La Federación Internacional Una Voce (FIUV) un movimiento de seglares cuyos objetivos principales son los que establece el artículo 2 de sus estatutos y que consisten en:

a).- Asegurar que la Misa Romana tradicional se mantenga tal como fue codificada en el Misal Romano codificado por el Papa San Pío V, y posteriormente retocado por el Papa Juan XXIII, tanto en la letra como en la práctica, como una de las formas de celebración litúrgica reconocidas y honradas en la vida litúrgica universal.

b).- Obtener el libre uso de todos los demás libros litúrgicos romanos que “atesoran las formas litúrgicas y disciplinarias de la tradición latina”.

c).- Salvaguardar y promover el uso del latín, del canto gregoriano y de la polifonía sacra en la liturgia de la Iglesia Católica

d).- Impulsar activamente el establecimiento de parroquias y capellanías no jurisdiccionales en las cuales sean utilizados exclusivamente los libros litúrgicos empleados en 1962.

La primera iniciativa para preservar la herencia latina de la iglesia procedió, no de un país predominantemente católico, sino de una señora de Noruega, una nación con una de las menores poblaciones católicas. En el verano de 1964, la Dra. Borghild Krane, una eminente psicóloga de Oslo, envió una apelación a los católicos preocupados para agruparse en asociaciones en defensa de la herencia litúrgica católica. Como resultado de esta apelación, comenzó a surgir un número de asociaciones nacionales en 1964/5, comenzando en Francia, donde, por una muy feliz inspiración, se la denominó UNA VOCE . La fecha oficial de su fundación es el 19 de diciembre de 1964. La Dra. Krane, su fundadora, falleció el 14 de octubre de 1997.

Conscientes de la necesidad de coordinar sus esfuerzos, los delegados de seis asociaciones europeas se reunieron en Roma a comienzos de 1965 y acordaron crear una estructura supranacional adecuada. Este fue el comienzo de la FOEDERATIO INTERNATIONALIS UNA VOCE (FIUV), fundada en Zurich el 8 de enero de 1967, cuando los delegados de las, para entonces, veinte asociaciones, aprobaron el borrador de los estatutos y eligieron el primer Consejo. En el encuentro, el Dr. Eric de Saventhem fue elegido presidente en forma unánime. Siempre fue reelegido en forma unánime en todas las Asambleas Generales subsiguientes y, sería aún el presidente, de no ser por su decisión de declinar prematuramente por razones personales en enero de 1995. Michael Davies, de Gran Bretaña, fue elegido para sucederlo. Tras su fallecimiento, ocupó la presidencia de la Federación de forma interina Fra Frederick Crichton-Stuart, de Una Voce Scotland y caballero profeso de la Orden de Malta, al que sucedió el Sr. Jack OOtsven. Desde hace dos años, ocupa la presidencia de la Federación el señor Leo Darroch, elegido en la última asamblea, en la que salió elegido además como secretario D. Rodolfo Vargas Rubio, presidente de la asociación española Roma Aeterna.

La Federación es reconocida por la Santa Sede, sus puntos de vista son recibidos con cortesía y respeto por las Congregaciones Romanas pertinentes y, recíprocamente, los representantes de éstas son también recibidos de la misma manera. Hacer conocer nuestras necesidades espirituales y deseos a nuestros pastores espirituales es un derecho que nos fue otorgado en la Constitución de la Iglesia Lumen Gentium , del Concilio Vaticano II (nº37), y repetida en el Código de la Derecho Canonico de 1982 (Canon 212):

Los laicos tienen, como todos los cristianos, el derecho a recibir con abundancia los bienes espirituales de la Iglesia a través de sus santos pastores, especialmente la asistencia de la Palabra de Dios y de los Sacramentos. Cada laico debería revelar abiertamente a sus pastores sus necesidades y deseos, con esa libertad y confianza que corresponde a un hijo de Dios y hermano en Cristo. A un laico, por razón de conocimiento, competencia o capacidad especial de la que pueda disfrutar, le es permitido e incluso obligatorio, expresar su opinión sobre las cosas que conciernen al bien de la Iglesia.