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BENEDICTO XVI: NUEVO RESPALDO A LA MISA TRADICIONAL

Santo Padre Benedicto XVICon ocasión de la Peregrinación Internacional Populus Summorum Pontificum 2014celebrada el pasado fin de semana en Roma, y cuyo culmen fue la Misa Pontifical que celebró S.E.R. el Cardenal Burke en la Basílica de San Pedro, Su Santidad el Papa emérito Benedicto XVI dirigió una carta al delegado general de dicha Peregrinación, don Giuseppe Capoccia, en el que, una vez más, muestra su respaldo a la Misa tradicional. A continuación transcribimos en español su texto y publicamos una fotografía de la misiva:

«Ilustrísimo Señor Delegado General:

Finalmente encuentro tiempo de agradecerle por su carta del 21 de agosto pasado. Estoy muy contento de que el usus antiquior viva ahora una paz plena en la Iglesia, también entre los jóvenes, apoyado y celebrado por grandes cardenales.

Espiritualmente estaré con Vosotros.

Mi estado de «monje de clausura» no me permite una presencia también exterior. Dejo mi clausura solo en casos particulares, invitado personalmente por el Papa.

En comunión de oración y amistad.

Vuestro en el Señor

Benedicto XVI«.

Benedetto Coetus Oct-10-2014

BENEDICTO XVI: AGRADECIMIENTO Y FRUTOS DEL PONTIFICADO

Benedicto XVIEl once de febrero del pasado año, festividad de la Aparición de Nuestra Señora la Virgen Inmaculada (Lourdes), el Papa emérito anunció a la Cristiandad su renuncia. Han sido varias las ocasiones – que en el día de hoy queremos reiterar-, en las que públicamente la Asociación Una Voce Sevilla ha manifestado su profunda gratitud al Santo Padre Benedicto XVI por todo lo realizado en su pontificado en favor de la liturgia en la Iglesia, a pesar de las grandes dificultades y oposiciones con las que contó, y en concreto por la promulgación del Motu Proprio Summorum Pontificum,  en 2007, el cual ofreció nuevamente a todos los fieles la posibilidad de beneficiarse de todas las riquezas litúrgicas, espirituales y pastorales que se contienen en el misal codificado por San Pio V y promulgado por el beato Juan XXIII.

Traemos a colación, en el día de hoy, entre otros muchos, los siguientes frutos del referido Motu Proprio:

1º Los 348 Cardenales y Obispos que desde ese año han oficiado y/o asistido a actos litúrgicos según el Rito Romano tradicional. Para conocer sus nombres y nacionalidad, pueden consultar la lista elaborada por el blog Acción Litúrgica.

2º Los progresos en la celebración de la Santa Misa según la Forma Extraordinaria en un país como Estados Unidos, como se corrobora en un estudio publicado por la web Pax Liturgique, en su correo 42, que refleja hasta que punto aquella tiene asegurado un futuro esperanzador debido a la demanda que existe en torno a ella.

Dios guarde al Santo Padre emérito Benedicto XVI, definido por el Papa Francisco como «un hombre valiente y humilde», por muchos años.

IN MEMORIAM: CARDENAL BARTOLUCCI

Cardenal Bartolucci-2-A la edad de 96 años falleció el pasado 11 de noviembre el cardenal Domenico Bartolucci. Gran músico y compositor, fue nombrado Maestro de la Capilla Sixtina con el Papa Pío XII, y fue preterido y relevado, en las últimas décadas del pasado siglo XX.

Benedicto XVI lo rehabilitó nombrándolo Maestro emérito perpetuo de la citada Capilla Sixtina, y creándolo cardenal en el consistorio de 20 de noviembre de 2010, con el título de Cardenal diácono de los Santísimos Nombres de Jesús y María en vía Lata.

Gran amante de la liturgia romana tradicional celebró ésta durante toda su larga vida.

La web recomendada El Búho escrutador  al cumplirse un mes de su fallecimiento, a modo de humilde homenaje -al que se une nuestra Asociación-, recoge una selección de textos esclarecedores tomados de diversas entrevistas que concedió en sus últimos años, luego de su nombramiento como Cardenal por el Papa Benedicto XVI:

Los Padres del Concilio no tenían ninguna intención de cambiar la liturgia, y por lo tanto tampoco tuvieron intención de cambiar la música sacra en su relación con ella. El Papa Pío XII había comenzado la reforma de la Semana Santa, pero en la Mediator Dei había expresado también indicaciones claras y se presentaban los principios para una comprensión auténtica de la liturgia, los cuales lamentablemente no fueron tenidos en cuenta más adelante. Además, conociendo a Juan XXIII, estoy seguro de que no habría permitido todos los cambios que han empobrecido extremadamente la vida litúrgica de la Iglesia”.
Una lectura coherente del documento sobre la liturgia pone de manifiesto que, en la práctica, lo que se hizo no correspondía a los deseos de los Padres. Hubo una gran banalización de nuestra adoración, que fue alentada por una manera pragmática e incompleta de interpretar la Sacrosanctum Concilium”.
El lugar de la música en la liturgia antigua era muy grande, y nuestro papel no era para divertir a los fieles, sino un verdadero ministerio litúrgico”.
 
“Yo diría que todos los cambios que se produjeron, y que a mi juicio son negativos, se determinaron por el trabajo de aplicación de los documentos conciliares. Esto fue hecho por una comisión (el Consilium ad exsequendam constitutionem de sacra Liturgia), que no cumplieron con papel, y en la que trabajaron personas que querían imponer sus propias ideas, distanciándose de las ideas oficiales de los documentos. La forma en que esta comisión trabajó ha sido analizada en un estudio muy preciso por Nicola Giampietro, OFM Cap., basándose en los diarios del cardenal Ferdinando Antonelli, que analizó la evolución de la reforma litúrgica 1948-1970. Esta contribución académica ha puesto mucha luz sobre las acciones de las comisiones, sobre la pobre formación de sus miembros, y la falta de profesionalidad con que se desmanteló el patrimonio litúrgico que la Iglesia siempre había celosamente guardado en su vida litúrgica. Como observaba el cardenal en sus notas personales: «La ley litúrgica, que hasta que el Concilio era sagrada, para muchos ya no existe. Todo el mundo se considera autorizado a hacer lo que le gusta, y muchos de los jóvenes hacen exactamente eso. [ … ] En el Consilium hay pocos obispos que tengan una competencia especial en liturgia, muy pocos son teólogos reales. La deficiencia más grave en todo el Consilium es la de los teólogos. [ … ] Estamos en el reino de la confusión. Lo lamento, porque las consecuencias serán tristes«.
«Después del Concilio, y después de los diversos experimentos que por desgracia se permitieron (como si la liturgia de la Iglesia fuera algo para experimentar, o hacer en un tablero de dibujo), se produjo una liturgia que era sustancialmente nueva».
 
«Benedicto XVI ama mucho el canto gregoriano y la polifonía y quiere recuperar el uso del latín. Entiende que sin el latín el repertorio del pasado está destinado a ser archivado. Es necesario tornar a una liturgia que de espacio a la música, al gusto de lo bello, y también al verdadero arte sagrado«.
Hay contextos en donde se requiere una Schola Cantorum o en cualquier caso un coro que pueda hacer verdadero arte. Pensemos, por ejemplo, del repertorio del canto Gregoriano que requiere que verdaderos artistas hagan lo que debería ser, o del gran repertorio polifónico. En estos casos el pueblo participa en todo derecho, siendo alimentado y escuchando, pero son los cantores quienes ponen su profesionalismo y su competencia al servicio de otros. Tristemente, en estos años de innovación, muchos han pensado que participar significa “hacer cualquier cosa”.
Yo no sé si, ¡ay de mí!, han estado en un funeral: “aleluyas”, aplausos, frases risueñas; uno se pregunta si esta gente leyó alguna vez el Evangelio. Nuestro Señor mismo lloró sobre Lázaro y su muerte. Aquí, con este sentimentalismo insípido, no se respeta ni siquiera el dolor de una madre. Yo les habría mostrado cómo asistía el pueblo a una Misa de difuntos, con qué compunción y devoción se entonaba aquel magnífico y tremendo Dies Irae”.
“Mire, defender el rito antiguo no es ser del pasado sino ser “de siempre”. Vea, se comete un error cuando a la misa tradicional se la llama “Misa de San Pío V” o “Tridentina”, como si fuese la Misa de una época particular: es nuestra Misa, la romana, es universal en los tiempos y en los lugares, una única lengua desde la Oceanía hasta el Ártico”.

 

Cuando se hacen desgarros en el tejido litúrgico, esos agujeros son difíciles de cubrir, ¡y se ven! Nuestra liturgia plurisecular debemos contemplarla con veneración y recordar que, en el afán de“mejorarla”, corremos el riesgo de hacerle sólo daños”.

Requiescat in pace

Entrevista al Card. Burke: Espíritu y frutos de Summorum Pontificum

Cardenal BurkeLa web amiga Acción Litúrgica publica en español un extracto de una entrevista, realizada por la americana The Wanderer, a Su Eminencia del Cardenal Raymond Leo Burke, Prefecto del Tribunal de la Signatura Apostólica, en la que se expresa sobre el espíritu y frutos del Motu Proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI:

«He constatado una serie de beneficios. En primer lugar, ahora hay un sentido mucho más fuerte de la acción divina en la forma ordinaria. Había una cierta tendencia en la celebración de la forma ordinaria a poner el centro de atención en el sacerdote y la congregación, en lugar de Cristo, quien llega en medio de la congregación a través del ministerio del sacerdote, para dar el regalo de su vida como lo dio primero en el Calvario y renovar ese sacrificio para nosotros en cada Santa Misa.
Otro beneficio estrechamente conectado es un reconocimiento de la verdadera reforma de la liturgia deseada por el Concilio, a saber: una reforma que en continuidad con la tradición centenaria de la iglesia, no una renovación que sería una ruptura de la tradición litúrgica. La celebración de las dos formas del rito romano han conducido a una creciente conciencia de la necesidad de recuperar algunos de los elementos de la tradición litúrgica descartados con demasiada velocidad después del Concilio, contrariamente a la intención del Concilio.
En otras palabras, lo que el Papa Benedicto XVI tenía en mente era promover la reforma verdaderamente deseada por el Concilio: una reforma en continuidad con la tradición centenaria de la iglesia y no una ruptura«.

SUMMORUM PONTIFICUM

GRACIAS TIBI BENEDICTO XVI«Con nuestros hermanos católicos, los que están unidos de una manera particular a las tradiciones romanas de la Santa Madre Iglesia, ahora debemos mirar hacia atrás y reflexionar sobre los 8 años largos años de pontificado terminados. Damos las gracias al Papa Benedicto por su apoyo a las tradiciones de la Iglesia, especialmente a las litúrgicas, en torno al Santo Sacrificio de la Misa. Naturalmente cada grupo y tendencia dentro de la Iglesia tiende a ver sus propias necesidades esenciales, posiblemente con vistas a la las expectativas de los demás. Sin embargo, no fue para complacer a una facción, sino para el bien general de la Iglesia universal que el Papa Benedicto XVI levantó las restricciones a la liturgia tradicional en su motu proprio Summorum Pontificum (7 de julio de 2007). Como se explica en la instrucción Universae Ecclesiae (30 de abril de 2011): «El Motu Proprio manifiesta su preocupación como Vicario de Cristo y Pastor Supremo de la Iglesia Universal, y tiene el objetivo de: a. ofreciendo a todos los fieles [énfasis nuestro] la liturgia romana en el Antiquior Usus, considerada como un tesoro precioso para ser preservado; b. garantizar y asegurar el uso de la Forma extraordinaria para todos los que lo soliciten, teniendo en cuenta que el uso de la liturgia romana 1962 es una facultad otorgada generosamente por el bien de los fieles y por lo tanto debe ser interpretado en un sentido favorable a los fieles quiénes son sus destinatarios principales; c. promover la reconciliación en el seno de la Iglesia «(# 8). Podemos notar que el objetivo primario del Santo Padre era el beneficio de todos los fieles católicos, con independencia de su conocimiento de la liturgia tradicional. Esto demuestra que pertenece el antiquior usus a la esencia misma y el futuro de la Iglesia. No es una opción transitoria dada para complacer a una minoría, sino un componente vital dentro de la expresión de perenne de catolicismo. Por lo tanto, la gratitud al Papa Benedicto por Summorum Pontificum no es sólo la nuestra, sino la de toda la Iglesia universal, con el mismo espíritu de universalidad, es decir, de la catolicidad, que inspiró su apoyo a la liturgia tradicional. Nuestro agradecimiento, no es egoístas, sino fraterno, por su servicio a todos nuestros hermanos católicos».( Traducción: Dowry – periódico inglés del Distrito de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro, Invierno/2013, Editorial )

Oremus pro pontifice nostro Benedicto

San Pedro Vaticano
Oremus pro pontifice nostro Benedicto.
Dominus conservet eum, et vivificet eum, et beatum faciat eum in terra, et non tradat eum in animam inimicorum eius.
Deus omnium fidelium pastor et rector, famulum tuum Benedicto XVI, quem pastorem Ecclesiae tuae praeesse voluisti, propitius respice: da ei, quaesumus, verbo et exemplo, quibus praeest, proficere; ut ad vitam, una cum grege sibi credito, perveniat sempiternam. Per Christum Dominum nostrum. Amen.
Paternoster, Ave Maria, Gloria
*     *     *
Ut Ecclesiam tuam sanctam regere et conservare digneris,
R. te rogamus, audi nos.
Ut domum Apostolicum et omnes ecclesiasticos ordines in sancta religione conservare digneris,
R. te rogamus, audi nos.
Ut inimicos sanctae Ecclesiae humiliare digneris,
R. te rogamus, audi nos.
Ut regibus et principibus christianis pacem et veram concordiam donare digneris,
R. te rogamus, audi nos.
Ut cuncto populo christiano pacem et unitatem largiri digneris,
R. te rogamus, audi nos.
Ut omnes errantes ad unitatem Ecclesiae revocare, et infideles universos ad Evangelii lumen perducere digneris,
R. te rogamus, audi nos.
Ut nosmetipsos in tuo sancto servitio confortare et conservare digneris,
R. te rogamus, audi nos.

@Pontifex_ln: Cuenta en latín del Papa en twitter

TWITTER BENEDICTO XVIEl Papa Benedicto XVI tiene una nueva cuenta en twitter, esta vez en latín, la lengua universal de la Iglesia Católica.

La cuenta para poder seguir los mensajes del Santo Padre: @Pontifex_ln

Motu Proprio «Latina lingua»:El Papa instituye una Academia pontificia para promover el latín

El pasado 10 de noviembre Benedicto XVI publicó el Motu Proprio «Latina lingua» mediante el cual instituye la Academia Pontificia de Latinidad, con la intención de promover el conocimiento y el uso de la lengua latina en el seno de la Iglesia Católica.

A continuación ofrecemos el texto, traducido por la web amiga La Buhardilla de Jerónimo la cual recomendamos desde este blog:

1. La lengua latina ha sido siempre tenida en altísima consideración por la Iglesia Católica y por los Romanos Pontífices, los cuales han promovido asiduamente el conocimiento y la difusión, habiendo hecho de ella la propia lengua, capaz de transmitir universalmente el mensaje del Evangelio, como ya es afirmado con autoridad por la Constitución Apostólica Veterum sapientia de mi Predecesor, el Beato Juan XXIII.

En realidad, desde Pentecostés, la Iglesia ha hablado y ha rezado en todas las lenguas de los hombres. Sin embargo, las Comunidades cristianas de los primeros siglos usaron ampliamente el griego y el latín, lenguas de comunicación universal del mundo en que vivían, gracias a las cuales la novedad de la Palabra de Cristo encontraba la herencia de la cultura helenista-romana.

Después de la desaparición del Imperio romano de Occidente, la Iglesia de Roma no sólo continuó valiéndose de la lengua latina, sino que se hizo, en cierto modo, custodia y promotora de ella, tanto en ámbito teológico y litúrgico, como en el de la formación y de la transmisión del saber.

2. También en nuestros tiempos, el conocimiento de la lengua y de la cultura latina resultan muy necesario para el estudio de las fuentes de las que se sirven, entre otras, numerosas disciplinas eclesiásticas, como por ejemplo, la Teología, la Liturgia, la Patrística y el Derecho Canónico, como enseña el Concilio Ecuménico Vaticano (cfr Decr. Optatam totius, 13). Además, en esta lengua están redactadas, en su forma típica, para evidenciar el carácter universal de la Iglesia, los libros litúrgicos del Rito romano, los documentos más importantes del Magisterio pontificio y las Actas oficiales más solemnes de los Romanos Pontífices.

3. En la cultura contemporánea se nota, sin embargo, en el contexto de un generalizado debilitamiento de los estudios humanistas, el peligro de un conocimiento cada vez más superficial de la lengua latina, incluso en el ámbito de los estudios filosóficos y teológicos de los futuros sacerdotes. Por otra parte, precisamente en nuestro mundo, en que ocupan tanto lugar la ciencia y la tecnología, se encuentra un interés renovado por la cultura y la lengua latina, no sólo en aquellos continentes que tienen las propias raíces culturales en la herencia grecorromana. Esta atención es muy significativa ya que no concierne solamente a los ámbitos académicos e institucionales, sino también a los jóvenes y estudiosos procedentes de naciones y tradiciones muy diversas.

4. Es, por eso, urgente sostener el empeño de un mayor conocimiento y un uso más competente de la lengua latina, tanto en el ámbito eclesial, como en el mundo más vasto de la cultura. Para dar relieve y resonancia a ese esfuerzo, resultan muy oportunas la adopción de métodos didácticos adecuados a las nuevas condiciones y la promoción de una red de relaciones entre las instituciones académicas y entre los estudiosos, con el fin de valorizar el rico y multiforme patrimonio de la cultura latina.

Para contribuir a alcanzar esos objetivos, siguiendo las huellas de mis venerados Predecesores, con el presente Motu Proprio instituyo hoy la Pontificia Academia de Latinidad, dependiente del Pontificio Consejo para la Cultura. Es dirigida por un Presidente, ayudado por un Secretario, nombrados por mí, y por un Consejo Académico.

La Fundación Latinitas, constituida por el Papa Pablo VI, con el Quirógrafo Romani Sermonis, del 30 de junio de 1976, se extingue.

La presente Carta Apostólica en forma de Motu Proprio, con la cual apruebo ad experimentum, por un quinquenio, el único Estatuto, ordeno que sea publicada en L’Osservatore Romano.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el día 10 de noviembre del 2012, memoria de San León Magno, en el octavo año de Pontificado.

BENEDICTUS PP XVI