BENEDICTO XVI: “LA IGLESIA ESTÁ EN PELIGRO CUANDO EL PRIMADO DE DIOS NO APARECE MÁS EN LA LITURGIA Y ASÍ EN LA VIDA”

A continuación, les ofrecemos el interesantísimo Prefacio del Papa Emérito Benedicto XVI a la edición en lengua rusa del volumen IX de las Obras Completas de Joseph Ratzinger: “Teología de la Liturgia”, publicado por la Casa Editorial del Patriarcado de Moscú, y traducido al español por el blog Dominus est, en el cual el Santo Padre reflexiona sobre la necesidad actual de dar prioridad a Dios en la Liturgia ante malentendidos de la reforma litúrgica.

 

Nihil Operi Dei praeponatur Nada se anteponga al Culto Divino. Con estas palabras San Benito, en su regla (43, 3) ha establecido la prioridad absoluta del Culto Divino respecto a todas las otras tareas de la vida monástica. Esto, también en la vida monástica, no resultaba inmediatamente hecho puesto que para los monjes era tarea esencial también el trabajo en la agricultura y en la ciencia.

 

Tanto en la agricultura como en la artesanía y en el trabajo de formación podían haber tenido urgencias que parecerían más importantes que la liturgia. Frente a todo esto (San) Benito con la prioridad asignada a la liturgia, hace hincapié inequívocamente en la prioridad de Dios mismo en nuestra vida “A la hora del Oficio Divino, apenas se haga la señal, dejado todo aquello que tengas entre las manos, se acude con la máxima solicitud”. (43, 1)

 

En la consciencia de los hombres de hoy las cosas de Dios y entre ellas la liturgia no aparecen en absoluto urgentes. Hay urgencia para toda cosa posible. Las cosas de Dios parecen no ser urgentes. Ahora, se podría afirmar que la vida monástica es en todo caso una cosa diferente a la vida de los hombres del mundo, y esto es totalmente correcto. Y todavía la prioridad de Dios que hemos olvidado vale para todos. Si Dios ya no es más importante, se mueven los criterios para establecer aquello que es importante. El hombre al dejar de lado a Dios, se somete él mismo a las constricciones que le vuelven esclavo de fuerzas materiales y que son tan opuestas a su dignidad.

 

En los años sucesivos al Concilio Vaticano II fui nuevamente consciente de la prioridad de Dios y de la divina liturgia. El malentendido de la reforma litúrgica que está ampliamente difundido en la Iglesia Católica portó el poner siempre en primer plano el aspecto de la instrucción y el de la propia actividad y creatividad. El hacer a los hombres casi olvidar la presencia de Dios. En una situación como tal se hace siempre más claro que la existencia de la Iglesia viene de la justa celebración de la liturgia y que la Iglesia está en peligro cuando el primado de Dios no aparece más en la liturgia y así en la vida. La causa más profunda de la crisis que ha trastornado a la Iglesia reside en el oscurecimiento de la prioridad de Dios en la liturgia. Todo esto me llevó a dedicarme al tema de la liturgia más ampliamente que en el pasado porque sabía que la verdadera renovación de la liturgia es una condición fundamental para la renovación de la Iglesia. Sobre la base de esta convicción nacen los estudios que se han recopilado en el presente volumen 11 de mis “Obras completas”. Pero en el fondo, a pesar de todas las diferencias, la esencia de la liturgia en Oriente y Occidente es única y es la misma. Y así espero que este libro pueda ayudar también a los cristianos de Rusia a comprender de un modo nuevo y mejor el gran regalo que se nos ha dado en la Santa Liturgia.

 

Ciudad del Vaticano, en la Fiesta de San Benito,

11 de julio de 2015

Benedicto XVI

 

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