Actualización: Domingo 6 de noviembre, Misa en Sevilla

Por haberse solventado los problemas ajenos a Una Voce Sevilla que impedían la celebración de la Santa Misa en la Iglesia de las Salesas el próximo domingo 06 de noviembre -de los que informábamos el pasado martes en este blog-, ésta se celebrará como de costumbre, a las 10:30 de la mañana. Rogamos disculpen las posibles molestias ocasionadas.

Festividad de Cristo Rey en Sevilla

El pasado día 30  -último domingo del mes de octubre- se celebró Misa cantada en la Iglesia del Convento de la Visitación con ocasión de la festividad litúrgica tradicional de Cristo Rey, que fue interpretada -tanto el Propio como el Ordinario de la Misa- por la Schola Gregoriana de nuestra asociación, Iubilate Deo, y seguida por un gran número de fieles. La asociación Una Voce Sevilla quiere agradecer el esfuerzo realizado por el Rvdo. P. don Pablo Díez Herrera en favor de ésta celebración. Leer más

Misa de Cristo Rey cantada en Sevilla

El próximo domingo 30 de octubre, festividad de Cristo Rey según el calendario litúrgico tradicional, la Misa que todos los domingos y fiestas de guardar se celebra en la iglesia de las Salesas de Sevilla será íntegramente cantada. La schola Iubilate Deo, de la asociación Una Voce Sevilla, que cada domingo interpreta los motetes en la misa armonizada, interpretará con canto gregoriano el propio y el ordinario de la Misa, y el organista D. Jesús Sampedro será el encargado de acompañar los cantos. Aprovechamos para comunicar a todos nuestros visitantes y amigos, que la Santa Misa comenzará cinco minutos antes, iniciándose a las 10:25 de la mañana. Animamos a todos a acudir el próximo domingo, para esta importante solemnidad en la que se celebra que Cristo impera sobre nosotros, no sólo por derecho de naturaleza, sino también por derecho de conquista, adquirido por la Redención. Con Su Preciosísima Sangre, como de Cordero Inmaculado y sin mancha, muchos son redimidos del pecado. No somos, pues, ya nuestros, pues Cristo nos ha comprado a un gran precio; hasta nuestros mismos cuerpos son miembros de Jesucristo.