce España publica su web a la que pueden acceder pinchando aquí: Una Voce España – Capítulo español de la Federación Internacional Una Voce (unavocespana.es)

¡DEO GRÁTIAS!

CRÓNICA, FOTOS Y VÍDEOS DE LAS CELEBRACIONES DE SEMANA SANTA 2021

En torno a un centenar de fieles laicos, en su mayoría jóvenes, han participado vivamente esta Semana Santa de las celebraciones organizadas el Jueves Santo y Viernes Santo por la comunidad integrada por Una Voce Sevilla y el grupo joven Sursum Corda en el Oratorio Escuela de Cristo, sito en el emblemático Barrio de Santa Cruz de la capital hispalense, completándose el aforo disponible.

Los actos piadosos celebrados con gran piedad, solemnidad y recogimiento consistieron en: el Jueves Santo, rezo del Rosario y Hora Santa ante el Santísimo Sacramento; el Viernes Santo, rezo del Vía + Crucis de san Alfonso María de Ligorio, con meditaciones de S.S. Benedicto XVI. Ambas celebraciones se desarrollaron en latín y con canto gregoriano, participando en ellas los integrantes de nuestra Schola Gregoriana Laudate Dominum y la Escuela de Acólitos Servite Domino.

Para descargar el Via +Crucis en pdf pinchar aquí.

Hemos de recordar a nuestros lectores, que nos ha sido imposible promover este año la celebración del tradicional Triduo Sacro conforme al motu proprio Summorum Pontificum en el referido oratorio, debido a la actual suspensión de la Misa tradicional en el seno de nuestra comunidad de fieles laicos.

A continuación, las fotografías y vídeos de éstas celebraciones de Semana Santa.

JUEVES SANTO: HORA SANTA Y ROSARIO

Canto de las letanías en latín durante el rezo del Santo Rosario

Canto gregoriano del Himno Vexilla Regis

VIERNES SANTO: SANTO VIA + CRUCIS

Adoración a la Santa Cruz durante el Vía + Crucis

Agradecemos a Nuestro Señor y a su Santísima Madre las bendiciones recibidas a través de estas celebraciones de Semana Santa.

UNA VOCE SEVILLA

SEVILLA: CELEBRACIONES SEMANA SANTA 2021 (JUEVES SANTO Y VIERNES SANTO)

Nos complace informar a nuestros lectores de las celebraciones piadosas de Semana Santa que organizan Una Voce Sevilla y el grupo joven Sursum Corda en el Oratorio Escuela de Cristo, ante la imposibilidad de la celebración del tradicional Triduo Sacro en el seno de nuestra comunidad de fieles laicos, por circunstancias ajenas a nuestra voluntad:

–      JUEVES SANTO: 19:00 H. HORA SANTA Y ROSARIO.

–      VIERNES SANTO: 19:00 H. SANTO VÍA + CRUCIS (Oraciones de S. Alfonso María de Ligorio y meditaciones de S.S. Benedicto XVI).

Las celebraciones serán en latín y contarán con canto gregoriano.

UNA VOCE SEVILLA

REPORTAJE SOBRE UNA VOCE SEVILLA EN LA WEB NORTEAMERICANA «LITURGICAL ARTS JOURNAL»

A continuación, le ofrecemos el reportaje publicado por la prestigiosa web de EE.UU. Liturgical Arts Journal titulado: «UNA VOCE SEVILLA EN ESPAÑA, UNA SEÑAL DE ESPERANZA Y PROMESA». Agradecemos sinceramente a su autor la publicación.

PARA VISUALIZAR EL REPORTAJE PINCHAR AQUÍ: Una Voce Seville in Spain: A Sign of Hope and Promise ~ Liturgical Arts Journal

SEVILLA: TODOS LOS JUEVES ROSARIO EN LATÍN POR EL RESTABLECIMIENTO DEL APOSTOLADO TRADICIONAL DE UNA VOCE SEVILLA

Por deseo de la Comunidad de fieles laicos de Una Voce Sevilla, TODOS LOS JUEVES, a las 8 de la tarde en el Oratorio Escuela de Cristo, nos uniremos en oración con el rezo del Santo Rosario en latín, con la intención de que se restablezca el apostolado de la Misa tradicional de Una Voce Sevilla, fin principal de nuestra asociación que lleva promoviendo estos laicos desde hace casi 20 años.

A su finalización, tendremos charla de formación católica para jóvenes y adultos, concluyendo con un refrigerio de hermandad.

Recordamos a nuestros lectores que, por disposición del Arzobispo de Sevilla, estaba previsto desde el pasado 21 de junio el restablecimiento de la Misa tradicional-gregoriana promovida por Una Voce Sevilla cada domingo y precepto en el Oratorio Escuela de Cristo de Sevilla, sito en el barrio de Santa Cruz, si bien a día de hoy se encuentra suspendida por decisión del Rvdo. P. Pablo Díez Herrera aún cumpliéndose las condiciones necesarias para su celebración, establecidas por la normativa vigente tanto eclesiástica como civil.

Asimismo desde entonces, como consecuencia de la decisión anterior, la Asociación Una Voce Sevilla y el grupo estable de fieles laicos que la constituye conforme al motu proprio Summorum Pontificum de S.S. Benedicto XVI se encuentran sin la asistencia espiritual y pastoral requerida, y sin poder vivir la fe en comunidad en torno a la liturgia tradicional.

Mantenemos la esperanza de que se imponga el sentido común y se reconsidere esta decisión unilateral.

UNA VOCE SEVILLA

CRÓNICA FOTOGRAFÍAS Y VIDEOS CULTOS SEMANA SANTA TRADICIONAL-GREGORIANA EN SEVILLA (A.D. 2020)

Por sexto año consecutivo, la Asociación Una Voce Sevilla ha organizado en nuestra Ciudad los cultos de Semana Santa celebrados según el Rito romano tradicional, conforme a lo establecido por el motu proprio Summorum Pontificum de S.S. Benedicto XVI, y en el Oratorio Escuela de Cristo, sito en el emblemático Barrio de Santa Cruz.

Este año, el Decreto del Arzobispo de Sevilla relativo a la pandemia que sufrimos a nivel mundial, ha impedido que los fieles pudieran asistir a estas celebraciones litúrgicas y recibir los sacramentos, obligando con ello a que los cultos de Semana Santa se oficien de forma privada y simplificada por nuestro capellán, teniendo incluso que suprimirse los Oficios del Señor del Viernes Santo -siendo sustituidos por un Vía Crucis- y la Vigilia Pascual, al no poder contar con diácono y subdiácono, servidores de altar y Schola gregoriana; todos ellos necesarios para llevarlos a cabo de forma solemne como en anteriores ocasiones.

No obstante, dichas celebraciones litúrgicas han sido de forma cantada y retransmitidas por primera vez desde la Archidiócesis de Sevilla en directo -vía streaming- a través de la página de Facebook y canal de YouTube de Una Voce Sevilla, siendo todo un éxito de audiencia, aproximadamente 6000 visualizaciones totales y 1800 suscriptores, algunos de ellos procedentes de otros países de habla hispana, Europa y EE.UU, lo que ha posibilitado la participación espiritual de los fieles de nuestra Comunidad desde su hogar y ha contribuido a que se conozca nuestro apostolado y aún más este tesoro litúrgico y espiritual de la Iglesia.

Agradecemos públicamente el esfuerzo ímprobo realizado por el Rvdo. P. Pablo Díez Herrera, los acólitos ayudantes -pertenecientes al Grupo Joven Sursum Corda de Una Voce Sevilla-, el coordinador de nuestra Schola Gregoriana Laudate Dominum, y el asociado responsable de la realización audiovisual; pues sin ellos no hubiera sido posible llevarlos a cabo.

A continuación, se detalla por días lo acontecido en los distintos culto a través de vídeos y fotografías, incluyendo algunas imágenes de la Ciudad completamente desiertas debido a la epidemia de coronavirus exitente:

DOMINGO DE RAMOS




Plaza Escuela de Cristo

JUEVES SANTO:



Santa María la Blanca

VIERNES SANTO:





DOMINGO DE RESURRECCIÓN




DEO GRATIAS

IMPORTANTE: SUSPENSIÓN MISA TRADICIONAL CON FIELES EN SEVILLA Y RETRANSMISIONES EN DIRECTO POR STREAMING

Lamentamos informar que, por Decreto del Arzobispo de Sevilla de aplicación a toda la Archidiócesis, los fieles no podrán asistir a la Santa Misa tradicional que se celebra los domingos y preceptos en el Oratorio Escuela de Cristo de nuestra ciudad.

Dios mediante, la Misa seguirá celebrándose de forma privada por el capellán de Una Voce Sevilla, y será retransmitida en directo por internet a través del siguiente enlace de nuestro canal de Youtube: https://www.youtube.com/user/UnaVoceSevilla

El horario de retransmisión será el siguiente:

  • Domingos y precepto no laborales: 11:00 h.
  • Preceptos laborables: Jueves 19 marzo – San José: 20:00 h.

El ordinario de la Misa pueden descargarlo pinchando aquí. Mientras que el proprio se publicará antes de cada Misa en nuestra página de Facebook y Twitter.

Por tanto, todo aquel que lo desee, podrá unirse espiritualmente a la celebración de la Santa Misa, siendo recomendable la comunión espiritual.

Son días de estar más unidos que nunca en la oración. Por ello, sería aconsejable rezar el Breviario Romano y el Santo Rosario, si es posible en familia, y seguir las celebraciones litúrgicas tradicionales que se transmiten en directo cada día desde la Parroquia Personal tradicional de Roma: https://www.youtube.com/channel/UClAtfCutuTEauRbJIUCVlcA

Quedamos a vuestra disposición para cualquier cosa que necesitéis durante estos días de penitencia.

UNA VOCE SEVILLA

REPERTORIO CANTOS GREGORIANOS SCHOLA LAUDATE DOMINUM UNA VOCE SEVILLA (DESCARGA GRATUITA)

La Schola Gregoriana Laudate Dominum, formada por integrantes de la Comunidad de fieles Una Voce Sevilla, pone a su disposición de forma gratuita un amplio repertorio de 240 partituras de cantos gregorianos, para domingos, fiestas y preceptos, en formato pdf, interpretados en las Misas tradicionales organizadas por nuestra asociación durante el año litúrgico tradicional.

PARA DESCARGAR EL REPERTORIO DE CANTOS GREGORIANOS PINCHAR AQUÍ

El repertorio consta de índice alfabético y analítico, que al pulsar en su título permite acceder directamente a la partitura.

De gran utilidad e interés para sacerdotes y comunidades de fieles que celebran o asisten, respectivamente, a la Santa Misa según la Forma Extraordinaria del Rito Romano o tradicional y/o rezan el Breviarium Romanum, conforme al Misal de San Juan XXIII de 1962 y el motu proprio Summorum Pontificum de S.S. Benedicto XVI.

Agradecemos al coordinador de la Schola Laudate Dominum la ingente labor realizada para su elaboración.

Se recomienda la consulta y difusión del repertorio gregoriano.

PARA DESCARGAR MÁS RECURSOS DE CANTO GREGORIANO PINCHAR AQUÍ

UNA VOCE SEVILLA

CALENDARIO LITÚRGICO TRADICIONAL DIGITAL 2020 (DESCARGA GRATUITA)

Un año más, la asociación Una Voce Sevilla ha confeccionado y pone a su disposición de forma gratuita el calendario litúrgico tradicional en formato pdf correspondiente al año del Señor de dos mil veinte.

PARA DESCARGAR EL CALENDARIO PINCHAR AQUÍ.

De gran utilidad e interés para sacerdotes y fieles que celebran o asisten, respectivamente, a la Santa Misa según la Forma Extraordinaria del Rito Romano o tradicional y/o rezan el Breviarium Romanum, conforme al Misal de San Juan XXIII de 1962 y el motu proprio Summorum Pontificum de S.S. Benedicto XVI.

Rogamos disculpen la tardanza en la publicación del calendario.

Se recomienda la difusión.

UNA VOCE SEVILLA

INFORME FIUV Nº 27: TRADICIÓN REFORMA Y RESTAURACIÓN

En una entrada anterior, el capítulo chileno de la Federación Internacional Una Voce (FIUV), ha mostrado su propósito de traducir los informes o Position Papers sobre el Misal de 1962 que desde hace algún tiempo viene esta última publicando en su web oficial.

 
En esta ocasión nos ofrecen la traducción del Position Paper 27 y que versa sobre los conceptos de Tradición, reforma y restauración en los documentos conciliares, cuyo original en inglés se puede consultar aquí. Dicho texto fue preparado en el mes de agosto de 2015. Para facilitar su lectura han agregado un título (Texto) para separar su contenido del sumario (Abstract) que lo precede. 

Cumple advertir que el texto se refiere a las traducciones inglesas de los documentos emanados de la Santa Sede sobre la liturgia, pero lo dicho también se aplica a la versiones en otros idiomas, incluido el español. 


***
Tradición, reforma y restauración
Abstract
La restauración de la antigua forma del rito romano a los altares de nuestras iglesias podría ser criticada desde dos puntos de vista: primero, tal “restauración” es contraria al espíritu de “reforma” pedido por el Concilio Vaticano II y, segundo, la noción de “Tradición” implica continuidad, no restauración de lo que se ha perdido o interrumpido. Sobre el primer punto, el lenguaje del Concilio, de acuerdo con el lenguaje del Magisterio desde hace muchos siglos, habla siempre de “restauración” (instauratio), aunque también se la suele traducir como “reforma”. Prepararse para las necesidades del momento es siempre “restaurar”, regresar a la Tradición. Y sobre el punto segundo de la Tradición y la continuidad, el Concilio Vaticano II es también una fuente que señala la posibilidad de restaurar lo que ha sido interrumpido, “ad pristinam sanctorum Patrorum normam”. La restauración de la forma extraordinaria, poniéndola nuevamente en uso, es, de hecho, un proyecto de restauración mucho más modesto que la restauración del uso de textos y ceremonias en el marco de la reforma de Semana Santa de 1955, y que la creación del Misal de 1970.
Texto
1. Este trabajo aspira a analizar dos posibles objeciones al renacimiento de la forma extraordinaria: primero, tal cosa es contraria al espíritu de reforma querido por la Iglesia, especialmente por el Concilio Vaticano II y, segundo, ella es contraria a la naturaleza misma de la Tradición, que no debería ser “redescubierta” sino solamente “transmitida”.
2. Para los fines aquí propuestos, es necesario distinguir entre los conceptos de reforma y de restauración, y entre proyectos específicos de reforma y de restauración. En la historia de la Iglesia han existido muchos proyectos de este tipo, ya sea consumados sólo como propuesta, ya sea efectivamente llevados a cabo, algunos apoyados por el papado o los concilios, y otros por obispos individuales, superiores religiosos, movimientos o por determinados intelectuales. Estos proyectos pueden estar en conflicto unos con otros, y cada uno debe ser evaluado por sus propios méritos, históricos y teológicos. En esta serie de Position Papers hemos analizado algunos proyectos antiguos (como el Salterio de Pío XII[1] y la reforma de la Semana Santa de 1955)[2], y hemos propuesto, por nuestra cuenta, algunas modestas reformas (como algunos cambios a los días de precepto[3] y al ayuno eucarístico)[4]. El propósito del presente trabajo, sin embargo, no es argumentar a favor o en contra de ninguna propuesta en particular, sino aclarar los conceptos mismos de reforma y de restauración.

 (Imagen: Life Site News)


Reforma y restauración: Instauratio
3. La propagación de la forma extraordinaria puede ser descrita como recuperación y restauración de la Tradición, y se puede en tal sentido identificar otros movimientos, muy cercanos a éste, que se relacionan con la música sagrada, las devociones populares, las fuentes teológicas, etcétera. El punto que hay que considerar primeramente es si es apropiado que exista un movimiento de restauración, a la luz del llamado a la reforma que se ha hecho a menudo en la Iglesia, especialmente en el Concilio Vaticano II. Expresada simplemente, la objeción consiste en que los conceptos de restauración y de reforma son opuestos.
4. Sin embargo, no existe tensión alguna entre estos conceptos en el lenguaje de la Iglesia. Por el contrario, en la traducción oficial al inglés del decreto sobre liturgia Sacrosanctum Concilium del Concilio Vaticano II vemos que el término latino instauratio es traducido por los sustantivos “reforma”, “revisión” y “restauración”, y que los verbos correspondientes a estos sustantivos se usan para traducir instaurare[5]. Para referirse a la misma idea, se usa frecuentemente en Sacrosanctum Concilium los verbos restituere, “restaurar”[6], y recognoscere, traducido constantemente como “revisar”.
5. ¿Cuál es, pues, el tipo de cambio pedido por este lenguaje? Sacrosanctum Concilium aclara el significado, de acuerdo con el uso de los términos durante muchos siglos (véase el Apéndice), cuando ordena que: “los ritos sean revisados (recognoscantur) cuidadosamente a la luz (mens, espíritu) de la sana tradición, y que se les dé nuevo vigor para enfrentar las circunstancias y necesidades de los tiempos modernos”[7].
Recognoscantur significa aquí “que se controle su autenticidad y certeza”; traducir esta palabra como “revisar” es equívoco[8]. Al igual que instauratio, implica un control de la corrección de algo, a la luz de la Tradición.
6. Así pues, el concepto primario que está en juego aquí es el de restauración. La traducción de cualquiera de estas palabras latinas como “reforma” es imprecisa, supuesto el modo en que esta palabra es generalmente usada. “Revisar” y “revisión” son también traducciones cuestionables[9]. Instauratio es la búsqueda de lo genuino, lo correcto, la forma antigua de las cosas, con el fin de hacer que algo sea nuevamente vital, según su propósito inicial[10].
7. Un ejemplo notable en Sacrosanctum Concilium es la instauratio del canto gregoriano[11]. Otros ejemplos se remiten al carisma de los fundadores como la clave de la reforma de una comunidad u orden religiosa, según lo pide el Decreto sobre la Vida Religiosa del Concilio Vaticano II[12]. Otro ejemplo sería el énfasis puesto en la enseñanza de los Padres que contiene el Decreto conciliar sobre la formación de los sacerdotes[13]. En cada uno de estos casos, la “reforma” es una cuestión de restauración[14].
8. Del mismo modo, cuando entra en materia, la Constitución sobre la Sagrada Liturgia declara (50): “aquellos elementos que han sufrido daños a través de los accidentes de la historia sean restaurados al vigor que tenían en los tiempos de los santos Padres, según parezca útil o necesario”[15].
9. Las propuestas específicas del Decreto sobre la Liturgia del Concilio Vaticano II, Sacrosanctum Concilium, llevaron históricamente a la publicación de lo que hoy se conoce como la forma ordinaria del rito romano. Benedicto XVI autorizó el uso de la “tradición litúrgica previa”[16] como forma extraordinaria del rito romano. Si la forma ordinaria representa un intento de instauratio del rito romano, el empleo renovado de la forma extraordinaria representa, hoy en día, otro intento de lo mismo: la restauración del uso de los ritos que se usó anteriormente, a la luz de las necesidades actuales. No hemos procurado considerar la validez de los principios litúrgicos involucrados en cada caso, la forma cómo podrían relacionarse mutuamente, o qué autoridad puede tener cada uno de ellos. Para el presente propósito, es suficiente establecer la centralidad de la noción de instauratio en la forma como la Iglesia entiende estas materias y su permanente relevancia en el desarrollo de la liturgia.

 Benedicto XVI (2006)(Foto: Wikimedia Commons)


El problema de la discontinuidad
10. La etimología de “tradición” (traditio) nos recuerda que la Tradición es lo que se entrega, cosa que resulta clarísima cuando cada generación traspasa a la siguiente lo que ha recibido de la generación anterior[17]. La instauratio de la forma extraordinaria, el hacerla más ampliamente asequible, rebasa la mera preservación de lo que se nos ha entregado por quienes nos lo entregaron, como padres o maestros nuestros: ella incluye el traer nuevamente al presente aquellas cosas que hemos, de hecho, perdido, o casi perdido, durante un cierto período de tiempo. En este aspecto, sin embargo, es una modalidad más modesta de instauratio que las contempladas en el Concilio Vaticano II y en la reforma de 1955 de la Semana Santa, que procuraron restaurar el uso de ritos y textos que habían caído totalmente en desuso, no sólo durante décadas, sino siglos. 
11. En su encíclica Mediator Dei de 1947, Pío XII llama a cuidarse de aquéllos que buscan la restauración de cosas que se perdieron en tiempos lejanos, haciendo ver que el desarrollo orgánico de la liturgia en la Edad Media fue guiado por la Providencia[18]. Con todo, no excluye la restauración de la Tradición a partir de una decadencia o de falsos desarrollos, existiendo al respecto importantes antecedentes de proyectos de esa naturaleza.
12. El primero, y el más importante de todos, es la restauración de la Tradición por el Señor en los Evangelios. El Señor critica a los fariseos por “volver vacía la palabra de Dios por vuestras tradiciones”[19], y también, en el tema del divorcio, dice “desde el principio no fue así”[20]. Al descartar la tradición humana, en un caso, y lo dicho en la dispensación[21], en el otro, el Señor recupera la auténtica Tradición.
13. Este recurso a los elementos más antiguos de la Tradición, contra la práctica de muchos siglos, es coherente con el Reino establecido por el Señor, y es su autoridad la que lo hace posible. No es frecuente la posibilidad de una restauración tan radical sin semejante autoridad, incluso en aquellos casos en que dicha autoridad pareciera innecesaria debido a la indefectibilidad de la Iglesia.
14. En una segunda categoría, menos radical en términos del lapso de tiempo que dura la discontinuidad, pero más compleja por los detalles involucrados, están las restauraciones del culto en el Templo registradas en el Antiguo Testamento, luego de los períodos de apostasía o de ocupación extranjera[22] . Estos son importantes ejemplos, registrados por escrito, de la posibilidad de una instauratio[23]. Semejantes restauraciones se hicieron necesarias por el hecho de que el culto del Templo y otras normas fueron considerados exigencias de Derecho divino.
15. En tiempos de la Iglesia, nos encontramos con que las prácticas litúrgicas y los textos propios de un lugar influyen o reemplazan a los de otros lugares, cuando estos últimos, por una u otra razón, son considerados como corrupciones, o como inferiores desde algún punto de vista. Los ejemplos incluyen la influencia de la liturgia romana en los dominios francos del siglo VIII[24], y la influencia de las prácticas litúrgicas germanas en la Roma del siglo X[25].
16. Una tercera clase de instauratio es la de muchos religiosos que han procurado devolver sus respectivas órdenes al espíritu de los fundadores, del cual se habían gradualmente apartado, y la del canto gregoriano a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX en Solesmes[26].
17. Es interesante advertir que, junto con apoyarse en los documentos, el investigador de canto gregoriano de Solesmes, Dom Joseph Pothier, se preocupó del valor del mismo en su propia época, considerando cómo podía cantarse el gregoriano con facilidad y belleza, al tiempo que, simultáneamente, trataba de discernir, en la práctica del mismo en sus días, “el débil eco de una tradición poderosa”[27]. Aunque falible[28], el intento de restauración fue necesario, para hacer posible poner a disposición de la Iglesia las riquezas, en su plenitud, de la tradición del canto gregoriano.

Abadía de Saint-Pierre-de-Solesmes (grabado del libro Monasticon Gallicanum, s. XVII)(Imagen: Wikimedia Commons)

 
La forma extraordinaria: conclusión
18. La instauratio, representada por la difusión de la celebración de la forma extraordinaria, es un ejemplo de la búsqueda, en los tesoros de la Iglesia, de aquellas cosas, viejas y nuevas, que pueden beneficiar la fe y la misión evangelizadora de la Iglesia[29].
19. En el plano práctico, este proyecto tiene muchas cosas a su favor. El aprendizaje no necesita apoyarse sólo en libros, ya que no ha existido una total discontinuidad en la celebración de la forma antigua[30]. Cuando Juan Pablo II otorgó amplias autorizaciones para la celebración de la forma extraordinaria en 1984 y 1988, ello ocurrió estando vivos quienes habían sido expertos en liturgia antes de 1962. Además, los registros escritos de la tradición litúrgica antigua son notables por su cantidad de detalles.
20. El propósito de este trabajo de instauratio y de otros proyectos relacionados en el área del canto gregoriano y de la teología, no es un total regreso a una época pasada, como tampoco la restauración de ciertas prácticas litúrgicas anteriores fue propósito de los creadores del Misal de 1970[31]. De lo que se trata, más bien, es de hacer que el patrimonio litúrgico de la Iglesia esté operativo en relación con las condiciones modernas.
ApéndiceEl lenguaje de reforma y restauración en los documentos de la Iglesia
En la Antigüedad y la Edad Media fue común que los esfuerzos hechos para combatir la injusticia y la corrupción se presentaran, con justificación histórica o sin ella, como intentos por retornar a las justas y auténticas prácticas del pasado. Una ilustración de esto es la importancia retórica, durante el período imperial, de las virtudes e instituciones de la república romana. También en la Iglesia encontramos un lenguaje de restauración, de combate de la corrupción y de decadencia.
Vulgata: en Crónicas 2 (Paralipómenos 2) se usa el verbo instaurare a propósito de la reparación material y la restauración del Templo por Ezequías (29, 3) y Josías ( 34, 8,10; 35,20). En Nehemías 8 vemos que convertir (“eos conversique sunt et clamaverunt ad te”, 9, 28) es revertir a la ley (“contestatus es eos ut reverterentur ad legem tuam”9, 29), tema también implícito en el hallazgo del Libro de la Ley en el reino de Josías (Cro 2, 34, 14).
San Pío V, Quo primum (1570). San Pío V consigna que Trento le ordenó publicar y corregir (edere; emendare) el Misal romano y el Breviario. Por tanto, corrigió (castigare) el Breviario. Luego restauró (restituere) el Misal según el modelo (normam ac ritum) de los Santos Padres. San Pío V declara “Quod recognitum iam et castigatum”: recognitum quiere decir aquí “revisado”. Los expertos designados para la tarea (eruditi delecti viri) inspeccionaron todos los manuscritos que pudieron encontrar para revisar los textos.
La terminología usada en Quo primum se encuentra en todos los documentos subsiguientes de reforma litúrgica. Recognitio es el término usado en todas las áreas de la vida de la Iglesia para el procesamiento de textos (como las traducciones locales) que debe aprobar la Santa Sede. Las sucesivas ediciones del Misal romano indican en su primeras páginas qué Papas les han otorgado recognitio.
Clemente VIII, Cum sanctissimum (1604). Hace un listado de las libertades que se toman con el texto del Misal romano los impresores y otras personas: su recognitio es una indicación de fidelidad al texto aprobado por San Pío V.
Urbano VIII, Si quid est (1634). Se refiere a San Pío V y a Clemente VIII como habiendo hecho una recognitio e instauratio. Siguiendo su ejemplo, se ha restaurado las rúbricas según el “uso y rito antiguo” y se las ha clarificado, y los pasajes bíblicos han sido cuidadosamente revisados.
San Pío X, Divino afflatu (1911). Habla de dar un paso hacia la emendatio del Misal y del Breviario romanos, y establece un “Consilium seu Commissionem” de académicos para este efecto; pero, entre tanto, señala de realizar una tarea más inmediata de instauratio de una buena cantidad de cosas (nonulla) en los libros actuales.
Pío XII, Maxima redemptionis nostrae (1955) (sobre revisión de la Semana Santa). El documento comienza así: “Decretum […] quo liturgicus Ordo Hebdomadae Sanctae instauratur”. El Ordo es llamado “Ordo Instauratus”.
Concilio Vaticano II, Sacrosanctum Concilium (1962). Habla de recognoscere, en este caso “ex integro”, a fondo, y “según el espíritu de la sana tradición” (núm. 4). Si bien reconoce la naturaleza más radical de la reforma propuesta, se la vincula todavía, enfáticamente, con las normas de la Tradición pasada. El documento usa a continuación el término instauratio de lo que se pretende, como se dijo más arriba, haciéndose eco de Quo primum (“ad pristinam… sanctorum Patrum normam ac ritum restituerunt”) en el núm. 50 (“restituantur ad pristinam sanctorum Patrum normam nonulla quae tempora iniuria deciderunt”).
Pablo VI, Missale Romanum (1970). Usa los términos instauratio con renovatio y novitas, incluyendo la frase “instaurationis novitas”. Esto constituye un paso más hacia el reconocimiento de que lo que se promulga incluye lo que es nuevo (novitas), pero se lo justifica por referencia a la noción de “restauración”. Así, la Constitución Apostólica cita el núm. 50 de Sacrosanctum Concilium con una lista, que incluye (quizá de modo sorprendente) el rito penitencial, de las cosas que se está restaurando “ad pristinam sanctorum Patrum normam”.


[1]FIUV, Positio Paper 5: El uso de la Vulgata y de los antiguos salterios latinos.
[2] FIUV, Positio Paper 14: La reforma de la Semana Santa (parte 1 y parte 2). 
[3]FIUV, Positio Paper 13: Los días de precepto.
[4]FIUV Positio Paper 10: El ayuno eucarístico.
[5] Si se examina la traducción al inglés que da el sitio web de la Santa Sede de Sacrosanctum Concilium, encontramos las siguientes traducciones de instauratio e instaurare (en negrita): “una restauración general de la liturgia” (núm. 21), “reformas litúrgicas recientes” (núm. 23), “la restauración, progreso y adaptación de la sagrada liturgia” (núm. 24), “la revisión de la liturgia” (núm. 33), “debe revisarse los ritos para el bautismo de adultos” (núm. 66), “la restauración tan felizmente empezada” (núm. 87), “cuando el oficio es revisado” (núm. 89), “En la revisión del oficio romano” (núm. 90), “restauración de San Pío X” (núm. 117), “la liturgia reformada” (núm. 128).
[6]Sacrosanctum Concilium usa la palabra cinco veces, y en la traducción del sitio web de la Santa Sede se usa siempre “restaurar” para traducirlo. Así: “otros elementos, que han sufrido daño a través de los accidentes de la historia, deben restaurarse” (núm. 50); “debe restaurarse, después del Evangelio y la homilía, la ‘oración común’ u ‘oración de los fieles’” (núm. 53); “debe restaurarse los himnos a su forma original” (núm. 93); “la disciplina de los tiempos sagrados deberá ser preservada o restaurada para adaptarse a los tiempos modernos” (núm. 107); “algunos de ellos, que florecieron en tiempos antiguos, deben restaurarse según parezca adecuado” (núm. 109, a).
[7] Concilio Vaticano II, Constitución Sacrosanctum Concilium sobre la sagrada liturgia (1963), núm. 4: “Finalmente, en fiel obediencia a la Tradición, el sagrado Concilio declara que la Santa Madre Iglesia considera que todos los ritos legalmente reconocidos tienen igual derecho y dignidad; que desea preservarlos en el futuro y alentarlos de todos los modos posibles. El Concilio desea también que, donde sea necesario, los ritos sean revisados cuidadosamente a la luz de la sana tradición y que se les dé nuevo vigor para enfrentar las circunstancias y necesidades de los tiempos modernos” (“Traditioni denique fideliter obsequens, Sacrosanctum Concilium declarat Sanctam Matrem Ecclesiam omnes Ritus legitime agnitos aequo iure atque honore habere, eosque in posterum servari et omnimode foveri velle, atque optat ut, ubi opus sit, caute ex integro ad mentem sanae traditionis recognoscantur et novo vigore, pro hodiernis adiunctis et necessitatibus, donentur”).
[8] El Oxford Latin Dictionary da las siguientes acepciones de recognoscere: “1. Examinar, revisar, inspeccionar. … b Examinar, cotejar (un documento) para establecer su autenticidad, exactitud, etc”. “2. Dar reconocimiento, reconocer”. “3. Recordar (algo previamente conocido), reconocer”. El significado dado en 1 b es claramente relevante aquí. Otros usos de la palabra, en la traducción de Sacrosanctum Concilium, son los siguientes: “debe hacerse siempre una cuidadosa investigación de cada parte de la liturgia que haya de revisarse” (23); “Los libros litúrgicos deben ser revisados lo más pronto posible” (25); “cuando se revise los libros litúrgicos” (38); “Debe revisarse el rito de la Misa” (50), etc. (la palabra aparece diecinueve veces).
[9] El Oxford Latin Dictionary no contempla “reforma” como significado del sustantivo o verbo latinos, dando como significados primarios la noción de repetición, aunque se añaden “renovar” y “restaurar” para el caso del verbo, e “instaurator” para designar a “una persona que renueva o restaura”.
[10] Véase el Apéndice para una revisión amplia del uso del término.
[11] Concilio Vaticano II, Sacrosanctum Concilium, núm. 117.
[12] Concilio Vaticano II, Decreto Perfectae caritatis sobre la adecuada renovación de la vida religiosa (1965), núm. 2: “que el espíritu y finalidades especiales que los fundadores se propusieron, así como también sus sanas tradiciones -todo lo cual conforma el patrimonio de cada instituto-, sean fielmente respetados”  (“Ideo fideliter agnoscantur et serventur Fundatorum spiritus propriaque proposita, necnon sanae traditiones, quae omnia cuiusque instituti patrimonium constituunt”).
[13] Concilio Vaticano II, Decreto Optatem totius sobre la formación sacerdotal (1965), núm. 16: “Debe disponerse la teología dogmática de tal modo que estos temas bíblicos sean propuestos en primer lugar. A continuación debe abrirse a los estudiantes lo que los Padres de la Iglesia griegos y latinos han contribuído a la fiel transmisión y desarrollo de las verdades específicas de la revelación” (“Theologia dogmatica ita disponatur ut ipsa themata biblica primum proponantur; quid Patres Ecclesiae Orientis et Occidentis ad singulas Revelationis veritates fideliter transmittendas et enucleandas contulerint necnon ulterior dogmatis historia -considerata quoque ipsius relatione ad generalem Ecclesiae historiam- alumnis aperiatur”). 
[14]  Benedicto XVI, Discurso a la Curia romana, 22 de diciembre 2005: “Por una parte, hay una interpretación que yo llamaría “hermenéutica de la discontinuidad y la ruptura”, que a menudo se ha premunido de las simpatías de los medios de masas y de una tendencia de la teología moderna. Por otra parte, está la “hermenéutica de la reforma”, de la renovación en la continuidad del único sujeto-Iglesia que el Señor nos ha dado. Ella es un sujeto que aumenta en el tiempo y se desarrolla, aunque permanece siempre el mismo, el único sujeto del Pueblo de Dios peregrinante”.
[15] Concilio Vaticano II, Constitución Sacrosanctum Concilium, núm. 50: “restituantur vero ad pristinam sanctorum Patrum normam nonnulla quae temporum iniuria deciderunt, prout opportuna vel necessaria videantur”.

[16]Traditio liturgica antecedens’: frase usada por Benedicto XVI en el Motu Proprio Summorum Pontificum (2007), articulo 5, 1. Cfr. la frase “la antigua tradición litúrgica latina” (“the ancient Latin liturgical tradition”, “antica tradizione liturgica latina”) empleada en la carta a los obispos con que Benedicto XVI  que acompaña al motu proprio Summorum Pontificum (2007).
[17] Cf. Corintios 15, 3: “Porque os he transmitido en primer lugar lo que yo mismo recibí”; adviértase lo que dice el latín: ‘Tradidi enim vobis in primis quod et accepi’.[18] Pío XII, Encíclica Mediator Dei (1947), núm 61: “La liturgia de los primeros siglos es ciertamente digna de toda veneración. Pero el uso antiguo no debe estimarse más adecuado y digno, ya sea en sí mismo o en su significado para los tiempos posteriores, simplemente sobre la base de que lo rodea el sabor y el aroma de la antigüedad. Los ritos litúrgicos más recientes también merecen reverencia y respeto. Ellos también deben su inspiración al Espíritu Santo, que asiste a la Iglesia en todas las edades hasta la consumación del mundo y son también recursos usados por la ínclita Esposa de Jesucristo para promover y procurar la santidad del hombre” (“Utique vetustae aetatis Liturgia veneratione procul dubio digna est; verumtamen vetus usus, non idcirco dumtaxat quod antiquitatem sapit ac redolet, aptior ac melior existimandus est vel in semet ipso, vel ad consequentia tempora novasque rerum condiciones quod attinet. Recentiores etiam liturgici ritus reverentia observantiaque digni sunt, quoniam Spiritus Sancti afflatu, qui quovis tempore Ecclesiae adest ad consummationem usque saeculorum (cfr. Matth. 28, 20), orti sunt; suntque iidem pariter opes, quibus inclita Iesu Christi Sponsa utitur ad hominum sanctitatem excitandam procurandamque”).
[19] Marcos 7, 13: “Rescindentes verbum Dei per traditionem vestram quam tradidistis”. El problema es el uso de la categoría de “corban” para evitarse emplear los bienes en la mantutención de los progenitores.
[20] Mateo 19, 8: ‘ab initio autem non sic fuit.’
[21] Cf. Deuteronomio 22, 1.
[22] Por Ezequías (2 Crón. 29-30); por Josías (2 Crón. 34-35); por Ezras (Ezras 6; Nehemías 8-9), y por Judas Macabeo (2 Mac. 10). Y no mencionamos aquí los programas mayores de restauración material que habían tenido lugar de tiempo en tiempo, ni la reconstrucción total del Templo con Herodes el Grande.
[23] El hallazgo del Libro de la Ley y su nueva proclamación e implementación es un tema clave en las restauraciones realizadas tanto por el rey Josías (2 Crón. 34, 13 ss.) como por el profeta Ezras (Nehemías 8, 1-3). Sin embargo, se han apenas conservado muchos detalles del culto restaurado del Templo, en documentos secundarios y en la tradición oral.
[24] Jungmann, J., The Mass of the Roman Rite (trad. de Francis Brunner, Nueva York, Benzinger Brothers, 1955), I, pp. 74-75.
[25] Goddard, P., Festa Paschalia: A history of the Holy Week liturgy in the Roman Rite (Leominster, Gracewing, 2011), pp. 57-58.
[26] El propio monasticismo benedictino era restaurado en la abadía de San Pedro, en Solesmes, hacia la época (1830) cuando la tradición benedictina se había debilitado. La práctica contemporánea del canto gregoriano se estimaba insatisfactoria, y así fue que empezó un gran programa de investigación con vistas a su restauración.
[27] Citado por Bergeron, K., Decadent Enchantments: The Revival of Gregorian Chant at Solesmes (Berkeley CA, University of California Press, 1998), p 15.
[28] En el caso del canto gregoriano, no hay signos de que vaya a disminuir el debate sobre el significado de los antiguos manuscritos y sobre las posibilidades prácticas de restaurarlos para su uso moderno.
[29] Cf. Mateo 13, 52: “por tanto, todo escriba instruido en el Reino de los cielos es como un padre de familia que saca de su tesoro cosas nuevas y antiguas” (“ideo omnis scriba doctus in regno caelorum similis est homini patri familias, qui profert de thesauro suo nova et vetera”).
[30] Especialmente gracias a los permisos concedidos inmediatamente a los sacerdotes más viejos para continuar usándolos cuando se promulgó el Misal de 1970, y al indulto inglés de 1971.
[31] Tales como la oración de los fieles, la participación directa del pueblo en el beso de la paz, y ciertos textos litúrgicos antiguos.

Fuente: Asociación Litúrgica Magnificat (Una Voce Chile)

SEVILLA: SÁBADO 25 ENERO REZO VÍSPERAS CANTADAS EN GREGORIANO

Les informamos que el próximo sábado 25 de enero, a las 20:00 horas, se celebrará REZO DE VISPERAS CANTADAS según Breviario Romano tradicional, en el Oratorio Escuela de Cristo, sito en el Barrio de Santa Cruz de Sevilla.

Se ofrecerá unos cuadernillos latín-español para poder participar en el rezo de las Primeras Vísperas del III Domingo después de Epifanía.

Los cantos gregorianos correrán a cargo de la Schola Laudate Dominum de nuestra asociación.

Animamos a participar en el Oficio Divino, la oración que construyó la civilización occidental.

UNA VOCE SEVILLA

SEVILLA: HORARIOS NAVIDAD MISA TRADICIONAL-GREGORIANA

A continuación,  Una Voce Sevilla  les informa de los horarios de las Misas de precepto que se celebrarán -D.m.- en Sevilla según la Forma extraordinaria del rito romano o tradicional durante el tiempo litúrgico de Navidad, en el Oratorio Escuela de Cristo (Barrio de Santa Cruz. Final del callejón Carlos Alonso Chaparro – a la altura del nº 20 de la calle Ximénez de Enciso):

DICIEMBRE:

–      MIÉRCOLES 25: a las 20:00 horas (Natividad del Señor).

     –    DOMINGO 29: a las 11:00 horas (Infraoctavo de la Natividad).

ENERO:

–      MIÉRCOLES 01: a las 20:00 h. (Octava de la Natividad).

–      DOMINGO 05: a las 11:00 horas (Santísimo Nombre de Jesús).

     –    LUNES 06: a las 11:00 horas (Epifanía del Señor).

Las Misas contarán con la participación de la Schola Gregoriana Laudate Dominum.

Para más información: asociacion@unavocesevilla.info