EL DIARIO ABC DE SEVILLA SE HACE ECO DE LA CELEBRACIÓN DE LA “MISA EN LATIN” EN NUESTRA CIUDAD

Con un artículo titulado: “¿Donde se puede escuchar Misa en latín en Sevilla“, escrito por el periodista y redactor don Javier Macías, el periódico más leído en nuestra ciudad, ABC de Sevilla, en su edición digital, hoy se ha hecho eco de la celebración de la Misa tradicional-gregoriana que organiza la Asociación Una Voce Sevilla de forma ininterrumpida cada Domingo y día de precepto desde el año 2007 conforme al motu proprio Summorum Pontificum de S.S. Benedicto XVI, y que sigue experimentando un crecimiento de fieles que asisten con frecuencia a su celebración en el Oratorio Escuela de Cristo, sito en el Barrio de Santa Cruz.

Son ya numerosas las referencias que la prensa escrita de nuestra ciudad ha realizado en los últimos años de la Misa tradicional en Sevilla y de nuestra Asociación, a las que pueden acceder en el siguiente enlace de nuestra página web: http://www.unavocesevilla.com/prensa/

 

PARA LEER EL ARTÍCULO PUBLICADO EN ABC DE SEVILLA PINCHAR AQUÍ.

 

SEVILLA: FOTOS MISA TRADICIONAL Y TEXTOS ACTO CONSAGRACIÓN EN EL MONUMENTO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS EN SAN JUAN DE AZNALFARACHE

Como anunciábamos en una anterior entrada, el pasad0 15 de junio, por iniciativa del Grupo Joven Sursum Corda de Una Voce Sevilla, nuestra Asociación y los fieles que quisieron unirse rindieron público homenaje al Corazón divino en el Monumento al Sagrado Corazón de Jesús, que se encuentra en la localidad de San Juan de Aznalfarache (Sevilla).

El homenaje consistió en una Misa según el rito romano-tradicional a la que asistieron medio centenar de personas, principalmente jóvenes, que,  por decisión de última hora del sacerdote celebrante, el Rvdo. P. Pablo Díez Herrera, delegado episcopal, se celebró finalmente en la Capilla votiva que se encuentra en el interior del referido Monumento y en la que tantas veces ofició la Santa Misa el Cardenal Segura, gran propagador de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús y a su Reinado Social.

Al final de la Misa vetus ordo, y ya en el altar principal que se encuentra a los pies del Monumento, los fieles presentes cantaron en gregoriano las letanías al Sagrado Corazón de Jesús y llevaron a cabo personalmente el Acto de Consagración al Corazón divino de Jesucristo. Pueden descargar, pinchando sobre ellos, los textos utilizados por el citado presbítero y los asistentes a la consagración: LETANIAS AL SAGRADO CORAZON DE JESUS CON-PARTITURA y CONSAGRACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

 

Nuestro agradecimiento a las monjas pertenecientes a las Misioneras Cruzadas de la Iglesia que acogieron con gran generosidad dichos actos de culto, que dirigen la Casa de Ejercicios Betania que se encuentra anexa a la explanada del Monumento.

 

A continuación, les ofrecemos algunas instantáneas del lo anteriormente narrado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿LA MISA A LA QUE ASISTIMOS REGULARMENTE NOS ACERCA VERDADERAMENTE A CRISTO?

A continuación, les ofrecemos un nuevo e interesante artículo del Prof. Peter Kwasniewski, titulado: “Cómo la liturgia puede abrir o cerrar las puertas a Cristo“. El original del artículo fue publicado por la web  New Liturgical Movement y traducido al español por la redacción del blog Magnificat Una Voce Chile:

 

 

“El Concilio Vaticano II afirmó que la Santa Misa es el centro y raíz de la vida cristiana. Esta expresión, pese a que se repite constantemente, entraña una pregunta que puede resultar incómoda y desconcertante. ¿La Misa a la que asistimos regularmente nos acerca verdaderamente a Cristo? La respuesta parece obvia si se considera que en cada Misa se obra el milagro de la transustanciación y Cristo se hace presente en medio de nosotros. Sin embargo, el punto exige un análisis más profundo, dado que en la Misa no sólo se debe entender lo que está diciendo el sacerdote. La participación activa que deseaba el Concilio exige mucho más, pues requiere un compromiso cabal de la persona y una compenetración en el sentido que tienen el rito dentro de la economía de la salvación. Porque si ser católico es seguir a Jesucristo, la liturgia necesariamente debe ayudar a que ese encuentro sea más fácil de conseguir. Al menos, puesto que de por medio está la libertad humana, ella debería crear un ambiente de recogimiento y apartamiento del mundo que facilite el encuentro personal con Cristo. 

En este artículo el Prof. Peter Kwasniewski se hace precisamente esta pregunta y deja la respuesta a una serie de testimonios de personas que han conocido la Misa de siempre. Todos acaban coincidiendo en que la sobriedad que transmite el rito ayuda al recogimiento personal, de manera que buscar a Dios resulta algo casi natural. El artículo fue originalmente publicado La traducción ha sido preparada por la Redacción.

 

 

Cómo la liturgia puede abrir o cerrar las puertas a Cristo

Peter Kwasniewski 

Cada vez hay más y más información sobre cómo la juventud abandona masivamente el cristianismo, cosa que afecta a todas las denominaciones. Algunos estudios recientes, como el Shell-Jugenstudie, revelan que las iglesias no son lugares donde, por lo general, se reúna la juventud.

¿Cuál es, en rigor, el problema? Como siempre, existen varias teorías, pero me parece que debemos prestar especial atención a lo que dice Dom Karl Wallner, de la Abadía de Heilignkreusz, en su conferencia “La profanación de lo sagrado y la sacralización de lo profano”. He aquí algunos extractos.

La experiencia de lo sagrado es más fundamental que la noción de lo divino. Esto quiere decir que la religiosidad se basa, en primer lugar, en dejarse tocar por algo que existe y que trasciende lo cotidiano, por una cierta pureza y majestad; algo que impone respeto, algo inesperado. Es sólo sobre la base de esta experiencia que el hombre busca en Dios el origen de semejante sentimiento. […] Repitámoslo: la necesidad de ser afectado por aquello que se cree “sagrado”, incluso hasta el punto de que nos erice los cabellos, es fundamental para el hombre, porque el hombre está predestinado a lo sagrado […] Si no cultivamos lo que es sagrado y digno en nuestras iglesias, si nos olvidamos de lo tremendum y de lo fascinosum, se puede esperar que la psicología humana vaya a buscar en otros lugares lo que satisfaga su necesidad de temblar ante lo majestuoso. Si degradamos nuestras ceremonias litúrgicas hasta el nivel de simples ceremonias mundanas, si las banalizamos, no debiera tomarnos por sorpresa el que la gente se vaya a otras partes a satisfacer su deseo innato de lugares, símbolos, textos y personas sagrados que se pueda venerar[1].

Aunque el Pater Wallmer no lo dice, podría perfectamente haber dicho que el movimiento de desacralización en nombre de la modernización es precisamente lo que caracteriza a la liturgia católica reformada, tanto en su concepción como en su ejecución.

Digámoslo del siguiente modo. El Novus Ordo actúa como la niñera de los fieles; las parroquias podrían perfectamente distribuir chupetes y mantas en la puerta. La acción es palabrería “de pared a pared”, desde el “Buenos días. Hoy es el domingo número tal del Tiempo Ordinario. Comenzaremos con el canto ‘Oh, Dios, que horrible es este himno’ y terminaremos con ‘La Misa ha terminado, que tengan un excelente día’”[2]. ¿Es posible imaginarse que haya muchos adultos jóvenes, en este mundo posmoderno, que quieran tener algo que ver con semejante cosa? ¿Habrá alguien que se imagine que va a haber mucha gente deseosa de que se le hable así en el rito inicial, en las tres lecturas, en la homilía, en las normalmente anémicas y sentimentales oraciones de los fieles, la plegaria eucarística, la comunión, y los comentarios finales? ¡Qué mala receta para atraer a con-versos y re-versos! No vamos a lograr que lleguen los indiferentes con una liturgia que dirige sus encantos a bibliotecarios de clase media. Los indiferentes preferirán ayunar en el silencio Zen, o tomar drogas que alteren la conciencia a hartarse con un menú de palabras estilo “todo lo que pueda comer”.

En el capítulo I de mi libro Noble Beauty, Trascendent Holiness [Noble belleza, santidad trascendente], cito varios testimonios de cómo algunos encuentros con la liturgia tradicional fueron dramáticos instantes de descubrimiento, un inesperado “shock de belleza”, una teofanía. Tales testimonios aumentan a medida que año tras año esta parroquia o aquella diócesis empiezan a albergar el antiguo rito romano. Echar una mirada a cinco de esos testimonios (que son nuevos y no incluí en mi libro) nos dará mucho que pensar.

Un laico me envió el siguiente correo electrónico:  

Actualmente estamos asistiendo a la Misa tradicional como nuestra Misa habitual. Fue un poco abrumador al comienzo, pero pasados apenas un par de meses, se nos ha hecho más normal. Mi mujer y yo estamos asombrados de que, aunque al comienzo no teníamos idea de qué era lo que tenía lugar, pudimos rezar más durante el primer mes de Misa tradicional que en los 10 años anteriores de diversas liturgias Novus Ordo (al menos, tal fue la sensación).

A lo cual lo único que pude responder fue: “Sé exactamente a lo que se refiere”.

Una mujer me escribió: 

Tengo 38 años y toda mi vida la he vivido con la Misa Novus Ordo. Fui siempre muy tibia hasta que, hace unos 4 años, la Virgen me acercó a su Hijo a través del rosario. […] Finalmente fui a la Misa tradicional por primera vez hace un mes, y me impresionó tanto la solemnidad y belleza de la Misa que estallé en lágrimas.

Esta persona es una de las innumerables que han reaccionado de este modo -y, obviamente, no por nostalgia (alguien de 38 años no tiene suficiente edad para ello, a menos que se tome “nostalgia” en el sentido filosóficamente enrarecido que le dan Wojtyla y Ratzinger)-. Como hicieron los Padres del Desierto, debiéramos meditar en el significado de las lágrimas. En los 25 años que llevo dirigiendo música sagrada para el Novus Ordo, en sólo dos oportunidades he visto a alguien irse llorando de Misa debido a la emoción que le ha causado la liturgia. Pero ocurre a menudo que a gente de edad mediana y a ancianos se les llenan de lágrimas los ojos por la “solemnidad y belleza” de la Misa solemne. Esto lo sabemos bien los músicos, debido quizá a que esas personas se nos acercan posteriormente. Esas lágrimas significan que se han conmovido profundamente, a pesar de todo el ruido que hacen los puntos de vista y los prejuicios, y son manifestación de un alivio y descanso interior, de un entrar y un salir de sí mismo, de algo enteramente diferente de una simulación o de una autoimposición de la voluntad “porque es bueno para uno”, como el aceite de bacalao. 

 Una nueva vida en Cristo, una nueva vida en la Tradición

Mi tercer ejemplo está tomado de un artículo publicado en The Chant Café, en que una escritora describe cómo percibe y experimenta el usus antiquior. Este testimonio es tanto más valioso cuanto que la escritora en cuestión se presentaría a si misma, me parece, como adherente al movimiento “reforma de la reforma”, no obstante lo cual escribe en términos emocionantes sobre lo que es asistir a una Misa tradicional

Este sabor a cielo, este tiempo fuera del tiempo, fortalecen mi corazón, frente a los rigores del Evangelio, como nunca nada lo ha hecho. La receptividad tiene que ver con cierto silencio y paz. Experimento silencio, silencio interior, incluso cuando hay gran actividad, por ejemplo, en la Misa solemne, con sus movimientos y sonidos que se traslapan, con sus oraciones que se repiten, se susurran, se proclaman. Todo es muy pacífico. Respiro más profundamente. Qué sosiego, qué paz. Este sosiego puede darse en la forma ordinaria, postconciliar, del rito. Puede darse, pero no es lo normal. Lo que es más normal para mí es una experiencia de velocidad y apuro. La atmósfera informal y sin esmero se hace parte de mi propia experiencia de tratar de orar en la Misa. En lugar de una paz compartida, comparto las distracciones del entorno. Me parece que hay aquí una jerarquía que se ha invertido. La Misa dominical debiera ser la experiencia de oración por excelencia, una experiencia que nuestras Misas diarias y nuestra oración privada debieran reflejar, aunque sin nunca alcanzar la misma profundidad. En cambio, encuentro que mis oraciones privadas son más devotas y solemnes que las de la Misa diaria en la forma ordinaria, que es, a su vez, más intensa y menos distractiva que la Misa dominical de dicha forma [3].   

Un cuarto ejemplo proviene de un discurso de final de año pronunciado por el estudiante más destacado en la Gregory the Great Academy:  

Aunque fue extraño al comienzo, rápidamente me enamoré de la estructura y la poesía de la Misa [tradicional] y, sobre todo, por las tradiciones musicales que unen a Oriente y Occidente en un coro de alabanza divina. Caí de nuevo en la cuenta de algo que había sabido siempre, sin entenderlo: la tradición de mi Fe. Tal como comencé a apreciar las muchas bellezas de la Divina Liturgia, fui atraído a una nueva comprensión del rito romano, viendo en su estructura un propósito común de salvación y de profundidad de las sagradas tradiciones. A través de estas tradiciones y de experimentar la liturgia, fui atraído a una nueva experiencia de mi lugar en la familia divina y de mi patrimonio hereditario espiritual… Me sentí lanzado de cabeza en un nuevo mundo de tremendo significado y misterio.

Un quinto testimonio proviene de una carta escrita a un monje por uno de sus amigos de la época de colegio. Tanto el monje como el amigo me autorizaron para incluirla aquí. 

Escribo a mitad de la octava de Pentecostés y he asistido a tres Misas tradicionales esta semana (N ha asistido a dos), y espero ir tanto a la de mañana como a la del domingo de la Santísima Trinidad. Este ha sido un período lleno de gracias en mi vida. Desde hace mucho tiempo no he sentido esta paz y energía para trabajar bien. Probablemente ello se debe a que está por fin terminando la escuela, pero estoy convencido de que también el Espíritu Santo ha estado produciendo esto en mí mediante la Misa tradicional.

Se podría agregar tantos más a estos cinco testimonios. Podríamos resumir todas estas reacciones con las palabras de Dom Alcuin Ried, quien dice del usus antiquior: 

Sus exigencias producen en nosotros una respuesta. Encontramos que la sobriedad y belleza del ritual, el silencio en que hallamos espacio para orar internamente, la música que no trata de imitar el mundo o acariciar las emociones sino que nos desafía y nos facilita la adoración de lo sagrado, encontramos, en fin, que la experiencia de lo numinoso y de lo sagrado nos elevan y nos alimentan. Me impresionó tanto la solemnidad y belleza de la Misa que estallé en lágrimas. Este sabor a cielo, este tiempo fuera del tiempo, fortalecen mi corazón, frente a los rigores del Evangelio, como nunca nada lo ha hecho. Un nuevo mundo de tremendo significado y misterio. Desde hace mucho tiempo no he sentido esta paz y energía para trabajar bien. Sus exigencias producen en nosotros una respuesta.

Oh, vosotros que proponéis una Nueva Evangelización (incluido el Obispo Barron); oh, vosotros que montáis los pseudo-Sínodos de la Juventud; oh, vosotros, envejecidos vendedores ambulantes de trastos de antaño, ¿estáis oyendo? ¿Estáis oyendo el sensus fidelium, la vox populi Dei? “Quien tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (Ap 2, 17).

 

[1] Pater Wallner prosigue con una ilustración de los sucedáneos de prácticas religiosas en que la gente trata de encontrar o crear para sí un sentido, tomando contacto con cosas que están “separadas” de lo cotidiano, tales como peregrinajes a la sepultura de personajes famosos, obsesiva dedicación a los deportes, culto de personalidades “estrella”, dramaturgia de películas y de festivales de rock, fervorosa dedicación a movimientos políticos, prácticas supersticiosas. Recomiendo vivamente esta breve conferencia ya que contiene valiosas intuiciones del curso que tomó el último medio siglo y de las perspectivas y peligros del presente. La recomiendo, en particular, a quienes trabajan con los jóvenes: léanla cuidadosamente.

[2] Véase, sobre este tema Noble Beauty, Trascendent Holiness [Noble belleza, santidad trascendente], cap. 10, “The Peace of Low Mass and the Glory of High Mass” [“La paz de la Misa rezada y la gloria de la Misa solemne”].

[3] Esta es una sorprendente confesión que me resulta verosímil: “encuentro que mis oraciones privadas son más devotas y solemnes que las de la Misa diaria en la forma ordinaria, que es, a su vez, más intensa y menos distractiva que la Misa dominical de dicha Forma”. El católico que rece a solas Laudes o Prima en la mañana adquirirá un más poderoso sentido de la devoción y de la solemnidad de una oración sobria y seria que el que encontrará en la Misa Novus Ordo, excepto en casos muy excepcionales. Y lo peor será la Misa dominical, o sea, será lo que está más lejos del espíritu de devoción y de oración.”. 

 

SEVILLA: VIERNES 15 JUNIO MISA TRADICIONAL A LOS PIES DEL MONUMENTO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS EN SAN JUAN DE AZNALFARACHE

Nos es grato comunicarte que, el próximo viernes 15 de junio, antigua Octava del Sacratísimo Corazón de Jesús, por iniciativa del Grupo Joven Sursum Corda de Una Voce Sevilla, a las 20:00 h., rendiremos homenaje al Corazón divino con la celebración de la Santa Misa según el Rito romano-tradicional oficiada por el Rvdo. P. Pablo Diez Herrera (Delegado episcopal), en el altar principal situado a los pies del Monumento al Sagrado Corazón de Jesús, que se encuentra en San Juan de Aznalfarache (Sevilla).

 

Asimismo, tras la Misa, se realizará un Acto de Consagración y rezo de las Letanías al amable Corazón de Cristo. La entrada al recinto del Monumento se hará por la puerta principal de la Casa diocesana de Ejercicios Betania que se encuentra anexa al lugar -ver fotografía-, en la parte alta de la localidad.

 

Como medios de transporte recomendamos:

 

  • Metro – Línea 1 (Parada San Juan bajo). Frente a la estación y al otro lado de la carretera hay un ascensor gratuito que lleva directamente a escasos metros de la puerta principal de dicha Casa de Ejercicios.

 

 

  • Vehículo: Existe aparcamiento en las proximidades de la Casa de Ejercicios y en la explanada de la estación de Metro anteriormente referida.

 

Cogitatiónes cordis ejus in generatióne et generatione”

(Los pensamientos de su corazón persisten de generación en generación) Introito de la Misa.

 

 UNA VOCE SEVILLA

 

 

Puerta de entrada a la Casa de Ejercicios Betania, por donde se accede al recinto del Monumento al Sagrado Corazón.

Altar principal, al aire libre, a los pies del Monumento al Sagrado Corazón.

 

 

Stitched Panorama

RADIO: INTERESANTE TERTULIA SOBRE LA PEREGRINACIÓN TRADICIONAL PARIS-CHARTRES CON LA PARTICIPACIÓN DEL GRUPO JOVEN DE UNA VOCE SEVILLA

Tras la exitosa Peregrinación  anual internacional de Pentecostés Paris-Chartres, que ha contado este año con casi 15.000 jóvenes tradicionales, y en la que ha participado por primera el Grupo Joven Sursum de Una Voce Sevilla, la emisora digital Radio YA organizó una tertulia el pasado 04 de junio, en la que intervinieron organizadores y participantes en la Peregrinación que hablaron sobre sus orígenes, espiritualidad, vivencias…etc. que la hacen única a nivel mundial. Tertulia en la que intervino un miembro de nuestro Grupo Joven.

PUEDES ESCUCHAR LA TERTULIA PINCHANDO AQUÍ.

 

 

SEVILLA: AVISO CAMBIO HORARIO MISA TRADICIONAL-GREGORIANA DOMINGO 3 JUNIO

Les informamos, que, con carácter excepcional y por razones ajenas a nuestra voluntad, el próximo domingo 03 de junio, II después de Pentecostés, la Santa Misa según el Rito romano-tradicional o gregoriano, se oficiará a las 13:00 horas, en el Oratorio Escuela de Cristo de Sevilla, y no en el horario de costumbre.

Disculpen las molestias.

 

UNA VOCE SEVILLA