VIDEO: LA BELLEZA DE LA MISA TRADICIONAL EN SEVILLA

SEVILLA: DOMINGO 26 MARZO MISA TRADICIONAL CANTADA

Nos es grato informarles que el próximo Domingo día 26 de marzo, IV de Cuaresma-Laetare-, se oficiará –D.m.- Santa Misa cantada según la Forma tradicional del Rito Romano, a las 10:30 horas, en el Oratorio de la Escuela de Cristo de Sevilla, sito en el Barrio de Santa Cruz.

 

Será interpretado en sus melodías gregorianas el propio de la festividad y el ordinario de la Misa de Angelis.

 

El servicio del altar y el canto correrán a cargo de la Escuela de Acólitos Servite Dómino y la Schola Laudate Dominum, respectivamente; ambas pertenecientes a nuestra asociación.

 

UNA VOCE SEVILLA

 

INICIO BLOG COMISIÓN MISA TRADICIONAL ANDALUCÍA

Nos complace anunciarles que ha visto la luz un nuevo blog dedicado a promover el tesoro de la liturgia tradicional de la Iglesia, y, en concreto, el primero de ámbito andaluz. Se trata del blog MISA TRADICIONAL ANDALUCÍA: www.misatradicionalandalucia.com

A continuación, las primeras palabras de presentación del blog:

“En este día de San José, Patrono de la Iglesia Universal, comienza su andadura el blog de la COMISIÓN MISA TRADICIONAL ANDALUCÍA. Esta Comisión fue constituida el 04 de junio del año del Señor de 2016 en Montilla (Córdoba), ante las reliquias del apóstol de Andalucía, San Juan de Ávila, y en el marco de la celebración del I Encuentro Summorum Pontificum Andalucía, con el objetivo de unir y coordinar a las distintas asociaciones y grupos de fieles existentes en Andalucía amantes del tesoro litúrgico tradicional de la Iglesia Católica que, en concreto, promueven en sus respectivas diócesis la celebración de la Misa en la Forma tradicional del Rito Romano, también llamada gregoriana o Forma Extraordinaria.

Asimismo, el BLOG MISA TRADICIONAL ANDALUCÍA es un instrumento puesto a disposición de todos los fieles que lo deseen para anunciar las celebraciones litúrgicas tradicionales que se promuevan por todas las diócesis andaluzas. Teniendo también como objetivo estimular y ayudar a la creación de nuevas asociaciones y grupos que las promuevan por toda Andalucía. Todo ello, conforme a lo establecido en el Motu Proprio Summorum Pontificum de S.S. Benedicto XVI.

En el BLOG MISA TRADICIONAL ANDALUCÍA podrá encontrar información actualizada sobre la Misa tradicional y los grupos que la promueven en todas las diócesis de Andalucía.

Para más información: misatradicionalandalucia@gmail.com

Lo que para las generaciones anteriores era sagrado, también para nosotros permanece sagrado y grande”. (Motu Proprio Summorum Pontificum. S.S. Benedicto XVI)

COMISIÓN MISA TRADICIONAL ANDALUCÍA”

 

SEVILLA: LUNES 20 MARZO MISA TRADICIONAL SAN JOSÉ (PRECEPTO)

Nos complace anunciarles que el próximo lunes 20 de marzo, festividad de San José, Esposo de la Virgen, Confesor y Patrono de la Iglesia Universal, se oficiará –D.m.- Santa Misa en su honor según el Rito Romano tradicional o gregoriano, a las 19:30 horas, en el Oratorio de la Escuela de Cristo de Sevilla, sito en el Barrio de Santa Cruz.

 

En el presente año 2017, al coincidir la festividad de San José con el III Domingo de Cuaresma se traslada ésta al lunes 20 de marzo como fiesta de precepto con la obligación que tienen los fieles de participar en la Santa Misa.

 

UNA VOCE SEVILLA

 

DECLARACIÓN CANTATE DOMINO SOBRE LA MUSICA SACRA

Más de doscientos clérigos, músicos, académicos y amantes de la música sacra han suscrito recientemente, con ocasión del cincuentenario de la instrucción Musicam Sacram, la declaración Cantate Domino, sobre la importancia y el estado actual de la música sacra. La Declaración nos recuerda que la música sagrada es un tesoro de la Iglesia que debemos conservar y promover y muestra la profunda preocupación por la vía dolorosa que ha experimentado tras las décadas que siguieron a Sacrosanctum Concilium. Además contiene propuestas concretas para restaurar al día de hoy la dignidad de la litúrgica y de su música en la Iglesia, entre ellas la celebración de la Forma Extraordinaria del Rito Romano o Misa tradicional en cada basílica o catedral.

 

CANTATE DOMINO CANTICUM NOVUM

Declaración sobre la situación actual de la música sagrada

Los músicos, pastores, profesores, académicos y amantes de la música sagrada que firmamos más abajo presentamos humildemente a la comunidad católica de todo el mundo esta declaración, en la que expresamos nuestro gran amor por el tesoro de música sagrada de la Iglesia y nuestra profunda preocupación por su lamentable estado actual.

Introducción

Cantate Domino canticum novum, cantate Domino omnis terra (Salmo 96): este canto a la gloria de Dios ha resonado en la Cristiandad a lo largo de toda su historia, desde los primeros días hasta hoy. Tanto la Sagrada Escritura como la Sagrada Tradición dan pruebas de un gran amor por la belleza y poder que tiene la música en la adoración de Dios Omnipotente. El tesoro de la música sagrada ha sido siempre objeto de veneración por los santos, los teólogos, los Papas y los laicos de la Iglesia Católica.

Este amor por la música y el cultivo de ella queda demostrado, en todas las épocas de la literatura cristiana, por los muchos documentos que los Papas han dedicado a la música sagrada, comenzando con Docta Sanctorum Patrum de Juan XXII (1324) y Annus Qui de Benedicto XIV (1749), siguiendo con el Motu Proprio Tra le Sollicitudine de San Pío X (1903), con Musicae Sacrae Disciplina de Pío XII (1955), con el Quirógrafo sobre la Música Sagrada de San Juan Pablo II (2003), etcétera. Esta gran cantidad de documentación nos impele a considerar con la máxima seriedad la importancia y el papel de la música en la liturgia. Esta importancia dice relación con la profunda conexión entre la liturgia y su música, conexión que es doble: una buena liturgia proporciona la ocasión para una música espléndida, pero una música litúrgica de baja calidad la afecta enormemente. Y no puede olvidarse aquí la importancia ecuménica de la música, puesto que, como sabemos, otras tradiciones cristianas –como la anglicana, la luterana y la ortodoxa oriental- tienen en gran estima la importancia y dignidad de la música sagrada, como lo demuestra el celo con que protegen sus tesoros.

Hemos reflexionado sobre una importante fecha, el quincuagésimo aniversario de la promulgación de la Instrucción sobre la Música en la Liturgia, Musicam Sacram, el 5 de marzo de 1967, durante el pontificado del Beato Pablo VI. Releyendo hoy dicho documento, no podemos menos que pensar en la via dolorosa de la música sagrada en las décadas que siguieron a Sacrosanctum Concilium. En realidad, lo que ocurrió en algunos sectores de la Iglesia de aquel tiempo (1967) no estuvo siempre de acuerdo ni con Sacrosanctum Concilium ni con Musicam Sacram: en efecto, se forzó una implementación, en ocasiones sin vigilancia por parte del clero o de la jerarquía eclesiástica, de ciertas ideas que no estuvieron jamás presentes en los documentos del Concilio. En algunos países, el tesoro de la música sagrada, cuya preservación el Concilio había pedido, no sólo careció de protección sino que incluso se lo impugnó. Lo cual fue derechamente contrario al Concilio, que había establecido con toda claridad:

“La tradición musical de la Iglesia universal constituye un tesoro de valor inestimable, que sobresale entre las demás expresiones artísticas, principalmente porque el canto sagrado, unido a las palabras, constituye una parte necesaria o integral de la Liturgia solemne. En efecto, el canto sagrado ha sido ensalzado tanto por la Sagrada Escritura, como por los Santos Padres y los Romanos Pontífices, los cuales, en los últimos tiempos, empezando por San Pío X, han expuesto con mayor precisión la función ministerial de la música sacra en el servicio divino. La música sacra, por consiguiente, será tanto más santa cuanto más íntimamente esté unida a la acción litúrgica, ya sea expresando con mayor delicadeza la oración o fomentando la unanimidad, ya sea enriqueciendo la mayor solemnidad los ritos sagrados. Además, la Iglesia aprueba y admite en el culto divino todas las formas de arte auténtico que estén adornadas de las debidas cualidades” (SC 112).

 

La situación actual

A la luz del pensamiento de la Iglesia, tan frecuentemente expresado, no podemos sino preocuparnos por la situación actual de la música sagrada, que es prácticamente desesperada, constituyendo los abusos en el campo de la música sagrada casi más la norma que la excepción. Queremos resumir aquí algunos de los elementos que contribuyen a la deplorable situación actual de la música sagrada y de la liturgia.

Se ha perdido la comprensión de la “forma musical de la liturgia”, es decir, del hecho de que la música es una parte inherente de la esencia misma de la liturgia como culto público, formal y solemne de Dios. No debemos solamente cantar en la Misa, sino que debemos cantar la Misa. Por lo tanto, como nos lo recuerda Musicam Sacram, las partes correspondientes al sacerdote debieran cantarse según los tonos contenidos en el Misal, con la debida respuesta de los fieles; debiera alentarse el canto del Ordinario de la Misa en gregoriano, o una música inspirada en él; y también los Propios de la Misa debieran recibir el lugar de honor que corresponde a su importancia histórica, a su función litúrgica y a su profundidad teológica. Similares consideraciones se aplican al canto del Oficio Divino. Rehusar cantar la liturgia; usar “música utilitaria” en vez de música sagrada; rehusar educarse a sí mismos o a los demás en la tradición y deseos de la Iglesia, y poner poco o ningún esfuerzo o medios en la preparación de un programa de música sagrada, constituyen una clara muestra del vicio de “pereza litúrgica”.

1.Esta pérdida de comprensión litúrgica y teológica va de la mano con la adhesión al secularismo. El secularismo de los estilos musicales populares ha contribuido a la desacralización de la liturgia, mientras que el secularismo de tanto comercio orientado al lucro ha impuesto con mayor rigor a las parroquias unas mediocres colecciones de música. Se ha alentado en la liturgia un antropocentrismo que socava su naturaleza misma. Actualmente, en vastos sectores de la Iglesia se da una incorrecta relación con la cultura, la cual puede ser concebida como una “red de conexiones”: en efecto, la situación real de nuestra música litúrgica (y de la liturgia misma, ya que ambas están vinculadas), constituye una ruptura de esta red de conexiones con nuestro pasado y hemos procurado conectarnos con un futuro que, sin su pasado, carece de significado. Hoy la Iglesia no está usando activamente sus riquezas culturales para evangelizar, sino que en gran parte está siendo ella misma usada por la cultura secular predominante, que nació en oposición al cristianismo, y que desestabiliza el sentido de adoración que está en el corazón de la fe cristiana.

2. En su homilía para la fiesta de Corpus Christi de 4 de junio de 2015, el papa Francisco ha hablado “del asombro de la Iglesia ante la realidad [de la Sagrada Eucaristía]… Un asombro que alimenta la contemplación, la adoración y la memoria”. ¿Dónde está este sentido de contemplación, de adoración y de asombro ante el misterio de la Eucaristía en tantas de nuestras iglesias a través del mundo? El se ha perdido porque estamos viviendo en una especie de Alzheimer espiritual, una enfermedad que nos está despojando de nuestra memoria espiritual, teológica, artística, musical y cultural. Se ha dicho que necesitamos incorporar a la liturgia la cultura de cada pueblo. Lo cual es verdad si se lo entiende correctamente, pero no si se lo entiende en el sentido de que la liturgia (y la música) ha de convertirse en el lugar donde tenemos que exaltar una cultura secular. Por el contrario, la liturgia es el lugar donde la cultura, toda cultura, es elevada a otro nivel y purificada.

3.Hay grupos en la Iglesia que presionan por una “renovación” que no refleja la enseñanza de la Iglesia sino que está al servicio de sus propios propósitos, visiones de mundo e intereses. Estos grupos cuentan con miembros colocados en posiciones claves de poder desde los que ponen en ejecución sus planes, su idea de cultura, su estilo de enfrentar los problemas contemporáneos. Hay poderosos lobbies, en algunos países, que han contribuido a reemplazar, de facto, los repertorios litúrgicos fieles a las directivas del Vaticano II con repertorios de mala calidad. De este modo, acabamos teniendo repertorios de nueva música litúrgica de estándares muy bajos, tanto en lo relativo al texto como a la música. Se llega a comprender que esto sea así cuando reflexionamos que no hay nada de valor perdurable que surja de una falta de conocimientos o de competencia, especialmente cuando se descuida los sabios preceptos de la tradición de la Iglesia:

“En este aspecto el canto gregoriano ha sido siempre considerado como el supremo modelo de música sagrada, por lo que es plenamente legítimo establecer la siguiente ley general: cuanto más se acerque a la forma gregoriana una composición escrita para la Iglesia, tanto en su aire, en su inspiración y en su sabor, tanto más sagrada y litúrgica será, y será tanto menos digna del templo cuanto más diste de este supremo modelo” (S. Pío X, Motu Proprio Tra le Sollecitudini).

Hoy este supremo modelo es descartado, cuando no despreciado. Todo el Magisterio de la Iglesia nos ha recordado la importancia de adherir a este importante modelo, no como un modo de limitar la creatividad, sino como un fundamento sobre el cual puede florecer la inspiración. Si deseamos que los hombres busquen a Jesús, necesitamos preparar la casa con lo mejor que la Iglesia puede ofrecer. No invitamos a los hombres a nuestra casa, la Iglesia, para ofrecerles un subproducto de la música o del arte, puesto que se puede encontrar música de estilo pop mucho mejor fuera de la Iglesia. La liturgia es un limen, un umbral que nos permite dejar atrás nuestra existencia diaria y entrar en el culto de los ángeles: Et ideo cum Angelis et Archangelis, cum Thronis et Dominationibus, cumque omni militia caelestis excercitus, hymnum gloriae tuae canimos, sine fine dicentes…

4.Este desprecio del canto gregoriano y del repertorio tradicional es signo de un problema mucho mayor, el desprecio de la Tradición. Sacrosanctum Concilium nos enseña que el legado musical y artístico de la Iglesia debiera ser respetado y venerado, porque es la encarnación de siglos de culto y de oración, y una expresión de las más altas cumbres de la creatividad y espiritualidad humanas. Hubo una época en que la Iglesia no corría en pos de la última moda, sino que era ella quien creaba la cultura y era su árbitro. La falta de compromiso con la tradición ha colocado a la Iglesia y a su liturgia en un camino inseguro y lleno de meandros. La separación que se ha intentado hacer de las enseñanzas de Vaticano II respecto de las enseñanzas anteriores de la Iglesia es un camino sin salida: el único camino hacia adelante es la hermenéutica de la continuidad propuesta por el Papa Emérito Benedicto XVI. La condición para una restauración de la liturgia y de su música a una situación de nobleza es la recuperación de la unidad, integridad y armonía de la enseñanza católica. Como el papa Francisco nos lo ha enseñado en su primera encíclica: “el conocimiento de sí, la misma autoconciencia, es relacional y está vinculada a otros que nos han precedido” (Lumen Fidei 38).

5.Otra causa de la decadencia de la música sagrada es el clericalismo y el abuso del estatus y posición clerical. Muchos clérigos que han recibido una pobre educación en la gran tradición de la música sagrada siguen tomando decisiones sobre personas y políticas que contravienen el auténtico espíritu de la liturgia y la renovación de la música litúrgica por la que se ha abogado tantas veces en nuestros tiempos. Además, con gran frecuencia contradicen las enseñanzas del Vaticano II en nombre de un supuesto “espíritu del Concilio”. Por otra parte, especialmente en algunos países de vieja tradición cristiana, los miembros del clero tienen acceso a posiciones que no están abiertas a los laicos, en circunstancias de que hay músicos laicos perfectamente capacitados para dar a la Iglesia un servicio profesional igual o mejor.

6.Advertimos asimismo el problema de las remuneraciones inadecuadas (y a veces injustas) a los músicos laicos. La importancia de la música sagrada en la liturgia católica exige en todas partes que por lo menos algunos miembros de la Iglesia estén bien educados, bien equipados y dedicados en estas materias a servir al Pueblo de Dios. ¿No es acaso verdadero que debemos dar a Dios lo mejor de nosotros? Nadie se asombra ni se altera al enterarse de que los médicos necesitan un salario para vivir, ni nadie aceptará que se le administre un tratamiento médico por voluntarios sin preparación; los sacerdotes tienen su salario, puesto que no pueden vivir si no comen, y si no comen no podrán prepararse en las ciencias teológicas ni celebrar dignamente la Misa. Si podemos pagar a los floristas y los cocineros que colaboran en las parroquias, ¿por qué habría de parecer raro que quienes realizan actividades musicales para la Iglesia tengan derecho a una justa compensación? [1]

Propuestas positivas

Podría parecer que lo que aquí hemos dicho es pesimista, pero tenemos la esperanza de que existe una forma de salir de este invierno. Presentamos aquí las siguientes propuestas in spiritu humilitatis, con el propósito de restaurar la dignidad de la liturgia y de su música en la Iglesia.

1.En nuestra calidad de músicos, pastores, académicos y católicos que amamos el canto gregoriano y la polifonía sagrada, tan frecuentemente alabados y recomendados por el Magisterio, solicitamos que sea reconfirmada esta herencia, así como las composiciones sagradas modernas, en latín o en lengua vernácula, que se inspiran en esta gran tradición, y pedimos que se den pasos concretos para su promoción en todas partes, en todas las iglesias del orbe, de modo que los católicos puedan cantar las alabanzas del Señor con una sola voz, un solo espíritu y un solo corazón, unidos en una cultura que supera todas sus diferencias. También pedimos que se vuelva a confirmar la importancia única del órgano de tubos para la sagrada liturgia debido a su singular capacidad de elevar los corazones hacia el Señor y por su perfecta adecuación para apoyar el canto de los coros y de las asambleas.

2.Es necesario que la educación del buen gusto musical y litúrgico comience con los niños. A menudo, algunos educadores sin formación musical creen que los niños no pueden apreciar la belleza del verdadero arte. Nada más lejos de la verdad. Si se usa una pedagogía que los ayude a acercarse a la belleza de la liturgia, los niños se formarán de un modo tal que verán robustecidas sus fuerzas, porque se les ofrecerá un nutritivo pan espiritual y no un alimento industrial aparentemente sabroso pero malsano (como ocurre en las “Misas para niños” que emplean música de inspiración pop). Sabemos por experiencia propia que cuando se hace oír a los niños tales repertorios, comienzan a apreciarlos y a desarrollar una relación más profunda con la Iglesia.

3.Para que los niños aprecien la belleza de la música y del arte, para que comprendan la importancia de la liturgia como fons et culmen de la vida de la Iglesia, debemos tener un laicado robusto que siga al Magisterio. Debemos abrir espacios a un laicado bien preparado en áreas vinculadas con el arte y la música. Hacen falta años de estudio para desempeñarse como músicos o educadores litúrgicos competentes. Es necesario reconocer este status “profesional”, y respetarlo y promoverlo de modo práctico. En relación con esto, sinceramente esperamos que la Iglesia siga trabajando contra ciertas obvias y sutiles formas de clericalismo, de modo que el laicado pueda contribuir plenamente en áreas donde la ordenación no es necesaria.

4.Debiera insistirse en que las catedrales y basílicas posean mayores estándares en relación con el repertorio y las competencias musicales. En cada diócesis el obispo debiera contratar al menos un director musical profesional y/o un organista que se guíen por instrucciones claras en lo relativo al fomento de la música litúrgica de excelencia en la catedral o basílica, y que constituyan un claro ejemplo de cómo combinar obras de la gran tradición con nuevas y apropiadas composiciones. Creemos que para esto hay un sólido principio en Sacrosanctum Concilium 23: “no se introduzcan innovaciones si no lo exige una utilidad verdadera y cierta de la Iglesia, y sólo después de haber tenido la precaución de que las nuevas formas se desarrollen, por decirlo así, orgánicamente a partir de las ya existentes” (SC 23).

5.Queremos sugerir que en cada basílica y catedral se fomente la celebración de una Misa semanal en latín (en cualquiera de las dos formas del Rito Romano), de manera de preservar el vínculo que tenemos con nuestro pasado litúrgico, cultural, artístico y teológico. El hecho de que hoy muchos jóvenes estén redescubriendo la belleza del latín en la liturgia es, ciertamente, un signo de los tiempos, y nos urge a olvidar las luchas del pasado y buscar un enfoque más “católico” que se alimente de todos los siglos de culto católico. Con la actual disponibilidad de libros, folletos y recursos online, no habrá de ser difícil facilitar la participación activa de quienes deseen asistir a una liturgia en latín. Además, debiera fomentarse que cada parroquia celebre todos los domingos una Misa íntegramente cantada.

6.Para los obispos debiera ser una prioridad la educación litúrgica y musical del clero. Este tiene la responsabilidad de aprender y practicar las melodías litúrgicas, puesto que, de acuerdo con Musicam Sacram y otros documentos, debiera poder cantar las oraciones de la liturgia y no, simplemente, recitar las palabras. Por eso, en los seminarios y universidades debiera familiarizarse con la gran tradición de música sagrada de la Iglesia y apreciarla, en armonía con el Magisterio y con el saludable principio de Mt. 13, 52: “Todo escriba instruido en el reino de los cielos es como un hombre, amo de su casa, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas”.

7.Antiguamente los editores católicos tuvieron un gran papel en la difusión de buenos ejemplos de música sagrada, antigua y nueva. Hoy esos mismos editores, aun perteneciendo a algunas diócesis o instituciones religiosas, difunden a menudo, por consideraciones puramente comerciales, música inapropiada para la liturgia. Muchos católicos fieles piensan que lo que los principales editores ofrecen está de acuerdo con la doctrina de la Iglesia Católica en lo referente a liturgia y música, en circunstancias de que ello frecuentemente no es así. Los editores católicos debieran tener como objetivo principal la educación de los fieles en la sana doctrina católica y en las buenas prácticas litúrgicas, y no el ganar dinero.

8.También es fundamental educar a los liturgistas. Así como los músicos necesitan comprender lo fundamental de la historia y la teología de la liturgia, así también los liturgistas deben ser educados en canto gregoriano, polifonía y en toda la tradición musical de la Iglesia, para que puedan discernir lo bueno de lo malo.

Conclusión

En su encíclica Lumen Fidei el papa Francisco nos ha recordado cómo la fe vincula pasado, presente y futuro:

“en cuanto respuesta a la palabra que la precede, la fe de Abraham será siempre un acto de memoria. Sin embargo, esta memoria no se queda en el pasado, sino que, siendo memoria de una promesa, es capaz de abrir al futuro, de iluminar los pasos a lo largo del camino. De este modo, la fe, en cuanto memoria del futuro, memoria futuri, está estrechamente ligada con la esperanza (LF 10).

Este recuerdo, esta memoria, este tesoro que es nuestra tradición católica no es algo solamente del pasado, sino que es una fuerza vital en el presente, y siempre será un legado de belleza para las generaciones futuras. “Cantad al Señor, porque ha hecho proezas; ¡que sean conocidas en toda la tierra! ¡Exulta y grita de júbilo, tú que habitas en Sión, que es grande en medio de ti el Santo de Israel!” (Is. 12, 5).

 

ARTÍCULO: “LO QUE APRENDÍ DE UN FRANCÉS SOBRE LA MISA TRADICIONAL”

Un interesante artículo publicado en el sitio Liturgy Guy, (traducido en la recomendada web chilena Magnificat), “retrata admirablemente una de las ventajas más notorias de la Misa tradicional: su carácter intrínsecamente católico en su sentido etimológico, es decir, su universalidad. (CEC 811 y ss.) Hasta la reforma litúrgica un católico podía asistir a una Misa de rito romano en cualquier rincón del mundo y seguirla y comprenderla a la perfección, pudiendo participar en ella sin traba alguna. Asimismo, recogemos el llamado del autor a todos quienes participan en la Misa tradicional a ser embajadores de ella, sabiendo acoger a todos aquellos que se acercan por primera vez a la liturgia perenne de la Iglesia, tratando siempre de sumar y no de restar“.

A continuación, les ofrecemos el referido artículo:

Lo que aprendí de un francés sobre la Misa tradicional
Brian Williams

Hace unas semanas conocí a un francés, de nombre Paul, en la Misa tradicional. Había venido esa semana a Charlotte, Carolina del Norte [Nota de la Redacción: en los Estados Unidos de América], en viaje de trabajo. Pero fue la Misa tradicional lo que lo trajo a mi parroquia de Santa Ana aquel domingo.

Me di cuenta de la presencia de Paul apenas llegué a la iglesia: era una cara no familiar entre los asistentes a la Misa Solemne de cada semana. Luego de la Misa, me acerqué, en el patio de la iglesia, para saludar a nuestro visitante.

Contrariamente a lo que se cree, la mayor parte de los tradicionalistas no son ni más ni menos acogedores que los católicos corrientes. Dicho lo cual, debo añadir que los que asistimos normalmente a la Misa tradicional tenemos que ser embajadores de la liturgia tradicional, querámoslo o no. Si somos el rostro del tradicionalismo para nuestros amigos, nuestra familia y el resto de los miembros de la parroquia, tenemos que tener caras sonrientes y amistosas.

Luego de presentarme a Paul, supe que venía de Nantes, en Francia, y me contó que era casado, que tenía poco más de treinta años, y que no era probable que su trabajo lo trajera de nuevo a Charlotte en el futuro próximo. De hecho, tenía programado volar de vuelta a Francia ese mismo día. Como era domingo, sin embargo, había buscado una iglesia para asistir antes a Misa.

Paul me explicó que, de vez en cuando, suele asistir a la Misa tradicional en Francia, pero que allá se la celebra en muy pocas parroquias. Además, fue su conocimiento previo de la liturgia tradicional, y su familiaridad con ella, lo que lo impulsó a buscar esta Misa. Dicho brevemente, quiso que su experiencia de la Misa trascendiera el contexto geográfico y cultural en que vivía. Aquel domingo, el lenguaje, los movimientos y la música de la Misa tradicional eran para él cosa familiar, en medio de lo desacostumbrado de una visita a un país extranjero.

Es que así es el genio de la liturgia tradicional: su constancia y su universalidad. Trascendiendo límites y culturas, la Misa tradicional nos recuerda, al cabo, que somos extranjeros. Nuestro hogar es el Cielo.

Para muchos, es su intemporalidad y universalidad lo que constituye el atractivo de la Misa tradicional. No es liturgia estadounidense, no es liturgia francesa. Es, simplemente, liturgia católica. Esto fue lo que atrajo a Paul, un francés de Nantes, a esa pequeña parroquia de Charlotte, North Carolina.

Fuente: Asociación Litúrgica Magníficat. Capítulo chileno de la Federación Internacional Una Voce.

 

Misa tradicional en la Catedral de Notre Dame (París)

SEVILLA: MIERCOLES DE CENIZA MISA TRADICIONAL

Les informamos que el próximo día 01 de marzo, Miércoles de Ceniza, se oficiará –D.m.- la Santa Misa e imposición de la ceniza según el rito romano tradicional o gregoriano, a las 8 de la tarde, en el Oratorio de la Escuela de Cristo de Sevilla, sito en el barrio de Santa Cruz.

 

Se recuerda la obligación de guardar ayuno y abstinencia en este día de penitencia según la disciplina vigente.

 

“Meménto homo, quia pulvis es, et in púlverem revérteris”

 

UNA VOCE SEVILLA

 

 

UNA VOCE SEVILLA

SEVILLA: DOMINGO 26 FEBRERO MISA TRADICIONAL CANTADA

Nos complace comunicarles que el próximo Domingo día 26 de febrero, Septuagésima, se oficiará –D.m.- Santa Misa cantada según la Forma tradicional del Rito Romano o gregoriano, a las 10:30 horas, en el Oratorio de la Escuela de Cristo de Sevilla, sito en el Barrio de Santa Cruz.

 

Será interpretado en sus melodías gregorianas el propio de la festividad y el ordinario de la Misa de Angelis.

 

El servicio del altar y el canto correrán a cargo de la Escuela de Acólitos Servite Dómino y la Schola Laudate Dominum, respectivamente; ambas pertenecientes a nuestra asociación.

 

Esto mihi in Deum protectórem, et in locum refúgii, ut salvum me fácias(Introito)

 

UNA VOCE SEVILLA

 

VIDEO: ¿ES VÁLIDA LA MISA TRIDENTINA?

A continuación, les ofrecemos el vídeo de una interesantísima entrevista al presidente de la Federación Internacional Una Voce , don Felipe Alanís, en el canal digital mejicano Mundo Católico tv, donde explica, entre otras muchas cosas, el sentido y validez que tiene al día de hoy en la Iglesia la celebración del tesoro espiritual que es la Misa tridentina o tradicional.

 

INFORME FIUV: “EL MODO DE RECIBIR LA COMUNIÓN”

Esta semana traemos a la web de Una Voce Sevilla otro interesante informe sobre liturgia tradicional publicado por la Federación Internacional Una Voce (F.I.U.V), en esta ocasión el nº3 de los denominados por ésta “paper position”, dedicado al “modo de recibir la comunión”, cuyo original en inglés puede consultarse aquí. Dicho texto fue preparado en el mes de abril de 2012 por la F.I.U.V., y ha sido traducido recientemente al español por la asociación litúrgica hermana Magnificat, de Chile. A continuación, el texto de dicho informe:

 

EL MODO DE RECIBIR LA COMUNIÓN

 
Sumario
 
La Instrucción Universae Ecclesiae deja en claro que la comunión debe recibirse de rodillas y en la lengua en la celebración de la forma extraordinaria. La recepción en la lengua es, de hecho, la ley universal de la Iglesia, a la cual determinadas Conferencias Episcopales han hecho excepciones. El valor de arrodillarse para expresar humildad en presencia de lo sagrado está afirmado en innumerables textos de la Escritura y enfatizado por el Papa Benedicto XVI en su libro El espíritu de la liturgia. El momento de recibir la comunión es el más apropiado de todos para demostrar esta actitud. La recepción en la lengua, aun cuando no fue universal en la Iglesia primitiva, se universalizó rápidamente, reflejando la gran preocupación de los Padres de que no se perdieran partículas de la hostia, preocupación reiterada por el Papa Pablo VI en la Instrucción Memoriale Domini. En conclusión, la forma tradicional de recibir la comunión, que muestra tanto humildad como receptividad de niños, prepara al comulgante para una recepción fructífera. Además, se conforma perfectamente con la actitud general de reverencia hacia las Sagradas Especies, tal como se encuentra en la forma extraordinaria.

Los comentarios a este texto pueden enviarse a positio@fiuv.
Texto:
1.Tal como ocurre con el servicio de hombres y niños en el altar[1], la cuestión del modo de recibir la comunión en las celebraciones de la forma extraordinaria del rito romano ha sido resuelta por la Instrucción Universae Ecclesiae (2011), que sostiene la obligatoriedad, en las celebraciones de la forma extraordinaria, de las leyes litúrgicas vigentes en 1962 [2]. Ellas especifican que la comunión ha recibirse por los fieles de rodillas y en la lengua.
2.Mientras que el servicio del altar por mujeres ha sido permitido en la forma ordinaria, según el parecer del Ordinario del lugar, la prohibición de recibir la Comunión en la mano por los fieles fue expresamente reiterada por el papa Pablo VI[3], quien estableció que las solicitudes de derogación de la ley deberían hacerse a la Santa Sede por una Conferencia Episcopal. Explicar el valor de esta práctica, como lo aspira a hacer este ensayo, es explicar el valor de la legislación propia de la Iglesia.
De rodillas.
3.Como lo ha hecho ver el papa Benedicto XVI, “[a]rrodillarse no es algo propio de una sola cultura, sino que proviene de la Biblia y de su experiencia de Dios” [4]. Y sigue explicando que arrodillarse es algo que se encuentra en numerosos pasajes de la Escritura como la actitud conveniente a la oración de petición y de adoración en presencia de Dios. Al arrodillarnos seguimos el ejemplo del mismo Señor [5], cumplimos con el Himno de Cristo de la Carta a los Filipenses [6] y nos adecuamos a la liturgia celestial que se deja entrever en el Apocalipsis [7]. El Santo Padre concluye: “Resulta probable que el arrodillarse sea extraño a la cultura moderna, en la medida que ella constituye una cultura, porque esta cultura ha dado las espaldas a la fe y ya no conoce al Uno, delante del cual arrodillarse es lo propio, es, en realidad, la postura intrínsecamente necesaria. El hombre que aprende a creer aprende también a arrodillarse, y la fe y la liturgia para la cual arrodillarse no fuera lo normal estaría enferma en lo más íntimo. Donde el arrodillarse se ha perdido, debe recuperárselo de modo que, en nuestra oración, permanezcamos en la compañía de los apóstoles y los mártires, en la compañía de todo el cosmos, en unión, efectivamente, con el mismo Jesucristo [8].
4.Es necesario agregar que el momento de la recepción del Cuerpo del Señor en el Santísimo Sacramento es el momento apropiado para arrodillarse, y hacerlo es una muy antigua tradición en Occidente [9], que reemplazó otros gestos de reverencia [10]. San Juan Pablo II nos recuerda que la actitud correcta para recibir la Comunión es “la humildad del Centurión del Evangelio” [11]: esta actitud se expresa por y se alimenta de la postura de la humildad, el arrodillamiento. La exigencia, en la disciplina actual de la Iglesia, de que se haga “un gesto de reverencia” cuando se recibe la Comunión [12] se cumple de un modo muy natural y no forzado recibiéndola de rodillas.
En la lengua
5.La recepción de la comunión en la lengua y no en la mano, aunque no fue una práctica exclusiva en la Iglesia primitiva, se remonta a los tiempos más antiguos. De ello da testimonio San Efrén el Sirio [13] y la antigua liturgia de Santiago [14], y se la menciona al menos como una posibilidad por el papa San Gregorio Magno [15], y fue mandada por el Concilio de Rouen alrededor del año 878 [16]. Parece que el Señor puso el pan directamente en la boca de Judas en la Última Cena [17], y es posible que haya hecho lo mismo con las Especies Consagradas. La difusión de este método en la Iglesia (con variantes distintas en Oriente y Occidente) deriva naturalmente de la gran preocupación de los Padres de que no se perdiera ninguna partícula de la Hostia. San Cirilo de Jerusalén (citado invariablemente por su descripción de la Comunión en la mano [18]) advierte que los fragmentos de Hostia debieran ser considerados más preciosos que el polvo de oro [19], e igual preocupación muestran Tertuliano [20], San Jerónimo [21], Orígenes [22], San Efrén [23] y otros más [24]. Esta preocupación de funda en la Escritura, en el mandamiento del Señor a los discípulos luego de alimentar a la multitud, tipo de la Eucaristía: “Recojan los fragmentos que hayan sobrado, para que no se pierdan” [25].
6.Esta preocupación se reitera, y se la vincula con la recepción en la lengua, por la Instrucción Memoriale Domini (1969), que resume una serie de consideraciones en favor de la forma tradicional de distribuir la comunión: “En vistas del estado de la Iglesia en general hoy día, debe observarse este modo de distribuir la comunión, no sólo porque está respaldada por una tradición de muchos siglos sino especialmente porque es un signo de reverencia de los fieles hacia la Eucaristía. Esta práctica no disminuye de modo alguno la dignidad personal de quienes que se acercan a este gran Sacramento, y es parte de la preparación que se necesita para una fructífera recepción del Cuerpo del Señor” [26]. Esta reverencia es un signo de que no se comulga con “el pan y la bebida ordinaria” [27] sino con el Cuerpo y la Sangre del Señor […] Además, esta manera de comulgar, que hoy debe ser considerada como prescrita por la costumbre, da una seguridad más efectiva de que la comunión será distribuida con la apropiada reverencia, decoro y dignidad; de que se evitará todo peligro de profanación de las Especies Eucarísticas, en las que “el Cristo todo y entero, Dios  y hombre, está sustancialmente contenido y permanentemente presente de un modo único” [28] y, finalmente, de que se mantendrá el diligente cuidado que la Iglesia ha recomendado siempre para cada fragmento del pan consagrado: “Si permitís que algo se pierda, considerad que perdéis uno de vuestros miembros” [29].
7.La posibilidad de que la comunión en la mano conduzca a “una deplorable falta de respeto hacia las Especies Eucarísticas” fue confirmada por San Juan Pablo II [30]. El peligro de una profanación deliberada del Santísimo Sacramento, advertida asimismo en Memoriale Domini, se ha hecho también tristemente evidente en una época en que los actos sacrílegos pueden hacerse públicos en Internet, para escándalo de los católicos de todo el mundo. Este tema es abordado de nuevo por la Instrucción Redemptionis Sacramentum (2004), que se refiere otra vez a la distribución del Santísimo Sacramento sólo en la lengua como el remedio efectivo: “Si hay riesgo de profanación, la Comunión no debe ser dada a los fieles en la mano” [31].
8. San Juan Pablo II planteó un problema relacionado cuando escribió que “[t]ocar las sagradas especies y distribuirlas con sus manos es un privilegio de los ordenados” [32], y vincula esto con la consagración de las manos del sacerdote [33]. Esto trae a la memoria el famoso pasaje de Santo Tomás de Aquino, citado en relación con esto en una declaración oficial de la Oficina para lasCelebraciones Litúrgicas del Supremo Pontífice [34]: “[…] por reverencia hacia el Sacramento, nada lo toque, a menos de estar consagrado; de ahí que el corporal y el cáliz están consagrados, y del mismo modo las manos del sacerdote, para tocar este Sacramento. Por ello no es lícito para nadie más tocarlo, salvo por necesidad como, por ejemplo, si fuera a caer al suelo, o en algún caso de urgencia” [35].
9.El que este método tradicional se haya desarrollado a través del tiempo, no es un argumento en su contra, sino un testimonio de las importantes consideraciones que, de un modo reiterado, condujeron a su adopción. Como el Papa Pío XII lo afirmara en Mediator Dei(1948) de modo bien conocido, las prácticas más antiguas no son ipso facto preferibles a otras que se han desarrollado bajo la guía del Espíritu Santo a lo largo de muchos siglos [36].

 

Conclusión

10.La importancia de la actitud interior de humildad, recalcada por San Juan Pablo II, y la exigencia de un “gesto de reverencia” [37], no son sólo una cuestión de decoro ante la Presencia Real del Señor, por muy importante que esto sea. Más bien, la gracia recibida por quien comulga depende de su disposición, y el cultivo de la disposición correcta, la de humildad e infantil receptividad, se facilita por la recepción de rodillas y en la lengua. Como lo enfatizó Pablo VI: se trata de una “parte de la preparación necesaria para la recepción fructífera del Cuerpo del Señor” [38].

11.El valor de este método tradicional fue reiterado por la decisión de Benedicto XVI de distribuir él mismo la comunión en la lengua a los fieles durante las celebraciones pontificias. El comentario oficial a esta decisión menciona tanto la preocupación por la pérdida de partículas de la Hostia Consagrada como por aumentar entre los fieles la devoción a la Presencia Real de Cristo en el Sacramento de la Eucaristía [39]. Además, el método tradicional es llamado “un signo exterior” que “promueve la comprensión del misterio de este gran Sacramento” [40].

12.En el contexto específico de la forma extraordinaria del rito romano, la práctica exclusiva de recibir la comunión de rodillas y en la lengua va de la mano con la gran reverencia del sacerdote celebrante hacia el Santísimo Sacramento en dicha forma. Dos ejemplos de ello serían la doble genuflexión del sacerdote en la Consagración, y el mantener unidos el pulgar y el índice desde la Consagración hasta la purificación del cáliz. La recepción de la comunión en la mano crearía una dañina disonancia con otros elementos de la liturgia. El tema está bien expresado en la Instrucción Il Padre, incomprensibile(1996), dirigida a las Iglesias Orientales, sobre la importancia de continuar con el modo de recibir la comunión tradicional en esas Iglesias: “Aun si esto impide poner de relieve el valor de otros criterios, también legítimos, e implica renunciar a cierta expedición, cambiar el uso tradicional tiene el riesgo de incurrir en una intrusión no orgánica en el marco espiritual a que se refiere” [41].

[1] Federación Internacional Una Voce, Position Paper 1: El servicio del altar de hombres y niños.

[2] Pontificia Comisión Ecclesia Dei, Instrucción Universae Ecclesiae (2011), núm. 28.

[3] Instrucción Memoriale Domini (1969): “el Supremo Pontífice juzgó que la antigua forma de administrar la Comunión a los fieles no debía ser cambiada”.

[4] Ratzinger, J., El espíritu de la liturgia (Madrid, Cristiandad, 2001), p. 228.

[5] Lc. 22, 41 (durante la agonía en Getsemaní): “y se retiró de ellos la distancia de un tiro de piedra. Y arrodillándose, oraba” (et ipse avulsus est ab eis quantum iactus est lapidis et positis genibus orabat).

[6] Flp. 2, 10: “Al nombre de Jesús toda rodilla se doble” (ut in nomine Iesu omne genu flectet).

[7] Apoc. 5, 8: “Y cuando hubo abierto el libro, las cuatro criaturas vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero” (et cum peruisset librum quattuor animalia et viginti quattuor seniores ceciderunt coram agno).

[8] Ratzinger, El espíritu de la liturgia, cit., p. 228.

[9] En Occidente el desarrollo del arrodillarse para la comunión data de al menos el siglo VI: véase Schneider, A., Dominus est (Pine Beach NJ: Neman House Press, 2008) p. 27. [hay traducción española: Dominus est. Reflexiones de un obispo de Asia Central sobre la Sagrada Comunión, Ciudad del Vaticano, Libreria Editrice Vaticana, 2009]. Arrodillarse se hizo general y luego universal entre los siglos XI y XVI: Joseph Jungmann, The Mass of the Roman Rite: its origins and developments (trad. inglesa, New York, Benzinger, 1955), p. 376.

[10] Jungmann cita ejemplos de aproximarse a la comunión descalzos, haciendo una genuflexión y una reverencia tres veces repetida y besando el suelo, o el pie del sacerdote (The Mass of the Roman Rite, cit., II, p. 377-8).

[11] Juan Pablo II, Encíclica Ecclesia de Eucharistia (2003), núm. 48: “cum demissione centurionis in Evangelio”.

[12] Instrucción General del Misal Romano (2002), núm. 160.

[13] San Edrén el Sirio, Sermones in Hebdomada Sancta 4, 5: “Isaías me vio [Cristo] como vosotros me veis ahora extendiendo mi mano derecha y poniendo en vuestras el pan vivo”. Se hace referencia a la visión de Isaías del ángel que le tocó los labios con un carbón encendido (Isaías 6, 6-7).

[14] Bozestwennaya Liturgia Swjatago Apostoloa Iakowa Brata Boziya I perwago bierarcha Ierusalima (Roma, Grottaferrata, 1970) p. 151: “El Señor os bendiga, y os haga dignos con el toque de nuestros dedos puros de llevar el carbón encendido y ponerlo en la boca de los fieles […]”.

[15] San Gregorio Magno, Diálogos 3, c. 3: “después de que le puso el Cuerpo del Señor en la boca, esa lengua, que por largo tiempo no había hablado, fue desatada”. El contexto es la curación de un hombre enfermo, que posiblemente no podía ponerse la Hostia en la boca: era la lengua, entre otras cosas, que necesitaba curación. Con todo, el texto no indica sorpresa ante el hecho de que se ponga la hostia directamente en la boca del hombre.

[16] Concilio de Rouen, cap. 2: “que no ponga [el sacerdote] la Eucaristía en las manos de laico alguno, hombre o mujer, sino que él la ponga sólo en la boca con las siguientes palabras: “Corpus Domini et Sanguis prosit tibi ad remissionem peccatorum et ad vitam aeternan” (nulli autem laico aut feminae eucharistian in manibus ponat, sed tantum in os eius). Mansi 10: 1199 ss. Cfr. Jungmann, The Mass of the Roman Rite, cit., II, pp. 381-2.

[17] Jo. 13, 26-27: “Jesús respondió: es aquel a quien Yo dé el pan untado. Y untando el pan, se lo dio a Judas Iscariote, hijo de Simón. Y con ese bocado, Satán entró en él”.

[18] San Cirilo de Jerusalén, Mystagogical Catechesis, 5, 21 y ss.

[19] San Cirilo de Jerusalén, Mystagogical Catechesis, 5, 2.

[20] Tertuliano, De Corona, 3: “Nos duele que el pan o el vino, aun el nuestro, caiga al suelo”.

[21] San Jerónimo, In Ps, 147, 14: “hay peligro si algo cayera al suelo”.

[22] Orígenes, In Exod. Hom., 13, 3: “cuando recibas el Cuerpo del Señor, cuida reverentemente de que no caiga ni la más mínima partícula”.

[23] San Efrén, Sermones in Hebdomada Sancta 4, 4: “no piséis ni siquiera los fragmentos. El menor de estos fragmentos de este Pan puede santificar a millones de hombres […]”.

[24] En especial los cánones de la Iglesia Copta (Collationes canonum Copticae): “No permita Dios de que ninguna de estas perlas o fragmentos consagrados se adhiera a los dedos o caiga al suelo” (Denzinger, Ritus Orientalium, I, p. 95).

[25] Jo. 6, 12. Cf. Mt 14, 20 y 15, 37; Mc. 6, 43 y 8, 9; Lc. 9, 17.

[26] [Nota 6 al pie en Memoriale Domini]. Cfr. San Agustín, Enarrationes in Psalmos, 98, 9 (PL 37, 1264-1265).

[27] [Nota 7 al pie en Memoriale Domini]. Cfr. San Justino, Apologia, I, 66 (PG 6, 427), y San Ireneo, Adversus Haereses, 1, 4, c. 18 n. 5 (PG 7, 1029-1029).

[28] [Nota 9 al pie en Memoriale Domini].

[29] [Nota 10 al pie en Memoriale Domini] Cirilo de Jerusalén, Catecheses Mystagogicae, V. 21 (PG 33, 1126).

[30] San Juan Pablo II, Carta Dominicae Coenae (1980), núm. 11.

[31] Instrucción Redemptionis Sacramentum (2004), núm. 92, donde se reitera la respuesta de la Congregación para el Culto Divino a un dubium de 1999, registrada en Notitiae 35 (1999), pp. 160-161.

[32] Juan Pablo II, Carta Dominicae Coenae, núm. 11.

[33] Juan Pablo II, Carta Dominicae Coenae, núm. 11: “Pero no debe olvidarse el oficio primer de los sacerdotes, que han sido consagrados por su ordenación para representar a Cristo Sacerdote: por esta razón sus manos, igual que sus palabras y su voluntad, se han convertido en instrumentos directos de Cristo”.

[34] Oficina para las Celebraciones Litúrgicas del Supremo Pontífice: “Comunión recibida en la lengua y de rodillas” (2010) [el texto sólo está disponible en inglés: véase aquí].

[35] Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae, IIIa q. 82, a. 3 c: “in reverentiam huius sacramenti, a nulla re contingitur nisi consacrata, unde et corporales et calix consecrantur, similitere et mabus sacerdotis, ad tangendum hoc sacramentum. Unde nulli alii tangere licet, nisi in necessitate puta si caderet per terram, vel in aliquo alio necessitatis casu”.

[36] Pío XII, Encíclica Mediator Dei (1948), núm. 61: “La liturgia de los primeros siglos es ciertamente digna de toda veneración. Pero los usos antiguos no deben ser estimados más adecuados o convenientes, ya sea en sí mismos o por su significado, para épocas posteriores y nuevas situaciones, sobre la mera base de que tienen el sabor y aroma de la antigüedad. Los ritos litúrgicos más recientes también merecen reverencia y respeto. Ellos también deben su inspiración al Espíritu Santo, que asiste a la Iglesia en cada época, hasta la consumación del mundo (Mt. 28, 20]. Ellos son igualmente recursos que la ínclita Esposa de Jesucristo usa para promover y procurar la santidad del hombre” (Haec eadem iudicandi ratio tenenda est, cum de conatibus agitur, quibus nonnulli enituntur quoslibet antiquos ritus ac caeremonias in usum revocare. Utique vetustas aetatis Liturgia veneratione procul dubio digna est; veruntamen vetus usus, non idcirco dumtaxat quod antiquitatem sapit ac redolet, aptior ac melios existimandus est vel in semetipso, vel ad consequentia tempora novasque rerum condiciones quod attinet. Recentiores etiam liturgici ritus reverentia observantiaque digni sunt, quoniam Spiritus Sancti afflatu, qui quovis tempore Ecclesiae adest ad consummationem usque saeculorum (cf. Mt. 28, 20) orti sunt; suntque iidem pariter opes, quibus ínclita Iesu Christi Sponsa utitur ad hominum sanctitatem excitandam procurandamque).

[37] Véase el párrafo 4.

[38] Pablo VI, Memoriale Domini.

[39] Oficina para las Celebraciones Litúrgicas del Supremo Pontífice, Comunión recibida en la lengua y de rodillas (2010).

[40] Oficina para las Celebraciones Litúrgicas del Supremo Pontífice, Comunión recibida en la lengua y de rodillas (2010).

[41] Congregación para las Iglesias Orientales, Instrucción Il Padre, incomprensibile”(1996), núm. 53.