ENTREVISTA AL PRESIDENTE DE LA FEDERACIÓN INTERNACIONAL UNA VOCE: «Lo que los Padres y Santos valoraron y defendieron, también nos sentimos llamados a valorarlo y defenderlo».

Rorate Caeli ha publicado una entrevista a D. Joseph Shaw, presidente de la Federación Internacional Una Voce, que gracias a Una Voce Argentina ofrecemos aquí a nuestros lectores traducida.

Joseph Shaw es bien conocido por los lectores de Rorate. En octubre pasado, el Dr. Shaw fue elegido presidente de la Federación Una Voce, el movimiento laical que promueve y defiende la Misa Tradicional en todo el mundo. El Dr. Shaw tiene un doctorado en Filosofía por la Universidad de Oxford, donde también da clases actualmente. Ha publicado sobre Ética y Filosofía de la Religión y ha editado el libro  The Case for Liturgical Restoration: Una Voce Position Papers on the Extraordinary Form  (Angelico Press). Es el presidente de la Latin Mass Society de Inglaterra y Gales y padre de nueve hijos.

Dr. Joseph Shaw

Calx Mariae: Felicitaciones por su elección como presidente de la Federación Una Voce. Para las personas que no conocen la Federación ¿cómo la describiría para ellos?

Joseph Shaw: La primera asociación laica establecida para defender la antigua liturgia de la Iglesia fue Una Voce Francia en 1964. Le siguieron otras asociaciones nacionales, generalmente llamadas “Una Voce” o “Latin Mass Society” de sus respectivos países. En 1965 se estableció una Federación de estos grupos, la Foederatio Internationalis Una Voce (FIUV: Una Voce Internacional, o Federación Una Voce), con seis miembros; hoy tiene más de cuarenta. La Federación puede representar en Roma y ante los medios de comunicación las necesidades y preocupaciones de nuestras asociaciones miembro de todo el mundo.

Como agrupación de asociaciones dirigidas por laicos, podemos decir y hacer, públicamente, cosas que religiosos, clérigos y asociaciones sacerdotales no pueden. Pero no somos simplemente guerreros de teclado: representamos a personas que están en las trincheras de la organización de misas, negociando con los obispos, cantando y sirviendo y enseñando latín, etc. Esto significa que tenemos una visión muy realista de lo que se puede y no se puede hacer, lo que ayuda y lo que no ayuda, de la necesidad de una diplomacia silenciosa y así como de gestos públicos.

Cuando escuchamos el año pasado que la Congregación para la Doctrina de la Fe estaba encuestando a los obispos sobre la implementación de Summorum Pontificum, el documento del Papa Benedicto XVI que alivió las restricciones a la Misa más antigua en 2007, realizamos una encuesta propia para que los laicos ligados a esta liturgia también pudiesen hacer conocer sus sentimientos en Roma. Recibimos respuestas de 55 países e informes detallados de 366 diócesis.

En la carta que acompañó a Summorum Pontificum, el Papa Benedicto XVI señaló que la cuestión de agregar Prefacios adicionales al Misal de 1962 y hacer posible la celebración de los santos canonizados desde la última revisión de su calendario en 1960, debía ser analizada, con referencia también a “varios grupos dedicados al usus antiquior”. Fuimos incluidos formalmente en esta consulta y pudimos comentar los primeros borradores de ambas propuestas.

Con miras a estas y otras formas en las que el Misal más antiguo podría cambiarse, y también simplemente para explicar sus aspectos más desconcertantes y establecer formas en las que puede hacer una contribución a la vida de la Iglesia, publicamos 33 breves “Position Papers” [N. del T.: Informes de Opinión], que ahora se han publicado como libro: The Case for Liturgical Restoration (Angelico Press, 2019).

CM: La publicación de Traditionis Custodes en julio significa que está asumiendo la presidencia en un momento difícil. El interés en la “vieja misa” ha experimentado un crecimiento notable en los últimos años, ¿podrá esto continuar dada la aparente hostilidad de la Santa Sede?

JS: La falta de celebraciones para que la gente asista es obviamente un obstáculo para que se descubra la Misa Tradicional, pero a lo largo de los años es notable cómo la gente se ha interesado en ella a pesar de las dificultades para asistir. La epidemia de Covid tuvo como resultado que muchas personas, obligadas a ver la misa en línea, descubrieran cómo era la misa antigua y la buscaron cuando se levantaron las restricciones a las iglesias.

Quienes la han descubierto, sobre todo antes de Summorum Pontificum, a menudo tienen la sensación de que están descubriendo algún secreto familiar del que la generación anterior, por alguna razón, no quería hablar: pero no un secreto oscuro, sino un tesoro perdido. Hoy en día es incomparablemente más fácil de encontrar que en 2007 o antes, tanto en línea como en el mundo real, por lo que habrá una paradoja adicional. Sin minimizar el daño que se hará en algunos lugares por el final de las celebraciones regulares establecidas desde hace mucho tiempo, la experiencia para muchos católicos será la de tener misteriosamente prohibido mirar dentro de un tarro de galletas que, lejos de estar escondido en un alto estante, está abierto justo enfrente de usted sobre la mesa.

CM: La peregrinación anual Summorum Pontificum tuvo lugar a finales de octubre. Como presidente de Una Voce, ¿qué piensa de la romería de este año? ¿Cómo se compara la atmósfera con años anteriores?

JS: En 2020 se llevaron a cabo algunos eventos a pesar de las restricciones Covid, pero el número era limitado y los viajes difíciles. Este año, aunque las dificultades de viaje continuaron para algunos, los números excedieron a los de 2019. Tuve la sensación en Roma, como lo tuve en eventos recientes de la Latin Mass Society en Inglaterra, que no solo la gente estaba contenta de poder asistir cara a cara a los eventos de nuevo, sino  que estaban decididas a mostrar su apoyo a la Misa Tradicional después de Traditionis Custodes .

Este documento parece decir que no deberíamos existir: nosotros fieles católicos que queremos vivir en unidad con el Papa y ser sostenidos en la Fe por las antiguas formas litúrgicas de la propia Iglesia. Por otro lado, el Papa Francisco nos permitió tener una Misa Solemne en el altar de la Cátedra de San Pedro en el Vaticano, y ​​usar otras iglesias para otras liturgias, por lo que él sigue siendo difícil de entender.

Los católicos tradicionales están, lamentablemente, acostumbrados a mensajes inconsistentes y ambiguos de personas con autoridad, e incluso a la hostilidad. Sin ignorar el contexto político cambiante en el que trabajamos, nos guiamos por los Padres y los Santos. Lo que ellos valoraron y defendieron, a veces con su vida, como los mártires ingleses y galeses de los siglos XVI y XVII, también nosotros nos sentimos llamados a valorar y defender.

CM: Personas familiarizadas con el trabajo de Una Voce lo asocian con la tradición católica y la restauración de la civilización y la cultura cristiana. Pero, ¿cuál es el ideal por el que se esfuerza Una Voce?, ¿cómo luciría su meta alcanzada?

JS: El objetivo del movimiento Una Voce es simple: la restauración de la Misa antigua en los altares de la Iglesia. Esto no implica necesariamente la desaparición de otras formas litúrgicas. El Papa Benedicto XVI pensó que el intento de acabar con la Misa más antigua fue un error, y seguramente no es descabellado estar de acuerdo con él. Los católicos deberían poder descubrirla, dijo: y eso significa que debe estar ampliamente al alcance de todos.

También queremos que las celebraciones de la liturgia sean lo más reverentes y solemnes posible, y que el mayor número posible de personas se sienta conmovido por asistir a ellas. Como ya se señaló, esto es en lo que consiste la mayor parte del trabajo práctico de los grupos de Una Voce: cantar, servir, remendar ornamentos, limpiar iglesias, organizar peregrinaciones, organizar capacitaciones para personas en diferentes roles y eventos publicitarios, y responder preguntas sobre el Usus Antiquior de acuerdo con nuestras habilidades y experiencia.

El laicado siempre ha estado involucrado en la vida litúrgica de la Iglesia, y el movimiento Una Voce continúa la tradición de las numerosas guildas y cofradías que han apoyado la digna celebración de la liturgia a lo largo de los siglos.

La liturgia no es toda la cultura católica, pero es un componente indispensable y fundamental de ella. Esto significa que la restauración de la liturgia tradicional tiene muchas más implicaciones para la vida y la cultura católicas.

CM: El proverbio “Lex Orandi, lex credendi, lex vivendi” sugiere que la forma en que oramos es la base de lo que creemos y de cómo vivimos. ¿Cómo va a moldear el culto público de la Iglesia nuestra comprensión de las cuestiones doctrinales y la vida moral de los laicos?

JS: La Misa antigua está asociada con una forma más contracultural, más penitencial y más encarnada de vivir la fe católica de lo que es típico entre los católicos de hoy. Para tomar un ejemplo trivial, es inusual para una familia que asisteal Novus Ordo, dar las gracias antes de las comidas, pero sería igualmente inusual que una familia que asiste a misa tradicional no haga estas oraciones. Este contraste se traslada a la creencia en otras varias enseñanzas católicas, la voluntad de aceptar un mayor número de niños y estar preparado para adaptar la vida de uno – qué trabajo hacer, dónde vivir, cómo vestirse – a las obligaciones religiosas de uno, la necesidad de educar a los hijos en la fe, etc.

No creo que esto se deba simplemente a que el Vetus Ordo atraiga a católicos que son más ortodoxos que la media. Los atrae, sí, pero si usted habla con los católicos que asisten a esta Misa, rápidamente encontrará a otros que se han sentido atraídos por ella con todo tipo de antecedentes: no practicantes, ateos, personas involucradas con la Nueva Era u otras religiones, y muchos que recibieron sólo una educación nominalmente católica, para quien esta Misa fue una revelación extraordinaria. A medida que van conociendo la Misa, a menudo tiene un efecto profundo en ellos.

Esto tiene que ver en parte con una conversión interior estimulada por las gracias de los sacramentos y la oración litúrgica. Otro aspecto es el sentido de continuidad con el pasado que la Misa antigua hace posible.

La discontinuidad es una característica tal de la Iglesia de hoy que la literatura y el arte católicos clásicos se han vuelto casi incomprensibles para muchos fieles, y por esta razón los libros para niños sobre los santos a veces presentan una imagen extrañamente distorsionada de la liturgia y la espiritualidad del pasado. Los católicos que se han acostumbrado a las ceremonias y oraciones de la liturgia antigua se encuentran mucho más a gusto en el mundo de los grandes escritores y teólogos espirituales, que participaron en la misma liturgia, o muy similar, en siglos pasados, desde el tiempo de los Padres de la Iglesia, en cuya época y en cuyo espíritu se compusieron muchos de los textos de la antigua Misa.

Los católicos que asisten a la misa más antigua no solo se vuelven a conectar con los Padres: el sentido de continuidad también los anima a aprender de las respuestas a los problemas modernos ofrecidos por los Papas del siglo anterior al Concilio. Este fue un período de intensa actividad en la Iglesia que, con la excepción parcial de la Rerum Novarum de León XIII ha caído en una especie de laguna mental para muchos en la Iglesia de hoy.

Todo esto contribuye a una vida de fe más intensa y militante, que ha dado a los católicos tradicionales la fuerza para perseverar cuando incluso sus propios obispos y sacerdotes no los han hecho sentir para nada bienvenidos. Dado que los gobiernos de todo el mundo parecen estar haciendo cada vez más difícil la vida católica, esta espiritualidad será aún más valiosa. Lejos de ser una espiritualidad propia de los miembros de una comunidad católica segura y próspera de un pasado idealizado, es, como lo encontraron nuestros predecesores, una espiritualidad para los marginados y perseguidos.

CM: ¿Cómo se relacionan los objetivos de Una Voce con la familia?

JS: La Misa Tradicional siempre ha estado asociada a las familias, y como lo expresó el cardenal Castrillón Hoyos, “familias bendecidas con muchos niños”. El informe resumido de los obispos franceses sobre el progreso de la Misa antigua en su país señala que es solicitada por “jóvenes y familias numerosas”.

Los aspectos prácticos de la vida familiar y la cuestión de cómo transmitir la Fe a nuestros hijos, por lo tanto, nunca están lejos de nuestros pensamientos. Aquellos de nosotros, como yo, bautizados y educados como católicos sin acceso a la Misa más antigua somos muy conscientes de los fracasos del enfoque típico posconciliar de estas cuestiones. Por otro lado, podemos ver cómo nuestros propios hijos responden a la Misa y a las devociones tradicionales.

En su novela, El Despertar de la Señorita Prim de Natalia Sanmartín, son los niños los que llevaron a uno de los personajes centrales, “el hombre del sillón”, no solo a la Misa sino de vuelta a la Fe, habiéndola descubierto ellos mismos. Esto puede parecer extraño, pero se basa en un fenómeno real. Recientemente conocí a un padre de familia en Roma que dijo que al principio le resultó bastante difícil la misa antigua, pero que sus hijos habían insistido en perseverar con ella en lugar de las misas alternativas. De una manera diferente, una madre que conozco me dijo que el Vetus Ordo era el único lugar en Roma donde sus inquietos hijos pequeños no atraían comentarios toscos de otros miembros de la congregación más envejecidos.

Nuestra experiencia es que los niños y la fe no deben ser tratados precisamente como un problema especial, que necesita una solución especial. Los adultos católicos van a misa; cuando tienen hijos, naturalmente los llevan consigo. Los adultos creen en la Fe, y la transmiten naturalmente: utilizando catecismos adaptados a la edad de sus hijos, claro, pero con el mismo contenido de lo que creen los adultos. Presentar la Fe de una manera tonta e infantil, lejana a los adultos, es una receta para crear la impresión de que es algo apropiado solo para niños. En el medio tradicional, la Fe es algo en lo que uno madura, no algo que se deja tras madurar.

Los jóvenes que ingresan a la universidad y al mundo del trabajo frecuentemente se ven sometidos a una intensa presión para renunciar a la Fe, y ningún programa de preparación espiritual puede garantizar que no sucumbirán a esto. Pero los hijos no practicantes de los católicos tradicionales al menos tendrán una idea de la Fe que dejaron y del poder espiritual de la Misa. El típico joven “católico no practicante” tendría dificultades para decir qué es la Encarnación, y sus recuerdos más importantes de la misa pueden ser de agudo aburrimiento o incluso de vergüenza.

CM: ¿Cuáles son los principales obstáculos a su trabajo y qué se puede hacer para superarlos?

JS: Aparte de la oposición ideológica de algunos clérigos y laicos mayores, en algunos lugares ha persistido un miasma de sospecha sobre la antigua misa, incluso después de Summorum Pontificum en 2007: la idea de que simplemente no es parte del menú de opciones preferido por la Iglesia. Lamentablemente, es probable que esta sensación se intensifique una vez más a raíz de Traditionis Custodes, y su misma vaguedad hace que sea difícil oponerse. El factor clave para socavar este tipo de oposición es el proceso que ha tenido lugar desde 2007 en el cual el Usus Antiquior se convirtió en una parte normal y familiar de la vida de la Iglesia.

Aparte de eso, diría que las mayores limitaciones han sido dos: la falta de latín entre los sacerdotes y su falta de tiempo. Puede parecer imposible agregar una misa tradicional al horario parroquial si el sacerdote cubre varias parroquias debido a la escasez de clérigos.

No hay mucho que podamos hacer directamente sobre la falta de sacerdotes, aunque el movimiento produce muchas vocaciones, pero podemos responder al problema del latín con cursos de formación. A lo largo de los años, ha habido varios cursos residenciales patrocinados por grupos de Una Voce, y los cursos en línea ahora se están generalizando. Los grupos de Una Voce también organizan la formación en la celebración de la misa misma.

Entre los laicos, desde 2007 sigue siendo el caso de que la mayoría de los católicos desconocen por completo que la liturgia antigua está permitida: algunos ni siquiera saben que existe. Los encuentros fortuitos y el boca a boca son las principales formas en que se descubre, y un sacerdote que la lleve a una nueva ubicación puede abrir un mercado completamente nuevo para ella. Obtener constantemente información o puntos de vista útiles o simplemente intrigantes en secciones de la prensa o redes sociales leídas por católicos que aún no conocen el Vetus Ordo es un gran desafío, y muchos canales de medios católicos siguen siendo bastante negativos al respecto. Al mismo tiempo, uno puede preguntarse cuántos católicos leen sus publicaciones: el Reino Unido ha perdido tres de sus cuatro periódicos semanales católicos en los últimos años.

Después de Traditionis Custodes, el número de lugares donde el obispo es el obstáculo clave para una celebración más generalizada de la antigua Misa va a crecer nuevamente, pero las otras limitaciones siguen vigentes. El movimiento es mucho más sofisticado hoy que hace diez años, y hermosas fotografías, videos bien producidos y libros cuidadosamente argumentados se han estado vertiendo, explicando, demostrando, cuando era necesario discutiendo, y cambiando las percepciones negativas sobre la Misa. Esta es un área donde la cantidad es casi tan importante como la calidad. Para transmitir un mensaje en el abarrotado mercado de ideas, es necesario repetirlo una y otra vez.

Hace algunos años me dijeron que le pidieron al editor de imágenes de una publicación católica conservadora que buscara algunas imágenes de la Misa. No era católico, pero buscó en Internet e incluyó las más bonitas que pudo encontrar. La publicación fue posteriormente criticada porque la mayoría de estas eran de la Misa Tradicional. El editor no tenía idea de que estaba tocando una especie de tercera vía, y tampoco mucha gente, católica o no, que se encuentra con la vasta producción de fotógrafos, artistas y escritores ligados a la Misa antigua. Es importante reconocer el efecto de este trabajo en su conjunto.

 
 

CM: El tono intransigente adoptado por Traditionis Custodes, y luego por las directivas de la diócesis de Roma, tomó por sorpresa a mucha gente, pero ¿cuál es la respuesta adecuada? ¿Qué deben hacer los obispos, sacerdotes y laicos, cada uno en su propio nivel?

JS: La Federación volvió a publicar la Guía Canónica que preparé al principio para la Latin Mass Society, con el aporte de algunos abogados canonistas con experiencia, para tratar de determinar exactamente qué margen de maniobra permite. Para aquellos obispos y sacerdotes que creen, como nosotros, que sería pastoralmente perjudicial cerrar las celebraciones, ignorar las necesidades expresadas por los fieles y el deseo de los sacerdotes de hacer de la Misa más antigua parte de su vida espiritual, podemos decir que Traditionis Custodes no es tan prescriptivo como puede parecer a primera vista. La vida puede continuar sin entrar en conflicto con el Papa o la ley de la Iglesia.

El mismo Papa Francisco parecía ansioso por disipar las preocupaciones de que Traditionis Custodes fuera un acto agresivo y destructivo, cuando habló con una estación de radio española, COPE, en septiembre, y cuando habló con algunos obispos franceses en una visita ad limina más recientemente.

Es más difícil para los sacerdotes que tienen un obispo hostil. Estos deben encontrar formas de negociar las situaciones complejas en las que se encuentren. Sin embargo, nos gustaría enfatizar que el Papa Francisco no ha afirmado haber derogado el antiguo Misal, y las celebraciones privadas siguen siendo perfectamente legítimas. Decir lo contrario es solo un desafortunado malentendido.

CM: ¿Cómo puede la gente saber más sobre la Federación Una Voce?

JS: Tenemos un sitio web (fiuv.org) y una revista semestral (Gregorius Magnus) [en español: Una Voce Chile y Una Voce Sevilla]. Cada dos años tenemos una Asamblea General, generalmente en Roma, en línea en 2021 debido a la Covid, parte de la cual está abierta al público.

Aquellos que lo deseen pueden convertirse en “Amigos” de la Federación, y tenemos misas regulares por nuestros benefactores, tanto vivos como difuntos.

Animo a todos a que se involucren en sus grupos locales de Una Voce, se aseguren de que estén afiliados a la Federación y establezcan nuevos grupos locales si es necesario. Los sacerdotes que celebran la Misa antigua, ya sean clérigos diocesanos o miembros de los Institutos Tradicionales, necesitan el apoyo de los laicos: no solo su dinero, sino también laicos informados en asociaciones estables que hagan cosas prácticas para apoyar la Misa en concreto, representando constantemente ante los obispos sus necesidades pastorales. Es fundamental no limitar el activismo a discutir en las redes sociales. El movimiento Una Voce nos brinda la oportunidad de marcar una diferencia práctica para bien y, al mismo tiempo, de comprender cómo funcionan las cosas en la Iglesia: las relaciones, la ideología y la política. Con nuestros pies firmemente puestos en las complejas realidades de la vida de la Iglesia al nivel local, y sostenidos por la antigua liturgia misma, podemos hacer la diferencia para bien.

Esta entrevista apareció por primera vez en las páginas del último número (N.° 15, invierno de 2021) de Calx Mariae , una hermosa revista publicada por Voice of the Family. Rorate Caeli agradece el permiso de VOTF para volver a publicarla aquí en beneficio de nuestros lectores, a quienes animo a suscribirse a la publicación impresa. Peter A. Kwasniewski.

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