SEVILLA: HORARIOS NAVIDAD MISA TRADICIONAL

ESCUDO UVS-pequeño-Les informamos que el horario de la Misas en Sevilla durante este tiempo de Navidad, según el rito romano tradicional o gregoriano será –D.m.-:

 

  • Viernes 25 de diciembre a las 17:30 horas, Misa de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo.

 

  • Domingo 27 de diciembre a las 10:30 horas, Misa en la infraoctava de la Natividad.

 

  • Viernes 01 de enero a las 18:00 horas, Misa de la Octava de Natividad.

 

  • Domingo 03 de enero a las 10:30 horas, Misa del Santísimo Nombre de Jesús.

 

  • Miércoles 06 de enero a las 10:30 horas, Misa de la Epifanía del Señor.

 

Todas las misas se celebrarán en el Oratorio de la Escuela de Cristo de Sevilla (callejón Alonso Chaparro s/n –a la altura del nº 20 de la calle Ximénez de Enciso. Barrio Santa Cruz).

Con el ruego de su asistencia para unirse a nosotros en estas celebraciones de Navidad y de la difusión entre sus familiares y amigos, les deseamos unas santas y felices pascuas in Xto et Maria.

Presepio San Francesco Greggio.Natividad2015

ARTÍCULO: 10 RAZONES PARA ELEGIR LA MISA TRADICIONAL

augustins14th-2-El profesor Peter Kwasniewski, uno de los más interesantes y prolíficos autores de lengua inglesa, señala, en un artículo publicado en el sitio OnePeterFive, 10 razones que nos ayudarán a superar las dificultades para asistir y participar de la Misa tradicional en nuestra localidad o en otras donde se celebre (falta de misa en un horario accesible para la familia, largas distancias que recorrer, tensiones con la familia o los amigos o incluso con sacerdotes que la desaconsejan,…etc.) y, en consecuencia, a tener una opción preferencial por la Misa en su Forma Extraordinaria o Gregoriana y realizar verdaderos sacrificios para promoverla y congregar a toda la familia al pie del altar de Dios Domingo tras Domingo.

Gracias a la traducción de la recomendable web Paix Liturgica podemos ofrecer este artículo a nuestros lectores, recomendando su difusión.

1. Seréis como los santos
Si se toma en consideración que la misa tradicional celebrada hasta 1970 era, en lo esencial, la de San Gregorio Magno (codificada hacia el año 600), estamos hablando de 1400 años de la vida de la Iglesia, es decir, la mayor parte de la historia de sus santos. Las oraciones, los himnos, las lecturas que han alimentado su fe son las mismas que alimentan la nuestra. Es la misa de Santo Tomás de Aquino, quien compuso el propio de la fiesta de Corpus Christi, es la misa a la que asistía San Luis Rey de Francia hasta tres veces por día, es la misa que sumía a San Felipe Neri en éxtasis de los que era preciso sustraerlo, es la misa que se celebraba clandestinamente en Inglaterra y en Irlanda en la época de las persecuciones, es la misa que rezaba San Damián de Molokai en la capilla construida con sus manos leprosas…

2. Lo que es verdadero para nosotros lo es aún más para nuestros hijos
La liturgia tradicional forma la mente y el corazón de nuestros hijos en la alabanza divina mediante la ejercitación de las virtudes de la humildad, la obediencia y la adoración silenciosa. Llena sus sentidos y su imaginación con los signos y los símbolos sagrados, con «ceremonias místicas» como las llamaba el Concilio de Trento. Los pedagogos saben que los niños son más sensibles a las ilustraciones visuales que a los largos discursos. La solemnidad de la liturgia tradicional abrirá a los niños catequizados a la trascendencia y hará nacer en muchos niños varones el deseo de servir en el altar.

3. La misa universal
La liturgia tradicional no sólo establece un vínculo de unidad temporal entre nuestra generación y las que nos han precedido, sino también un vínculo de unidad espacial entre todos los fieles del globo terrestre. Antes de la reforma litúrgica, era un gran consuelo para los viajeros descubrir que más allá de las culturas y los climas, la misa era siempre la misma en todas partes, la misma que celebraba el sacerdote de su parroquia. Era también la más evidente confirmación de la auténtica catolicidad de su catolicismo. ¡Qué contraste con ciertas parroquias actuales donde la misa cambia de un sacerdote a otro y de un domingo a otro…!

4. Sabemos a qué atenernos
Una ceremonia centrada en el sacrificio de Nuestro Señor en el Calvario. El silencio, antes, durante y después. Monaguillos varones únicamente. Sólo manos consagradas para tocar el Cuerpo de Cristo. Nada de extravagancias en los ornamentos o la música. En otros términos, la única actividad que el hombre, cuando no si celebra de manera inadecuada, no puede desviar de su único objeto: la alabanza del verdadero Dios. El padre Jonathan Robinson, del Oratorio de San Felipe Neri, en su libro The Mass and Modernity (Ignatius Press, 2005), escrito antes de que se familiarizara con la liturgia tradicional, señala que la atracción principal y perenne de lo que aún era el rito antiguo reside en que ofrece «una referencia trascendente », aunque sea mal celebrada (1). Mientras que, en la misa nueva, nada garantiza «la centralidad del misterio pascual» (2).

5. Es el original
El rito romano tradicional tiene una orientación teo y cristo céntrica patente, manifestada tanto la en la posición ad Orientem del celebrante como en los ricos textos del misal que destacan el misterio trinitario, la divinidad de Nuestro Señor y su sacrificio en la Cruz. Como bien lo ha documentado el profesor Lauren Pristas (3), las oraciones del nuevo misal carecen de claridad en la expresión del dogma y de la ascesis católica; en cambio, las oraciones del antiguo misal no tienen ni ambigüedad ni equívocos. Cada vez es mayor el número de católicos que se percatan de hasta qué punto la reforma litúrgica fue precipitada y de cómo conduce a la confusión a causa de sus opciones casi ilimitadas y de su discontinuidad con los catorce siglos anteriores de oración de la Iglesia.

6. Un santoral superior
En los debates litúrgicos, una gran parte de los intercambios se centra, como es lógico, en la defensa o la crítica de los cambios aportados al ordinario de la misa. Pero no se debe olvidar que una de las diferencias más importantes introducidas en el misal de 1970 es su calendario, empezando por el santoral. El calendario de 1962 es una maravillosa introducción a la historia de la Iglesia, en especial, la historia de la Iglesia primitiva, hoy tan frecuentemente olvidada. Está ordenado tan providencialmente que la sucesión de ciertas festividades forma conjuntos que ilustran una faceta particular de la santidad. Por su parte, los creadores del calendario reformado han eliminado o degradado 200 santos, empezando por San Valentín. San Cristóbal, el patrono de los viajeros, ha desaparecido, con la excusa de que no habría existido, a pesar de las innumerables vidas que salva cotidianamente. Se ha privilegiado de forma sistemática la ciencia histórica moderna frente a las tradiciones orales de la Iglesia. Esta preferencia científica hace pensar en las siguientes palabras de Chesterton en su obra Ortodoxia: «Es muy fácil comprender por qué una leyenda se considera y debe ser considerada con mayor respeto que una obra histórica. La leyenda es, generalmente, obra de la mayoría de los miembros de la aldea, una mayoría de hombres sanos de espíritu. El libro, por lo general, está escrito por el único hombre loco de la aldea» .

7. Un temporal superior
El temporal también padeció alteraciones. El ciclo litúrgico es mucho más rico en el calendario de 1962. Cada domingo del año tiene su contenido propio, que constituye una suerte de marcador para los fieles gracias al cual pueden medir, año tras año, su progreso o retroceso espiritual. El calendario tradicional observa antiguas circunstancias recurrentes, como las Cuatro Témporas o las Rogativas que manifiestan, además de nuestra gratitud hacia el Creador, nuestra sumisión alegre al ciclo natural de las estaciones y de las cosechas. El calendario tradicional no tiene un «tiempo ordinario», expresión muy poco feliz si se considera que después de la Encarnación ya nada puede ser «ordinario»; en cambio, tiene un tiempo después de la Epifanía y un tiempo después de Pentecostés, lo que prolonga el eco de dichas fiestas. Como Navidad y Pascua, Pentecostés, fiesta no menor, tiene su octava durante la cual la Iglesia cuenta con tiempo suficiente para renovar su ardor bajo el influjo del fuego celestial. Sin olvidar el tiempo de Septuagésima que ayuda al pueblo de Dios a pasar con suavidad de la alegría de la Navidad al dolor de la Cuaresma. Todos estos tesoros preciosamente conservados nos conectan con la Iglesia de los primeros siglos…

8. Una mejor introducción a la Biblia
La opinión corriente pretende que uno de los progresos principales del nuevo Ordo es su ciclo trienal y las lecturas más numerosas que supuestamente ayudan a un mejor conocimiento de la Biblia. Pero con esto se ignora que si bien es cierto que la nueva disposición ha multiplicado las lecturas, también ha destruido el vínculo que las unía en el antiguo Ordo y que constituía la trama de la misa domingo a domingo. En materia de lecturas bíblicas, el Ordo tradicional responde a dos principios admirables:
– en primer lugar, los pasajes no se eligen por su propio interés (con el fin de cubrir la mayor extensión posible de la Escritura) sino para iluminar la festividad particular celebrada;
– en segundo lugar, el acento, más que en una mayor alfabetización bíblica de los fieles, está puesto en la «mistagogia». En otras palabras, las lecturas de la misa no han sido concebidas como un curso bíblico dominical sino como una iniciación progresiva a los misterios de la fe a través de la liturgia. Su número más limitado, su concisión, su pertinencia litúrgica y su repetición anual las convierten en un agente muy eficaz de formación espiritual y en una perfecta preparación para el sacrificio eucarístico.

9. La devoción a la Sagrada Eucaristía
Naturalmente, la forma ordinaria puede ser celebrada con reverencia y devoción y en el momento de la comunión, puede ocurrir que sólo la distribuyan los ministros ordenados a los fieles en la boca. Pero todos los domingos, en la mayoría de las parroquias ordinarias, se recurre a los ministros extraordinarios para dar la sagrada comunión a los fieles presentes, quienes, en gran medida, la toman, más que la reciben, con la mano. Estas dos actitudes minan profundamente el sacrosanto respeto debido al Santísimo Sacramento y, por ende, la comprensión del misterio eucarístico. Y aun cuando uno comulgue en la boca, poniéndose en la fila del sacerdote en vez de en la del ministro extraordinario, se corre el riesgo de acercarse a Jesús Hostia con el alma distraída, atormentada o incluso, indiferente, lo que no es mejor. Momento de gran solemnidad, tradicionalmente muy edificante para los niños, la comunión termina, de este modo, por convertirse en un momento de agitación y confusión. El olvido de la presencia real de Nuestro Señor en la Sagrada Eucaristía desemboca inexorablemente en la «protestantización» de nuestra relación con Dios. Mientras que el indulto de la comunión en la mano no sea abolido, la liturgia tradicional es la única vía segura para preservar y alimentar nuestra comprensión del misterio de la presencia real de Nuestro Señor Jesucristo tanto en la Sagrada Eucaristía como en la Iglesia y en nuestras vidas de cristianos.

10. El misterio de la Fe
Si sólo hubiera que quedarse con una razón que justificara la elección de la forma extraordinaria, sería simplemente que ésta es la expresión más perfecta del Misterio de la Fe. Lo que San Pablo llamaban musterion y que la tradición latina designa con los términos de mysterium y sacramentum es todo menos un concepto marginal en la Cristiandad. La increíble revelación de Dios a los hombres, a lo largo de toda la historia y en particular en la persona de Cristo, es un misterio en el sentido más elevado del término: es la revelación de una realidad perfectamente inteligible pero siempre ineluctable, siempre luminosa pero enceguecedora por su misma luminosidad. Las ceremonias litúrgicas que nos ponen en contacto con Dios deberían llevar el sello de su esencia misteriosa eterna e infinita. Por su lengua sagrada, su ordenamiento, su música y la postura del sacerdote, la forma extraordinaria del rito romano tiene, sin duda alguna, ese sello. Al favorecer el sentido de lo sagrado, la misa tradicional conserva intacto el misterio de la fe (4).

NOTAS:
(1) Jonathan Robinson, The Mass and Modernity, Ignatius Press, 2005, p. 307.
(2) Ibid., p. 311.
(3) Collects of the Roman Missal: A Comparative Study of the Sundays in Proper Seasons Before and After the Second Vatican Council, London, T&T Clark, 2013.
(4) Durante muchos siglos –e incluso, según Santo Tomás de Aquino, desde los Apóstoles– el sacerdote ha dicho Mysterium Fidei en el momento de la consagración del cáliz.

MISA CATEDRA SAN PEDRO 2015

Misa tradicional en el altar de la Cátedra de la Basílica de San Pedro 2015

SEVILLA: CRÓNICA MISA Y TEXTO CONSAGRACIÓN UNA VOCE SEVILLA A LA INMACULADA CONCEPCIÓN

InmaculadaEl pasado martes 08 de diciembre, Festividad de la Inmaculada Concepción, se celebró Misa tradicional cantada en su honor, en el Oratorio de la Escuela de Cristo de Sevilla. A ella acudieron, además de los fieles que se dan cita cada Domingo y día de precepto, gran parte de los miembros de la Asociación Una Voce Sevilla, pues a su finalización, a través de su Presidente, en representanción de todos los asociados, y en presencia del Capellán de la Asociación, se realizó un acto de consagración ante la imágen de la Virgen Inmaculada, al igual que el recientemente llevado a cabo por la Federación Internacional Una Voce en Roma, por ser patrona de ésta y de las asociaciones que la componen, que su vez lo realizaron este mismo día de la Purísima en sus respectivos países, a lo largo y ancho de todo el orbe católico.

A continuación, les ofrecemos el texto del acto de consagración a la Inmaculada Concepción y algunas fotografías correspondientes a la celebración de la Misa y de dicho acto.

ACTO DE CONSAGRACIÓN

DE LA ASOCIACIÓN UNA VOCE SEVILLA

A LA INMACULADA CONCEPCIÓN

Santísima Virgen María, Señora nuestra amantísima: henos aquí reunidos a vuestros pies los miembros de la Asociación UNA VOCE SEVILLA, para celebrar el gran privilegio de vuestra Inmaculada Concepción, que os hizo idónea Madre de Dios, por lo cual todas las generaciones os han llamado, os llaman y os llamarán bienaventurada. Concebida y nacida sin la común culpa de los hijos de Adán, entrasteis a formar parte eminente de la economía salvífica decretada por Dios, y, asociándoos a la Pasión de vuestro Divino Hijo Jesucristo, contribuisteis de modo peculiarísimo a la obra de nuestra Redención. Natural consecuencia de vuestra Inmaculada Concepción, cumplido el curso de vuestra vida terrestre, sin conocer la corrupción del sepulcro, fuisteis exaltada sobre los ángeles y llevada en cuerpo y alma al Cielo, desde donde dispensáis todas las gracias salidas de las misericordiosas y muníficas manos de Dios. Y, como nueva reina Ester, rogáis por la salvación del pueblo cristiano ante el trono de vuestro Hijo, con quien reinaréis al final de los tiempos, cuando sean renovadas y sometidas a Él todas las cosas. Hoy, postrados ante vuestra soberana presencia, todos y cada uno de los miembros de nuestra Asociación, en unión de las demás asociaciones de la Federación de la que sois patrona, nos consagramos de modo especial a Vos bajo el inefable misterio de vuestra Concepción Inmaculada, piedra de toque de la genuina fe católica, y, aunque no nos ha sido dado seguiros en la inocencia, haced que al menos os imitemos en la entrega a Dios y en la docilidad a su voluntad, que se cumpla así en la tierra como en el cielo. Que nuestro culto a Dios, especialmente, sea un reflejo y anticipación de la liturgia celeste, en la que Cristo Rey, entronizado en el Cielo, actúa como Sumo y Eterno Sacerdote en el Santo de los Santos en adoración y para gloria del Padre. Éste es nuestro propósito como miembros de la Asociación UNA VOCE SEVILLA y de la Federación Internacional UNA VOCE, a fin de pregustar ya en este mundo la bienaventuranza prometida a los hijos de Dios. Bajo vuestro santo manto nos acogemos, pues, oh Madre Inmaculada: protegednos, bendecidnos e inspiradnos en nuestras vidas y en nuestros esfuerzos por preservar el tesoro de la herencia litúrgica de la Iglesia en comunión con el Romano Pontífice, vicario de vuestro Divino Hijo, y de nuestro arzobispo metropolitano, pastor de la iglesia hispalense, en ésta que tiene a honra ser llamada “la tierra de María Santísima”. Sean dados todo honor y toda gloria al Padre, del que sois hija predilecta; al Verbo Eterno en Vos encarnado, y al Espíritu Santo, vuestro divino Esposo, a la Trinidad Santísima, de la que sois templo y sagrario, por todos los siglos de los siglos. Oh María, sin pecado concebida: rogad por nosotros, que recurrimos a Vos. Amén.

En la Ciudad de Sevilla, a ocho de diciembre del Año del Señor de dos mil quince. Festividad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María.

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CONSAGRACION

SEVILLA: MARTES 8 DICIEMBRE MISA TRADICIONAL CANTADA INMACULADA

Inmaculada ConcepcionNos complace informarles que el próximo martes 8 de diciembre, Festividad de la Inmaculada Concepción, en su honor se oficiará –D.m.- Santa Misa cantada según el rito romano tradicional, a las 10:30 horas, en el Oratorio de la Escuela de Cristo de Sevilla. Será interpretado el propio y la Misa de Angelis en sus melodías gregorianas.

A su finalización, se llevará a cabo un acto de consagración de la Asociación Una Voce Sevilla a la Inmaculada Concepción, al igual que la que realizó recientemente la Federación Internacional Una Voce en Roma por ser patrona de ésta y de las asociaciones que la componen.

Con el ruego de su asistencia para unirse a nosotros en este acto de consagración y de la difusión entre sus familiares y amigos.

 

ALBACETE: INICIO MISA TRADICIONAL MENSUAL

Escudo AlbaceteTenemos el placer de informarles que, desde el pasado sábado 28 de noviembre,  se celebra mensualmente la Santa Misa tradiciona o gregoriana en la ciudad de Albacete en la capilla del Colegio Nuestra Señora del Rosario (Dominicas de la Anunciata), calle Salamanca nº 18. Su horario es a las 18:30 h (media hora antes se dará una breve catequesis) y celebrada por  los sacerdotes de la Iglesia del Salvador de Toledo. Mas información en albacetemisagregoriana@gmail.com. Deo Gratias.

Enhorabuena a nuestros hermanos de Albacete por contribuir a que este tesoro espiritual y litúrgico se celebre en otro lugar más de España.

santa misa albacete

 

SEVILLA: DOMINGO 1º ADVIENTO MISA TRADICIONAL CANTADA

escudodeftransparentepequAprovechamos esta entrada para comunicarles que, el próximo Domingo 29 de noviembre, 1º de Adviento, –D.m.- a las 10:30 horas, en el Oratorio de la Escuela de Cristo, c/ Carlos Alonso Chaparro s/n, la Santa Misa según el Rito Romano tradicional será oficiada de forma cantada. Será interpretado el propio y la Misa de Angelis en sus melodías gregorianas.

El sacerdote oficiante será nuestro Capellán, el Rvdo. P. Pablo Díez Herrera, y la Misa será servida por los miembros de nuestra Escuela de Acólitos, Servite Domino.

Con el ruego de su asistencia y que difundan esta celebración entre sus familiares y amigos, reciba un cordial saludo en Xto et Maria.

 

UNA VOCE SEVILLA

CALENDARIO LITÚRGICO TRADICIONAL 2015-2016

calendario 2016

Con ocasión del inicio del nuevo año litúrgico, la Iglesia del Salvador de Toledo ha publicado, un año más, el calendario tradicional para el ciclo 2015-2016. Es de gran utilidad e interés para sacerdotes y fieles que celebran o asisten, respectivamente, a la Misa según el Rito Romano tradicional y rezan el Breviarium Romanum, conforme al Misal de Juan XXIII.

El calendario consta de 214 páginas. Encuadernación en wiro con tapas duras e impresión en color. Contiene el ordo diario de la misa y del oficio divino de todo el año litúrgico, con introducciones a los tiempos litúrgicos y sus normas, a las fiestas más importantes y a algunas peculiaridades de la forma extraordinaria del Rito Romano. Además contiene esquemas introductorios sobre las nociones fundamentales del Año Litúrgico y sus normas, así como esquemas explicativos del oficio. En Apéndice se recogen las lecciones contratas de la fiesta de los santos aprobadas para el Calendario Nacional del Reino de España (1963). Asimismo, el calendario trae las citas de las lecturas diarias de la Santa Misa con una frase resumen, con los títulos de las misas correspondientes a cada celebración.

PRECIO: 11,50 euros + gastos de envío.

PEDIDOS:

Iglesia del Salvador de Toledo

Email: misagregorianatoledo@gmail.com

Tlfno. (00 34) 622 53 45 16

Dirección postal: Pasaje de las Hazas, 2 Bº N. 45002 TOLEDO (ESPAÑA)

SEVILLA: MISA TRADICIONAL DIFUNTOS VIERNES 20 NOVIEMBRE

 ESCUDO UVS COLOR

LA ASOCIACIÓN UNA VOCE SEVILLA

 

Ruega una oración por los familiares de los asociados y simpatizantes de la Misa tradicional en Sevilla.

Especialmente por los socios fallecidos este año.

 

D. ANTONIO SÁNCHEZ GONZÁLEZ-DEL PINO

D. JUAN FRANCISCO BASCONES ROBLES

D. PEDRO LUIS BARROSO VILLAR 

Requiescant in pace

 

 

El Presidente y la Junta Directiva

 

RUEGAN la asistencia a la misa gregoriana de Réquiem que, en sufragio por sus almas, se celebrará el próximo viernes, día 20 de noviembre, a las seis de la tarde, en el Oratorio de la Escuela de Cristo, c/ Carlos Alonso Chaparro. Barrio de Santa Cruz. Previamente, a las cinco y cuarto se rezará el santo Rosario.

PONENCIA: LOS ORÍGENES APOSTÓLICOS-PATRÍSTICOS DE LA «MISA TRIDENTINA»

VIDRIERA MISA TRADICIONALRecomendamos a nuestros lectores la interesante ponencia que ofreció sor Maria Francesca Perillo, de la rama femenina de los Franciscanos de la Inmaculada, sobre la Misa tradicional, en el Tercer Convenio Summorum Pontificum celebrado en Roma en 2011, y que a continuación transcribimos su introducción.

La Misa «Tridentina» no fue inventada por San Pío V ni por el Concilio de Trento, sino que se remonta a los tiempos apostólicos. La liturgia, de hecho, no es la expresión de un sentimiento de los fieles, sino que es «la» oración oficial de la Iglesia; es Dogma rezado. Contiene algo de eterno que no está construido por manos humanas. «Ecce ego sum ​​vobiscum», dice Cristo a su Iglesia (Mt 28,20).

Introducción

El término «Misa Tridentina» o «Misa de San Pío V» indica, por lo general, la celebración del rito de acuerdo con el llamado Vetus Ordo, es decir, anterior a la reforma litúrgica post-conciliar. Se trata de dos expresiones inadecuadas, ya que, si bien es cierto que el Papa San Pío V promulgó un Misal a continuación del Concilio de Trento, en realidad no hizo sino fijar y circunscribir cuidadosamente un ritual que ya estaba en uso en Roma desde hacía siglos. Su origen se remonta, en sus elementos esenciales, por lo menos a mil años antes, precisamente al Papa San Gregorio Magno. De este último pontífice resulta también el nombre, más correcto pero no exhaustivo, de rito gregoriano. No exhaustivo porque desde San Gregorio el Grande, como veremos, el rito se remonta a los tiempos apostólicos para finalmente enlazarse a la Última Cena y al Sacrificio cruento de Nuestro Señor Jesucristo, de los cuales cada Misa es representación constante e incruenta actualización.
Se ha observado con razón que la Misa (así como también el antiguo Breviario) no tiene autor, ya que de una gran parte de sus textos no puede decirse cuándo hayan tenido origen ni cuándo hayan encontrado una sistematización definitiva. Cada cual, por esto, «percibía que era algo eterno y no construido por manos humanas» [1] (M. Mosebach). Es cierto, en efecto, que el Misal Romano -como afirma el beato Ildefonso Schuster- representa en su conjunto «la obra más elevada e importante de la literatura eclesiástica, la que mejor refleja la vida de la Iglesia, el poema sagrado en el que han puesto mano cielo y tierra» [2].
«Nuestro Canon -afirma Adrien Fortescue- está intacto, como todo el esquema de la Misa. Nuestro Misal sigue siendo el de san Pío V. Tenemos que agradecer que su mandato haya sido muy escrupuloso en mantener o restaurar la antigua tradición romana. En esencia, el Misal de san Pío V es el Sacramentario Gregoriano, modelado en el libro gelasiano, que a su vez depende de la colección leonina. Encontramos las oraciones de nuestro Canon en el tratado De Sacramentis, y referencias al mismo Canon en el siglo IV. Así, nuestra Misa se ​​remonta, sin cambios esenciales, a la época en la que por primera vez se desarrolló a partir de la más antigua Liturgia […] A pesar de los problemas sin resolver, a pesar de los cambios sucesivos, no existe en la cristiandad otro rito tan venerable como el nuestro» [3].
Antes de profundizar en lo específico de la materia, nos parece oportuno recordar y reiterar algunos principios fundamentales de la sagrada Liturgia que parecen haber caído en el olvido con consecuencias lo bastante aberrantes como para reducir las sagradas Sinaxis a celebraciones «etsi Deus non daretur» [4]. Lo que significa de facto la muerte de la Liturgia.
El primer principio es que la Liturgia no es, nunca ha sido ni será nunca, la expresión del sentimiento del fiel hacia su Creador. Es más bien el cumplimiento por parte del fiel de un deber suyo para con Dios, que debe expresar de acuerdo con las mismas enseñanzas divinas. Es el llamado ius divinum, a saber, el derecho de Dios a ser adorado como Él ha establecido. La Liturgia no es cualquier oración que el fiel dirige espontáneamente a Dios, sino «la» oración oficial de la Iglesia: no hay en ella nada que inventar, ni que innovar, ni que adaptar. «La liturgia nunca es propiedad privada de nadie, ya sea del celebrante o de la comunidad» (Encíclica Ecclesia de Eucharistia, n. 52). No es «la expresión de la conciencia de una comunidad, por lo demás dispersa y cambiante» [5]. En virtud de esto, la Liturgia católica no es y no puede ser «creativa» [6]. No lo puede ser por la sencilla razón de que no es un producto humano, sino la obra de Dios, como lo ha subrayado en repetidas ocasiones el Santo Padre[7]. Es interesante observar en este sentido cómo ya en el siglo primero, la Liturgia – aunque todavía en un estado primitivo – tenía un orden propio que los cristianos consideraban remontable al mismo Cristo. Fortescue nota que, desde su creación, la oración de los primeros cristianos nunca consistió en reuniones organizadas para su propio solaz [8]. Lo demuestra con evidencia meridiana la primera carta de san Clemente a los Corintios, que dice lo siguiente: « 1. Debemos hacer con orden todo aquello que el Señor nos manda cumplir en los tiempos establecidos. 2. Él nos prescribió hacer las ofrendas y las liturgias, y no al azar o sin orden, sino en circunstancias y horas establecidas. 3. Él mismo, con su soberana voluntad, determina dónde y por quién quiere que se cumplan, para que todo lo que se hace santamente con su santa aprobación sea grato a su voluntad. 4. Los que hacen sus ofertas dentro de los tiempos establecidos son apreciados y amados. Siguen las leyes del Señor y no yerran. 5. Al sumo sacerdote le son conferidos oficios litúrgicos especiales, a los sacerdotes se les ha asignado una tarea específica y a los levitas les incumben sus propios servicios [Las Órdenes menores abolidas por Paulo VI, Ministeria quaedam]. El laico está ligado a los preceptos laicos» (Capítulo XL). Desde el primer siglo, por tanto, hay en el Culto Divino un orden bien establecido y una jerarquía que se consideran como provenientes del Señor.
En segundo lugar, la Liturgia está anclada en la Tradición, que es fuente de la revelación al par de la Sagrada Escritura. «La Liturgia -afirma el gran liturgista dom Guéranger- es la misma Tradición en su más alto grado de poder y solemnidad»; es «el pensamiento más santo de la sabiduría de la Iglesia por el hecho de ser ejercida por la Iglesia en unión directa con Dios en la confesión (de fe), en la oración y en la alabanza». La liturgia, en otras palabras, es el dogma rezado.
Los enemigos de la Iglesia conocen a fondo este principio. Ellos saben bien que el pueblo de Dios es instruido, en primer lugar, por y en las sagradas Sinaxis. Demolidas aquellas, se demuele la fe.
Con visión profética dom Guéranger había comprendido que el odio hacia la Liturgia católica es un denominador común de los diversos novatores que se sucedieron en el curso de los siglos, los cuales para atacar al Dogma católico empezaron su feroz obra de destrucción partiendo de la Liturgia. «El primer carácter de la herejía antilitúrgica -escribe- es el odio de la Tradición en las fórmulas del culto divino. No se puede negar la presencia de este específico carácter en todos los herejes, desde Vigilancio hasta Calvino, y la razón es fácil de explicar. Cada sectario que quiere introducir una nueva doctrina se encuentra necesariamente en presencia de la Liturgia, que es la tradición en su máxima potencia, y no podrá encontrar reposo mientras no haya silenciado esta voz, mientras no haya arrancado estas páginas que dan refugio a la fe de los siglos pasados. De hecho, ¿de qué manera se han establecido y mantenido en las masas el luteranismo, el calvinismo, el anglicanismo? Para lograr esto no se ha debido hacer otra cosa que sustituir nuevos libros y nuevas fórmulas a los libros y a las fórmulas antiguas, y así todo fue cumplido» [9].
La Tradición es anterior a la Sagrada Escritura y abarca un campo mucho más amplio. Se trata de una fuente de la Revelación que se distingue de las Sagradas Escrituras, fuente que merece la misma fe (así lo expresan el Concilio de Trento y el Concilio Vaticano I). San Vicente de Lerins (†ca 450) consideraba genuina tradición apostólica aquello que satisfacía contemporáneamente a las tres siguientes condiciones: quod semper, quod ab omnibus, quod ubique [10], es decir aquello que ha sido creído en todo momento, por todos los fieles y en todo lugar.
La tradición está presente en la Liturgia, que contiene las oraciones y los ritos del culto público y de los Sacramentos. No es por casualidad que ya en las primeras décadas del 400 se encontrara citada la máxima «legem credendi lex statuat supplicandi«, es decir, que la oración litúrgica (lex supplicandi) sea fuente (statuat) de cognición teológica (legem credendi).
Esta máxima milenaria -sobre la cual volveremos- indica la vital importancia y la enorme utilidad de mantener inalterada y en uso la Liturgia tradicional, y en particular la de la Santa Misa, para salvaguardar la Fe. También indica que (y sin ánimo de agraviar la creatividad de los sacerdotes y de los fieles) la creación de nuevas liturgias puede fácilmente corromper la Fe (y de hecho la corrompe) introduciendo ritos y oraciones carentes de aquel rigor teológico que garantiza una interpretación unívoca y ortodoxa.
En este sentido, el ostracismo al que se condena el Misal de san Pío V, síntesis y expresión de una tradición milenaria que se remonta -a través de varias etapas- a los tiempos apostólicos, constituye aún hoy un evidente signo de aquel odio a la Tradición que desde siempre ha caracterizado a la mente de lo novatores de todas las edades.

Fuente: Chiesa e post Concilio y traducción por Flavio Infante.

 

NOTAS
[Aludimos a las fuentes citadas por la propia autora, con los títulos y ediciones tal como aparecen consignados]
1. M. Mosebach, Eresia dell’informe. La Liturgia romana e il suo nemico, Siena 2009, p. 49.

2. I. Schuster, Liber Sacramentorum. Note storiche e liturgiche sul Messale Romano, vol. I, Torino-Roma 1929, p. 1.

3. A. Fortescue, The Mass. A study of the Roman Liturgy, London 1912, p. 213
4. El cardenal Ratzinger escribe que la Liturgia «a veces se concibe etsi Deus non daretur: como si en ella no importara más si Dios existe y si nos habla y nos escucha. Pero si en la Liturgia ya no aparece más la comunión de la fe, la unidad universal de la Iglesia y de su historia, el misterio de Cristo viviente, ¿dónde es que la Iglesia aparece todavía en su sustancia espiritual? Entonces la comunidad se celebra sólo a sí misma, sin que esto valga la pena. Y, dado que la propia comunidad no tiene subsistencia por sí misma sino que, en tanto unidad, tiene su origen por la fe de parte del mismo Señor, se hace inevitable en estas condiciones que se llegue a la disolución en partidos de todo tipo, a la contraposición de partidos en una Iglesia que se desgarra a sí misma» (J. Ratzinger, La mia vita, Cinisello Balsamo 1997, pp. 110-113).

5. J. Ratzinger, La teologia della Liturgia, Abbazia di Fontgombault, 22-24 luglio 2001.
6. Sobre las desviaciones de la «creatividad litúrgica», véase R. Amerio, Iota unum. Studio delle variazioni della Chiesa cattolica nel secolo XX, Milano-Napoli 1989, III ed., pp. 530ss.

7. En su correspondencia con el padre Matías Augé, que tuvo lugar entre noviembre de 1998 y febrero de 1999, el entonces cardenal Joseph Ratzinger presenta como una «amenaza» para la unidad del rito romano no el indulto (hoy podríamos decir el motu proprio que liberalizó el uso del antiguo misal), sino la «creatividad salvaje.» Escribía el cardenal: «esta unidad hoy no se ve amenazada por las pequeñas comunidades que hacen uso del indulto [diríamos del motu proprio] y se encuentran a menudo tratadas como leprosos, como personas que hacen algo indebido, incluso inmoral; no, la unidad del Rito Romano se encuentra amenazada por la creatividad salvaje, a menudo alentada por liturgistas … En esta situación, la presencia del Misal anterior puede convertirse en un dique contra las alteraciones de la Liturgia, por desgracia frecuentes, y ser así un apoyo de la reforma auténtica»Cf.http://blog.ilgiornale.it/tornielli/2010/10/01/ratzinger-la-lettera-sulla-creativita-selvaggia/.
8. A. Fortescue, op. cit., p. 12.
9. Dom P. Guéranger, Istitutiones liturgiques, Parigi 1878, pp. 388-407 (aquí p. 398).
10. Textualmente: magnopere curandum est ut id teneatur quod ubique, quod semper, quod ab omnibus creditum est. (PL CIT). Sobre el argumento, véase el recentísimo estudio de mons. Brunero Gherardini, Quaecumque dixero vobis. Parola di Dio e Tradizione a confronto con la storia e la teologia, Torino 2011, que dedica al Lerinense un entero parágrafo (pp. 88-99)

11. Aparte de los estudios que serán citados en el curso del presente trabajo señalamos los siguientes: Sacramentario Gelasiano, PL t. LV, LXXIV; Sacramentario Gregoriano, PL t. LXXXVIII; E. Caronti, Il Sacrificio Cristiano e la Liturgia della Messa, Torino 1922; Dom Botte, Le Canon de la messe romaine, Lovanio 1935; G. Vagaggini, La santa Messa, Roma 1945; J. Jungmann, Missarum solemmnia, 2 vols., Torino 1953; Roguet, La Messa, Alba 1954; T. Schnitzler, Meditazioni sulla Messa, vol. I: Canone e Consacrazione, Roma 1956; J. Jungmann, La santa Messa come offerta della comunità cristiana, Milano 1956; T. Schnitzler, Meditazioni sulla S. Messa, I y II vols., Roma 1960; A. Reid, The organic Development of the Liturgy, Farnborough 2004.

MONS. GUIDO POZZO: «LA LITURGIA ANTIGUA ES UNA REALIDAD VIVA DE LA IGLESIA»

Mons. Guido PozzoTranscribimos a continuación, un extracto en español,  publicado por el blog El Búho escrutador, de la homilía que Mons. Guido Pozzo, Secretario de la Comisión Ecclesia Dei, pronunció el pasado 23 de octubre en la iglesia de Santa María in Campitelli, con ocasión de la reciente peregrinación Summorum Pontificum a Roma.

“¿Dónde se puede por otra parte vivir, contemplar e interiorizar, de modo privilegiado y seguro, el encuentro con el misterio divino?

La grandeza de la liturgia no consiste en ofrecer una diversión espiritual, por muy grata que sea, sino en dejar que nos toque el misterio de Dios que se hace presente a nosotros, pues por nuestras solas fuerzas no conseguiríamos aproximarnos a él.

La celebración de la Santa Misa en el rito romano tradicional pone en evidencia elementos y aspectos indispensables para hacernos percibir la sacralidad del Rito, la presencia real de Cristo, el carácter sacrificial de la Misa que es, precisamente, el sacrificio de Cristo. Todo esto ayuda en la construcción del cuerpo de Cristo que es la Iglesia.

La liturgia antigua no es una reliquia del pasado sino una realidad viva de la Iglesia que contribuye a hacer actual el patrimonio de santidad y de oración que la Tradición nos transmite.

La celebración de la Santa Misa según la liturgia tradicional nos hace también tomar una mejor conciencia de que la razón de ser de la liturgia es la adoración del misterio de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. La grandeza de la liturgia y su fuerza residen en la educación de los creyentes a la adoración: solo en la adoración puede madurar la experiencia profunda de un verdadero encuentro con el Dios vivo. En el acto de adoración también madura la misión social de la eucaristía, que no solo estrecha las distancias entre Dios y nosotros, sino que tiende también a derribar las fronteras que nos separan unos de otros y que impiden la reconciliación fraterna y el buen entendimiento entre los hombres.

Durante vuestra peregrinación romana, ahora que está a punto de abrirse el año jubilar de la misericordia, proclamad en voz alta la profesión de nuestra fe católica. Creemos con una certeza firme que el Señor Jesús ha vencido el mal y la muerte. Firmes en esta segura confianza, nosotros nos confiamos a Él: Cristo presente en medio de nosotros vence la potencia del Maligno y la Iglesia, como comunidad visible de su misericordia, permanece como el signo de nuestra reconciliación definitiva con el Padre”.

Fuente: riposte-catholique. homelie-de-mgr-guido-pozzo